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La mala alimentación repercute de forma directa en la salud mental…

 

La neurocientífica y profesora de Fisiología en la Universidad de La Laguna (ULL) Raquel Marín habla en esta entrevista sobre las consecuencias que puede acarrear a las personas tener una mala alimentación e incluso una mala dieta vegana.

Marín señala que la pobreza influye directamente en la alimentación y pone como ejemplo a Estados Unidos, donde un alto porcentaje de gente pobre sufre obesidad. Resalta que la alimentación tiene una repercusión en el cerebro a todos los niveles y llega a influir a largo plazo en enfermedades como la demencia o el alzhéimer.

Marín además explica por qué tener una mala alimentación influye en el estado de ánimo de las personas y menciona que hay países que han incorporado los probióticos como fórmula para mejorar la salud mental de los ciudadanos.

¿Qué retos afronta la neurociencia en los próximos años?

Uno de los retos que tiene la neurociencia es conseguir cambiar lo que se dicen entre sí las neuronas. Ahora ya sabemos que hay un gran circuito de neuronas que ocupa mil kilómetros y en cada persona este es distinto. Queda por averiguar qué se dicen las neuronas entre ellas para luego poder modificar esa información. Esto podría servir para cambiar las emociones, las tendencias, los problemas más profundos. Es decir, para poder modificar el circuito neuronal contribuyendo al bienestar personal. Otro aspecto que se está empezando a investigar es la comunicación entre las mentes. O sea, sin necesidad de usar el lenguaje, sino que simplemente con técnicas no invasivas una mente se pueda comunicar con varias sin usar ningún tipo de lenguaje. Otro aspecto también es aprender y transferir memoria de forma pasiva, sin necesidad de que se tenga que hacer una actividad intelectual, pues para estudiar necesitas dedicar un tiempo y estar concentrado. Es decir, si se podría transferir información de un cerebro a otro sin ese proceso de aprendizaje.

Usted ha alertado sobre el peligro de tener una dieta vegana mal estructurada ¿Qué problemas puede plantear?

En el veganismo hay que tener en cuenta que, de la misma forma que hay culturas que han sido veganas durante generaciones, como son, por ejemplo, algunas hindúes, esas culturas, metabólicamente hablando, tienen una adaptación a la dieta que viene de muchas generaciones. El cerebro está formado por mucha grasa, una grasa que se necesita para funcionar. El ser humano produce en muy poca cantidad esa grasa. Lo que ocurre es que esa grasa que el cerebro necesita está sobre todo en fuentes marinas. Está sobre todo en pescados grasos que la acumulan de las algas. Si una persona incorpora omega-3 solo a través de semillas de chía, nueces o alubias rojas, ahí solo incorpora uno de los tres ácidos grasos que no producimos, pero le van a faltar los otros dos. Excepto a personas que por generaciones tengan una adaptación genética y metabólica para producir de las plantas sus propios omega-3, al resto nos faltan esas proteínas (enzimas).

Como consecuencia, una persona que sigue una dieta vegana durante mucho tiempo y no tiene en cuenta ese factor puede tener carencias de ácidos grasos. A partir de los 600 días, puedes tener fallos de memoria, encontrarte aturdido, que te cueste concentrarte, una tendencia a estar anímicamente más decaído. En el medio plazo se sabe que la carencia de esas grasas en el cerebro puede ocasionar que tu cerebro envejezca prematuramente. En enfermedades como el alzhéimer o el párkinson suele haber una tendencia a perder ese omega-3-. Entonces estás jugando con una línea roja que es mejor no traspasar.

¿Se puede llegar a tener una dieta equilibrada respetando la filosofía vegana?

Es posible que sí se pueda, aunque teniendo en cuenta que hay que tomar suplementos, sobre todo si eres occidental. Pero hay una cosa que todavía no está totalmente demostrada, pero que es cierta: los microorganismos del intestino, estas bacterias, también necesitan tener un equilibrio. De ese equilibrio se sabe que hay unos perfiles saludables y que para conseguirlos se requiere más una dieta de tipo omnívoro que una enfocada a algo en concreto. En las personas que siguen una dieta vegana, a medio plazo se aprecia que hay un desajuste en esos perfiles. Todavía están en estudio las consecuencias que pueden tener esos desajustes en neuropatologías, porque lo que se sabe desde hace unos años es que los desajustes en microorganismos del intestino son el origen de patologías de muchos tipos, como el autismo, la depresión, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) o el alzhéimer.

Canarias es la comunidad autónoma con más sobrepeso. ¿Cómo influye una mala alimentación en el cerebro?

Muchísimo, es esencial. La obesidad es uno de los factores de riesgo del alzhéimer, junto a la diabetes. La diabetes tipo 2 está relacionada con una mala alimentación. Ambos son factores de riesgo de enfermedades neurodegenerativas. Hay estudios que demuestran que, cuando miras por resonancia magnética el cerebro de una persona obesa y lo comparas con el de una persona con peso normal, la persona obesa tiene el cerebro de una persona 10 años mayor en la degradación de la sustancia blanca. Es un factor que acelera el envejecimiento cerebral. Claro, si acelera el envejecimiento cerebral, también aumenta el riesgo de sufrir esas enfermedades. La mala alimentación tiene una repercusión directa en la salud mental a todos los niveles. En los niños hay un retraso escolar, muchas veces, o una tendencia al aislamiento, a ser menos sociales y más retraídos.

¿Influye en el estado anímico? 

El cerebro es uno de los responsables de cómo nos sentimos con los demás, pero también con nosotros mismos. El ser humano es tremendamente social. De hecho, se considera que una de las formas de tener longevidad es manteniendo una vida social sana. Y eso, evidentemente, tiene que ver con cómo estés tú. La primera interacción social es la de uno consigo mismo. Eso está en la base de la felicidad.

¿Qué propone para combatir el sobrepeso en la infancia y los desajustes alimentarios en la población?

