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Heridas

Heridas

A veces siento que me he cosido a mí misma. Como si fuera una muñeca de trapo remendada por todos los costados… Se me caía un ojo y lo cosí. Se me salía el relleno e hice un apaño. En ocasiones, el remiendo ha quedado perfecto, como nuevo. Otra veces, no he encontrado el mismo color o no he sabido reparar lo roto con la misma destreza con la que estaba hecho en un principio y ando por la vida con un ojo de cada color y algunas cicatrices. Soy un ser asimétrico y deshilachado, pero estoy aquí.

Durante mucho tiempo, me he mirado a mí misma y me he visto una muñeca rota, cuando en realidad era una muñeca que ha sabido curarse a sí misma, que ha encontrado la forma de seguir a pesar de los accidentes, los obstáculos y todas la veces que no ha sabido saltar y ha tropezado o ha caído. Cuando he mirado al espejo a esa muñeca, he sido a menudo incapaz de ver el valor de lo reconstruido, de lo remendado… He visto la torpeza y el dolor, el miedo a ser una muñeca usada y olvidada por no ser la muñeca más hermosa, por ser una muñeca cada vez más antigua… He visto las cicatrices sin darme cuenta de su extraordinaria belleza, de su valor, de la importancia que tiene para cualquier ser humano amar sus grietas y rincones más oscuros para poder así dejar que su luz salga al exterior…

A veces, me miraba y no me veía porque estaba demasiado ocupada ocultando mis heridas e imperfecciones… Tapándome con la máscara para que nadie viera que mi sonrisa era una mueca de dolor, de miedo, de soledad infinita… La soledad de alguien que hace tiempo decidió que estaba sola y nunca nadie iba a poder ayudarla, la soledad de alguien que renunció a la esperanza porque conservarla le hacía demasiado daño… De alguien que se cansó de esperar una mano amiga que nunca llegó… Ahora lo tengo claro, esa mano no podía llegar. No podía porque ella no permitía ayuda, porque había instalado la soledad muy dentro y había decidido que era responsable del mundo y de llevar su peso y su cargo… Nadie puede ayudar a alguien que se obsesiona con no ser ayudado y cuando lo hace, esa ayuda no llega o no se ve. Esa ayuda no podía llegar porque sus pensamientos habían decidido por ella que nunca llegaría… Y además, la vida siempre te pone a prueba y te deja solo para que entiendas que ya lo tienes todo, que en realidad nunca estás solo si te amas y confías… Pero para entenderlo tienes que aprender a mirar las cicatrices y ver en ellas un logro, un regalo, una muestra más de tu capacidad de crecer y adaptarte… Un destello de luz que descubre tu enorme poder para seguir a pesar de todo y descubrir que la esperanza no es algo que se espera, es algo que ya se tiene, que está en ti, que vive dentro de ti… Que no se trata de esperar en realidad, sino de vivir intensamente cada instante y dejar que llegue lo que llegue, porque no hay más remedio que estar a todas y darle la vuelta a las situaciones y encontrar el reverso suave de las hojas… Y construir con las piedras del camino, con los palos que te dan en la espalda, darle la vuelta a los sueños no cumplidos como si fueran calcetines y descubrir que en realidad son el primer paso a otros sueños mejores y más grandes… Convertir tus lágrimas en posavasos y tus miedos en catapultas… Darte cuenta de que todo tiene sentido, en realidad, que todo encaja pero que tu forma de verlo y percibirlo es la que te juega malas pasadas… Que el espejo sólo te muestra lo que te predispones a ver, a sentir, a ser… Y que lo que encuentras en el camino son en realidad tus pedazos por recomponer, pistas para descubrir qué te ocultas a ti mismo, qué no te atreves a decirte todavía y que es tan necesario para poder unir las piezas y sentirte tú, sentirte libre. El camino te cuenta historias para que tú escribas tu historia, para que tomes del pasado las lecciones y con ellas dibujes tu presente… Porque a veces las heridas son caminos que te llevan a ese lugar que buscas y que ya está en ti pero no puedes encontrar porque miras con dolor y con miedo… Sin presente no hay futuro. Por ello, no hay nada peor que tragarse este momento sin vivirlo esperando que el tiempo pase y todo cambie, sin notar la vida ni sentirla… Porque sólo llega el futuro que esperas si construyes el presente que con vida, con ganas, con alegría… Si miras y eres capaz de ver la belleza que hay en ti… La de verdad.

