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Archivos Mensuales: marzo 2019

UNA MUJER FUERTE….

Las mujeres fuertes están agotadas emocionalmente, a continuación las 6 razones de por qué

Según la gente, una mujer fuerte va por la vida de forma feroz sin preocuparse por lo que los demás piensen de ella. Hace ver que la vivir la vida es algo simple y sencillo. Una mujer fuerte es una que motiva e inspira a los demás a vivir su vida de la forma que quieran. No aceptará un no como respuesta y persigue lo que desea, incluso si otras personas se oponen. Una mujer fuerte desea que los demás saquen el máximo provecho de las oportunidades y busquen alcanzar sus sueños, sin importar las circunstancias. Este tipo de mujer siempre está exigiéndose para ser la mejor y animando a los demás para que también sean la mejor versión de ellos mismos.

Para el resto del mundo, una mujer fuerte tiene una reserva infinita de energía. Es una luchadora y se enfrentará con quien sea y con lo que sea para lograr lo que quiere. Cuando se trata de cuidar de otras personas, una mujer fuerte es el tipo de gente que cuida por naturaleza. A pesar de lo cansada que pueda estar, siempre se hará cargo de sus responsabilidades y cuidará de sus seres queridos. Las mujeres fuertes tienen la misma cantidad de horas al día que todos, pero algunas veces parece que son más productivas que una persona normal. Aunque una mujer fuerte siempre tiene un horario ocupado, encuentra la forma de tener tiempo para todo. Incluso con todas las responsabilidades que tiene, una mujer fuerte es capaz de fluir por la vida sin demasiado esfuerzo, sin dejar que nada la abrume.

Nada se interpone en su camino y nada evitará que alcance sus sueños. Sin embargo, aunque parezca que es una supermujer, una mujer fuerte es humana y tiene sus propias debilidades. Sigue sintiendo ansiedad y estrés, como cualquier otra persona. Para la gente, a las mujeres fuertes no parece afectarlas la negatividad, pero en medio de su fortaleza estas mujeres tienen que lidiar con los mismos sentimientos y pensamientos tóxicos que todo el mundo tiene. Aunque logran enfrentar la vida con una sonrisa, la presión que sienten es en parte debido a todas las responsabilidades que asumen.

Por esta razón, aunque son personas asombrosas, las mujeres fuertes suelen sentirse muy cansadas todo el tiempo. Aunque esta sensación de cansancio puede ser física, gran parte de ella es cansancio emocional. Si esto no se trata, el cansancio podría afectar el cuerpo y la mente de la mujer. Una mujer fuerte que está acostumbrada a cierto nivel de productividad se encontrará perdida cuando no pueda hacer tantas cosas como quiera. Cuando tienen que lidiar con el cansancio emocional, ya suelen haberse dejado la piel y están haciendo lo mejor que pueden para continuar. Aunque el mundo aplaude a estas fuertes mujeres por vivir su vida de la forma que quieren, comentan el error de no abordar el cansancio emocional que suele acompañar este estilo de vida.

¿Por qué están cansadas emocionalmente?

  1. Nunca recurren a los demás para tener seguridad emocional.

¿Eres el tipo de mujer que siempre lidia con sus propias emociones? Aunque deberías solo recurrir a ti para tener seguridad emocional, también es cierto que deberías tener a personas en tu vida con las que puedes compartir

  1. Dan y dan y nunca reciben nada a cambio.

Las mujeres fuertes suelen ser personas que dan naturalmente. Aunque no hay nada malo con dar, puedes dejar de dar si no hay nada más que ofrecer. Ya que las mujeres fuertes rara vez piden algo, suelen quedarse sintiendo más vacías que las demás.

  1. Sienten dolor adentro, pero no lo dejan salir.

Las mujeres fuertes suelen tener la impresión de que siempre deben mostrarse fuertes. No hay nada malo con la fortaleza, pero tampoco hay nada malo con ser vulnerable.

