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Así devora el cerebro el consumo de cocaína

DURAS CONSECUENCIAS

Así devora el cerebro el consumo de cocaína

El narcótico puede conllevar a la degeneración de la materia blanca del cerebro, un efecto peligroso y mortal

La producción de cocaína se situó en récord histórico en 2017 (Getty Images)

ANA AMAT VENDRELL, BARCELONA

14/08/2019 17:58Actualizado a14/08/2019 19:25

Cada vez es más alto el número de muertes vinculadas al consumo de drogas en el mundo, así como el número de consumidores y personas con problemas graves de drogadicción. Según datos del Informe Mundial sobre las Drogas de la ONU de este año, en 2017 el 5,5% de la población consumió drogas, y la producción de cocaínase situó en un récord histórico con 1.976 toneladas, un 25% más que el año anterior.

Mientras los números de producción van en aumento, los cerebrosde millones de habitantes del planeta se van quebrantando a ritmos precipitados. La cocaína, entre muchos otros factores, puede acarrear la muerte directa a causa de una degeneración de la sustanciablanca del cerebro.

La aniquilación del cerebro

El consumo del narcótico, en ocasiones, induce a la leucoencefalopatía, que supone el daño progresivo o la inflamación de la sustancia blanca del cerebro. “No es un trastorno muy usual, pero el efecto es muy peligroso y casi siempre mortal” explica a La Vanguardia Mari Carmen Sánchez, psicóloga profesional de Clínicas Cita, entidad especializada en casos de adicciones.

La leucoencefalopatía se puede presentar de distintas maneras: un nivel alterado de la conciencia, confusión, lenguaje y visión trastornada, fiebre o espasticidad (músculos contraídos) acompañados de la aguda degeneración de la materia blanca del cerebro.

La leucoencefalopatía supone el daño progresivo o la inflamación de la sustancia blanca del cerebro

Resonancias magnéticas de un cerebro tras el consumo de cocaína (British Medical Journal)

Esta imagen muestra los efectos de la cocaína en el cerebro de un paciente a través de resonancias magnéticas.

Según un estudio publicado en la prestigiosa revista medica British Medical Journal , un hombre de 45 años se presentó en la sala de emergencias de un centro hospitalario de Malta con confusión y un comportamiento inusual. “No podía realizar tareas simples y no seguía órdenes. Movía las cuatro extremidades en un movimiento extraño”, explica la doctora Abdilla en el informe del BMJ.

El paciente, adicto a la cocaína, empeoró horas después, hasta entrar en estado catatónico. Aunque los análisis de sangre eran normales, una resonancia magnética reveló que partes de la sustancia blanca de su cerebro habían sido “devoradas”.

La resonancia magnética revela que partes de la sustancia blanca del cerebro habían sido “devoradas”

La sustancia blanca es aquella parte del sistema nervioso encargada de la correcta transmisión de la información cerebral. Se puede considerar que coordina la comunicación entre los diferentes sistemas del cuerpo humano, tanto dentro como fuera del cerebro. En la sustancia blanca predominan los axones de las neuronas, lo cual significa que estas zonas del encéfalo que son de color blanco, en esencia, son autopistas neuronales, zonas de comunicación entre partes del cerebro.

La sustancia blanca: una autopista neuronal que facilita la comunicación entre las partes del cerebro

Sin embargo, no todas las consecuencias del consumo de cocaína conllevan a este escalofriante desenlace. La psicóloga especialista en adicciones, Mari Carmen Sánchez, detalla otros efectos, quizá mas usuales, producidos por el uso de este narcótico.

Consecuencias físicas

A efectos leves, la psicóloga Sánchez apunta que la cocaína estimula el sistema nervioso, causando breves sentimientos de euforia, aumento de la vivacidad del sujeto, locuacidad (habla mucho) y un sentimiento de poder. Las víctimas del consumo también pueden resultar sudorosas, inquietas y mareadas, así como tener náuseas y vómitos.

Pero luego aparecen efectos más agudos. El aumento del ritmo cardíaco y la presión arterial puede conllevar a un ritmo anormal y ataques mortales, incluso en gente joven y saludable. Asimismo, el consumo desmesurado puede provocar convulsiones y derramescerebrales.

