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LUCHA POR QUE NO EXISTAN LOS MALOS TRATOS…

26 Nov

 MALOS TRATOS EN LA MUJER

PROTOCOLOS SANITARIOS

Rosario González Candelas.

Grupo de la mujer de la SVMFiC

INTRODUCCIÓN

El problema de los delitos contra las mujeres se integra en un

problema general que es la VIOLENCIA DOMÉSTICA, de la que

son víctimas también los niños, los ancianos e incluso hombres,

y es una manifestación de la violencia general.

El Sistema Sanitario ha orientado tradicionalmente su atención

a los problemas de salud originados de forma natural (biológica)

e involuntaria. No obstante, cada vez son más frecuentes

los trastornos derivados de enfermedades y lesiones autoinfligidas

o producto de distintas formas de violencia accidental o

intencional.

El Plan de Acción contra la Violencia Doméstica pretende dar

respuesta a la situación de violencia que sufren muchas mujeres

y a la demanda social que se está provocando por estos hechos.

En el apartado de Sanidad este Plan recoge la elaboración,

aprobación y difusión de un protocolo sanitario cuyo objetivo

es fijar las pautas de acción que el profesional sanitario

tiene que seguir ante una persona maltratada que acude a la

consulta de un servicio sanitario.

IMPORTANCIA DEL TEMA

El profesional de la salud tiene una gran responsabilidad en

la detección de los malos tratos; por un lado el diagnóstico correcto,

que debe comenzar por su búsqueda si existen indicios

de sospecha y/o factores de riesgo y por otro lado la adecuada

cumplimentación del parte de lesiones, que permita una actuación

eficaz de los recursos comunitarios y judiciales.

El personal sanitario que atiende a víctimas de malos tratos,

tanto en Servicios de Urgencia como en centros en que no esté

presente personal especializado, tiene la obligación de hacer

un buen diagnóstico médico-legal que sirva al juez para valorar

los hechos de forma adecuada.

PREJUICIOS Y MITOS DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS

MUJERES

Culturalmente la violencia ha estado rodeada de prejuicios y

mitos que condenan de antemano a las mujeres y justifican a

los hombres violentos. Es importante que el personal sanitario

conozca y explore estas creencias en poblaciones de riesgo

para así realizar las intervenciones oportunas encaminadas a

prevenir la aparición de malos tratos.

Algunos de los mitos más extendidos y arraigados entre la

población son:

1. Sólo en las familias con “problemas” hay violencia, evidentemente

en todas las familias existen problemas de diversa

índole. Lo que diferencia a unas de otras es la forma de enfrentarse

a dichos problemas.

2. Hombres adictos a drogas como el alcohol, parados, con estrés

en su trabajo… son violentos como efecto de su situación

personal, pero también son violentos cuando no se dan

estas circunstancias. Además, muchos de estos hombres no

son violentos en su medio social y/o laboral pudiendo incluso

ser personas respetadas y admiradas.

3. La violencia dentro de casa es un asunto de la familia y no

debe salir ni difundirse fuera. Creer que la familia es una institución

privada, “intocable”, ha hecho que durante mucho

tiempo la violencia se considerase “normal” tanto por la sociedad

como por las autoridades. Ningún acto que dañe a las

mujeres física o psicológicamente puede ser considerado

como privado de la familia.

4. La violencia sólo existe en familias con pocos recursos económicos.

La violencia se da en todos los grupos étnicos y sociales.

Hay que tener presente que las mujeres con más recursos

económicos también pueden tener presiones de tipo

social que las lleve a no comunicar los malos tratos de que

son objeto.

5. Siempre se exagera la realidad cuando se habla de violencia

contra las mujeres. Hay que tener presente que cuando la

mujer solicita ayuda la situación es seria.

6. La violencia la sufren un tipo concreto de mujeres, con características

muy estereotipadas, mujer pasiva, joven (25-30

años), sin trabajo remunerado, con descendencia y que vive

con un alcohólico o parado. No hay un tipo de mujer que

tienda a ser maltratada. Con esta idea sólo se consigue reducir

el problema y tranquilizar pensando que es una situación

que afecta a determinadas mujeres y estigmatizar a quienes

lo han sufrido, aislándolas y condenándolas al silencio.

7. Si no se van es porque les gusta. Los motivos por los que una

mujer tarda en abandonar el hogar tienen más que ver con la

dependencia económica, la falta de relaciones afectivas de

apoyo y el estado emocional en que se encuentran.

