Archivos para 1 DE MAYO
DIA DE LA MADRE
Personita frágil , dulce , cariñosa , romántica ,apasionada, mimosa…
DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA…8 DE MARZO
DERECHOS HUMANOS

El 10 de diciembre es el Día Internacional de los Derechos Humanos y quiero celebrarlo contigo dándote las gracias por lo mucho que nos has ayudado este año.
Tu apoyo ha hecho posible que activistas sirios hayan sido liberados, tras ser encarcelados y torturados por su oposición política pacífica al régimen. Hemos contribuído a conseguir la liberación de más de 200 presos de conciencia en Myanmar. Nuestra presión ha empujado a estar más cerca de la abolición de la pena de muerte en EEUU con el fin de las ejecuciones en Illinois y Oregón. Hemos denunciado la violencia sexual contra las niñas en Nicaragua y el uso de niños y niñas soldado en Somalia. Y también hemos contribuído a lograr que más de 10.000 personas ya no sean desalojadas de sus hogares en Chad.
Has apoyado con Amnistía Internacional a todas estas personas, y a muchas más, que han necesitado de nuestra ayuda. Has sido una voz de esperanza. Y todas ellas nos piden que no dejemos de actuar para mejorar su situación, porque el mundo necesita muchas más personas que se unan por los derechos humanos.
Por eso, en este e-mail no sólo quiero darte las gracias. También quiero animarte a que te impliques un poco más en la defensa de los derechos humanos y te unas a Amnistía Internacional desde 4 euros al mes. Tu apoyo nos permitirá seguir logrando avances que serán también tuyos. Ya sabes que Amnistía Internacional no recibe subvenciones de gobiernos nacionales.
No esperes a mañana: hazte socio/a hoy y siente el orgullo de estar entre las personas que hacen posible el trabajo por un mundo más justo. Además, si lo haces antes del 20 de diciembre, te regalamos el DVD de la película En un mundo mejor, de Suzanne Bier, ganadora del Oscar a la mejor película extranjera en 2011.
Recibe un fuerte abrazo,
Esteban Beltrán
Director Amnistía Internacional – Sección Española.
PD: No importa si puedes aportar más o menos, mucho o poco. Lo que importa es seguir trabajando para que los derechos humanos nunca sean un lujo de unos pocos.
ARTICULO DE DERECHOS HUMANOS…
Artículo 1.
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Artículo 2.
Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.
Artículo 3.
Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
Artículo 4.
Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.
Artículo 5.
Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Artículo 6.
Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.
Artículo 7.
Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.
Artículo 8.
Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.
Artículo 9.
Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.
Artículo 10.
Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.
Artículo 11.
1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.
Artículo 12.
Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.
Artículo 13.
1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.
Artículo 14.
1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.
2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.
Artículo 15.
1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.
2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.
Artículo 16.
1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.
2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.
3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.
Artículo 17.
1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.
Artículo 18.
Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.
Artículo 19.
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
Artículo 20.
1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.
2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.
Artículo 21.
1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.
2. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.
3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.
Artículo 22.
Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.
Artículo 23.
1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.
Artículo 24.
Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.
Artículo 25.
1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.
Artículo 26.
1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.
Artículo 27.
1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.
Artículo 28.
Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.
Artículo 29.
1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.
2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.
3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.
Artículo 30.
Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.
LA CRISIS EN ESPAÑA…
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La dieta de los seres humanos cada vez más se basa en pizza y pasta
Día mundial contra el trabajo infantil
EFEMÉRIDES. Día mundial contra el trabajo infantil
La pobreza tiene rostro de infantes trabajadores
UGT Canarias se une este domingo a la lucha contra el trabajo infantil
El Paraguay recuerda así el Día Mundial contra el Trabajo Infantil
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Campaña “Hay otras formas de ayudar”
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Para erradicar el trabajo infantil
Entidad ve falta voluntad contra trabajo infantil
Los niños y niñas que trabajan en Bolivia
México; una infancia marcada por el trabajo
La explotación infantil deriva de factores económicos y culturales
¡Alto al trabajo infantil peligroso!