  1. No se dan el cuidado que se merecen.

Eres humana. Necesitas amor, cariño y cuidado, como cualquier otra persona. Las mujeres fuertes rara vez reciben estas cosas porque sencillamente intimidan a los demás o le proyectan al resto del mundo la impresión de que ya están bien cuidadas.

  1. Nunca piden amor.

Las mujeres fuertes nunca piden amor, al menos esto es lo que cree el resto del mundo. Sin embargo, las mujeres fuertes, como cualquier otra persona, necesitan amor.

  1. No les gusta compartir sus problemas con los demás.

Abrirte para contar tus problemas puede ser una señal de debilidad. La verdad es que las mujeres fuertes también necesitan a alguien con el cual hablar sobre sus problemas.

¡Las mujeres fuertes deberían seguir viviendo de la misma forma mientras que también se aseguran de que cuidan de ellas! ¿Estás de acuerdo? ¡Cuéntanos tu opinión en los comentarios y no se te olvide compartir esto con todas las mujeres fuertes en tu vida!

 

ENFERMEDADES MENTALES…

7 enfermedades que tu mente crea y te están matando poco a poco

“Tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus propios pensamientos…”
Buda

¿Te has puesto a pensar que la mente se puede convertir en uno de tus peores enemigos? No sólo por las pesadillas que recrea después de leer alguna novela de terror o ver una película de suspenso, su poder va más allá, desde lograr que alcancemos una meta que parecía imposible, hasta arruinar los planes (de cualquier índole) que teníamos. 

Hay una frase que dice que somos nuestros pensamientos, refiriéndose justamente a que, todo aquello que creemos, queremos y atraemos con la mente es lo que se materializa. 

La relación existente entre la psique (mente) y el cuerpo (soma) son las causantes de lo que conocemos como “enfermedades psicosomáticas”, las cuales pueden convertirse en una verdadera pesadilla.  

Aunque parezca insignificante, el 25 % de las molestias físicas que tenemos se deben a causas psicológicas, es por eso que la buena relación entre mente y cuerpo es de mucha importancia para el bienestar de todas las personas.

Generalmente los síntomas que se manifiestan en nuestro cuerpo cuando existe alguna enfermedad pueden ser explicados y atendidos por un médico que nos indica lo que debemos hacer para tener una pronta recuperación; sin embargo, cuando ésta es psicosomática, los síntomas no pueden ser explicados por ningún experto, haciendo más difícil que el paciente vuelva a sentirse mejor.

Es por eso que controlar nuestras emociones y pensamientos es de suma importancia, ya que en muchas ocasiones (más de los que creemos) nuestras molestias corporales son muestra de algo que ocupa nuestra mente. Por ejemplo, los daños físicos como caída del cabello y úlceras son ocasionadas principalmente por el estrés y la depresión.

El ritmo al que vivimos en la actualidad, aunado a las presiones sociales y laborales, además de las responsabilidades que tenemos en la cotidianidad, causan que descuidemos un aspecto realmente importante: el interior, que está directamente conectado con la mente y su bienestar, por lo tanto, con el resto de nuestro ser.

Existen siete enfermedades psicosomáticas que cada día van en aumento, debido a lo que anteriormente hemos enunciado. Si has tenido algunos malestares pero en realidad no sabes bien a qué se debe porque el médico te dice que no tienes “nada”, te recomendamos seguir leyendo, tal vez aquí encuentres aquello que te aqueja y puedas descubrir la razón: 

Dolor de cabeza

 

Causado por el estrés, depresión o ansiedad, estos dolores llegan a convertirse en un problema de salud común en todo el mundo. La tensión y dolor en los hombros, el cuello y la cabeza es una consecuencia del ajetreo diario por todas las actividades que realizamos, pero que puede disminuir e incluso desaparecer si tomamos las medidas necesarias para calmarnos y respirar un poco.