8. Cuando las mujeres dicen NO quieren decir SÍ. Cuando una

mujer dice NO, significa que NO QUIERE.

9. En el caso de que tengan hijos es mejor que aguanten. Al

contrario. Los hijos, además de ser posibles víctimas, pueden

desarrollar trastornos de conducta y aprendizaje.

10. El violador es un enfermo mental y no es plenamente responsable

de lo que hace. La justificación de enfermos sólo

sirve para quitar responsabilidad al violador.

11. Es imposible violar a una mujer en contra de su voluntad.

Socialmente parece que la mujer debe acreditar “que se ha

defendido” en el caso de haber sido víctima de agresión sexual.

En una situación en la que puede estar en riesgo la

vida se debe aconsejar no oponer resistencia, sin que ello

signifique dar su consentimiento.

12. La mujer violada es la responsable del delito por provocar

al violador. Existe una tendencia por parte de la sociedad a

juzgar la conducta de la mujer más que la del violador. No

hay que olvidar que el violador no escoge su víctima por su

aspecto llamativo.

13. La mayoría de las violaciones se producen a altas horas de

la noche en descampados y personas desconocidas. Entre

(Sigue en página 13)

un 30-50% de las agresiones sexuales se produce en el domicilio

y, con frecuencia, por familiares y conocidos.

OBJETIVOS

1) Facilitar la información necesaria para que los profesionales

sanitarios adquieran conocimientos sobre factores de riesgo

y detección de maltrato y/o abuso sexual.

2) Conocer los distintos tipos de maltrato en mujeres para diferenciarlos

de otras patologías existentes de expresión clínica similar.

3) Formar y asesorar a los distintos profesionales sanitarios para

mejorar la calidad de la atención que se presta a las mujeres

víctimas de malos tratos y/o abusos sexuales mediante:

a. La desmitificación de actitudes y valores que tradicionalmente

han sido atribuidos a la mujer.

b. La observación de las repercusiones que los malos tratos

tienen para el desarrollo de la persona.

c. La implicación del profesional sanitario en el tratamiento

y/o seguimiento en los casos de maltrato y/o abuso sexual.

d. La obligación legal de denunciar los presuntos malos tratos

y/o abusos sexuales por sospecha propia o bien aquellos

que le sean comunicados por las víctimas de agresión

o por terceras personas.

4) Motivar y sensibilizar a los profesionales de la salud para

que creen un clima de confianza que facilite a las pacientes

la comunicación de su condición de víctima.

5) Organizar las tareas específicas de los distintos profesionales

sanitarios de cada nivel asistencial en la atención de los

casos de maltrato y/o abuso sexual.

6) Fomentar la derivación adecuada y eficaz entre los servicios

sanitarios y los recursos extrasanitarios comprometidos en la

atención y asistencia a personas víctimas de maltrato y/o

abuso sexual.

7) Promover la correcta y exhaustiva cumplimentación del

parte de lesiones en los Centros Sanitarios, para que sirva de

herramienta clave en el procedimiento judicial del maltrato

y/o abuso sexual.

CONCEPTO

El artículo 1 de la “Declaración sobre la Eliminación de la

Violencia contra la Mujer” de las Naciones Unidas, considera

que la violencia contra las mujeres es: “todo acto de violencia

basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda

tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico

para las mujeres, inclusive las amenazas de tales

actos, la coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto si

se produce en la vida pública o en la privada.

CARACTERÍSTICAS DEL AGRESOR

No existe un perfil típico que identifique a un hombre como

agresor. El agresor es porque quiere serlo y porque piensa que

sus actos, que autojustifica, quedarán impunes.

El maltratador puede encontrarse en cualquier trabajo, clase

social, nivel cultural o económico.

Los maltratadores no son enfermos mentales, aunque en algunos

casos de maltrato se detecta la presencia de alguna psicopatología,

siendo el trastorno de personalidad antisocial y la

depresión mayor los de mayor frecuencia.

TIPOS DE MALOS TRATOS

A) FÍSICOS: todo acto no accidental que provoque o pueda

provocar daño físico o enfermedad (heridas, fracturas, golpes,

quemaduras, bofetadas,…).

B) PSÍQUICOS: todo acto o conducta que produzca desvalorización

o sufrimiento en las mujeres. Comprende amenazas,

humillaciones, exigencia de obediencia, conductas verbales

coercitivas como los insultos, así como el aislamiento, el

control de las salidas, descalificaciones públicas y el control

del dinero. Suele venir aparejado al maltrato físico pero es

más difícil de demostrar. El empleo de este tipo de violencia

conduce a la destrucción del equilibrio psicológico.