Físicamente también podemos encontrar consecuencias hepáticas, renales, respiratorias, dermatológicas, neurológicas (donde se situaría la leucoencefalopatía o la hemorragia cerebral) y otorrinolaringólogas (úlceras nasales, perforación del tabique nasal o sinusitis).

Consecuencias psicológicas

El consumidor de cocaína, como detalla la especialista en adicciones, siente desconfianza, suspicacia, excitación, celos, irritabilidad evidente y agresividad, ansiedad, intranquilidad, tensión muscular, problemas de aprendizaje, de inteligencia y de personalidad, además de problemas familiares y económicos.

La parte humana

Como en todo, siempre existe una parte científica que da explicaciones concretas sobre una enfermedad y predice las consecuencias de esta. Pero ¿alguna vez has escuchado a una víctima? ¿Sabes cuál es la relación que tiene un consumidorhabitual con el estupefaciente? Para intentar ayudar a un paciente, a veces solo hace falta escucharlo y tratar de entender por qué motivos ha llenado ese vacío de su vida de un material artificial que solo le produce felicidad limitada.

Una consumidora de anfetaminas, popularmente conocido como speed, explica a La Vanguardia qué significa para ella esta sustancia, que al igual que la cocaína, tiene un efecto estimulante sobre el sistema nervioso, aumenta la resistencia física y hace disminuirla sensación de hambre y sueño.

Como conocí al “amor de mi vida”: el relato de una adicta

“Supongo que se espera que diga que conocí el speed porque un día me ofrecieron y no supe decir que no, que me sentía débil, influenciada por mi entorno o presionada a probar su encanto. O bien que he tenido una infancia difícil y/o he crecido en una familia desestructurada. Pero, a pesar de que estas circunstancias puedan ser las de muchos, no fueron las mías, así no es como empezó la relación con el que sería el amor de mi vida.

Mi relación con el speed empezó después de haber probado otras drogas, que sigo tomando por placer, de vez en cuando, si se da la ocasión. Empezando por el alcohol, que es una “droga”, por si alguien lo duda, es legal, pero no floja. Luego me familiaricé con los porros, seguido de las pastillas, éxtasis, mezclas sintéticas que probé para experimentar cosas nuevas, pero sin saber realmente qué era eso que me iba a tomar. Yo solo quería que me hiciese volar. Y al final, me tiré a la piscina de las anfetaminas con los ojos vendados, sin saber que la piscina estaba vacía y aunque el salto fuera adrenalina pura, la caída iba a doler.

Me tiré a la piscina de las anfetaminas con los ojos vendados sin saber que estaba vacía y, aunque el salto fuera adrenalina pura, la caída iba a doler”

Primero rayas pequeñas para aguantar la fiesta, y luego la fiesta era una escusa para meterme. De la fiesta a los planes con amigos de noche, luego las cervezas de tarde, y en exámenes me hacia una ralla para que con menos esfuerzo estudiara más conceptos, más rápido y mejor.

Y fue eso, no los exámenes, ni el speed. Sino, el sentirme que podía hacerlo todo sin esfuerzo, que tenia placer al momento y que me regalaba seguridad en mi misma. Y poco a poco, más me enamoraba de él y más hablaba de él. Y de ser un pasatiempo más en mi vida, ahora el tiempo, los días, las semanas y mis rutinas giraban entorno a él. Sentía mariposas en el estomago el momento en que lo iba a volver a tener. Y priorizaba el ir a comprarlo, priorizaba a las personas que aceptaban mi relación. Mi amor, mis sentimientos hacia él, los aislé de mi realidad exterior, convirtiéndolo en un ritual íntimo, en un amor secreto.

Mi amor hacia él lo aislé de mi realidad exterior, convirtiéndolo en un ritual íntimo, en un amor secreto”

Mi relación con el speed la entiendo con la metáfora del amor romántico. Un amor de emociones muy intensas. Es como estar atado a unas cadenas de oro. El brillo del oro te ciega y no te deja ver que, aunque sean de oro, siguen siendo cadenas.