Infarto

 

El poco control que tenemos sobre nuestras emociones también es un problema común en todos los seres humanos, especialmente cuando se trata de la ira, a la que la mayoría estamos expuestos y puede, incluso, causar un infarto. Cuando nos enojamos en demasía, nuestro cuerpo genera grasa que está dispuesta a quemarse en una actividad física, de no ser así el corazón podría sufrir graves consecuencias.

Dolor abdominal crónico

 

Este tipo de dolor también es causado por el mal manejo de nuestras emociones. A pesar que en la mayoría de los casos esta molestia es originada por la mala alimentación que en ocasiones llevamos, el enojo y la tristeza también son un punto clave para sentir “un hoyo en el estomago”. 

Fibromialgia

 

La hipersensibilidad o dolor crónico muscular en todo el cuerpo, viene acompañada de síntomas como dificultad para dormir, dolor de cabeza, hormigueo en las piernas y en los pies, falta de concentración y, sobre todo, dolor cuando presionan algún músculo. Generalmente este padecimiento es causado por una carga extrema de estrés o por algún evento traumático.

Fatiga crónica

 

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La falta de energía suele ser muy abrumadora para la vida diaria. Si has sentido que ni durmiendo 12 horas has descansado bien, es probable que tengas esta enfermedad. Así como en otros padecimientos psicosomáticos, la fatiga crónica también es provocada por el mal manejo emocional, pues al estar a la defensiva todo el tiempo y el no permitirnos ser vulnerables nos puede agotar, así como llevar el estrés laboral o personal todo el tiempo presente en la mente.

Úlceras

 

El horror del estrés llega nuevamente con esta molestia. Lo que comienza como una gastritis común y corriente puede convertirse en una peritonitis aguda que es capaz de llevarnos a la muerte. La ansiedad y el estilo de vida que llevamos actualmente, además de los malos hábitos alimenticios que llevamos, son algunas de las causas de estas pequeñas lesiones en la mucosa de nuestro aparato digestivo.

Afecciones inmunitarias

 

Cuando padecemos un cuadro de ansiedad, estrés o depresión, nuestras defensas tienden a bajar, provocando que nos enfermemos más, teniendo malestares innecesarios en nuestra vida, es por eso que la relajación, el ejercicio y aprender a respirar son actividades muy importantes para nuestra salud. 

Normalmente no le damos importancia al poder que nuestra mente tiene, creemos que nuestro cerebro sirve sólo para llevar a cabo las actividades del trabajo o de la escuela, pero no ponemos atención ni le damos el valor que merece. Veámoslo así: nuestra mente es nuestro hogar, en él viven no sólo nuestros sueños y recuerdos, también nuestro presente y aunque no lo creamos, cada palabra y pensamiento que pasa por él tiene gran repercusión a nivel físico, anímico y sentimental. Cuídala, procúrala, a ninguno de nosotros nos gusta tener una casa sucia en la cual no se pueda descansar. 

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Cómo ayudar a un hijo a salir de las drogas…

Lo más difícil es hacer ver a tu hijo que tiene un problema que debe solucionar ya

El tema de las drogodependencias es muy amplio y complicado. Si conoces a alguien que haya tenido un problema de drogas sabrás que es un proceso largo. Dependiendo del tipo de droga la persona puede estar muchos años en tratamiento y aun así no hay garantías de su recuperación completa. Por lo que en este artículo solo nos vamos a centrar en la primera fase del proceso. Hacerle ver a tu hijos el camino que está tomando y todo lo que se está perdiendo ahora y se perderá en el futuro si sigue así.

Hay muchas clases de drogas y cada una es un mundo. Desde drogas legales como el alcohol y el tabaco hasta drogas ilegales como la cocaína, marihuana, alucinógenos, etc. Todas son igualmente peligrosas solo que en unas los efectos son más evidentes y rápidos que en otras. El tratamiento de una adicción también dependerá del tipo de droga. Por ejemplo, en el caso de la heroína es una sustancia que va directamente a la sangre y crea rápidamente la dependencia. El proceso de dependencia del alcohol es más lento, sin embargo hay muchas más posibilidades de recaída que en la heroína porque hay más accesibilidad a él.