Llama la STPS a atender la problemática de trabajo infantil
Qué puede hacer la escuela frente al trabajo infantil
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La batalla económica y cultural, dos ejes de la lucha contra el …
OIT llama a combatir el trabajo infantil peligroso
Explotación de menores en Coahuila
Más de dos millones de niños trabajan en las calles en el Perú
Niños que trabajan: 1’849.987
Erradicar el trabajo infantil
Anuncian ampliación del Programa Abrazo
Día Mundial contra el Trabajo Infantil, por Adela Micha
Cada minuto muere un niño por realizar trabajos forzados
Reforzarán fiscalización contra el trabajo infantil
Un mundo sin trabajo infantil ¿es posible?
Trabajo infantil…
Realizaron un seminario que advirtió sobre el peligro para la …
CONCENTRACION POR LA LIBERTAD DE KORIA
POEMA: Libertad
William Castillo
Pienso que la propiedad no existe
que nada en este mundo tiene dueño,
pero la gente en su mejor empeño
en el concepto propiedad persiste.
¿ Cuántas muertes por poseer víste?
han muerto por un poco de agua,
por tierra dejan la vida en la fragua,
perecen por un pedazo de cielo,
perecen por poseer el óceano,
mueren por el dinero.
Matan por tener el mundo entero,
quieren poseer mi naturaleza querida,
quieren poseer ótras vidas,
con la excusa de un ” te quiero “.
¿ Para qué ? Si, todo es de mi Dios veguero
de él es el espacio infinito,
de él es el amor bonito,
de él es el “instrumento” dinero
por el que me hieren y muero.
De dios somos todos los hombres,
de él las cosas que tienen y no tienen
nombre, fijos,
de él son tus hijos y mis hijos
por que éllos no son nuestros activos
Si, dios nos hizo libres, y por éllo,
sufrio una muerte horrible;
pienso que poseer es una necedad
que poseer no da poder; por éso
creo que no poseer, se me parece
mas a la palabra LIBERTAD.
8 de MARZO DIA DE LA MUJER TRABAJADORA…
AUTOR: tomasvte
Desde que hace algo más de tres décadas descubrí que existía el Día de la Mujer, lo he tenido presente cada año. Pero este 8 de Marzo de 2011 tiene para mí un significado especial, dramáticamente especial, porque este 8 de marzo de 2011 tiene nombre y apellidos, tiene un rostro que conozco, se llama Elkouria Badbad Hafed, es saharaui y es mujer. Y por ser mujer está retenida en los Campos de Refugiados de Tinduf, en el desierto argelino donde malviven desde hace 35 años quienes tuvieron que huir de su tierra cuando el reino de Marruecos invadió el Sáhara Occidental.
A Elkouria le ha sido arrebatada una atención sanitaria que necesita y que ha recibido durante los 10 años que ha vivido con nosotros. A Elkouria le han truncado su formación intelectual -cursa 2º de bachillerato con mucha dedicación y buenos resultados- y su acceso a la universidad donde poder forjarse una profesión. A Elkouria le han permitido crearse un mundo que ahora le arrebatan de la noche a la mañana. Y todo ello por ser mujer. A Elkouria le niegan su libertad porque es mujer.
El 8 de Marzo es una fecha en torno a la cual se recuerdan los derechos adquiridos por las mujeres y se hace hincapié en aquellos que todavía quedan pendientes de ser ejercidos en igualdad de condiciones con los hombres y en los distintos lugares de la Tierra. Se publican distintos manifiestos, se resaltan noticias, se escriben artículos de opinión, editoriales, casi siempre con generalidades que sirven para todos en general y para nadie en particular. Es lo que suele suceder cuando se habla de derechos humanos, libertad, justicia -hermosas palabras maltratadas en la espalda de tantos-, se hace desde sentimientos, desde ideas o desde ambos a la vez, pero es cuando adquieren la concreción de una cara, de unos ojos que te brindan una mirada amiga o que derraman unas lágrimas de tristeza o de alegría, de una boca que dibuja una sonrisa, de unas manos que estrechan las tuyas, cuando adquieren sentido las grandes ideas, las grandes palabras, los grandes discursos.