Cambiar el estilo de vida. También es importante la información, porque, aunque paradójicamente tenemos acceso a un sinfín de información (cualquiera puede tener un tsunami de información en segundos), la buena información parece que no se canaliza bien. Es clarísimo que si una familia se preocupa más, aunque lleve más esfuerzo, y cuida la alimentación de sus hijos en el medio plazo esto repercute positivamente. Evitar la bollería industrial, evitar comer platos preparados. Es más rápido y más sencillo, incluso más barato, pero, lamentablemente, lo que te ahorras en el bolsillo a la hora de comer es lo que te gastas luego en fármacos.

¿Cómo influye la crisis económica o el bajo poder adquisitivo en esos comportamientos?

Muchísimo. Vamos a poner un ejemplo triste pero real: el mayor índice de obesidad en Estados Unidos está en la gente pobre. Las verduras frescas, las frutas y la comida más saludable son las que cuestan más dinero. Es mucho más barato ir a un McDonal’d y por cuatro euros llenarte, pero llenarte de basura. Tiene una incidencia directa. La obesidad se suele dar en personas con bajo poder adquisitivo y en la que también tienen menor acceso a la información.

¿Cómo afecta la comida rápida al cerebro?

La considerada comida rápida tiene muchas grasas saturadas; también tiene unas grasas denominadas trans que son grasas que no existían de forma natural porque eran aceites, pero se han modificado para que sean sólidas y de esa manera el producto no se enrancie  y dure más tiempo. Pues esas grasas son tóxicas para el cerebro, acaban produciendo inflamación y el deterioro neuronal. Y luego también están los azúcares refinados que se han modificado en la industria para conseguir productos más dulces y atractivos.

Esto tiene una repercusión directa en la salud porque nuestro metabolismo no está adaptado a tener un chute repentino en sangre, porque entonces tienes que hacer trabajar mucho el hígado y digerir una serie de fructosas que no son las naturales y se acaban convirtiendo en grasas. Hay mucha gente que piensa que “tengo colesterol y no como embutido”; sí, pero a lo mejor estás comiendo dulces y el azúcar también acaba en colesterol.

¿De qué manera se pueden combatir las intensas campañas publicitarias relacionadas con alimentos poco sanos?

Es muy difícil combatirlo. Lamentablemente, el seno familiar es el que tiene que actuar de verdugo, seguramente con el apoyo educativo y de los colegios. Hay muchos colegios que miran bastante la nutrición, miran mucho quitar las máquinas expendedoras… Pero es una labor familiar. No queda otra que combatirlo porque, si no consigues ganar toda la guerra, sí lograrás pequeñas batallas. Una vez empiezas a ver que te sientes bien, sobre todo en los adolescentes, que se fijan mucho en su imagen…; si las pautas y el estilo de vida que llevas te hacen sentir bien, los buenos hábitos los acabas adoptando. Esto te lleva prácticamente a una batalla personal.

Raquel Marín, en su despacho de la ULL
Raquel Marín, en su despacho de la ULL durante la entrevista

¿Considera un error no prohibir la venta de bollería y bebidas azucaradas en los centros públicos, por ejemplo en los educativos?

Personalmente, considero que en el siglo XXI la libertad de elección tiene que estar ahí, de la misma manera que todo el mundo tiene la libertad de saber y opinar. Lo que sí es importante es que dentro de esa libertad de elección estemos informados sobre qué elegir. Lo que te da verdadera libertad de elección es el conocimiento. Las máquinas están incluso en Urgencias y en los quirófanos. Eso no quiere decir que sea un ataque a tu salud; el ataque a tu salud viene de si estás todo el día pegado a la máquina y sacas de todo, y eso ya es una elección personal.

¿Qué efectos de tipo psíquico puede producir una mala alimentación?

Uno de los efectos que más llama la atención y se ha estudiado tiene que ver con la depresión. En la depresión hay unos cambios en los organismos del intestino, muchas veces como consecuencia de alimentaciones desequilibradas. Lo que se hace ahora es intentar repoblar con probióticos (bacterias vivas) lo que falta en ese intestino para mejorar el estado anímico del paciente. Ahora mismo hay probióticos en el mercado, por ejemplo en Canadá, que se han incorporado al sistema de salud.

¿… y en relación con trastornos como la anorexia o la bulimia?

Sí, también. Los trastornos como la anorexia o la bulimia, aunque se meten en el mismo paquete, tienen connotaciones distintas, porque en ciertas regiones del cerebro se notan alteraciones. Se producen alteraciones hormonales; por eso afectan en mayor medida a las mujeres, pero también es cierto que a nivel intestinal se producen cambios. Hay una sensación de la imagen de uno mismo que está distorsionada. Esa distorsión es la que te lleva a tener la crisis de anorexia o bulimia. Desde el punto de vista fisiológico, se producen alteraciones en el intestino. Se altera todo aquello que contribuye a tu bienestar; por ejemplo, la creación de serotonina. También se están haciendo estudios con la oxitocina, que es la hormona que producimos cuando tenemos sensaciones de placer. En estas enfermedades seguramente hay un desencadenante inicial. Se ha observado que ciertas zonas del cerebro tienen un comportamiento distinto.

¿Cómo influye la mala alimentación en el desarrollo de la demencia o el alzhéimer?

Uno no puede evitar caer enfermo. Hay un cierto componente genético. Tiene mucho que ver con el estilo de vida, pero no es de un día para otro. En estas enfermedades, los síntomas tempranos, sin que uno se dé cuenta, pueden empezar con 40 años, aunque luego el desencadenante patológico empiece a los 65 o 70 años. Hay una acumulación de factores. Es importante el factor inflamatorio, común en diversas patologías. Se trata de ese pequeño goteo inflamatorio que tienes cuando las células del sistema inmune están en alerta constante y entonces segregan sustancias que son proinflamatorias, una especie de proinflamación leve crónica. Una forma de poderlo inducir es, precisamente, con malas dietas. Es lo que ocurre con las dietas veganas, que tienen mucho omega-6, el que se da conaceites de tierra, y poco omega-3, el proveniente del pescado. En este caso tienes una tendencia a tener procesos proinflamatorios.

¿En qué punto se encuentran las investigaciones sobre el alzhéimer?