C) SEXUALES: es aquella conducta que atenta contra la libertad

sexual de la mujer mediante el empleo de la fuerza o la

intimidación, o que valiéndose de una posición de poder

impone a la mujer una relación sexual contra su voluntad.

El término penetración, ya sea anal, bucal o vaginal, abarca

tanto el uso del miembro sexual masculino como la introducción

de objetos. Este tipo engloba las agresiones y abusos

sexuales, los incestos y también el acoso sexual, entendiéndolo

como todo comportamiento sexual ofensivo y no

deseado, impuesto valiéndose de una situación de superioridad

laboral, docente o similar que genera un entorno hostil

y humillante repercutiendo negativamente en sus condiciones

de vida y estabilidad psíquica.

INDICADORES DE MALOS TRATOS

FÍSICOS: Hematomas en: rostro, labios, boca, torso, espalda,

muslos, cuello. Fracturas en: cráneo, nariz, mandíbula. Quemaduras

de cigarros / puros en: manos, pies, por cuerdas en: piernas,

cuello, torso, por objetos: señales definidas. Cortes y /o

pinchazos. Mordeduras humanas. Lesión de órganos internos.

Heridas. Arañazos. Problemas físicos o necesidades médicas no

atendidas (heridas sin curar, infectadas). Perforación del oído.

Problemas dentales: lesiones en tejidos blandos del área de la

boca.

PSÍQUICOS:

Sintomatología ansiosa: Falta de aliento (disnea) o sensación

de ahogo. Mareo, sensación de inestabilidad, sensación de pérdida

de conciencia. Palpitaciones o ritmo cardíaco acelerado

(taquicardia). Temblor o sacudidas. Sudoración. Sofocación.

Náuseas o molestias abdominales. Despersonalización o desrealización.

Adormecimiento o sensación de cosquilleo en diversas

partes del cuerpo (parestesia). Escalofríos. Dolor o molestias

precordiales. Miedo a morir. Miedo a volverse loco o perder el

control. Hipervigilancia.

Sintomatología depresiva: Poco apetito o voracidad. Insomnio

o hipersomnia. Pérdida de energía o fatiga. Disminución de

la autoestima. Falta de concentración o dificultad para tomar

decisiones. Sentimientos de desesperanza. Escasas relaciones

sociales (con familia y/o amigos). Verbalizaciones negativas, engañosas

y/o incoherente. Poco comunicativa. Sentimientos de

culpa. Manifestaciones somáticas. Intentos de suicidios. Alto índice

de tratamiento psiquiátrico o psicoterapéutico. Dificultad

para resolver problemas. Escasas habilidades sociales.

SEXUALES: Hematomas y/o heridas: interior del muslo. Sangrado

anal y/o genital. Fisuras anales. Dolor en genitales. Contusiones

/ hematomas en: monte de venus, vulva y mamas. Traumatismos

en la vulva.

FACTORES QUE PUEDEN INCREMENTAR EL RIESGO POTENCIAL

DE MALTRATO DENTRO DE LA FAMILIA

• Historia personal de malos tratos.

• Problemas laborales: desempleo, insatisfacción o tensión

laboral.

TEMAS DE ACTUALIDAD

• Malas condiciones de vida. Hacinamiento. Marginación.

• Precariedad económica.

• Dificultad para establecer relaciones: relación de pareja,

vínculo madre-hijo.

• Actitud hacia el castigo.

• Desajuste marital.

• Prostitución y/o delincuencia.

• Falta de soporte social en situaciones difíciles.

• Aislamiento social.

• Padres con exceso de vida social o profesional que dificulta

las relaciones familiares.

• Escasa tolerancia al estrés o estrategias de afrontamiento

inadecuadas.

• Adicción a sustancias tóxicas.

• Insatisfacción personal.

• Ausencia de capacidad empática.

• Problemas psicopatológicos en algún miembro de la familia.

• Figura monoparenteral. Madre soltera (especialmente adolescente),

divorciados, separados. Ausencia de padre

(abandono hogar, prisión, fallecimiento).

CONSECUENCIAS DE LA VIOLENCIA EN LA SALUD DE LA

MUJER

La violencia es causa de lesiones en la mujer. Los distintos

tipos de violencia se interrelacionan y producen efectos en

todas las facetas de la salud.