“Defender el bosque es defender a cada uno de sus árboles, a cada una de sus criaturas”, me dijo hace poco una de esas personas cuya humanidad lo sobrepasa. Elkouria es uno de esos árboles en el bosque de la opresión de género. Al principio creía que era cosa de su familia biológica pero en estos dos meses en los que he oído la opinión de mucha gente cercana a la realidad de los Campamentos saharauis, en los que he conocido ligeramente las alcantarillas que, como toda organización, tiene el Frente Polisario mi dolorosa conclusión es otra: las jóvenes saharauis son retenidas en los Campamentos porque son las anclas con las que sujetar a los hombres a aquel mar de arena. No es cosa de la familia, son directrices de las autoridades saharauis. Elkouria no es el único caso, hay más.
Personas muy implicadas en la defensa de los derechos del pueblo saharaui y de los derechos humanos en general me han sorprendido al justificar la situación de Elkouria amparándose en tradiciones, en culturas, olvidando que esos mismos prejuicios los han combatido hasta no hace mucho dentro de nuestras fronteras. Flaco favor le hacen al pueblo, al gobierno y a cada una de la mujeres saharauis, allá ellos. Sigo defendiendo, como el primer día, el derecho de los saharauis a tener su patria pero no vale todo para conseguirlo, y menos privar de sus derechos a las mujeres. Porque son vicios que después no hay manera de quitarlos. En este 8 de Marzo, libertad para Koria.
Clara Campoamor
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Clara Campoamor
(Madrid 1888 – Laussanne 1972 )
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Discurso de Clara Campoamorante las Cortes el 1 de octubre de 1931, donde quedaría aprobado el voto femenino en EspañaSeñores diputados: lejos yo de censurar ni de atacar las manifestaciones de mi colega, señorita Kent, comprendo, por el contrario, la tortura de su espíritu al haberse visto hoy en trance de negar la capacidad inicial de la mujer. Creo que por su pensamiento ha debido de pasar, en alguna forma, la amarga frase de Anatole France cuando nos habla de aquellos socialistas que, forzados por la necesidad, iban al Parlamento a legislar contra los suyos. Respecto a la serie de afirmaciones que se han hecho esta tarde contra el voto de la mujer, he de decir, con toda la consideración necesaria, que no están apoyadas en la realidad. Tomemos al azar algunas de ellas. ¿Que cuándo las mujeres se han levantado para protestar de la guerra de Marruecos? Primero: ¿y por qué no los hombres? Segundo: ¿quién protestó y se levantó en Zaragoza cuando la guerra de Cuba más que las mujeres? ¿Quién nutrió la manifestación pro responsabilidades del Ateneo, con motivo del desastre de Annual, más que las mujeres, que iban en mayor número que los hombres? ¡Las mujeres! ¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho a votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y de las mujeres universitarias no está cantando su capacidad? Además, al hablar de las mujeres obreras y universitarias, ¿se va a ignorar a todas las que no pertenecen a una clase ni a la otra? ¿No sufren éstas las consecuencias de la legislación? ¿No pagan los impuestos para sostener al Estado en la misma forma que las otras y que los varones? ¿No refluye sobre ellas toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno? ¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres? ¿Por qué el hombre, al advenimiento de la República, ha de tener sus derechos y han de ponerse en un lazareto los de la mujer? Pero, además, señores diputados, los que votasteis por la República, y a quienes os votaron los republicanos, meditad un momento y decid si habéis votado solos, si os votaron sólo los hombres. ¿Ha estado ausente del voto la mujer? Pues entonces, si afirmáis que la mujer no influye para nada en la vida política del hombre, estáis –fijaos bien– afirmando su personalidad, afirmando la resistencia a acatarlos. ¿Y es en nombre de esa personalidad, que con vuestra repulsa reconocéis y declaráis, por lo que cerráis las puertas a la mujer en materia electoral? ¿Es que tenéis derecho a hacer eso? No; tenéis el derecho que os ha dado la ley, la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el derecho natural fundamental, que se basa en el respeto a todo ser humano, y lo que hacéis es detentar un poder; dejad que la mujer se manifieste y veréis como ese poder no podéis seguir detentándolo. No se trata aquí esta cuestión desde el punto de vista del