Tanto como si tu hijos abusa de las drogas como si es dependiente, lo primero que tienes que hacer es hablar con él y hacer que reconozca su problema. La diferencia reside en que en el abuso de drogas aun no hay una dependencia del cuerpo a la droga, pero la usa de manera peligrosa, causando un deterioro significativo en su vida social, familiar y laboral/escolar. Cuando hay dependencia, aparte de lo dicho anteriormente, también existe:

– Tolerancia: se necesita aumentar cada vez más la cantidad de sustancia para tener los mismos efectos.

– Síndrome de abstinencia cuando se deja de tomar la droga.

¿QUÉ PODEMOS HACER COMO PADRES SI NUESTRO HIJOS TIENE UNA ADICCIÓN?

Si vemos que nuestro hijo tiene una adicción, lo que debemos hacer es lo siguiente:

1. No te enfrentes a él ni le acuses de primeras.

Antes de hacer nada primero tienes que asegurarte de que realmente tu hijos consume drogas. ¿Últimamente ha cambiado su carácter? ¿Cómo son sus hábitos de sueño y comidas? ¿Siempre tiene dinero pero no trabaja?

Se empático y asertivo. Habla con él sobre que últimamente está cambiando y lo notas distante. Si él lo niega es mejor no insistir hasta que estemos seguros de que realmente está tomando drogas, tiene que admitir que tiene un problema para que podamos ayudarlo. Echarle sermones no servirá absolutamente de nada.

Apoyar a nuestros hijos no implica ser permisivos con el consumo

Apoyar a nuestros hijos no implica ser permisivos con el consumo

2. Una vez que estás seguro confróntale con tacto y hazle ver que como familia queréis ayudarlo.

Si hablamos de drogas duras y es menor de edad podéis llevarlo directamente a un centro de desintoxicación. Limpiar la droga de su cuerpo no es la cura pero es un primer paso para la recuperación. Después con la ayuda de un profesional tenéis que convencerlo para que acepte un programa de tratamiento. Hay centros integrales y centros de día que ofrecen buenos programas, lo ideal es que vaya a uno especializado en adolescentes y jóvenes. El asesoramiento profesional es básico porque el especialista sabrá mejor como lidiar con el adolescente y podrá asesoraros.

En el caso de que sea mayor de edad no podemos obligarle a recibir ayuda. Si habéis hablado con él, no reconoce el problema y se niega a hacer nada al respecto habrá que dar un paso más.

3. Quítale todo tipo de privilegios.

Hazle ver de una forma directa cuál es tu postura al respecto. El joven tiene que aceptar el tratamiento o se acabaron todo tipo de privilegios. Tiene que ver que hay más ventajas en aceptar el tratamiento que inconvenientes.

Córtale el grifo, sobre todo en lo referente al dinero. No aceptes chantajes emocionales ni te dejes engañar por lo que pueda decirte. Se claro y firme. En la familia tiene que haber una postura de absoluto rechazo a todo lo relacionado con drogas y un consenso entre los padres es fundamental. Eso sí, tu hijo tiene que entender que le ofreces tu ayuda en todo momento, pero que es él quien se niega a aceptarla. Tú te comprometes a ayudarle siempre pero tiene que haber unas normas mínimas que él tiene que asumir y que no se pueden pasar por alto. Las normas en realidad no son “normas”, son unas condiciones necesarias para que pueda haber una convivencia en la familia. Para que él esté saludable y pueda recuperarse de su adicción.

4. En casos extremos toma medidas extremas.

Si tu hijo no acepta tu ayuda y no quiere cambiar habría que plantearse la convivencia. Lo que se busca es que él reaccione, que se de cuenta de que no puede seguir así. Si buscamos un cambio a veces no hay más remedio que esperar a que “toque fondo”. Lo que no podemos hacer es seguir teniéndole en casa y dejarle consumir porque transmitimos el mensaje de que permitimos el consumo y se enlentece el proceso. El problema no va a desaparecer solo.