El otro día alguien le dijo a la muñeca zurcida algo maravilloso… “En realidad tus sueños ya se están cumpliendo, pero no lo ves porque no confías, porque esperas.”

Y es cierto, el error es el primer paso para llegar al sueño. La duda es el reverso del acierto. Estás en la primera página del libro y no ves el final y crees que has abierto el libro equivocado pero te falta paciencia y te falta sumergirte en las páginas del libro y vivirlas y sentirlas y disfrutarlas… El día que hoy eliges vivir es una réplica del día que vivirás mañana. Con cada decisión que tomas, replicas un momento futuro, marcas un rumbo, escoges un sentido, un para qué… Y hoy gozas, aunque no veas a dónde te llevan tus pasos porque lo que buscas no llega, mañana gozarás…

Ya estás tocando lo que deseas, pero no lo ves porque miras con los ojos del que no sabe lo mucho que merece, del que no se acuerda de que jamás estás solo, del que tiene miedo a descubrir su propia grandeza…

Y si ahora eliges ser feliz pase lo que pase, qué importa qué pase… Este es el sueño. Esta es la mirada de la muñeca rota que se cose y decidecomprender lo mucho de lo que es capaz en lugar de perder el tiempo, las ganas y la energía recordando el pasado y llorando por sus heridas.La muñeca a la que ya no se le escapa este momento pensando en lo que vendrá… Que ya no espera porque ya es lo que quiere ser.

HECHO POR ESTA GRAN ESCRITORA… Mercè Roura @merceroura,

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LIBERTAD…

LIBERTAD

A veces, la única forma de darte cuenta del peso que llevas a cuestas es ver si al soltarlo te caes, si pierdes el equilibrio, si te tambaleas porque te sietes tan ligero que no sabes manejar tu cuerpo si arrastrar es fardo pesado… Si hace tanto tiempo que llevas ese dolor a cuestas que habías llegado a pensar que era parte de ti, que era una extensión de tu conciencia y tu necesidad de culparte… A veces, para darte cuenta de que puedes ser libre, debes primero tomar conciencia de que estás atado. 

Vamos acumulando cosas viejas, sentimientos que arañan, emociones contenidas, tareas pendientes, tareas de las que nos responsabilizamos nosotros porque creemos que otros no lo harán, obligaciones bárbaras que nos imponemos para que los demás no nos miren mal… Llevamos la culpa de ese día en que tal vez no dimos la cara o la vergüenza de esa tarde en que alguien nos humilló. Llevamos el peso de recoger lo que otros tiran y pegar lo que otros rompen… Y un día ese cúmulo de cachivaches pesa tanto que nos hunde y nos quedamos rotos… Y no sabemos qué pasa porque hemos ido acostumbrándonos a llevar el peso y no soportamos sentirnos libres… Nos olvidamos de nosotros porque nos hemos colocado tantas máscaras encima para satisfacer al mundo que ya no recordamos qué queríamos, qué soñábamos, qué era respirar sin sentirse limitado. Soltar es complicado. Llevamos tan adheridos esos pensamientos que pensamos que son una parte de nosotros… Como si el lastre fuera nuestra cola y el dolor una nube que nos sigue a dónde vamos, impregnándolo todo de bruma e incertidumbre. Soltar exige tanta fuerza que es imposible no sentir que te vas y te pierdes cuando sueltas, que arrancas una parte de ti, que en el fondo te deslizas por un camino que resbala… Soltar cuesta porque nos han educado para acumular y temer, para pensar que sólo se gana cuando se tiene, cuando se llega primero, cuando se destaca y en realidad sólo se fluye cuando se deja la necesidad de marcar, de conseguir una cifra, de aparentar que eres, de demostrar que puedes… Cuando se ama el camino escogido lleve a donde lleve, cuando se actúa para ser y no para tener, cuando se confía y se deja de acumular de tanto que al fin puedes ver el horizonte. Soltar cuesta porque llevamos siglos agarrados al miedo, sin confiar en lo que realmente somos, sin ejercer nuestro poder. Y cuando aflojas las manos para dejar ir, te sientes perdido, asustado, indefenso… Y te das cuenta de que tus manos están dormidas, cuando en realidad lo que sucede es que estás despertando y esa sensación de peligro e ingravidez se llama libertad. 