principio, que harto claro está, y en vuestras conciencias repercute, que es un problema de ética, de pura ética reconocer a la mujer, ser humano, todos sus derechos, porque ya desde Fitche, en 1796, se ha aceptado, en principio también, el postulado de que sólo aquel que no considere a la mujer un ser humano es capaz de afirmar que todos los derechos del hombre y del ciudadano no deben ser los mismos para la mujer que para el hombre. Y en el Parlamento francés, en 1848, Victor Considerant se levantó para decir que una Constitución que concede el voto al mendigo, al doméstico y al analfabeto –que en España existe– no puede negárselo a la mujer. No es desde el punto de vista del principio, es desde el temor que aquí se ha expuesto, fuera del ámbito del principio –cosa dolorosa para un abogado–, como se puede venir a discutir el derecho de la mujer a que sea reconocido en la Constitución el de sufragio. Y desde el punto de vista práctico, utilitario, ¿de qué acusáis a la mujer? ¿Es de ignorancia? Pues yo no puedo, por enojosas que sean las estadísticas, dejar de referirme a un estudio del señor Luzuriaga acerca del analfabetismo en España. Hace él un estudio cíclico desde 1868 hasta el año 1910, nada más, porque las estadísticas van muy lentamente y no hay en España otras. ¿Y sabéis lo que dice esa estadística? Pues dice que, tomando los números globales en el ciclo de 1860 a 1910, se observa que mientras el número total de analfabetos varones, lejos de disminuir, ha aumentado en 73.082, el de la mujer analfabeta ha disminuido en 48.098; y refiriéndose a la proporcionalidad del analfabetismo en la población global, la disminución en los varones es sólo de 12,7 por cien, en tanto que en las hembras es del 20,2 por cien. Esto quiere decir simplemente que la disminución del analfabetismo es más rápida en las mujeres que en los hombres y que de continuar ese proceso de disminución en los dos sexos, no sólo llegarán a alcanzar las mujeres el grado de cultura elemental de los hombres, sino que lo sobrepasarán. Eso en 1910. Y desde 1910 ha seguido la curva ascendente, y la mujer, hoy día, es menos analfabeta que el varón. No es, pues, desde el punto de vista de la ignorancia desde el que se puede negar a la mujer la entrada en la obtención de este derecho. Otra cosa, además, al varón que ha de votar. No olvidéis que no sois hijos de varón tan sólo, sino que se reúne en vosotros el producto de los dos sexos. En ausencia mía y leyendo el diario de sesiones, pude ver en él que un doctor hablaba aquí de que no había ecuación posible y, con espíritu heredado de Moebius y Aristóteles, declaraba la incapacidad de la mujer. A eso, un solo argumento: aunque no queráis y si por acaso admitís la incapacidad femenina, votáis con la mitad de vuestro ser incapaz. Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser, argumento que han desarrollado los biólogos. Somos producto de dos seres; no hay incapacidad posible de vosotros a mí, ni de mí a vosotros. Desconocer esto es negar la realidad evidente. Negadlo si queréis; sois libres de ello, pero sólo en virtud de un derecho que habéis (perdonadme la palabra, que digo sólo por su claridad y no con espíritu agresivo) detentado, porque os disteis a vosotros mismos las leyes; pero no porque tengáis un derecho natural para poner al margen a la mujer. Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino. No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo. No cometáis, señores diputados, ese error político de gravísimas consecuencias. Salváis a la República, ayudáis a la República atrayéndoos y sumándoos esa fuerza que espera ansiosa el momento de su redención. Cada uno habla en virtud de una experiencia y yo os hablo en nombre de la mía propia. Yo soy diputado por la provincia de Madrid; la he recorrido, no sólo en cumplimiento de mi deber, sino por cariño, y muchas veces, siempre, he visto que a los actos públicos acudía una concurrencia femenina muy superior a la masculina, y he visto en los ojos de esas mujeres la esperanza de redención, he visto el deseo de ayudar a la República, he visto la pasión y la emoción que ponen en sus ideales. La mujer española espera hoy de la República la redención suya y la redención del hijo. No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar; que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven; que ha sido simpatía y apoyo para los hombres que estaban en las cárceles; que ha sufrido en muchos casos como vosotros mismos, y que está anhelante, aplicándose a sí misma la frase de Humboldt de que la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos es caminar dentro de ella. Clara Campoamor
