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Muere el escritor Mario Benedetti.

18 May

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Muere el escritor Mario Benedetti, a los 88 años de edad

El poeta de Montevideo murió a causa de un fallo intestinal en su casa de la capital Uruguaya

El escritor, de 88 años de edad pertenecía a la ‘generación uruguaya del 45’, surgida en torno al periódico ‘Marcha’ 

Mario Benedetti ha fallecido, tras varios años arrastrando un delicado estado de salud. El escritor uruguayo, había sido ingresado semanas atrás por fallos en su sistema intestinal que le hicieron pasar, doce días en el hospital.

Recibió varios premios, tanto nacionales como internacionales, entre los que destacan el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el Premio Internacional Menéndez Pelayo o el Premio Iberoamericano José Martí.  Fue condecorado también por el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en diciembre de 2007, en la Universidad de la República de Uruguay, con la Orden Francisco Miranda.

El autor, de más de ochenta obras, trabajó no sólo el género de la poesía, sino que también escribió obras de teatro, novelas y ensayos, entre los que destacan las novelas “La Tregua” y “El Cumpleaños de Juan Ángel”, los poemarios “Viento del exilio”, “Poemas de la oficina” y “Sólo mientras tanto”, y sus cuentos, como “Montevideanos”, “Recueros olvidados” o “Despistes y franquezas”.

 

Sus poemas fueron divulgados por “cantantes protesta” como Viglietti, Joan Manuel Serrat o Luís Pastor, algo que encasilló a Benedetti como un poeta que escribía sobre política a lo que él mismo contestó en una ocasión declarando: “No me gustan que me pongan etiquetas, porque he escrito cuentos fantásticos, poemas de amor y ensayos metafísicos. Tengo más de ochenta libros publicados de los cuales sólo cinco o seis son de tema político”. Benedetti era ante todo, un hombre de su tiempo.

Los que le conocían bien, decían que era un hombre cordial y tremendamente tímido. Introvertido, pero muy atento a todo lo que ocurría a su alrededor. Gran observador, reflejaba con su pluma su visión de un mundo, que él entendía injusto en cierta medida. Vivió exiliado en Madrid, Cuba y Lima, lugares que le acogieron como si de su Uruguay natal se tratara. Apoyaba el régimen de Castro, aunque posteriormente, se fue desmintiendo de todo eso, dado el rumbo que tomó la revolución de Fidel.

En el 2006, Benedetti tuvo la prueba más difícil de superar al fallecer su esposa, Luz, tras más de sesenta años de matrimonio. Al desaparecer Luz, Benedetti fue poco a poco descuidando su aspecto físico. Había perdido a su gran compañera y el pesimismo, se apoderó de la vida del poeta.

Los últimos años de la vida de Benedetti, han estado caracterizados por su delicado estado de salud. Han sido años muy duros, en los que el poeta, ha padecido fallos en diferentes órganos e incluso fue ingresado en 2001 por una dolencia cardiaca que terminó con que los médicos le instalaran un marcapasos.

Actualmente, Benedetti, estaba trabajando en nuevo libro de poesía bajo el título “Biografía para encontrarme”.

El poeta “desexiliado”, como él mismo se definió al regresar a Montevideo en 1985, descansa en paz junto a Luz, su eterna compañera.

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Viento del exilio

 

Un viento misionero sacude las persianas

no sé qué jueves trae

no sé qué noche lleva

ni siquiera el dialecto que propone

 

creo reconocer endechas rotas

trocitos de hurras

y batir de palmas

pero todo se mezcla en un aullido

que también puede ser deleite o salmo

 

el viento bate franjas de aluminio

llega de no sé dónde a no sé dónde

y en ese rumbo enigma soy apenas

una escala precaria y momentánea

 

no abro hospitalidad

no ofrezco resistencia

simplemente lo escucho

arrinconado

mientras en el recinto vuelan nombres

papeles y cenizas

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Sólo mientras tanto

Vuelves, día de siempre,
rompiendo el aire justamente donde
el aire había crecido como muros.

Pero nos iluminas brutalmente
y en la sencilla náusea de tu claridad
sabemos cuándo se nos caerán los ojos,
el corazón, la piel de los recuerdos.

Claro, mientras tanto
hay oraciones, hay pétalos, hay ríos,
hay la ternura como un viento húmedo.
Sólo mientras tanto.

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Te quiero

Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro
tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero
y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola
te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso
si te quiero es porque sos
mi amor mi ccómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho mas que dos.

