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Archivo de la categoría: HIPOCRESÍA

Creo que mi hijo se droga, ¿qué hago?

La adolescencia es un periodo de evolución. A los cambios físicos y psicológicos hay que añadir que se transforma la manera en la que los muchachos y muchachas se relacionan con sus padres y su entorno. Esta época se relaciona también con el momento en que los adolescentes tienen sus primeros contactos con las drogas. El consumo de alcohol, tabaco y otras drogas es un tema que preocupa a los padres, que muchas veces no saben cómo actuar y cómo de grave es el consumo de sus hijos. Hoy en el blog hablamos sobre qué hacer si sospecho que mi hijo consume drogas.

 

¿Cómo saber si mi hijo se droga?

Es muy importante detectar que nuestro hijo o hija consume cuanto antes, no solo por los problemas físicos que se pueden derivar de este consumo, sino también para prevenir el desarrollo de una adicción.

Existen algunas señales que pueden indicarnos que nuestros hijos están consumiendo drogas y son:

  1. Cambios bruscos en el aseo corporal.
  2. Insomnio o pesadillas.
  3. Perdida o ganancia de peso brusca.
  4. Absentismo escolar.
  5. Disminución del rendimiento escolar.
  6. Tendencia a aislarse en su habitación.
  7. Falta de motivación y energía.
  8. Abandono de aficiones e intereses.
  9. Cambios bruscos de humor y nerviosismo.

Como padres, somos las personas que más conocemos a nuestro hijo, por lo que debemos confiar en nuestro instinto de cara a afrontar esta situación.

 

¿Qué hacer si mi hijo se droga?

La comunicación es un factor clave a la hora de prevenir el consumo de drogas de nuestros hijos. Por un lado, una comunicación cercana nos facilitará el darnos cuenta de los primeros consumos; por otro, nos ayudará a afrontar el problema de la mejor forma posible, esto es, con honestidad.

Ignorar el problema, minimizarlo o tener una actitud intrusiva en la intimidad de nuestros hijos -registrando el móvil o los pantalones- no son las mejores maneras de afrontar la situación.

Es recomendable buscar un contexto cómodo para sacar el tema, pasar el día juntos de compras o en un evento que os guste a ambos.

Pueden pactarse restricciones específicas de dinero, espacios o amigos y evaluar si la conducta de nuestro hijo cambia durante este tiempo. En el caso de que así sea, premiar su esfuerzo y reconocerlo. Si, por el contrario, el conflicto persiste es recomendable buscar ayuda especializada.

 

Algunos de los consejos que puedes seguir son:

  • No dejarse llevar por el pánico
  • Afrontar la situación sin dejarla pasar por alto ni banalizarla.
  • Actuar con serenidad y no dramatizar
  • Acudir a un profesional que pueda ayudarte a orientar la situación y asesorarte sobre cómo afrontarla.
  • Habla con tu hijo y escúchale.
  • Se firme a la hora de defender tu posición
  • Establece unos límites claros, sobre todo en relación con el dinero
  • No hagas de detective con tu hijo. Respecta su intimidad y no le registres.

 

imagen sobre la adicción al cannabis

 

¿Y si nada de esto funciona?

Si a pesar de todas estas recomendaciones nuestro hijo no asume la situación y deja de consumir, es todavía más importante mantener una postura firme de rechazo al consumo desde el entorno familiar.

Es posible que aparezca una crisis familiar por este asunto, cuando ninguna de las dos partes quiere ceder en su postura. En este momento, suele ser habitual que los padres acaben cediendo por miedo a una ruptura familiar. No se debe ceder ante los chantajes que utiliza el consumidor para salirse con la suya.

Hay que dejar claro que no se le niega el apoyo familiar, sino que es él quién lo rechaza por no ajustarse a las normas de la casa. El adolescente consumidor va a buscar cualquier grieta o resquicio en la opinión de sus padres para seguir consumiendo. Estas posturas intermedias dan la idea al consumidor de que acabará saliéndose con la suya si persiste en su empeño.

En ocasiones, ponernos firmes en nuestra opinión no garantiza que nuestro hijo dejará de consumir; puede incluso que opte por abandonar el hogar y siga un proceso de mayor deterioro. Las personas con una enfermedad adictiva necesitan «tocar fondo» para darse cuenta de su problema y puedan pedir ayuda.

La ayuda de un profesional que os oriente y aconseje sobre la mejor forma de actuar en estos casos también puede ayudaros.

En Síndrome Adicciones contamos con una unidad de jóvenes orientada a la prevención y a frenar el consumo temprano de sustancias.

 

7 RAZONES POR LAS QUE NUNCA ES DEMASIADO TARDE EN LA VIDA

7 RAZONES POR LAS QUE NUNCA ES DEMASIADO TARDE EN LA VIDA

“Debes vivir en el presente, lanzarte en cada ola, encontrar tu eternidad en cada momento. Los tontos se paran en su isla de oportunidades y miran hacia otra tierra. No hay otra tierra; no hay otra vida, sino ésta.” – Henry David Thoreau

Nuestra vida es limitada -al menos en el número de años que pasamos ​​en la Tierra. Por tanto, muchas personas tratan de “vivir” tanto como sea posible. Otras se estancan en los hubiera/debería haber/podría haber/tendría que haber. Algunas otras experimentan un profundo sentimiento de pesar, incluso algunos desarrollan depresión u otras condiciones de salud. Otros pasan por fases temporales, como la temida “crisis de la mediana edad”.