Porque aun sabiendo las consecuencias negativas no lo dejas. La droga ha destruido mi memoria, mis principios y mis metas, ha dejado hueca mi cabeza, me ha dejado vacía. Y he llenado la sensación de vacío con él. Y aunque ahora sea consciente del daño que me hace, sigue siendo el amor de mi vida, y aunque poco a poco empiezo a aprender nuevas maneras de llenar el hueco, estas saben a poco. El speed es el amor que más viva me ha hecho sentir y lo bueno que me hizo sentir no lo podré olvidar jamás.

La droga ha destruido mi memoria, mis principios y mis metas, ha dejado hueca mi cabeza, me ha dejado vacía”

Estoy motivada al cambio, a trabajar en mi misma, conocerme y aprender las maneras de llenar ese hueco siendo libre para seguir mis aspiraciones y no necesitar de la felicidad artificial que lo hace crecer”.

 

Maneras de enfrentar la adicción a las drogas; hay diferentes niveles de tratamiento

Maneras de enfrentar la adicción a las drogas; hay diferentes niveles de tratamiento

El éxito para salir del círculo dañino de la drogadicción está en recibir atención oportuna y apropiada

 

La adicción al alcohol y otras drogas afecta de manera radical a las personas que la padecen, a sus seres queridos, a su economía y por supuesto a su rendimiento laboral o escolar. Las adicciones no surgen repentinamente, son una enfermedad que se genera por diferentes factores y se agrava con el tiempo.

 

Para entenderlo se puede comparar con el cáncer, el cual en sus etapas iniciales puede ser asintomático o manifestarse a través de pequeñas molestias que frecuentemente son minimizadas por las personas. Cuando estas molestias se atienden a tiempo la enfermedad puede ser detectada, tratada y curada, sin embargo, si se deja avanzar, el problema genera molestias imposibles de ignorar y su tratamiento generalmente conlleva métodos invasivos que no siempre garantizan la remisión de la enfermedad.

Regresando al tema de las adiciones, existen diferentes niveles de tratamiento clínico de acuerdo con el grado de severidad del problema. Oceánica cuenta con una clínica ambulatoria en Ciudad de México capaz de atender a personas que no tienen una adicción crónica. Es decir, pueden tratar la problemática de la adicción sin internarse y, en consecuencia, interrumpir su vida cotidiana.

Platicando con el equipo de especialistas de esta sede, pudimos conocer más sobre las características y beneficios de este modelo de tratamiento que fue adaptado a nuestra cultura y que ha sido aplicado exitosamente en países asiáticos y otras naciones como España y Estados Unidos.

¿Cuáles son las características de este tratamiento ambulatorio y por qué conviene sobre otras opciones disponibles en México?

El modelo ambulatorio de Oceánica está basado en evidencia científica, es decir, utiliza métodos que han sido probados previamente. La principal cualidad del modelo ambulatorio es que enseña a los pacientes a enfrentar el problema que tienen sin que se separen de su vida cotidiana. Se trata de aprender a vivir en las circunstancias presentes por medio de un trabajo terapéutico que impacta positivamente las diferentes áreas de su vida.

¿Qué distingue a Oceánica de otras alternativas de tratamiento?

Tenemos programas de atención para adolescentes y programas específicamente dirigidos a la familia. Además, nos preocupamos por acompañar a las personas proporcionándoles diferentes actividades complementarias a la terapia médica y psicológica, lo que crea en nuestros pacientes la sensación de acompañamiento y apoyo que es difícil encontrar en otros espacios.

¿Es accesible este tratamiento?

Anteriormente, Oceánica se había concentrado solo en el tratamiento residencial de las adicciones. Con la clínica de tratamiento ambulatorio, nuestra oferta terapéutica se ha ampliado, volviendo mucho más accesible el tratamiento.

¿Qué mensaje darías a las personas que se encuentran en una situación complicada derivada del consumo de drogas o alcohol?

Sin importar lo difícil que parezca, siempre hay una salida y es posible volver a tener una vida plena, una vida “que valga la pena vivir”, como dice nuestro lema.

¿Cómo pueden contactarlos?