Es una de las enfermedades más estudiadas del mundo, en la que más dinero se invierte y en la que más palos de ciego se ha dado hasta ahora. Es una enfermedad que tiene desencadenantes muy localizados, como las placas amiloides. En realidad, no se sabe muy bien cómo llegan hasta ahí y por qué muchas personas las tienen y no enferman y otras sin tenerlas enferman. Y luego hay muchos otros marcadores. Por otra parte, ya están ahí desde que nacemos y no son cosas que nos vengan de fuera como los virus. Ha salido recientemente un artículo en Nature que puede ser el desencadenante curioso de una nueva perspectiva. Parece que con la edad vamos aumentando la cantidad de copias erróneas de esos genes y, al irlas acumulando, producimos en paralelo copias buenas frente a las malas. También hay un estudio de unos investigadores de Italia que apuntan a que la farmacología que se está usando contra el alzhéimer para mejorar la memoria no es la adecuada porque lo primero que ocurre es que afecta al estado anímico. Yo considero que de aquí a diez años estaremos controlando muchas de estas enfermedades. El reto siguiente será cómo devolver la memoria que se ha perdido.

¿Se pueden prevenir ese tipo de enfermedades?

Sí… No se garantiza un resultado al 100%, pero ayuda el ejercicio físico junto a dietas que no sean muy ricas en grasas y contengan las cantidades adecuadas de omega-3 y antioxidantes. Es decir, una dieta tipo mediterránea: rica en legumbres, verduras, frutas, medianamente rica en pescados, pocas carnes y baja en lácteos. Luego, es importante mantener una vida social activa, fundamental en el ser humano. El aislamiento es basura cerebral igual que el estrés.

¿Se valora la investigación científica en la ULL?

La ULL tiene una tradición de investigadores desde hace muchos años, pero todavía no hemos conseguido hacer una distinción clara entre aquellos que son investigadores del ámbito internacional, compiten y hacen una investigación que no solo trae fondos a la universidad y otros que se dedican a un perfil más docente. Son dos patas completamente distintas en las actividades de profesores completamente diferentes, pero se meten en el mismo saco. A una persona que tiene proyectos competitivos a escala internacional se le valora, tanto para lo bueno como para lo malo, de la misma manera que a un profesor con proyectos de innovación educativa.

¿Se aportan los recursos suficientes para que se produzca un desarrollo en la ULL?

No, aunque los presupuestos han aumentado. Muchas veces no es cuestión del presupuesto sino de cómo se gestiona ese presupuesto y cuáles son los objetivos. Ahora se están valorando contratos para nuevos investigadores, lo que considero que es bueno. En la ULL tenemos una media de edad de casi 57 años. Esto quiere decir que hay muchos profesores que están a las puertas de la jubilación y no se renuevan. Un profesor no se forma de un día para otro. Pero a mí me parece que no se está aprovechando del todo la ola de mejoría. Por poner un ejemplo, vino uno de los mejores investigadores en biomedicina y hubo muy poca representación de este colectivo. Hay que aprovechar para darnos a conocer mejor.

¿Se realiza de forma adecuada la divulgación científica?

Bueno, realmente el portal de la universidad es más informativo; por ejemplo, está la revista que ha lanzado Néstor Torrens, Hipótesis. Es una revista que pretende dar una visión distinta de los investigadores, más atractiva para los estudiantes. Me parece que sigue faltando gente divertida que cuente la ciencia. El que cuenta la ciencia no tiene que ser experto en esa ciencia y puede darle un toque humorístico y divertido.

¿Cuáles son los avances más importantes que ha presenciado en la ULL?

El Astrofísico es la punta de lanza. Nos saca imágenes de nuevos planetas, nos saca manchas solares… Lo más espectacular y con mayor impacto mundial lo hace el Instituto de Astrofísica de Canarias.

¿Los ciudadanos valoran la ciencia? ¿Por qué cree que los distintos gobiernos no invierten lo suficiente en I+D+i?

Sí, los ciudadanos la valoramos mucho. Eso son sobre todo cuestiones políticas. Hay países que apuestan por una mayor inversión en I+D+i porque lo que quieren es ser productores de lo que luego otros van a comprar, y hay otros países, como España, donde primero ponen la panadería. El experto en pan forma a otro investigador para que haga un pan maravilloso y, cuando esa persona hace el mejor pan del mundo, lo echa de la panadería. Entonces Alemania se lleva al experto en pan a su país y los españoles le compran el pan a Alemania.

¿Hay machismo en la labor científica?

Sí. Yo nací cuando todavía estaba Franco vivo. Salimos de una época en la que la mujer estaba representada en la universidad, pero no era líder del grupo. Hay muchas de esas personas que todavía están trabajando en la universidad. El que nace lechón nunca muere jirafa. Es muy difícil cambiar esas pautas. Sí que lo he notado, aunque mi doctorado no lo hice en España. Me formé en España, pero luego fui a Canadá y  Estados Unidos. Para mí fue un cambio cultural volver a España porque me encontré que, por el mero hecho del género, y no por tener talento o méritos, que es en lo que yo creo al cien por cien, pues yo no creo en la igualdad sino en la meritocracia, vi mermada mi capacidad. También tengo colaboradores fantásticos, hombres y mujeres, pero a los hombres les cuesta que una mujer los dirija.

¿Ha sufrido experiencias con compañeros?

Sí, realmente sí. Desde mis inicios y en la actualidad. No es lo mismo. No tienes las mismas oportunidades, no te ven de la misma manera, y muchas veces el exceso de relajación, cuando eres líder siendo mujer, se entiende mal. Entonces, a veces, aunque me cueste trabajo, tengo que tener el colmillo más afilado. Ello implica un esfuerzo adicional, pero me evita malos entendidos.

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LAS PERSONAS HIPÓCRITAS…

Las personas hipócritas están entre el peor tipo de gente deshonesta. Un hipócrita se define como: Una persona que finge tener virtudes, creencias morales o religiosas, principios, etc., que él o ella realmente no posee, especialmente una persona cuyas acciones, desmienten creencias declaradas. Es una persona que finge alguna actitud deseable o aprobada públicamente, especialmente aquella cuya vida privada, opiniones o declaraciones, desmienten sus declaraciones públicas. ¿Alguien más piensa en “políticos” o “celebridades” al leer la definición?