Pero, ¿qué logra este tipo de pensamiento? Nada. Es natural que experimentamos arrepentimiento de vez en cuando; sin embargo, la dura verdad es que el pasado no puede ser cambiado. Lo único que puede cambiar somos nosotros como resultado de ese pasado. Incluso podemos aliviar el daño que nos ha hecho.

No podemos sumar ni restar años de nuestra vida, sólo podemos vivir cada momento y tratar de sacar el máximo provecho de ello. Dicho esto, continuemos con el tema que nos trajo hasta aquí hoy.

7 RAZONES POR LAS QUE NUNCA ES TARDE EN LA VIDA

  1. TODO LO QUE EXISTE  ESTÁ EN EL PRESENTE

Piénsalo por un momento. ¿Cuántos de nosotros estamos tan envueltos en lo que se hizo en el pasado o en lo que vamos a hacer en el futuro, y todo el tiempo abandonando el presente? ¿Cuántos de nosotros realmente vivimos en el momento?

Algunos científicos han postulado que el tiempo -junto con su naturaleza finita- es una ilusión. Sea una ilusión o no, la mayoría de nosotros estamos de acuerdo en que la vida es sólo una serie de eventos, o momentos, que experimentamos.

Entonces, ¿por qué no enfocarse en lo único que realmente podemos experimentar ahora mismo, en el momento presente?

  1. CAMBIAR UNA COSA A LA VEZ

Hay un error que muchos cometemos al experimentar algún tipo de arrepentimiento en nuestras vidas. Deberíamos concentrar nuestros esfuerzos en cambiar el aspecto/defecto/actitud de nosotros, de nuestra personalidad que nos lleva a cometer el error, en lugar de pensar en todo lo que percibimos que hemos hecho mal debido a eso. Como resultado, estamos abrumados y experimentamos “parálisis”.

Cuando estamos demasiado ocupados pensando en todas las cosas que necesitamos cambiar, es imposible tomar una acción constructiva. Cuando nos centramos en una sola cosa  que mejorar, es mucho, mucho más fácil.

No necesitamos abordar todo a la vez, ¡sólo necesitamos enfocarnos en una cosa y mejorarla!

  1. PODEMOS IR A PASOS DE BEBÉ

Claro que somos un poco mayores, pero eso no significa que tenemos que cambiar todo de la noche a la mañana. Sin mencionar que cuando tratamos de progresar demasiado rápido, nuestros resultados sufren. ¿Cuál es el punto de apresurarse?

Mejor frena un poco y cambia lo que realmente quieres. ¡Serás mucho más feliz con los resultados!

  1. EL FUTURO ES INCIERTO

Por supuesto, nadie sabe lo que sucederá en el futuro. Piense en cuán mejor sería la vida si viviéramos cada día intensamente.

Puede parecer que estamos repitiendo lo que ya hemos dicho, pero es muy importante recordarles esto porque es especialmente necesario si estás tratando de hacer cambios positivos en tu vida.

  1. TODAVÍA TENEMOS VOLUNTAD

“¡Donde hay voluntad, hay una manera!” ¿Cuántas veces hemos escuchado esto? Y qué cierto es. Sin nuestra voluntad, no somos nada.

Si estás respirando, tu voluntad está activa y lista para ser usada. Se podría decir que nuestra voluntad es uno de los elementos más importantes del ser humano, quizá sólo después del alma.

Tienes tu mente, tienes tu alma y ​​tienes tu voluntad. ¡Guíate por ellos!

  1. EL AUTO MEJORAMIENTO NO EXPIRA

Casi sin excepción, parte del arrepentimiento experimentado en la vida es el resultado de no “alcanzar” algo. Cuando uno siente que no ha alcanzado su verdadero potencial, puede dejar una marca dolorosa. Pero la capacidad de mejorarse uno mismo no expira.

¿Quieres estudiar una carrera pero eres “muy mayor”? ¡Qué importa, hazlo! No olvides: ¡Donde hay voluntad, hay una manera! Si ya tienes la voluntad, busca la manera.

  1. NUESTRO LEGADO

¿Cómo pensarán las generaciones futuras de nosotros cuando hayamos partido de esta Tierra? ¿Estarán inspirados y motivados por tu vida? ¿O les serás indiferente, incluso estarán un poco decepcionados?

Es bastante sorprendente que muchas personas piensen en su legado hasta muy tarde en la vida. Pero es uno de los mayores regalos que podemos dejar a nuestros descendientes.

 

DESINTOXICAR EL ALMA…

 

¿ES HORA DE DESINTOXICAR TU ALMA?