A) CONSECUENCIAS SOBRE LA SALUD FÍSICA

Entre las consecuencias que se derivan para la SALUD FÍSICA

se encuentran:

Las lesiones: pueden encontrarse en cualquier localización y

revestir diversos grados de gravedad. Enfermedades de transmisión

sexual. Vih/sida. Embarazo no deseado. Problemas ginecológicos.

Cefaleas, hipertensión. Discapacidad parcial o permanente.

Abuso de alcohol y sustancias tóxicas. Otras conductas

nocivas para la salud. Consecuencias para el feto o el recién

nacido cuando la agresión se produce en una mujer embarazada:

abortos, partos prematuros, muerte fetal, lesiones en el feto

o en el recién nacido.

B) CONSECUENCIAS PARA LA SALUD MENTAL

Constituye lo que se ha denominado psicopatología relacionada

con las agresiones, que se produce tanto por la violencia

psíquica como por el impacto emocional que genera la violencia

física, sobre todo si existe sensación de peligro.

Comprende: Cuadros de depresión/ansiedad. Trastornos por

estrés postraumático. Trastornos de la conducta alimentaria

(anorexia, bulimia). Trastorno de personalidad múltiple. Trastorno

obsesivo-compulsivo. Disfunción sexual. Diversas manifestaciones

psicosomáticas.

C) CONSECUENCIAS PARA LA SALUD SOCIAL

La violencia de género sobre la salud social de la mujer pueden

originar: Aislamiento, desconfianza, desvalorización y/o dificultad

para entablar relaciones sociales futuras.

D) CONSECUENCIAS SOBRE LA FAMILIA

Además del impacto directo de la violencia en la mujer y en

su vida también tiene consecuencias para sus hijos e hijas,

tanto si son testigos de la violencia como si son también víctimas

de ella.

REACCIONES DE LA MUJER FRENTE A LA VIOLENCIA

A CORTO PLAZO

Se valoran analizando la actitud de la víctima inmediatamente

después de la agresión. Aparecen cuando se inicia la violencia

física y habitualmente después de los episodios agudos. La

reacción de la víctima puede ser de diversos tipos:

• Agresividad, verbal o física, hacia su agresor o hacia otras

personas del entorno inmediato, particularmente los hijos.

• Mutismo acompañado de postración, tristeza e incluso

agitación. Puede dar sensación de indiferencia.

• Confusión e inquietud, que puede acompañarse de sentimientos

de autoacusación y miedo a lo que la situación

pueda generar.

• Calma anormal con total colaboración y sobriedad al prestar

declaración o ante el reconocimiento médico.

A LARGO PLAZO

Se pueden establecer diversos procesos patológicos de entre

los que cabe destacar:

Estados de estrés postraumático: pueden darse varias posibilidades:

• Reexperimentación del suceso con aparición de pesadillas,

recuerdos, alucinaciones y pseudoalucinaciones que

traen a la mente el momento de la agresión. Puede aparecer

años después e influir en relaciones posteriores.

• Estado de apatía por entumecimiento de la capacidad de

respuesta que lleva a la víctima a apartarse de la vida social

y a un estado más o menos permanente de fatiga y astenia.

• Aumento de la capacidad de respuesta con un estado de

hipervigilancia, nerviosismo y tensión constantes.

• Alteraciones de la memoria y la concentración.

• Conductas de evitación fóbica por miedo ante la posibilidad

de encontrarse en determinadas situaciones.

• Trastornos del sueño.

• Mantenimiento y supervivencia del sentimiento de culpabilidad.

• Aparición de somatizaciones: taquicardia, sudoración, etc.

ante la rememoración del hecho.

Cuadros disociativos, que pueden presentar de distinta

forma:

• Amnesia disociativa, con incapacidad para recordar determinadas

cosas relacionadas con la violencia de que ha

sido objeto.

• Fuga disociativa, vagan sin rumbo fijo sin tener muy claro

quién es o a dónde va.

• En casos muy graves personalidad múltiple o identidad disociativa

o de despersonalización con desconocimiento

del propio cuerpo.

Cuadros somatoformes del tipo de vómitos, alteraciones gastrointestinales,

temblores, alteraciones respiratorias, trastornos

ginecológicos, cefaleas, etc.

Alteraciones del comportamiento: adicción al alcohol o a

otro tipo de drogas, comportamientos autoagresivos y/o situaciones

de desinserción social.

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Publicado por en noviembre 26, 2009 en MALOS TRATOS

 

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