Según un equipo de investigación de la Universidad del Sur de California (USC), la hipocresía comprende uno de los siguientes tres comportamientos:

1. Los estándares de doble moral ocurren cuando una persona es vengativa acerca de un acto ofensivo percibido de otra persona; sin embargo, muestra poca vacilación o culpa al hacer exactamente lo mismo. (Ejemplo: cerrarle el paso a alguien en el tráfico.)

2. La duplicidad moral es generalmente la que usamos para definir el acto. La duplicidad moral es cuando alguien dice ser honrado en sus motivos, pero esto se sabe que es una completa falsedad. (Ejemplo: un político que cita puntos de vista neutrales sobre un tema, a pesar de una evidencia indiscutible de lo contrario).

3. La debilidad moral es el tipo de desconexión cognitiva en el que las creencias o las costumbres de una persona, son superadas por su falta de autocontrol. Por lo tanto, participan en el acto sabiendo que está mal. (Ejemplo: un miembro del clero que toma un voto de celibato y luego se involucra en actos sexuales.)

Existen “de hipócritas a hipócritas”

Si somos honestos con nosotros mismos, la mayoría de nosotros hemos sido hipócritas en ciertos momentos y como en las mentiras “necesarias” que a veces nos vemos orillados a decir, pensamos que esto también, a veces nos orilla a ser “necesariamente”. ¿Esto nos convierte en un hipócrita de buena fe? No. Al menos, a una persona razonable no debería de convertirla en un hipócrita de esa naturaleza.

Todo es cuestión de proclividad y frecuencia. En otras palabras, ¿la persona realmente vive como un hipócrita, mentiroso, degenerado o manipulador? ¿Pueden definirse como tales? Ese es el punto de referencia. “Atrapar” a alguien haciendo algo que se percibe como hipócrita, puede no justificar el etiquetado con el título de “hipócrita”.

Tal vez el mejor curso de acción es usar nuestro mejor juicio (incluyendo la comprensión de la situación). Y cuando sea posible, apropiado y ético, permanecer discretos. No ser la fuente de los chismes de la oficina, por ejemplo.

Conductas de las personas hipócritas que los dejan al descubierto

Sin embargo, todos sabemos que la hipocresía, a niveles enormes, hace ya a una persona candidata para ser etiquetada justamente como, “hipócrita”, y algunas veces no nos damos cuenta de ello. Aquí hay 7 comportamientos, creencias y tendencias de las personas hipócritas que pueden revelar su verdadera identidad:

1. Intenta castigar a alguien “señalándolo” por cualquier falta

Si su hipocresía ha cruzado la línea, tú – actuando en buena conciencia – les notificas de eso para que se den cuenta. En lugar de que la persona admita la culpa y se disculpe, tú eres reprendido y menospreciado. Tal vez el hipócrita irá un paso más allá e intentará humillarte públicamente.

2. Aura de condescendencia y superioridad

El nivel de arrogancia y superioridad de un hipócrita, está en el límite del narcisista. Dirígete a ellos equitativamente, y probablemente te irás sintiendo como un estudiante que acaba de ser reprendido por el maestro. Ellos (directa o indirectamente) se burlan de tu intelecto, madurez (irónico), o la estabilidad.

 

3. Las reglas no se aplican en las personas hipócritas

Pero esas reglas son muy aplicables a otros. Al igual que el famoso gánster Al Capone, los hipócritas están “por encima de la ley”. Su sentido innato de derecho, les excusa para actuar como les plazca. Como otros son inferiores, las reglas deben usarse para mantenerlos controlados.

4. Excusas, mentiras y más de lo mismo

Predeciblemente, los hipócritas son prolíficos (a menudo patológicos) fabricantes de excusas y mentirosos. La verdad, no importa cuán convincente sea la evidencia, no les preocupa. Si observas cualquier procedimiento en la sala de audiencias en la televisión, seguramente serás testigo de que un hipócrita / narcisista dice bruscamente alguna mentira audaz – y delante de un juez. Delante de alguien que puede llevarlos a la cárcel.

Los hipócritas tienen excusas para todo. Encontrará que pasan mucho más tiempo excusando su comportamiento y nunca realmente lo hacen para mejorarlo. En lugar de disculparse o admitir la culpa, simplemente ignoran la realidad y argumentan con evidencia sólida cuando se enfrentan con ella. Los supervivientes a este tipo de personas con esta patología, también notan a menudo que a ellos les parece disfrutar de la emoción de mentir. A veces parece que han plantado evidencia que realmente les permite atraparlos. Mienten incluso cuando con decir la verdad basta. ¿Por qué? Porque engañar a otros es lo que hacen. Es el único punto culminante de sus vidas, de otra manera serían insufriblemente aburridas.

5. “Haz lo que digo, no como yo lo hago.”

Sus acciones nunca parecen coincidir con sus palabras encantadoras. Tienen expectativas muy altas en ti, pero no parecen seguir esos estándares. Se les permite ir a cenar con su “loco/a” ex que está “todavía enamorado” de ellos, pero te aplicará la “llave del silencio” si quieres salir con tus amigos.

6. Siempre jugando a la víctima

Muchas personas hipócritas darán excusas por su mal comportamiento. A menudo, estas historias están hechas con un efecto dramático para ganar la simpatía de los demás. Insistirán en que odian el drama y, sin embargo, son probablemente la persona más dramática que hayas conocido.

7. No es (y nunca será) su culpa

No importa cuán desagradable sea el comportamiento, cuan audaz es la mentira, qué impulsivo es el acto, nunca es culpa del hipócrita. Y replicando, el falso puede incluso sacar tus viejos errores (reales o percibidos), en un esfuerzo por justificar sus acusaciones (que de hecho, no les importa, de todos modos).
Conclusión

Los hipócritas pasan la vida engañando, traicionando y haciendo trampa a tus espaldas o de frente. Pero a pesar de este patrón repugnante de comportamiento, todavía se sienten con derecho a señalar (o inventar) los errores más pequeños en los demás, y ellos los señalarán repetidamente, para negar y excusar todas sus acciones horribles.