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La desintoxicación del cuerpo es bastante común. Nuestros cuerpos absorben tantas cosas que no son buenas que a veces tenemos que desintoxicarnos para limpiar nuestro cuerpo. Pero, no todos saben que lo mismo puede sucederle a nuestras almas. Nuestras mentes y cuerpos pueden estar llenos de cosas negativas que son malas para nuestra salud.

Estas son algunas señales que indican cuando llega el momento de desintoxicar tu alma, y cómo comenzar a dejar ir las cosas y que tu alma vuelva a estar en orden:

1. Buscas lo negativo

Como dice el viejo refrán: “La miseria ama la compañía”. Cuando te interesan ver, leer o escuchar cosas que sabes que te molestarán o deprimirán entonces es hora de dar un paso atrás y pensar en la desintoxicación de tu alma.

Las personas negativas pueden arrastrarte hacia abajo con el tiempo, y es posible que ni siquiera te des cuenta hasta que haya estado sucediendo por mucho tiempo. Vale la pena mencionar que no es lo mismo una persona negativa y una que pasa por una situación negativa, así que ten en cuenta esto.

Apagar tus dispositivos (teléfonos, televisores, radios, tabletas, computadores) y conectarte con las personas que amas es una gran manera de dejar de buscar la miseria y alimentar a tu alma con cosas malas.

2. No estás consciente cuando hablas

¿Encuentras que la mayoría de las veces cuando empiezas a hablar, todo lo que dices es sarcástico? ¿Tiendes a herir los sentimientos de la gente o desanimarlos sin querer? Eso quiere decir que requieres con urgencia una desintoxicación del alma. No estás siendo consciente de las cosas que dices porque estás lleno de negatividad. Animar a los demás y pensar en cosas amables puede ayudar con esto. 

3. Tus amigos no quieren estar cerca de ti
 
Si constantemente emite vibraciones negativas, no es de extrañar que tus amigos probablemente no quieran verte tanto como tú a ellos. Esta es una de las principales señales de alerta de que tu alma necesita una desintoxicación seria para que puedas volver a conectarte con tus amigos. Ya no busques lo negativo y rodéate de personas que te hacen feliz, esto hará maravillas en ti.

4. Te sientes insensible

Las emociones son las que nos hacen humanos. Ninguna emoción es mala. Las emociones son neutrales, y es la forma en que tratamos con ellas las que mejoran o empeoran la situación. Pero cuando empiezas a sentirte insensible, y nada es bueno o malo, es hora de desintoxicar tu alma.

Tratamos el dolor crónico con analgésicos. El insomnio con pastillas para dormir. Los problemas de peso con dieta y ejercicio. Y lo peor es que podemos etiquetar la pérdida de emociones como una enfermedad mental, igual que la depresión, y ocultar los síntomas con medicamentos psiquiátricos que pueden empeorar las cosas, es como tapar con una curita una herida que no cicatriza.

Por tanto, conéctate con todos tus sentidos para reactivar tus emociones y que te ayuden a sanar esa herida debajo de la curita. 

5. Disfrutas de las desgracias ajenas 
En lugar de sentir simpatía o empatía cuando las cosas están yendo mal para otras personas, te alegras que así sea. ¿Cómo querrías que los demás reaccionaran si estuvieras en sus zapatos? Enfrentar honestamente está pésima actitud es la mejor manera de desintoxicarse. 
El problema es que muchas personas amargadas no saben que son amargadas, ya que están tan convencidos de que tienen la razón que no pueden ver sus propios errores en el espejo. Y cuanto más crezca la raíz de la amargura, más difícil será eliminarla.

6. Las personas felices te molestan 
Estar rodeado de personas felices puede hacerte sentir aún más miserable. Te sientes aislado de sus emociones positivas.Un rasgo que muchas personas felices comparten es la capacidad de aceptar las cosas tal como son. Si bien no tenemos control sobre todo lo que sucede en el mundo exterior, podemos controlar lo que sucede dentro de nosotros: cómo elegimos pensar, sentir y reaccionar ante esas situaciones externas. La calidad de nuestra vida está determinada por esos pensamientos y acciones. 
Meditar y mantenerte rodeado de una red de apoyo de las personas que amas te ayudará a eliminar este sentimiento negativo en particular y te ayudará a desintoxicar tu alma. La felicidad debería ser contagiosa, no molesta.
7. No duermes bien 
O te resulta difícil conciliar el sueño o despertarte. Tal vez tengas pesadillas que te despiertan en medio de la noche. Ésa es tu alma tratando de decirte que necesitas desintoxicarte, de inmediato. La meditación puede ser una gran herramienta para ayudar, si realineas tu alma y duermes mejor puedes sentirte positivo durante el día. 
8. Siempre eres la víctima 
Al menos, así es como te ves a ti mismo. Siempre eres el que ha sido menospreciado, o alguien te ha hecho daño. Si te encuentras en situaciones en las que siempre te victimizas, puede ser hora de mirar tu alma en serio y preguntarte: ¿realmente eres la víctima? Quizás la negatividad te acaba de alcanzar. 
Los pensamientos negativos dan a luz a palabras negativas, que a su vez crean más pensamientos negativos. Entrénate para notar cuando estés pensando, hablando o incluso comportándote de manera negativa, y tan pronto como lo notes, detente y dale la vuelta.
 
