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05 Dic

 

“Yo os digo:
mientras alguien padezca,
la rosa no podrá ser bella;
mientras alguien mire el pan con envidia,
 el trigo no podrá dormir;
mientras los mendigos lloren de frío en la noche,
mi corazón no sonreirá…

 

 

 

NO VENGAS, NAVIDAD

 

No vengas, Navidad,
que es muy temprano todavía,
las madres están temblando
en el sol del mediodía
y los niños en las calles
vagan solos, sin comida
y el campesino, aunque quiera,
no puede deletrearte en las vitrinas.

 

No vengas, Navidad,
como insulto a la pobreza,
no llenes de caros licores
a los ricos de la empresa,
ni ufanes a sus señoras
con perlas y con diamantes.

No vengas, Navidad,
ten compasión, no vengas.

No queremos combinaciones
de contrastes humillantes
con sedas finas de china
y manta vieja y zurcida,
con pavos de muchas marcas
y sal en una tortilla.

 

No vengas, Navidad,
danos un tiempo todavía,
recuerda que existen muchos
que sufren con tu venida
sacando de sus pañuelos
monedas envejecidas
para comprarle al mundo
una parte de tu alegría.

Recuerda que somos tantos
sumidos en la miseria
y anhelamos saborearte
con bebidas y con torrejas,
con juguetes y conservas,
para que nuestros hijos sientan
el calor de Nochebuena
en la pólvora sonora
que los ricos siempre queman.

 

No te muestres, Navidad,
en pléyades de alegres venaditos
portando juguetes, campanillas y trineos
por las residencias de los niños ricos;
tu presencia entre los nuestros
todavía no concibe
que se afame en los estantes luminosos
a un San Nicolás de lanas revestido
y se margine de realezas al glorioso
desnudo Niño Dios con frío.

 

No vengas, Navidad,
no te entendemos todavía.

 

 

 

BALADA DE LA TRISTE NAVIDAD

 

En la casa de una pobre mujer,

solloza un niño,
mientras todos gozan la navidad.
Padeciendo su miseria

sin par la madre llora,
por el hijo enfermo

que dice en su dolor:

Oh, mamita,

¿por qué no vienen los Reyes Magos aquí?
en la casa del niño rico

muchos juguetes dejaron.
Oh, mamita,

¿por qué nosotros nunca podemos reír?
en la casa del niño rico

se escuchan todos cantando.

Mas Jesús se hizo pobre

en Belén siendo muy rico
para dar ejemplo de su mensaje.
De los pobres Cristo

se condolió, amó a los niños,
al sufrido

Cristo le prodigó su amor.

Autor Desconocido

 

 

CRISTO NO VIVE EN NAVIDAD

Por: Jimmy Calla Colana

 

Nací hace dos mil años,

nací hace veinte siglos,

junto a gente bien humilde

de un establo de Belén.

 

Vine a la tierra a luchar

contra el amo esclavista

contra el sistema de colmillos y dardos,

contra los inventores de cadenas y grilletes,

contra el imperio romano de ayer

y todos los fariseos de hoy.

Me llamaron el redentor, el Salvador, el Mesìas el Nazareno.

 

En verdad, vine a este mundo y jamás me he ido.

soy un hombre de carne y hueso

y lo sigo siendo eternamente.

 

Desde hace dos mil años me memoran,

me aplauden, me alaban y me ensalsan.

Incesantemente evocan mi llegada.

 

Lo reconozco les agradezco.

pero no entiendo sus algarabías no los comprendo…

Mejor guarden su incienso,

sus plegarias para otra ocasión.

 

Pues no me deleitan. No me agrada,

no me satisface que me celebren estos dos mil años,

estos veinte siglos.

 

Detesto que se hayan adueñado de mi nombre,

detesto que se trafique con mi nacimiento

con mi familia, con mi cruz, con mi palabra.

 

Estas “falsas navidades” se han convertido

en grandes y fastuosas fiestas faraónicas

de frívolos fuegos artificiales por doquier.

 

El proseletismo y falaz globalización de canastas vacías

en toda la tierra relega y humilla

a los más pobres que son la razón de mi ser.

 

Ellos, que caminan por las calles pedregosas e inciertas

levantando su mano y esperando una migaja de pan.

Ellos son la razón de mi existir.

 

Ellos, que lloran por el hermano caído

y maldicen a las serpientes

la hora de estar en este mundo sin abrigo y sin techo.

Ellos son la razón de mi cruz.

 

Ellos, que venden flores y agua en los cementerios

en busca de una moneda que ayude a comprar vida.

Ellos son la razón de mi existencia.

 

Ellos, que reciclan basura, respirando plomo,

vendiendo periódicos y lustrando zapatos.

Ellos son mi corona de espinas y la lanza clavada en mi corazón.

Y en todos ellos hay un Cristo Redentor.

 

Pero ustedes… hipócritas, mentecatos, fariseos

nunca me aceptaron como soy.

 

¿No me rechazaste cuando te pedí un pan?

¿No me repudiaste cuando en la puerta de un hospital mi corazón moría?

¿No rehusaste darme una moneda cuando cantaba en el fondo de un micro?

¿No contemplaste impasible que niñas vendan sus boquitas pintadas

a cambio de una sucia moneda para llevar algo que comer a su cautiva morada?

 

Entonces si sois mentecatos, si sois fariseos, si sois hipócritas.

 

¡Nada valen para mí!

 

 

ES PREFERIBLE ENCENDER UNA LUZ

ANTES QUE MALDECIR LA OSCURIDAD

 

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Una respuesta a “

  1. elrastrillodemivida

    diciembre 25, 2012 at 5:05 pm

    He tardado un año en leerlo, porque lo acabo de descubrir…pero me gusta Carmemarirosi….me gusta

    Me gusta

     

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