Como resultado, pasarás cada vez más tiempo tratando de probar tu ética a la persona más antiética en el planeta. Terminas encima de sentirte culpable por llegar cinco minutos tarde a una cita (hace meses), mientras que alegre, esta persona, te engaña con otro hombre o mujer, por ejemplo.

Si las escalas morales en tu vida parecen estar sesgadas más allá de todo reconocimiento, es probable que hayas encontrado un hipócrita patológico o un psicópata. No hay mucha diferencia. Esta conducta, que puede ser parte de todos de manera superficial, es crónico y enfermizo en este tipo de personas. Si estás con una persona así, no dudes en que debes retirarte de esa relación que nunca tendrá ni pies ni cabeza y te agotará toda la energía.

 

VIDEO Chopin…

 

 

La vida te invita a parar…

En algún momento en la vida llega ese día en que estás un rato a solas, contigo. A solas de verdad. Sin más interrupción que tus propios pensamientos ni más demora que la de acabarte ese café para poder cerrar los ojos y notarte la piel… Llega porque lo has estado postergando mil años y ya te toca. Llega porque te lo mereces y ya no te basta con buscarte a pedazos, te necesitas por entero.

Si no propicias tú este momento, si no te das cuenta de que la vida te llama a parar y sentir, no te preocupes, lo hará ella sola. Encontrará la forma de que te pares, te calles, te rompas, te desgajes y tengas que quedarte a solas contigo mismo y decirte lo que tienes pendiente. La vida buscará el camino para que pares en tu camino y te notes las puntas de los dedos de los pies y te preguntes para qué andas. Buscará la forma de que te sientes y te preguntes a dónde vas… Buscará la forma de que te acurruques a ti mismo y llores si almacenas llanto y te rías si te quedan risas pendientes. La vida es tan eficaz haciendo que lo que tienes pendiente pase… Haciendo que lo que evitas suceda…

A veces, lo hace a golpe seco y otras como el río que remolonea buscando un mar que no se deja, que parece que no llega, que no se deja amar ni besar. Todo llega, siempre. A veces no es como lo imaginabas. Otras es exactamente igual pero al abrazarlo notas que ya no tiene tanto sentido. En ocasiones, aparece desgastado y opaco… Aunque siempre, siempre es mejor de alguna forma…

La vida te para o te paras tú antes de que lo haga la vida. Si escoges la segunda opción, cuando notas las señales y lees en tus ojos que te necesitas de verdad, que te buscas para sincerarte y tener esa conversación pendiente contigo, todo es más fácil. Tú eliges cómo parar y bailas. Tú escoges el rincón donde a quedarte quieto y la posada donde vas a contarte historias. La vida te invita a parar y tienes que aceptar la invitación para encontrarte y volver a ella con más ganas, con más serenidad, con más paz…

A veces, para cambiar de vida no hace falta dejar la antigua del todo. Sólo es necesario soltarla, estar dispuesto a pensarla de otro modo, a vivirla con otro ritmo, a buscar la coherencia en cada palmo que la habita y desechar lo que ya no te pertenece. No hace falta lanzarlo todo por la ventana, pero hay que estar dispuesto a ello si es necesario… 

Al final, lo nuevo siempre te cuesta lo viejo, lo caduco, lo que ya no tiene sentido… Hay que dejar hueco para que lo que deseamos llegue a nosotros y ese hueco es sobre todo mental y emocional… El espacio físico siempre es una consecuencia de permitirnos vaciar por dentro, soltar los pensamientos que ya no nos definen y las creencias que ya no queremos que nos limiten.

Y una vez a solas, háblate en serio. Sé pura compasión pero pura verdad. Sé amor pero también firmeza…

Quedarte con tus miedos y decirles basta. No para que se vayan (que sería maravilloso) sólo para que no muerdan. Quedarte con tus pensamientos y mirarlos desde fuera y ver que no son tú y que están ahí para recordarte que a veces no te valoras suficiente, que todavía estás aprendiendo a amarte y se te escapan pequeñas cosas. Quedarte con tus emociones y sentirlas, ver qué te cuentan y soltar cuánto puedas…

Y decir las cosas por su nombre. Y hablarte claro. Y encontrar ese miedo tan intenso que se oculta detrás de esos pequeños miedos sin sentido que son todos el mismo disfrazado de torpeza, de desgana, de angustia, de enfado, de rabia, de resentimiento, de pereza…

Y no culparte por nada. Sin reproches, sin medias tintas… Para que vayas a tope contigo. Cuando aciertas y cuando fallas. Porque todo, absolutamente todo es material valioso para seguir y crecer. Para levantarse y caminar .

En algún momento tienes que quedarte a solas contigo para darte cuenta de que le pongas el nombre que le pongas a tus metas tu destino es amarte y confiarte la vida.

En algún momento vas a tener que recordar qué te trajo aquí y descubrir si te sigues a ti mismo o tu sombra.

Para enderezar el camino si te has perdido o sencillamente seguir por el camino que parece equivocado a ver a dónde te lleva… Porque tal vez ese error pendiente es sea muy necesario para recordar quién eres y darte cuenta de hacia dónde deseas ir de verdad.

Tal vez ha llegado ese momento. La vida te invita a parar ¿aceptas?