9. Evitas la meditación o la oración 
Estas actividades son las que nos obligan a pasar tiempo con nosotros mismos y nuestros pensamientos, son los momentos más honestos y vulnerables. Si evitas hacer esto, es porque hay algo dentro de tu alma que no quieres confrontar. Da pequeños pasos y concéntrate en meditar u orar cada día un poco más hasta que puedas comenzar la desintoxicación que tu alma necesita. 
La meditación y la oración calman el alma. Ver hacia adentro es una forma hermosa de limpiar la basura espiritual. Escuchar tu sabiduría interna es un camino rápido para deshacerte de lo que no te sirve. 
10. Siempre estás aburrido 
Nada te satisface. Tus pasatiempos ya no te atraen y nada suena divertido. Tu alma necesita una desintoxicación seria para que puedas comenzar a sentirte conectado emocionalmente con las cosas que amas de nuevo. Acercarte a tu red de apoyo y ponerte de nuevo en contacto con las cosas que amas, será de gran ayuda. 
Para concluir… 
Cuando los químicos malos se acumulan en nuestro cuerpo, causan una sobrecarga tóxica. Esto puede hacernos sentir aletargados o incluso enfermarnos. De manera similar, las emociones negativas también pueden acumularse en nuestro cuerpo. Esto puede pesar mucho en nuestra mente, espíritu y cuerpo cuando se ignora. 

Nuestro cuerpo y  alma siempre necesitan atención cuando se trata de negatividad y cosas malas para nosotros. No solo nuestros cuerpos pueden enfermarse, sino también nuestras almas y nuestras mentes. 

 

Las buenas personas no suelen sospechar de la maldad ajena…

Las buenas personas no suelen sospechar de la maldad ajena

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater

  • 12 noviembre, 2018

La maldad ajena no debe hacer que cambiemos nuestra forma de ser y que desconfiemos de todos los que nos rodean. La culpa nunca será nuestra, sino de los que intenten aprovecharse de nosotros

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En ocasiones, pecamos de inocentes. No vemos venir las dobles intenciones, los egoísmos encubiertos o las falsedades envueltas en papel de regalo y acciones amables. La maldad, o mejor dicho, las traiciones o el interés ajeno, son muy comunes en nuestras relaciones de cada día.

Hay quien suele predicar aquello de “piensa mal y acertarás”. Pero las buenas personas, o aquellas que sencillamente prefieren siempre ver lo mejor de todo aquello que les envuelve, no suelen tener esta visión de los acontecimientos.

La nobleza de corazón mira siempre el lado bueno de las personas. Prefiere entregarse, dar segundas oportunidades y practicar la confianza. De ahí que a lo largo de sus vidas se lleven más de una decepción. Te invitamos a reflexionar sobre ello.

La maldad encubierta y los egoísmos disfrazados

El psicólogo e investigador Howard Gardner sorprendió a los medios con un comentario que dio la vuelta al mundo. Según el profesor de Harvard y gran divulgador sobre la inteligencia humana, las malas personas nunca llegan a ser buenos profesionales. Podrán alcanzar el éxito, pero nunca la excelencia.

Para Gardner, las buenas personas son aquellas que no buscan el reconocimiento, sino que se ven motivadas en sus trabajos por ofrecer un bien y un beneficio común. Es entonces, a través de esta visión y este sentimiento, cuando una persona llega a ser un buen profesional.

Lo mismo ocurre en el ámbito privado y relacional. Esa excelencia “personal” solo se alcanza propiciando el bienestar ajeno y el respeto mediante la reciprocidad. Quienes no practican esta apertura emocional y buscan solo el interés propio no construyen lazos, no crean puentes ni refuerzan vínculos.

No obstante, un problema añadido es que las personas con buenas intenciones, los nobles de corazón, no suelen percibir a aquel que va con mala intención.

Lee también: Detrás de todo niño rebelde hay una emoción que no sabe expresar

El interés encubierto

Según diversos estudios científicos realizados por el psicólogo Robert Feldman, de la Universidad de Massachusetts (Estados Unidos), cerca del sesenta por ciento de las personas dicen de media tres mentiras diarias.

  • Ahí se incluyen desde omisiones, exageracionesy hasta falsedades serias que persiguen un interés egoísta. Podríamos concluir así que hay “mentiras piadosas” y “grandes falsedades”. Estas últimas son las más destructivas.

  • El interés encubierto es aquel que busca un propósitoy que no duda en llevar cabo ciertos comportamientos engañosos para alcanzar un fin.

  • Los expertos en comportamiento humano indican que, de algún modo, todos buscamos beneficios de todos quienes nos rodean. No obstante, lo más común es esperar respeto, reconocimiento, cariño, amistad… Dimensiones que deben ofrecerse en libertady por voluntad propia.