Dejar de convivir juntos garantiza un gran riesgo, por ejemplo el que el joven se junte con personas que le mantengan la adicción. Pero a veces no hay otra solución. Si queremos que nuestro hijo sea consciente del peligro y que “cambie el chip” tenemos que esperar a que reconozca el problema y armarnos de paciencia, aunque para ello tenga que darse de cara a la pared. A veces es necesario. Hasta que él mismo no lo vea dará igual lo que le digamos. Si le sobreprotegemos solo vamos a cronificar el problema. Estamos ofreciéndole nuestro apoyo en todo momento pero para ello tiene que comprometerse a cambiar. Dar este paso importante no es un camino de rosas y por eso hay que insistir en buscar ayuda de un profesional que os ayude y evite que acabéis cediendo.

Es importante apoyar a nuestro hijo/a y que vea que estamos con él o ellaEs importante apoyar a nuestro hijo/a y que vea que estamos con él o ella

5. Acompáñale en todo el proceso de tratamiento.

Una vez que tu hijo acepte que tiene un problema es vital que le apoyes y le demuestres lo mucho que le quieres y te preocupas por él. Sin embargo, ten en cuenta que con tu ayuda no basta y es obligatorio el tratamiento.

¿QUÉ TIPO DE TRATAMIENTO ELEGIR?

Hay muchas opiniones al respecto. Lo primero que debe buscarse es la desintoxicación y abstinencia. Por un lado encontramos comunidades terapéuticas donde el paciente residirá ahí un tiempo, hasta que esté “recuperado”. Tienden a ser breves y se busca integrar al joven de nuevo en la sociedad, cuanto antes mejor. Por otro lado, encontramos los centros u hospitales de día o de noche: el tratamiento es parecido al de las comunidades terapéuticas. Sin embargo, aquí el paciente pasa la noche en su casa, o el día en el caso de que trabaje por las mañanas.

Hay muchos más tipos de tratamientos, así como grupos de ayuda tanto a pacientes como a padres y familiares. Muchos son compatibles y debe elegirse un tratamiento acorde a las características individuales del adicto y sus circunstancias. Un especialista podrá asesoraros en cuál es la mejor opción para vuestro hijo.

Por último, la duración del tratamiento varía en función del grado de adicción y tipo de droga consumida. Pero son largos y por lo general el mínimo son 90 días. El apoyo de los padres es fundamental en todo el proceso.

 

DIA DEL PADRE…MI PADRE

DEDICADA A MI PADRE

QUE ESTA EN EL CIELO

Mi Padre

Yo tengo en el hogar un soberano
único a quien venera el alma mía;
es su corona de cabello cano,
la honra es su ley y la virtud su guía.

En lentas horas de miseria y duelo,
lleno de firme y varonil constancia,
guarda la fe con que me habló del cielo
en las horas primeras de mi infancia.

La amarga proscripción y la tristeza
en su alma abrieron incurable herida;
es un anciano, y lleva en su cabeza
el polvo del camino de la vida.

Ve del mundo las fieras tempestades,
de la suerte las horas desgraciadas,
y pasa, como Cristo el Tiberíades,
de pie sobre las horas encrespadas.

Seca su llanto, calla sus dolores,
y sólo en el deber sus ojos fijos,
recoge espinas y derrama flores
sobre la senda que trazó a sus hijos.

Me ha dicho: “A quien es bueno, la amargura
jamás en llanto sus mejillas moja:
en el mundo la flor de la ventura
al más ligero soplo se deshoja.

“Haz el bien sin temer el sacrificio,
el hombre ha de luchar sereno y fuerte,
y halla quien odia la maldad y el vicio
un tálamo de rosas en la muerte.

 

“Si eres pobre, confórmate y sé bueno;
si eres rico, protege al desgraciado,
y lo mismo en tu hogar que en el ajeno
guarda tu honor para vivir honrado.