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Despedida al poeta del compromiso

Se apaga la voz de Benedetti, pero queda en el recuerdo

A pesar de que veía la poesía como «un drenaje de la vida, que enseña a no temer la muerte», o tal vez por ello, ésta le visitó el domingo en su casa de Montevideo. Su obra, llena de memoria, queda como testimonio del escritor uruguayo de la generación del 45 que escribió y vivió comprometido socialmente y enamorado de la literatura, y de su Luz.

 

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Decía Mario Benedetti que su táctica era ser franco y quedarse así en el recuerdo. Escribía además que el olvido es la forma velada de burlarse de la historia. Por algo tituló con «El olvido está lleno de memoria» uno de sus más de setenta libros. Era una colección de poemas, pero el escritor uruguayo, que falleció el domingo a los 88 años de edad, fue también cuentista, novelista, articulista, dramaturgo y ensayista. Su obra le convirtió en uno de los autores más relevantes de la literatura uruguaya.

Fue el poeta del compromiso y, al mismo tiempo, el poeta del amor. «Conciencia de la poesía y poesía de la conciencia» le gustaba decir haciendo suya una descripción que Octavio Paz hizo de Antonio Machado. Su activismo político no se puede resumir en su etapa como director de la revista literaria «Marcha», ni en su participación en el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, ni en la fundación del Movimiento de Independientes 26 de marzo. Su activismo político se encontraba en sus palabras. Las mismas que se iniciaron con el primer libro de cuentos que escribió en 1949 («Esta mañana)», con su primera novela de 1953 («Quién de nosotros») o con la que consiguió reconocimiento internacional y que Fellini llevó a la pantalla: «La Tregua». «No tengo actitud subversiva sino crítica. Digo lo que me parece mal», afirmó Benedetti al diario mexicano «La Jornada» en una entrevista. Y siguió diciéndolo hasta el último día. Presentó «Testigo de uno mismo» el año pasado y seguía trabajando en «Biografía para encontrarme».

Exilio y «desexilio»

Se vio obligado a abandonar Uruguay tras el golpe militar de 1973. El exilio y la dictadura fueron algunos de los temas de sus obras. Pero también el «desexilio», palabra que tuvo que inventar para explicar la realidad que vivió al volver a su país. Incluso reivindicó la «nostalgia del exilio». Con sus obras impidió que el olvido se burle de la historia e ironizaba con los pacificadores y «su ruido metálico de paz», a la vez que reclamaba que «un torturador no se redime suicidándose. Pero algo es algo». Son muchas las frases guardadas en sus libros, o que él mismo recitaba en los encuentros poéticos que, como si de conciertos de moda se tratarán, reunían a miles de personas. Sus poemas también se convirtieron en canciones de amor y resistencia a manos de Daniel Viglietti, Alfredo Zitarrosa, Serrat o Pablo Milanés.

Su posición no se limitó a Uruguay y tuvo simpatías reconocidas con Cuba o con el movimiento zapatista, de quien dijo que manejaba las cosas con un sentido de realidad. De hecho el subcomandante Marcos reconoció en una carta a Eduardo Galeno -amigo y compatriota de Mario- que cogió su nombre de una novela «El cumpleaños de Juan Ángel».

Dio su último respiro en Montevideo, donde se había instalado definitivamente en 2006, cuando falleció su compañera de siempre, Luz : «mi amor, mi cómplice y todo/ y en la calle, codo con codo,/somos mucho más que dos». Quizás Mario ya había empezado entonces a apagarse. Él mismo decía que «acontece la noche y estoy solo, cargo conmigo mismo a duras penas, al buen amor se lo llevó la muerte, y no sé para quién seguir viviendo».

Escribió comprometido, vivió «sin salvarse». A pesar de que su voz se ha apagado; sus palabras, llenas de memoria, seguirán sonando en el «mañana de todos».

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DESCANSE EN PAZ 

 

No te salves52819

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

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TE ESPERO

Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,
sé que no vendrás.
Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
Sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
Pues sé que no vendrás.
Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá, yo aquí, añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
Quizás por el resto de nuestras vidas.
Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
Y la Luna oculta ese sol tan radiante.
Me siento sólo, lo sé,
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
y que no estoy allí.
Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.
Mi aire se acaba como agua en el desierto.
Mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás,
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí.
Porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no solo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo solo así?
¿Por qué no solo…

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Publicado por en mayo 18, 2009 en ESCRITORES Y POETAS

 

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