En memoria de Campoamor Hace 75 años, Clara Campoamor defendió en las Cortes, con un brillante discurso, el derecho de la mujer a ejercer su derecho al voto. Lo hizo con éxito: el sufragio femenino quedó aprobado el 1 de octubre de 1931 como artículo de la Constitución de la República. La Universidad Complutense de Madrid rinde homenaje a la diputada que consiguió que las mujeres pudieran votar, enfrentándose a los que entonces pensaban que la mujer no estaba preparada o los que temían que su voto estuviese demasiado influenciado por la Iglesia. En la imagen, retrato de la abogada, escritora y política promotora del voto femenino. (EFE)
161 votos a favor
Frente a Clara Campoamor, la diputada radical-socialista Victoria Kent defendía el aplazamiento del sufragio femenino hasta que las españolas, muchas de ellas ancladas en la sumisión al marido y la obediencia al confesor, sintieran suya la República y estuvieran preparadas. Finalmente, la tesis de Campoamor triunfó por 161 votos a favor y 121 en contra. El logro del sufragio femenino en España permitió un incipiente acceso de las españolas a las administraciones e instituciones y, por primera vez, se planteó la necesidad de pensar en ellas para captar su voto. En la imagen, varias mujeres depositan su primera papeleta en una urna. (EFE)
Victoria efímera
"La galantería logró un triunfo indiscutible". Así informaba el diario El Sol el 2 de octubre de 1931 sobre la aprobación del voto femenino en España. No sería hasta dos años después de su aprobación en las Cortes, en las elecciones de 1933, cuando las españolas pudieron ejercer este recién adquirido derecho y acudir finalmente a las urnas. La alegría igualitaria duró poco. Tras las elecciones de 1936 y el estallido de la Guerra Civil, llegó la dictadura que extinguió cualquier gesto democrático.
"En principio"
"¡Viva la República de las mujeres!", gritó un diputado despechado cuando las Cortes Constituyentes aprobaron el sufragio femenino. "¡Viva la República, que también es de las mujeres!", le replicó una señora. El artículo consagraba la igualdad entre hombres y mujeres permitía a las mujeres mayores de 23 años participar en las votaciones, no sólo como candidatas sino también como electoras. El texto terminaba así: "Se reconoce, en principio, la igualdad de derechos de los dos sexos". En la foto, una mujer acude a votar con su hijo en brazos, en una imagen tomada en 1933 por el conocido fotógrafo Alfonso.
La gran paradoja
Antes de la consecución de la igualdad en el sufragio, la gran paradoja era que la mujer pudiera ser elegida y no pudiera elegir. El Gobierno republicano había autorizado el 8 de mayo de 1931 que las mujeres (y los sacerdotes) pudieran presentarse en las candidaturas, pero el voto se postergaba a una futura discusión en las Cortes. Clara Campoamor se presentó por el partido Radical y Victoria Kent por el radical-socialista. Fueron elegidas. En la imagen, Campoamor en un acto por la concesión del voto femenino en la Asociación Nacional de Mujeres de Españolas, al que asiste el ministro Fernando de los Ríos.
Primer hito
La hoy abogada María Telo, entonces una estudiante de 16 años que iba a cursar Derecho al año siguiente en la Universidad de Salamanca, recuerda aquel primer hito en la historia de las mujeres: "El debate acaparó la atención nacional. Lo seguí por las estupendas crónicas de Josefina Carabias. El voto fue lo primero que consiguió la mujer. Seguía siendo una eterna menor respecto al marido y no tenía personalidad jurídica, pero al menos podía votar", señala Telo. Sabe bien de lo que habla: las incipientes esperanzas de cambio para la mujer quedaron ahogadas por la Guerra Civil y la dictadura. Habría que esperar a 1975 para que la española obtuviera plena capacidad jurídica
Señores diputados, he pronunciado mis últimas palabras en este debate. Perdonadme si os molesté, considero que es mi convicción la que habla; que ante un ideal lo defendería hasta la muerte; que pondría, como dije ayer, la cabeza y el corazón en el platillo de la balanza, de igual modo Breno colocó su espada, para que se inclinara en favor del voto de la mujer, y que además sigo pensando, y no por vanidad, sino por íntima convicción, que nadie como yo sirve en estos momentos a la República española.
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