Las personas que esconden en su corazón ciertas gotas de maldad y una pincelada de sutil egoísmo, manipulan a otras para conseguir sus propósitos.

Se produce pues una clara disonancia entre sus verdaderos sentimientos y las acciones que despliegan. Un comportamiento que no siempre podemos prever y que, por lo general, las buenas personas ni sospechan.

La nobleza de corazón no suele anticipar el falso interés

Caracterizadas por practicar la confianza, el respeto y el altruismo, muchas personas de noble corazón no anticipan el falso interés. Es así por diferentes razones:

  • La maldad o el egoísmo suele presentar un comportamiento encubierto que no es fácil de ver o intuir.

  • Las buenas personas se caracterizan por tener una gran empatía. La empatía es, ante todo, ser sensible ante las emociones ajenas, emociones como la tristeza, la alegría, la necesidad, la preocupación…

  • El cerebro humano por lo general, “no suele empatizar con la maldad o el egoísmo”. De ahí que no se perciba.

Y además, cuando alguien busca algún propósito de nosotros, hace uso de las sutiles artes del engaño y la manipulación. Por lo general, despiertan en nosotros la ternura, la amistad y otras emociones positivas que nos hacen caer en sus redes. Un proceso muy complejo.

Lee también Los pensamientos positivos mejoran tu salud

Las decepciones

Las decepciones suelen ser muy frecuentes en el corazón de una buena persona. Casi nadie dispone en su interior de un radar para captar la maldad ajena o la doble intención.

Por ello, la decepción suele ser mayor. Nos decepcionamos por ese dolor que nos han causado al caer en el engaño. Y también nos contrariamos con nosotros mismos, por no haberlo anticipado, por “pecar de ingenuos”.

No obstante, antes de martirizarnos con este tipo de pensamientos destructivos personalizándolos, hemos de asumir lo ocurrido como una experiencia, como un aprendizaje.

Las decepciones deben abrirnos los ojos, pero nunca cerrarnos el corazón. De lo contrario dejaremos de ser nosotros mismos. Y eso es algo que no podemos permitir. No dejes que comportamientos ajenos te obliguen a ser alguien que no eres.

 

Detrás de cada persona hay una historia que la hizo fuerte

A menudo suele decirse aquello de que una persona no nace de verdad, hasta que la vida le da un golpe. Hasta que aprende a ser fuerte.

 

 

 

Cómo ayudar a un hijo a salir de las drogas…

Lo más difícil es hacer ver a tu hijo que tiene un problema que debe solucionar ya

El tema de las drogodependencias es muy amplio y complicado. Si conoces a alguien que haya tenido un problema de drogas sabrás que es un proceso largo. Dependiendo del tipo de droga la persona puede estar muchos años en tratamiento y aun así no hay garantías de su recuperación completa. Por lo que en este artículo solo nos vamos a centrar en la primera fase del proceso. Hacerle ver a tu hijos el camino que está tomando y todo lo que se está perdiendo ahora y se perderá en el futuro si sigue así.

Hay muchas clases de drogas y cada una es un mundo. Desde drogas legales como el alcohol y el tabaco hasta drogas ilegales como la cocaína, marihuana, alucinógenos, etc. Todas son igualmente peligrosas solo que en unas los efectos son más evidentes y rápidos que en otras. El tratamiento de una adicción también dependerá del tipo de droga. Por ejemplo, en el caso de la heroína es una sustancia que va directamente a la sangre y crea rápidamente la dependencia. El proceso de dependencia del alcohol es más lento, sin embargo hay muchas más posibilidades de recaída que en la heroína porque hay más accesibilidad a él.

Tanto como si tu hijos abusa de las drogas como si es dependiente, lo primero que tienes que hacer es hablar con él y hacer que reconozca su problema. La diferencia reside en que en el abuso de drogas aun no hay una dependencia del cuerpo a la droga, pero la usa de manera peligrosa, causando un deterioro significativo en su vida social, familiar y laboral/escolar. Cuando hay dependencia, aparte de lo dicho anteriormente, también existe:

– Tolerancia: se necesita aumentar cada vez más la cantidad de sustancia para tener los mismos efectos.

– Síndrome de abstinencia cuando se deja de tomar la droga.

¿QUÉ PODEMOS HACER COMO PADRES SI NUESTRO HIJOS TIENE UNA ADICCIÓN?

Si vemos que nuestro hijo tiene una adicción, lo que debemos hacer es lo siguiente:

1. No te enfrentes a él ni le acuses de primeras.

Antes de hacer nada primero tienes que asegurarte de que realmente tu hijos consume drogas. ¿Últimamente ha cambiado su carácter? ¿Cómo son sus hábitos de sueño y comidas? ¿Siempre tiene dinero pero no trabaja?

Se empático y asertivo. Habla con él sobre que últimamente está cambiando y lo notas distante. Si él lo niega es mejor no insistir hasta que estemos seguros de que realmente está tomando drogas, tiene que admitir que tiene un problema para que podamos ayudarlo. Echarle sermones no servirá absolutamente de nada.