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RESPETO

RESPETO

Actitud que reconoce y aprecia el valor y la dignidad de los demás y les trata de acuerdo con ese valor “La actuación propia de un buen ciudadano contempla cinco actitudes sociales: el altruismo optimista, la responsabilidad social y política, el respeto, la lealtad, la justicia” (Del vídeo: “¿En qué consiste el aprendizaje de la competencia cívica?”, Parlamento de Navarra) Sin duda la palabra respeto es una de las más presentes en el ámbito educativo. Desde muy pequeños se nos decía que hay que respetar las cosas, los horarios, las normas, el entorno, a uno mismo y sobre todo, que hay que respetar a los demás. Pero damos por hecho que todo el mundo entiende lo que significa respetar. A juzgar por el comportamiento generalizado de muchos chicos y chicas (y también de muchos adultos) no sería una pérdida de tiempo dedicar algunas reflexiones a la importancia capital y a la necesidad urgente de fomentar el respeto como actitud educativa básica. Notamos, en efecto, que hay muchos niños y adolescentes insensibles, fríos, incluso despectivos hacia los mayores o hacia los mismos compañeros (especialmente de edad inferior a la propia). Esto es bien visible en la escuela, en la calle y en el propio hogar. Los adultos ven cómo un grupo de muchachos ni se apartan cuando alguien quiere pasar, o no saludan, o gritan palabras vulgares para hacerse notar, o lanzan miradas altaneras en señal de reto. Bromas pesadas, juegos peligrosos, imágenes pornográficas, abusos del móvil, de los videojuegos o del i-pod, se han convertido en algo “normal” en hogares y escuelas, donde padres y maestros llegan a sentir miedo de sus hijos o alumnos.

Es triste ver a muchachos que luchan por ocupar los asientos del tren o del autobús, sin ninguna deferencia hacia personas ancianas o más necesitadas, o que arrojan papeles y objetos al suelo sin el menor cuidado hacia la limpieza pública o el posible daño que otros puedan sufrir. Es muy elocuente pasearse un sábado por la mañana por los lugares donde la noche anterior ha tenido lugar un “botellón”. El punto de partida es la dignidad de la persona Respetar es una actitud que reconoce y aprecia el valor y la dignidad de los demás y les trata de acuerdo con ese valor. Se extiende también al entorno, a la propiedad de los demás. Comienza con la consideración del otro como persona, como alguien valioso en sí mismo y con los mismos derechos fundamentales. También nos debemos respeto a nosotros mismos, en cuanto personas, y debemos tratarnos a nosotros mismos de acuerdo con nuestra dignidad. Reconocer en los demás su dignidad como personas y no dejar espacio a la ofensa y el menosprecio o a las manifestaciones discriminatorias supone el inicio de un camino hacia una sociedad más acogedora, pacífica y justa. El respeto en el fondo es la “regla de oro” de la convivencia: es tratar a los demás como deseas ser tratado, querer para los demás el bien que quieres para ti. Porque el otro es como yo, una persona, y una persona no debe ser nunca tratada como medio con vistas a otra cosa o persona. Utilizarla, manipularla o servirse de ella como si fuese un objeto sería menospreciarla. Además, el amor a las personas supone siempre el respeto. No podemos amar verdaderamente a nadie si no le respetamos. En ocasiones se confunde el respeto con otras actitudes que nada tienen que ver con él. El respeto no es: • Sumisión, sino madurez para saber valorar a los demás y las cosas de nuestro entorno. A veces nacerá de la obediencia, pero ha de convertirse en criterio propio, en lucidez y serenidad, en amabilidad, responsabilidad, estabilidad y firmeza. • Indiferencia; la indiferencia implica ausencia de sentimientos, no valora a la otra persona como igual, muchas veces ni siquiera la valora en absoluto. • Omisión; el respeto es activo, intenta construir desde la acogida, la aceptación y el diálogo, no es un mero “no dañar”, “no ofender”, “no hacer”. • Timidez o temor, porque con frecuencia se oculta bajo la apariencia de respeto el sentimiento de miedo, y los timoratos no construyen la paz ni la buena convivencia. Tampoco es lo mismo que la mera tolerancia: No es lo mismo decirle a alguien “te respeto” que decirle “te tolero”. Se tolera algo o a alguien que se considera malo, pero se le soporta o aguanta como mal menor. El respeto es reconocimiento positivo del valor de alguien. Eso no significa darle la razón si no la tiene. Se puede y se debe corregir, con la debida delicadeza, a quien se halla en el error. Cualquier sociedad y grupo precisan de un conjunto de reglas. Pero una convivencia pacífica no se consigue sólo con el cumplimiento de normas o leyes. El respeto tiene que salir de dentro; es contrario al egoísmo y requiere, para ser auténtico y fecundo, una serie de condiciones: * Ha de ser sincero y surgir libremente, pues en su vivencia no cabe la hipocresía; un respeto impuesto no se consolida, acaba por estallar. * Ha de llegar a ser espontáneo, fruto de ideas claras y de hábitos bien arraigados, sin necesidad de grandes reflexiones teóricas y de tensiones internas. * Ha de buscar el diálogo y suscitar amabilidad, pues la cerrazón, la intransigencia y la sinrazón sólo conducen al conflicto y a la violencia. Algunas actitudes que dificultan la educación en el respeto, y que es bueno que sepamos detectar y corregir a tiempo, son, entre otras, la soberbia y la prepotencia, la envidia, el miedo, la intolerancia, el permisivismo o el autoritarismo. En casa y en la escuela El respeto se aprende sobre todo en casa. La educación en el hogar tiene un valor insustituible para que el respeto se convierta en norma de vida de los hijos desde los primeros años. Hay hogares en los que los padres saben promover este valor esencial. A veces interviene el padre para corregir cualquier abuso o palabra disonante. Otras veces es la madre quien ofrece una indicación clara y la hace respetar… es muy importante que los dos juntos vaya a una, se apoyen en su tarea educativa para ayudar a sus hijos a ser capaces de auto controlarse, a ser disciplinados y respetuosos. Y una primera condición es que sean ejemplo de este valor: que habitualmente se muestren respetuosos con las demás personas, entre sí y con sus hijos. Desde la familia, con el apoyo de la escuela, es preciso empeñarse en formar niños y adolescentes respetuosos, dueños de sí mismos, sensatos, preparados para la vida en sociedad. Porque sabrán acoger con respeto a todos, porque serán capaces de vivir de modo armónico con los iguales y los distintos, con los grandes y los pequeños, con los sanos y los enfermos, con los que piensan lo mismo y con los que tienen ideas diferentes. Enlace sobre el valor cívico del respeto Parlamento de Navarra: Actividad sobre el valor del respeto (1º-3º ESO) UNA PEQUEÑA HISTORIA Érase una vez… un chico con mal carácter. Siempre hay alguno así, de esos que siempre están quejándose, gritando, protestando y recriminando a los demás su comportamiento cuando a él no le gusta. A veces golpean, y casi siempre humillan a los otros, lo cual duele más que una bofetada. Su padre le dio un saco de clavos y le dijo que clavara uno en la verja del jardín cada vez que perdiera la paciencia y se enfadara con alguien. Él lo pensó bien y vio que su padre tenía razón. Tenía que cambiar. El primer día clavó 37 clavos. Durante las semanas siguientes se concentró en controlarse y día a día disminuyó la cantidad de clavos nuevos en la verja. Había descubierto que era más fácil controlarse que clavar clavos. Finalmente llegó un día en el que ya no clavaba ningún nuevo clavo. Entonces fue a ver a su padre para explicárselo. Su padre le dijo entonces que era el momento de quitar un clavo por cada día que no perdiera la paciencia. Los días pasaron y finalmente el chico pudo decir a su padre que había quitado todos los clavos de la verja. El padre condujo a su hijo hasta la verja y le dijo: «-Hijo mío, te has comportado muy bien, pero mira todos los agujeros que han quedado en la verja. Ya nunca será como antes. Cuando discutes con alguien y le dices cualquier cosa ofensiva le dejas una herida como ésta. Puedes clavar una navaja a un hombre y después retirarla, pero siempre quedará la herida. A pesar de las veces que le pidas perdón -y debes hacerlo siempre-, la marca de la herida permanecerá. Una herida provocada con la palabra hace tanto daño como una herida física.» Y por eso también es importante saber olvidar las ofensas que se nos hicieron. Pero olvidarlas de verdad, para no volver a utilizarlas nunca como reproche cuando nos volvamos a sentir ofendidos. Porque entonces las heridas vuelven a abrirse. Los amigos son joyas raras de encontrar. Están listos para escucharte cuando tienes necesidad. Te sostienen y te abren su corazón. Cuídalos. Enseña a tus amigos cómo les quieres… y les respetas. Evita humillarles y quedar tú por encima. Respétalos siempre, aunque no debas darles la razón cuando están en el error. Discrepa sin herir. Son personas, como tú. Piensa a menudo cómo te sentirías tú en su lugar. Y obra en consecuencia. Pero no se trata sólo de los amigos… Hay más gente en el mundo, a la que le afecta, para bien o para mal, lo que hacemos y decimos. Hay una regla de oro, un principio moral básico que sirve para actuar con respeto: TRATA A LOS DEMÁS SÓLO COMO DESEAS SER TRATADO. Es en realidad una forma de decir: Respeta, respeta, respeta… Trata a los demás como personas. El texto que acabas de leer trata de algunas cuestiones que tienen que ver con la convivencia. Es una narración sencilla, a la que sigue una reflexión, de la que sería muy bueno que sacaras tus propias conclusiones y aplicaciones prácticas para la vida. Después de hacer una lectura personal, reflexiona sobre el contenido y subraya las palabras e ideas principales (tendrás para esto un poco de tiempo), que sin duda te ayudarán a contestar las preguntas que se hacen a continuación, las cuales tienen como finalidad comprobar que has comprendido el contenido del texto, y que eres capaz de sacar tus propias conclusiones de forma razonada e inteligente. Si lo haces bien, puedes subir la nota de clase, por supuesto. Pero lo mejor de todo sería que sacaras conclusiones para tu vida… y que los demás lo noten en tu manera de ser y de convivir.