Los asesores de salud de Oceánica ofrecen orientación en el 55 5615 33 33 en la Ciudad de México, por Whatsapp al 55 40 88 65 10 o directamente en el sitio web en oceanica.com.mx. También pueden seguirnos en redes sociales, por Twitter en @oceanicamexico, Facebook en /OceanicaMexico e Instagram en @oceanicaclinica.

 

 

MÚSICA CLARO DE LUNA… BEETHOVEN

 

Un adicto afecta a todo su sistema familiar

Un adicto afecta a todo su sistema familiar

Aunque no hay bebedores de manera adictiva en la familia nuclear, los comportamientos de aquel abuelo o abuela farmacodependiente han sido trasmitidos de generación en generación!

Cuando los niños se desarrollan en una familia donde existe adicción a sustancias llamadas drogas o alcohol en alguno de los padres, se generará un sistema disfuncional en la familia interrumpiendo su sano desarrollo. La diferencia entre una familia funcional y una disfuncional, es que una familia donde existe una adicción limitará, ejerciendo control de las acciones y emociones de los integrantes. La familia funcional por su parte, permite que cada miembro de la familia tenga libertad de expresión y crecimiento.

Muchas personas que crecen en familias donde existe alcoholismo, ven la dinámica de beber alcohol en exceso como algo normal, ya que toda la familia abusa del alcohol y solamente se relacionan con otras familias que beben alcohol de manera similar.

Cuando el alcohólico ha dejado de consumir alcohol o drogas, a pesar de estar en abstinencia, la familia sigue funcionando como una familia alcohólica, ya que, si la familia se mantiene sin un proceso de tratamiento, el comportamiento familiar adictivo seguirá existiendo.

Abuelo o bisabuelo alcohólico

Otro factor a considerar es si en el sistema familiar el abuelo o bisabuelo fue alcohólico o farmacodependiente activo. Aunque no hay bebedores de manera adictiva en la familia nuclear, los comportamientos de aquel abuelo o abuela farmacodependiente han sido trasmitidos de generación en generación y la familia continúa actuando de manera disfuncional. Muchos hijos provienen de este tipo de familias y les cuesta trabajo comprender y aceptarlo, ya que sus padres siendo la segunda generación no bebían alcohol, y puedan llegar a pensar que solamente de esta manera es aprendida. En una familia que, aunque no haya alcohólicos un miembro de esta familia se convierte en alcohólico, y la familia empezará a funcionar como una familia alcohólica.

La diferencia que existe en una familia funcional de una familia disfuncional es que en las familias disfuncionales lo que se lleva a cabo son las normas y no las reglas.

Una regla es algo explícito de lo que se tiene que hacer,  por ejemplo, “en esta casa se come a las 3:00 pm”; y una norma consiste en no acatar la regla a pesar de saberla y en el mismo ejemplo a pesar de saber que la hora de comida es a las 3:00 pm., se viene comiendo a las 3:30, 3:45, a veces hasta las 4:00 pm. Es decir que, aunque existe la regla, ésta no es llevada a cabo, prevaleciendo la norma.

Formas de una familia disfuncional

Rigidez: La familia alcohólica-adicta es inflexible, se resiste al cambio, se le dificulta adaptarse a este no permitiéndole a sus miembros hacerlo.

Silencio: Los miembros de la familia alcohólica-adicta no permiten hablar de lo que está pasando. La palabra “adicción”, etimológicamente proviene de la palabra A que es privativo de: “sin” y “dicción o comunicación” = “Sin comunicación”. Existen obstáculos en la comunicación porque no se habla de lo que pasa, ni de los sentimientos. Esto hace que los niños al crecer tengan dificultad para expresar sus sentimientos. Una de las razones por las que la familia alcohólica-adicta evita la comunicación es porque esto implica un compromiso de cambio, y el cambiar es lo que no desean realizar por estar en una zona de confort.