La libertad parece a veces una carga pesada… Una responsabilidad que parece inasumible  y que nos obliga a soltar necesidades que en realidad no necesitamos y sueños que nunca soñamos, pero que arrastrábamos porque alguien nos dijo que eran hermosos, que valían la pena, que deberían ser nuestro camino. La libertad da miedo porque exige decidir qué no queremos y dejar de hacer cosas que hacíamos porque no queríamos defraudar o dejar de ser aceptados. La libertad pide soltar la culpa que tanto duele y dejar el papel de víctima que tanto corroe, pero que se ha convertido con el tiempo en la excusa perfecta para no cambiar, para no hacer lo que asusta, para quedarse quieto… Para no quitarse la máscara y descubrir que en realidad el director de escena eres tú y en el escenario no pasa nada que no aceptes que pase, que no toleres que pase, que no des permiso para que aparezca… Y que lo que llega sin avisar, en cierto modo, no tiene porque ser acatado siempre… Porque aceptar que las cosas son como son no implica vivirlas sin esperanza, sino hacer el trabajo de empezar a verlas de otro modo para descubrir cómo cambiarlas. No es una lucha, es un trabajo de tesón y confianza. Es una decisión. 

La libertad es asumir el vértigo de aprender a caminar sin la carga y notar como todo tu cuerpo duele y cruje porque se readapta, se equilibra, se recompone… Hacer balance de pérdidas y comprender que cada momento es un regalo inmenso, a pesar de tardar una eternidad en llegar a él y ser consciente de lo que implica. Soltar duele porque implica dejar de esconderse y dejar las coartadas, porque es cambiar de postura y abrir los ojos a luz después de haber tragado penumbra durante siglos y notar como las lágrimas caen por tus mejillas y saber que es un llanto necesario… Soltar duele porque llevamos años atados a nosotros mismos y seguimos notando las cadenas y caminando sólo hasta la esquina pensando que se acaba el margen, esperando el tirón que nos recuerde que no somos amos de nuestros deseos… Soltar asusta porque cuando el tirón no llega descubres que en realidad habías permanecido atado para evitar este momento en el que tienes que decidir a dónde vas, cuando el perímetro que antes circundaba tu vida se acaba y debes elegir… Soltar te hacer ver que siempre fuiste tú quién asumió la carga y ató la cadena porque tenías tanto miedo de llegar a esta encrucijada que preferías una vida a medias.

Aunque el miedo, el dolor, el llanto de asumir tu libertad es un instante ronco que se termina cuando das un paso, sólo uno. Cuando tragas saliva y miras hacia delante y te dices, no sé cómo, pero confío en mí y lo haré. Y lo haces, sin esperar a nada concreto, sin saber cómo, sin buscar nada más que dar otro paso… Y confías en algo, que no sabes que es… Una sombra que te recuerda que ahora llevas las riendas de tu vida y caminas por la cuerda floja siempre. A cambio, no arrastras nada, no hay reproches, no hay tirones, no hay pasados que cargar ni futuros pendientes que colmar…

A veces, ser libre parece tan complicado que muchos salen corriendo de su propia libertad y se inventan un mundo cruel que les impide seguir adelante… Otras veces, algunas personas se dan cuenta de que ya eran libres, que la esclavitud estaba solo en sus mentes, en sus almas cansadas de llegar sólo hasta la esquina y esbozar un intento amargo de carrera, un simulacro de felicidad, un amago de vida que al final parece que se aleja… A menudo, no vemos la línea que separa la realidad del sueño porque la estamos pisando y tardamos mucho en percibir que ya somos lo que deseamos, ser pero no estábamos ejerciendo como tal… Porque éramos grandes y nos imaginábamos diminutos, éramos genios en una lámpara y pensamos que éramos solo un mota de polvo… A veces, la libertad, si no se une a la confianza, es una carga tan pesada como la esclavitud. 