 

POEMAS… TENGO SED…


El tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que temen, muy largo para los que sufren, muy corto para los que gozan; pero para quienes aman, el tiempo es eternidad.

Que difícil es plasmar en un papel el cùmulo de sentimientos que suscita mi pensamiento en escasos segundos. Escasos segundos de valor temporal pero de gran valor emocional. Si de verdad existe el edèn puedo afirmar con certeza que mientras contemplaba tus ojos, durante ese minúsculo intervalo de tiempo, ocupe un lugar privilegiado dentro del paraíso.

Tengo sed… – Ninfa Duarte

Tengo sed de horizontes y rocíos!

paisajes de soles y mirar adentro,

manojos de viento, racimos de esperanzas.

La paciencia de la luna sea un latido de amor,

un trofeo copiado al destino con brisas en tornasol,

música de trinos… luz de tus aromas…eterna armonía

y desmesurados rayos de mutua lealtad…

Tengo sed de brisa y libertad!

vibrando en creación de vida bajo la azulada esfera,

llena de azahares, madurando junto al sol.

libertad de brisa… brisa de alborada…

tu contorno grato, mi abrazo fraterno,

desmedida aurora cubriendo el cenit,

donde nuestras brisas reposen en divina paz…

Tengo sed de estrellas y atributos!

en tu paso nocturno y mi cansancio cotidiano,

para que el frío desaparezca bajo la calidez de un beso

y en lo oscuro del camino se encienda una canción,

crisálida abierta que vive en busca de una flor…

Al abrigo de los vientos se vislumbra un vergel,

es un alto en la vida, mariposa de abril…

Tengo sed de brazos y terciopelo!

calidez de distancias rumbo al sentimiento,

profundas metáforas penetrándome el cuerpo.

Tus brazos buscando mis lugares,

brotando al margen del crepúsculo rojo

cual dibujo de palomas en vuelo.

Mis pétalos nacientes… tu lenguaje inviolable…

Tengo sed de mundo y amor!

con baños de luz de luna y perfumado coral,

en racimos de dulzor, tu vida en mi balcón

y las nubes paralelas esbozando una sonrisa.

Tu boca donde pasar la vida en perpetuo soñar

al rescate de mi alma de pasados naufragios,

con flores cargadas del camino sobre el rostro de la tierra…

Tengo sed de mundo y libertad!

revivir las aguas de bellos manantiales,

palabras que son caricias… caricias de eternidad…

Un mundo de espacios desnudos y bordes de amor,

un mundo donde levantar la frente y decirle a las nubes:

¡la libertad del alma en versos se elabora!