Negación: La familia niega la existencia de un problema. Los alcohólicos-adictos no quieren cambiar y niegan tener problema con la bebida y/o adicción a otras sustancias y/o actividades p. ej., al juego patológico o ludopatía, al sexo, trastorno alimentario como: comedor compulsivo, anorexia y/o bulimia; sienten no tener que hacer cambios. Los niños viven en una gran confusión, ya que lo que llegan a pensar, ver, y oir se les hace sentir que no es verdad.

Aislamiento: La familia alcohólica es un sistema cerrado en donde no se permite recibir o permear hacia el exterior información con su medio ambiente circundante. Los miembros de la familia alcohólica se aíslan unos con otros y también de su entorno social. Cuando estos niños crecen siguen aislándose y acrecentando más sus sentimientos de tristeza y soledad.

Dificultad en el establecimiento de límites: Este tipo de obstáculos se observan en las familias disfuncionales, ya que confunden restricciones o castigos hacia los demás en lugar de establecerlos para uno mismo, es decir; el límite es de uno mismo, es de la persona que no quiere sufrir y establece el límite de alejarse del dolor. El establecer límites claros y firmes lo confunden con amenazar (una amenaza es aquella que no se cumple) terminan siendo entonces agresivos y es cuando se dan cuenta que los límites que consideraron haber establecidos son puramente amenazas.

Los límites por lo tanto deberán ser claros y firmes no ambiguos y deberán de llevarse con la firmeza con que se ponen.

Entonces los niños que crecen en un ambiente de alcohólicos-adictos aprenden a través de su desarrollo en la familia a seguir en la negación, el aislamiento, la rigidez, en el silencio y con mucha dificultad en establecimiento de límites permitiendo incluso puedan abusar de ellos mismos generando lo que se conoce como codependencia, que con tal de sentirse aceptados en esta estima baja que se tiene de sí mismo, se permite atraviesen la frontera de sí mismos.

El codependiente es una persona que depende emocionalmente de una relación y que por su baja estima buscará sentirse querido y aceptado ayudando a los demás antes de sí mismo. El codependiente se enfoca en estímulos externos para evadir y no sentir su propio dolor. Este problema debe ser tratado y deberá trabajar en psicoterapia para generar un autoconocimiento y aprender a cambiar muchas actitudes de necesidad de controlar a las personas, y a las circunstancias que no dependen de la persona. El codependiente dependerá siempre de lo externo, de rescatar, o salvar de situaciones a las personas para sentir bienestar y solamente cambiando esas actitudes podrá mantener relaciones sanas con los demás estando bien consigo misma. De lo contrario buscará personalidades conflictivas a quien constantemente estará rescatando.

existen diferentes tipos de tratamiento para poderse ayudar:

1. Terapias grupales: ya sea asistir a un grupo de ayuda mutua como los grupos de Al Anón, que son para familiares o amigos de alcohólicos, también pueden ser beneficiados con psicoterapias grupales llevadas a cabo por psicólogos.

2. Psicoterapia personal o individual. Llevada por un Psicólogo

3. Psicoterapias familiares. Psicólogo que es especializado en técnicas de este tipo.

CON VOLUNTAD TODOS PUEDEN SALIR DE CUALQUIER ADICCIÓN, NADIE QUE DEPENDA DE UNA SUSTANCIA TANTO ALCOHOL O CUALQUIER OTRA ES UN MUÑECO PARA ESA DROGA, SE TIENE QUE TENER VOLUNTAD    PARA PENSAR A QUIEN SE LE HACE DAÑO, LAS CONSECUENCIAS, HACIA DONDE TE LLEVA TU VIDA AL DETERIORO DE TU PERSONA, CUANDO ESTÁS METIDO EN ESTO SOLO SIENTES LÁSTIMA DE TI,   Y QUIZAS NO VES QUE LA VIDA TE HA DADO LAS MISMAS OPORTUNIDADES QUE A LOS DEMAS, O QUIZAS A VECES MAS, PERO LAS DEJASTES ESCAPAR POR ESTAR CENTRADO EN TU ADICCIÓN…PERO SE LIBRE AUN PUEDES SALIR AUN PUEDES HACERLO…

OJALA ESTE MENSAJE LLEGARA ALGUNA  PERSONA HABRÍA MERECIDO LA PENA COMPARTIRLO…. 

 
 
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