Apoyar a nuestros hijos no implica ser permisivos con el consumo

Apoyar a nuestros hijos no implica ser permisivos con el consumo

2. Una vez que estás seguro confróntale con tacto y hazle ver que como familia queréis ayudarlo.

Si hablamos de drogas duras y es menor de edad podéis llevarlo directamente a un centro de desintoxicación. Limpiar la droga de su cuerpo no es la cura pero es un primer paso para la recuperación. Después con la ayuda de un profesional tenéis que convencerlo para que acepte un programa de tratamiento. Hay centros integrales y centros de día que ofrecen buenos programas, lo ideal es que vaya a uno especializado en adolescentes y jóvenes. El asesoramiento profesional es básico porque el especialista sabrá mejor como lidiar con el adolescente y podrá asesoraros.

En el caso de que sea mayor de edad no podemos obligarle a recibir ayuda. Si habéis hablado con él, no reconoce el problema y se niega a hacer nada al respecto habrá que dar un paso más.

3. Quítale todo tipo de privilegios.

Hazle ver de una forma directa cuál es tu postura al respecto. El joven tiene que aceptar el tratamiento o se acabaron todo tipo de privilegios. Tiene que ver que hay más ventajas en aceptar el tratamiento que inconvenientes.

Córtale el grifo, sobre todo en lo referente al dinero. No aceptes chantajes emocionales ni te dejes engañar por lo que pueda decirte. Se claro y firme. En la familia tiene que haber una postura de absoluto rechazo a todo lo relacionado con drogas y un consenso entre los padres es fundamental. Eso sí, tu hijo tiene que entender que le ofreces tu ayuda en todo momento, pero que es él quien se niega a aceptarla. Tú te comprometes a ayudarle siempre pero tiene que haber unas normas mínimas que él tiene que asumir y que no se pueden pasar por alto. Las normas en realidad no son “normas”, son unas condiciones necesarias para que pueda haber una convivencia en la familia. Para que él esté saludable y pueda recuperarse de su adicción.

4. En casos extremos toma medidas extremas.

Si tu hijo no acepta tu ayuda y no quiere cambiar habría que plantearse la convivencia. Lo que se busca es que él reaccione, que se de cuenta de que no puede seguir así. Si buscamos un cambio a veces no hay más remedio que esperar a que “toque fondo”. Lo que no podemos hacer es seguir teniéndole en casa y dejarle consumir porque transmitimos el mensaje de que permitimos el consumo y se enlentece el proceso. El problema no va a desaparecer solo.

Dejar de convivir juntos garantiza un gran riesgo, por ejemplo el que el joven se junte con personas que le mantengan la adicción. Pero a veces no hay otra solución. Si queremos que nuestro hijo sea consciente del peligro y que “cambie el chip” tenemos que esperar a que reconozca el problema y armarnos de paciencia, aunque para ello tenga que darse de cara a la pared. A veces es necesario. Hasta que él mismo no lo vea dará igual lo que le digamos. Si le sobreprotegemos solo vamos a cronificar el problema. Estamos ofreciéndole nuestro apoyo en todo momento pero para ello tiene que comprometerse a cambiar. Dar este paso importante no es un camino de rosas y por eso hay que insistir en buscar ayuda de un profesional que os ayude y evite que acabéis cediendo.

Es importante apoyar a nuestro hijo/a y que vea que estamos con él o ellaEs importante apoyar a nuestro hijo/a y que vea que estamos con él o ella

5. Acompáñale en todo el proceso de tratamiento.

Una vez que tu hijo acepte que tiene un problema es vital que le apoyes y le demuestres lo mucho que le quieres y te preocupas por él. Sin embargo, ten en cuenta que con tu ayuda no basta y es obligatorio el tratamiento.

¿QUÉ TIPO DE TRATAMIENTO ELEGIR?

Hay muchas opiniones al respecto. Lo primero que debe buscarse es la desintoxicación y abstinencia. Por un lado encontramos comunidades terapéuticas donde el paciente residirá ahí un tiempo, hasta que esté “recuperado”. Tienden a ser breves y se busca integrar al joven de nuevo en la sociedad, cuanto antes mejor. Por otro lado, encontramos los centros u hospitales de día o de noche: el tratamiento es parecido al de las comunidades terapéuticas. Sin embargo, aquí el paciente pasa la noche en su casa, o el día en el caso de que trabaje por las mañanas.

Hay muchos más tipos de tratamientos, así como grupos de ayuda tanto a pacientes como a padres y familiares. Muchos son compatibles y debe elegirse un tratamiento acorde a las características individuales del adicto y sus circunstancias. Un especialista podrá asesoraros en cuál es la mejor opción para vuestro hijo.

Por último, la duración del tratamiento varía en función del grado de adicción y tipo de droga consumida. Pero son largos y por lo general el mínimo son 90 días. El apoyo de los padres es fundamental en todo el proceso.