 

PARA QUÉ…

D18

No me sirve cualquier sueño, pero sobre todo no me sirve cualquier camino. La forma de llegar a lo que amamos y deseamos marca la gran diferencia en nuestras vidas y poco a poco, cuando creces por dentro, te das cuenta de que es el verdadero premio… El sueño está en el detalle, en el pequeño paso, en el día a día, en lo que conviertes en rutina en tu vida, en lo que te atreves a cuestionar y decidir. El sueño se empieza a conseguir el día que te das cuenta de que lo que importa es cómo llegas a él y decides apostar por tu coherencia.

Puedo no llegar a la meta pero, no puedo permitirme no saber encontrar la paz cuando me dé cuenta de que no la alcanzo, ni fallar en esto de sobrellevar la pena de no cumplir planes, ni acabar listas de objetivos.

Aunque puedo tardar un día o dos, tres años o un siglo en hacerme a la idea de que a pesar de que nada es imposible no todo pasa, no todo llega y a veces en eso hay cierto sentido. A veces, el premio principal de tu vida es lograr encajar las derrotas y convertirlas en éxito. Conseguir la actitud de un ganador mientras asumes que no llegas a la meta o que no llegas primero… Una vez consigues eso, esa magia, nada se resiste. Porque te has transformado…

A veces, las cosas que deseas no suceden. O al menos eso nos parece… Tal vez porque no se ve qué es lo que estás dibujando con los tumbos que das a cada paso, hasta que has dado los suficientes como para poder tomar perspectiva. Hasta que te levantas de ti mismo y te miras desde el aire y ves que no caminabas en círculo sino que dibujabas en la tierra tu firma, que dejabas tu huella sin saber para quién… A veces, no estás en el camino que deseas pero descubres que eres útil en él para muchas personas y sabes que es en realidad tu camino… Porque estás haciendo en él lo que soñabas hacer en otro y no te has dado cuenta de que no importa cómo sino para qué.

La vida nos moldea y a veces nos pone en nuestro sitio. Nos recuerda que fallar es necesario y que cada error es un maestro para dar el siguiente paso… Un paso que a menudo puede cambiar de sentido, de rumbo, desaparecer o hacerse tan pequeño que parece que no avanzas nada, que no pasa nada en tu vida porque no te mueves…

Echar tus raíces lleva tiempo. Uno tiene que escoger a qué tierra pertenece, en qué mundo vive, a qué cielo aspira, qué le sacude y le conmueve. Tiene que conocer todos sus recovecos oscuros y haber encontrado todas sus aristas más cortantes antes de que los primeros brotes se abran paso a través de la tierra y vean la luz.

Echar raíces requiere tanta paciencia que los impacientes a veces se cansan.

Requiere tanto entusiasmo, que los entusiastas a veces se agotan y se quedan dormidos.

Requiere tanto trabajo, que los más trabajadores a veces abandonan porque se sienten desnudos y vacíos, porque acaban creyendo que cae en saco roto.

Echar raíces a veces te deja tan roto que no recuerdas qué estabas haciendo ni para qué. Y al final, sólo llegan los que resisten, los que aguantan no saben cómo, los que se empeñan de verdad .

A veces, los que llegan lo han soportado todo porque a medio camino decidieron que lo que importaba no eran precisamente las hojas sino las raíces. Porque se dieron cuenta de que el trabajo de mirar hacia dentro para conocerse y aceptar todo lo que allí encontraban era tan valioso que la verdadera cosecha era crecer hacia abajo, hacia la tierra… Crecer por dentro y sentirse sólido y a la vez ligero. Soltar la carga de tener que llegar a nada en concreto… Agradecer el poder respirar, el sentir, el tocar, el acariciar este día sin que este día tenga que ser tasado, valorado, recordado, sin que se tenga que asignar a nada una nota, un número de cuenta, un valor añadido…

No es lo que hacemos, es para qué lo hacemos.

A veces, el que llega es el que está en sí mismo y no el que produce sin saber para qué. El sentido que le damos a nuestros logros lo cambia todo. No somos máquinas de producir, somos seres humanos que necesitan darle sentido a lo que hacen. Nuestro “para qué” es tan importante que a veces no conseguimos lo que soñamos porque no lo tenemos claro o porque lo hemos confundido. Si queremos llegar para demostrar, no llegamos jamás porque el que necesita ir dando lecciones al mundo nunca habrá dado las suficientes… El que va llenando huecos ahí afuera para ser admirado y compensar con ello el amor que no siente por él mismo, nunca recibirá suficientes halagos… El que está en el camino porque ama el camino y desea la meta para seguir amando y compartir, ya tiene su recompensa en cada milímetro que avanza.

Las metas importan pero, al final, a medio recorrido podemos descubrir que las que estamos anhelando no son las verdaderas sino las que pensábamos que era nuestras pero eran de otros… Que nos hemos puesto retos asequibles y en realidad aspiramos a más, pero nos conformábamos porque no creemos merecer de verdad… O por el contrario que nos elevamos tanto el listón que en el fondo nos estábamos castigando, nos hacíamos subir una montaña muy alta para demostrar que nada nos frenaba y asegurarnos sufrir durante el ascenso… Lo que importa de verdad es cómo llegamos y nuestra forma de aceptar la derrota, el cambio de rumbo, el desatino y el error.

Lo que importa es la sonrisa, el abrazo, el aliento que nos queda para que al día siguiente sigamos dando la lata con algo hermoso que conquistar…

Sin perdernos cada momento, cada detalle, cada pequeño gesto de la vida….

No podemos decir sí a todos los caminos para llegar porque algunos nos piden dejar el alma antes del último ascenso y eso nos convertiría en huérfanos de nosotros mismos.

Lo que importa está en nosotros y pasa por sacudirse la angustia y caminar. Si el camino a tu sueño no pasa a través de ti ni te pide que saques tus penas al sol, no es el camino que buscas…

No me sirve cualquier camino, porque el sentido de andarlo es llegar a mí mientras recorro todos mis miedos y mis rarezas y suelto todas las necesidades que me inventé para soportarlos. No importa cómo, ni dónde, ni a quién… Sólo para qué.

No importan las hojas, lo que importa son las raíces…<AUTORA… 

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