Como todo lo que importa en la vida, la libertad es una emoción que elegimos sentir, una percepción de la realidad que escogemos a cada momento… Es una forma de pensar y de vivir… Una actitud, un estado mental que decidimos instalar en nuestra vida y que nos empuja a caminar hacia nosotros mismos sin ataduras. La libertad se escoge.

A veces, la única forma de ser libre es decidirlo y llevar esa decisión hasta las últimas consecuencias.

 

Definición de hijo…

Definición de hijo
por José Saramago

Premio nobel de literatura:

“Hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y, de nosotros, aprender a tener coraje. Sí. ¡Eso es! Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado. ¿Perder? ¿Cómo? ¿No es nuestro? Fue apenas un préstamo… EL MAS PRECIADO Y MARAVILLOSO PRÉSTAMO ya que son nuestros sólo mientras no pueden valerse por sí mismos, luego le pertenecen a la vida, al destino y a sus propias familias. Dios bendiga siempre a nuestros hijos pues a nosotros ya nos bendijo con ellos”

JOSÉ SARAMAGO

 

Medicamentos que dañan el riñón…

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Medicamentos que dañan el riñónPor: Hercilia Ortiz
Más vale prevenir que lamentar y si tienes Diabetes se mejor estar informado y conocer cuáles son los medicamentos que dañan el riñón. Medicamentos que dañan el riñónEstos son algunos de los medicamentos que podrían afectar la salud de tus riñones:AnalgésicosComo fenacetina o paracetamol.
El uso prolongado de estos medicamentos para tratar el dolor podría dañar las estructuras internas de los riñones. Por lo general, esto ocurre como resultado de la automedicación para aliviar algún dolor crónico.Antiinflamatorio no esteroideoIbuprofeno, naproxeno, ácido acetilsalicílico y algunos fármacos para tratar la fiebre y resfriado común.Este tipo de fármacos reducen el suministro de sangre a los riñones, por lo que el uso prolongado de los mismos podría ocasionar un daño a estos órganos.EstaninasMedicamentos para controlar el colesterol.De acuerdo con la Clínica Mayo, en casos poco frecuentes, podrían generar que las células de los músculos se degraden y liberen una sustancia a la sangre que podría dañar los riñones.Medicamentos para la acidez estomacalOmeprazol, EsomeprazolEstos fármacos pueden afectar el equilibrio de los electrolitos y con ello provocar un daño en estos órganos.Medicamentos antimicrobianosAntibióticos, antivirales y antimicóticos Estos fármacos se filtran por medio del riñón, y al usarlos de forma indiscriminada ponen a trabajar a estos órganos a marchas forzadas, lo que con el paso del tiempo genera que estos comiencen a fallar.Suplementos herbolariosMuchos de estos aunque parecen inofensivos, contienen potasio, mineral que en exceso podría afectar los riñones.¿Qué hacer para evitar que medicamentos dañen los riñones?
Lleva una lista de todos los medicamentos que consumes y pregúntale a tu Médico si la combinación no podría afectarte.
Recuerda que si tu Médico te recomendó alguno de ellos, deberás consumirlo tal cuál lo indica sin exceder la dosis para evitar que este pudiera afectar tus riñones. Si tienes dudas consulta con él la pertinencia de seguirlo tomado.
Evita automedicarte.
Fuentes: American College of Cardiology; National Kidney Disease Education Program.

 

EL DÍA QUE LE CAMBIÓ LA VIDA A KORIA…

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a través de EL DÍA QUE LE CAMBIÓ LA VIDA A KORIA…

 
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Publicado por en diciembre 19, 2017 en Uncategorized

 

NAVIDAD…REFLEXIONES

 “Una buena conciencia es una continua Navidad.” (Benjamin Franklin)

 

 

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OS DESEO UNAS FELICES FIESTAS…BESOS. Mari-Carmen

 

 

 

Abuso de terapias en el autismo

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Origen: Abuso de terapias en el autismo

 
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Publicado por en octubre 31, 2017 en Uncategorized

 
 
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