“Ama la libertad, libre es el hombre
y su juez más severo es la conciencia;
tanto como tu honor guarda tu nombre,
pues mi nombre y mi honor forman tu herencia.”

Este código augusto, en mi alma pudo,
desde que lo escuché quedar grabado;
en todas las tormentas fue mi escudo,
de todas las borrascas me ha salvado.

Mi padre tiene en su mirar sereno
reflejo fiel de su conciencia honrada;
¡Cuánto consejo cariñoso y bueno
sorprendo en el fulgor de su mirada!

La nobleza del alma es su nobleza,
la gloria del deber forma su gloria;
es pobre, pero encierra su pobreza
la página más grande de su historia.

 

Los siete pecados capitales del e-mail

Los siete pecados capitales del e-mail

Suposición
La mala costumbre de suponer que todo el mundo leyó un correo urgente. Demasiadas personas se limitan a enviar un e-mail (y confían en que haya sido recibido y leído por todos los destinatarios) para comunicar una información urgente. A un 27% de los encuestados le molesta que el correo importante se envíe sin ningún tipo de aviso especial adicional, como una llamada telefónica, o con el símbolo de “urgente” que la mayoría de los programas tiene.

Pasarlo por alto
La tendencia a no responder. Uno de cada diez encuestados se queja de recibir tantos correos que no tiene tiempo de responderlos todos. Más de una quinta parte de los encuestados residentes en España o Reino Unido teme volver a la oficina después de alguna ausencia a causa de la montaña de correo que sabe que les espera. Con tanto correo no es de extrañar que la cuarta parte de los encuestados tenga que implorar una respuesta a más de la mitad de ellos.

Negación
Fingir no haber recibido un correo de alguien. Cuanto menos respondemos, más culpables nos sentimos. Uno de cada diez encuestados confiesa sentirse culpable en el trabajo por no haber respondido el correo de algún conocido. En el Reino Unido, hasta un 11% de los encuestados recurrió a fingir no haber recibido un correo cuando se les pidió contestación, generalmente por vergüenza ante la falta de atención.

Falta de tacto
La tendencia a extenderse más de lo necesario. A los trabajadores les molesta también recibir páginas de texto que requieren una búsqueda de la información que les afecta. La tercera parte de los encuestados franceses destacó este hecho como especialmente irritante, y es el personal de mayor nivel de responsabilidad quien más lo sufre. También molestan las imágenes o archivos adjuntos demasiado pesados.

Para todos
Mandar el mismo correo a todo el mundo, incluso a las personas a las que no les incumbe el tema. Más de la cuarta parte de los encuestados se muestra frustrada por recibir mensajes que no le interesan, un problema al que se enfrenta el 30% de los directores de alto nivel de las empresas participantes en la consulta. Más de la tercera parte de los encuestados italianos sufre porque tiene la bandeja de entrada llena a causa de estos e-mails irrelevantes.

Dejadez
Los pecados de mala gramática y ortografía, argumentos inconexos y lenguaje confuso. El 81% de los encuestados tiene una opinión negativa de aquellos que envían mensajes mal escritos y con errores. Este es el caso de Alemania, donde la tercera parte de los encuestados considera que los remitentes son dejados y descuidados. Y los jefes medios en las empresas de toda Europa deben tener cuidado porque los directores de alto nivel tienen una visión negativa de los correos mal escritos.

Texto corto
No emplear el tono correcto. Enviar mensajes cortos y bruscos sin atender a los modales necesarios puede dañar una relación de forma no intencionada. Uno de cada diez encuestados, y hasta un 23% en Alemania, confesó haber tenido enfrentamientos con algún compañero o con terceros porque malinterpretaron lo que se decía en el e-mail. Esto también puede perjudicar relaciones laborales y sentimentales.

 

Frank Pourcel – Morir de Amor

 

Frank Pourcel – Concierto para una sola voz…

 
 
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