 

ADICIONES…COCAÍNA,

 

Lorena Paola Torres

26 de enero a la 1:49

La cocaína es maravillosa, nada te hace sentir mejor, tanto que ni siquiera necesitas del sexo, porque al consumirla tenéis una sensación orgásmica que dura mucho más que el orgasmo sexual. No te cansas nunca, no sentís fatiga, ni sueño, ni hambre, ni sed, ni dolor, ni preocupaciones.

Pero el precio que pagas es realmente muy alto. Si la elegís a ella, tenéis que renunciar a todo lo demás. Tus amigos, tu pareja, tu familia, tus finanzas personales, tus capacidades cognitivas progresivamente disminuidas, tu salud, tu cordura, tu voluntad, tu estado físico, tu capacidad para decidir, TU LIBERTAD..

El precio es la más absoluta soledad y una vida gris, un mundo en el que los colores se vuelven grisáceos, donde los sonidos de la música ya no despiertan nada en vos. Nada te complace, nada te llena, nada te satisface, porque además, NUNCA es suficiente.

La cocaína es una trampa, un lobo disfrazado de Caperucita, e irá comiéndose poco a poco lo más valioso que tenéis en la vida: tu PAZ. Y para cuando te des cuenta y quieras alejarte ya será demasiado tarde, estarás atrapado tras esos barrotes invisibles que vos mismo creaste, haciendo cosas que no te dejarán dormir por las noches, porque para descansar no hay mejor almohada que una conciencia limpia. Y no la tendrás, porque además de hacerte daño, harás mucho daño a quienes más quieres y más te quieren, causarás mucho dolor.. y andarás por extraños lugares, tratando con gente a la que no les importa tu vida, solo tu dinero.

Y verás con nostalgia y angustia y dolor y culpa y vergüenza todo lo que antes enriquecía tu vida y le daba sentido a tus días, y perdiste por ella. Y estarás solo con ella, amándola y odiándola.. Y cuando te decidas a recuperar tu vida, ya no podrás liberarte de sus cadenas.

La cocaína es la mejor de las trampas. Tenés que saberlo.

Y digo esto porque en todas partes crece día a día la cantidad de darles y de nuevos consumidores. No te dejes llevar por la curiosidad, no sigas a tus amigos si están en eso..

NO LA PRUEBES. NO LO HAGAS.

No importa que tan dura sea tu vida, valora lo poco que tenéis, que seguramente vale mucho más de lo que crees.

Y si cometiste el error de meterte en ese mundo de espanto, BUSCÁ AYUDA, porque solo no vas a poder salir. Ella no te permitirá escapar.. NUNCA.

Con ella a tu lado tu historia sólo puede terminar de 3 maneras: muerto, preso, o en un manicomio.

 

LAS PERSONAS HIPÓCRITAS…

Las personas hipócritas están entre el peor tipo de gente deshonesta. Un hipócrita se define como: Una persona que finge tener virtudes, creencias morales o religiosas, principios, etc., que él o ella realmente no posee, especialmente una persona cuyas acciones, desmienten creencias declaradas. Es una persona que finge alguna actitud deseable o aprobada públicamente, especialmente aquella cuya vida privada, opiniones o declaraciones, desmienten sus declaraciones públicas. ¿Alguien más piensa en “políticos” o “celebridades” al leer la definición?

Según un equipo de investigación de la Universidad del Sur de California (USC), la hipocresía comprende uno de los siguientes tres comportamientos:

1. Los estándares de doble moral ocurren cuando una persona es vengativa acerca de un acto ofensivo percibido de otra persona; sin embargo, muestra poca vacilación o culpa al hacer exactamente lo mismo. (Ejemplo: cerrarle el paso a alguien en el tráfico.)

2. La duplicidad moral es generalmente la que usamos para definir el acto. La duplicidad moral es cuando alguien dice ser honrado en sus motivos, pero esto se sabe que es una completa falsedad. (Ejemplo: un político que cita puntos de vista neutrales sobre un tema, a pesar de una evidencia indiscutible de lo contrario).

3. La debilidad moral es el tipo de desconexión cognitiva en el que las creencias o las costumbres de una persona, son superadas por su falta de autocontrol. Por lo tanto, participan en el acto sabiendo que está mal. (Ejemplo: un miembro del clero que toma un voto de celibato y luego se involucra en actos sexuales.)

Existen “de hipócritas a hipócritas”

Si somos honestos con nosotros mismos, la mayoría de nosotros hemos sido hipócritas en ciertos momentos y como en las mentiras “necesarias” que a veces nos vemos orillados a decir, pensamos que esto también, a veces nos orilla a ser “necesariamente”. ¿Esto nos convierte en un hipócrita de buena fe? No. Al menos, a una persona razonable no debería de convertirla en un hipócrita de esa naturaleza.

Todo es cuestión de proclividad y frecuencia. En otras palabras, ¿la persona realmente vive como un hipócrita, mentiroso, degenerado o manipulador? ¿Pueden definirse como tales? Ese es el punto de referencia. “Atrapar” a alguien haciendo algo que se percibe como hipócrita, puede no justificar el etiquetado con el título de “hipócrita”.

Tal vez el mejor curso de acción es usar nuestro mejor juicio (incluyendo la comprensión de la situación). Y cuando sea posible, apropiado y ético, permanecer discretos. No ser la fuente de los chismes de la oficina, por ejemplo.

Conductas de las personas hipócritas que los dejan al descubierto

Sin embargo, todos sabemos que la hipocresía, a niveles enormes, hace ya a una persona candidata para ser etiquetada justamente como, “hipócrita”, y algunas veces no nos damos cuenta de ello. Aquí hay 7 comportamientos, creencias y tendencias de las personas hipócritas que pueden revelar su verdadera identidad:

1. Intenta castigar a alguien “señalándolo” por cualquier falta

Si su hipocresía ha cruzado la línea, tú – actuando en buena conciencia – les notificas de eso para que se den cuenta. En lugar de que la persona admita la culpa y se disculpe, tú eres reprendido y menospreciado. Tal vez el hipócrita irá un paso más allá e intentará humillarte públicamente.

2. Aura de condescendencia y superioridad

El nivel de arrogancia y superioridad de un hipócrita, está en el límite del narcisista. Dirígete a ellos equitativamente, y probablemente te irás sintiendo como un estudiante que acaba de ser reprendido por el maestro. Ellos (directa o indirectamente) se burlan de tu intelecto, madurez (irónico), o la estabilidad.

 

3. Las reglas no se aplican en las personas hipócritas

Pero esas reglas son muy aplicables a otros. Al igual que el famoso gánster Al Capone, los hipócritas están “por encima de la ley”. Su sentido innato de derecho, les excusa para actuar como les plazca. Como otros son inferiores, las reglas deben usarse para mantenerlos controlados.

4. Excusas, mentiras y más de lo mismo

Predeciblemente, los hipócritas son prolíficos (a menudo patológicos) fabricantes de excusas y mentirosos. La verdad, no importa cuán convincente sea la evidencia, no les preocupa. Si observas cualquier procedimiento en la sala de audiencias en la televisión, seguramente serás testigo de que un hipócrita / narcisista dice bruscamente alguna mentira audaz – y delante de un juez. Delante de alguien que puede llevarlos a la cárcel.

Los hipócritas tienen excusas para todo. Encontrará que pasan mucho más tiempo excusando su comportamiento y nunca realmente lo hacen para mejorarlo. En lugar de disculparse o admitir la culpa, simplemente ignoran la realidad y argumentan con evidencia sólida cuando se enfrentan con ella. Los supervivientes a este tipo de personas con esta patología, también notan a menudo que a ellos les parece disfrutar de la emoción de mentir. A veces parece que han plantado evidencia que realmente les permite atraparlos. Mienten incluso cuando con decir la verdad basta. ¿Por qué? Porque engañar a otros es lo que hacen. Es el único punto culminante de sus vidas, de otra manera serían insufriblemente aburridas.

5. “Haz lo que digo, no como yo lo hago.”

Sus acciones nunca parecen coincidir con sus palabras encantadoras. Tienen expectativas muy altas en ti, pero no parecen seguir esos estándares. Se les permite ir a cenar con su “loco/a” ex que está “todavía enamorado” de ellos, pero te aplicará la “llave del silencio” si quieres salir con tus amigos.

6. Siempre jugando a la víctima

Muchas personas hipócritas darán excusas por su mal comportamiento. A menudo, estas historias están hechas con un efecto dramático para ganar la simpatía de los demás. Insistirán en que odian el drama y, sin embargo, son probablemente la persona más dramática que hayas conocido.

7. No es (y nunca será) su culpa

No importa cuán desagradable sea el comportamiento, cuan audaz es la mentira, qué impulsivo es el acto, nunca es culpa del hipócrita. Y replicando, el falso puede incluso sacar tus viejos errores (reales o percibidos), en un esfuerzo por justificar sus acusaciones (que de hecho, no les importa, de todos modos).
Conclusión

Los hipócritas pasan la vida engañando, traicionando y haciendo trampa a tus espaldas o de frente. Pero a pesar de este patrón repugnante de comportamiento, todavía se sienten con derecho a señalar (o inventar) los errores más pequeños en los demás, y ellos los señalarán repetidamente, para negar y excusar todas sus acciones horribles.

Como resultado, pasarás cada vez más tiempo tratando de probar tu ética a la persona más antiética en el planeta. Terminas encima de sentirte culpable por llegar cinco minutos tarde a una cita (hace meses), mientras que alegre, esta persona, te engaña con otro hombre o mujer, por ejemplo.

Si las escalas morales en tu vida parecen estar sesgadas más allá de todo reconocimiento, es probable que hayas encontrado un hipócrita patológico o un psicópata. No hay mucha diferencia. Esta conducta, que puede ser parte de todos de manera superficial, es crónico y enfermizo en este tipo de personas. Si estás con una persona así, no dudes en que debes retirarte de esa relación que nunca tendrá ni pies ni cabeza y te agotará toda la energía.

 
 
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