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Analfabetismo emocional:

 

Analfabetismo emocional: cuando a nuestro cerebro le falta corazón

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater

30 mayo, 2019

 

 

Son muchas las personas que sufren analfabetismo emocional. Son hábiles en el dominio de múltiples competencias, disponen de un sinfín de títulos y maestrías, pero hacen la misma gestión emocional que un niño de tres años. Ese aprendizaje no viene de fábrica y es lo queramos o no, una asignatura pendiente a la que deberíamos dedicar más recursos…

La mayoría de nosotros sabemos cuáles son los principios de una buena salud física, a saber: una alimentación equilibrada y lo más natural posible, algo de ejercicio, dormir cada noche entre 7 y 9 horas y realizarnos revisiones médicas periódicas para asegurarnos que todo va bien.

«Cuando escuchas con empatía a otra persona, le das a esa persona aire psicológico».

-Stephen R. Covey-

Sin embargo, si hay algo que descuidamos casi de forma alarmante es eso que se contiene entre nuestros oídos: el cerebro. Ahora bien, no nos referimos a ese conjunto de células nerviosas, estructuras y circunvoluciones. Hay que centrar la atención en los indicadores de nuestra salud emocional, es decir, en esa capacidad para sentir la vida y nuestras relaciones, en el estado de esa facultad para entender, controlar y modificar estados anímicos propios y ajenos…

El ser humano es mucho más que una serie de competencias lingüísticas, matemáticas o tecnológicas. Somos, por encima de todo, seres sociales y emocionales, dimensiones estas que quedan a menudo descuidadas, y hasta infravaloradas en las instituciones educativas. Porque, admitámoslo, de poco nos va a servir saber resolver una ecuación de segundo grado si somos incapaces, por ejemplo, de comunicarnos con eficacia y de empatizar con aquellos que nos rodean.

¿Qué es el analfabetismo emocional?

Sabemos que el término «analfabetismo» tiene una connotación negativa. Sin embargo, no podemos llamar de otro modo a una realidad psicosocial más que evidente. Pongamos un ejemplo, en la actualidad se habla mucho de la figura de los líderes transformadores. De personas capaces de dinamizar una organización gracias a su buen manejo de la inteligencia emocional, de la motivación, de su don para producir impacto en los demás y crear entornos donde las personas pueden hacer uso de su creatividad.

En ocasiones se venden ideas que en la realidad, brillan por su ausencia. Así, es bastante común encontrarnos con directivos o líderes empresariales incapaces, no solo de infundir inspiración a los demás, sino con una nula capacidad para controlar sus emociones, su frustración, su enfado… Son como niños de 3 años enfadados por no obtener aquello que desean, situados por completo en ese pensamiento egocéntrico definido por Piaget en su momento.

Veamos no obstante, qué dimensiones caracterizan el analfabetismo emocional.

  • Incapacidad para entender y manejar las propias emociones.
  • Dificultad para comprender las de los demás.
  • Esa falta de autoconciencia emocional los sitúa a menudo en terrenos muy sensibles. Reaccionan de forma desmedida ante cualquier problema, se sienten agobiados y superados ante cualquier dificultad, sea pequeña o grande.
  • No empatizan, son incapaces de situarse en la mirada ajena, de comprender realidades diferentes a la suya.
  • Sus habilidades sociales son muy rígidas y aunque en ocasiones pueden desenvolverse, les falta sensibilidad,asertividady esa cercanía auténtica con la que crear lazos significativos y no solo relaciones motivadas por el interés personal.
  • Por otro lado, los costes del analfabetismo emocional pueden ser enormes: pensamiento polarizado, represión, racismo o sexismo, narcisismo, necesidad obsesiva por tener la razón…

Asimismo, hay un dato no menos importante que conviene recordar. El analfabatismo emocional, es decir, esa falta de recursos psicológicos y mecanismos emocionales con los que manejar mejor dimensiones como la tristeza, la rabia, el miedo o la decepción, nos hace a su vez mucho más vulnerables a una serie de trastornos mentales.

Así, condiciones como la depresión o los estados de ansiedad crónica son muy comunes en perfiles con poca o nula habilidad para gestionar mejor esos estados internos.

La importancia de educar en Inteligencia Emocional

Sabemos que es ya como un eslogan: «hay que educar en Inteligencia Emocional», debemos entrenarnos en estas habilidades, ser más aptos en materia de emociones. Lo hemos oído hasta la saciedad, hemos leído libros, hemos hecho cursos y decimos que sí con la cabeza cada vez que se nos recuerda la importancia de tener una mayor competencia en esta habilidad.

Sin embargo, las lagunas siguen existiendo. Así, y aunque en algunos currículums educativos de ciertas escuelas ya aparece este objetivo, no podemos pasar por alto algo igual o más importante. Antes de que maestros y profesores entrenen a los niños en el dominio de sus pensamientos y emociones, también ellos deberían ser entrenados previamente.

«Tu intelecto puede confundirse, pero tus emociones nunca te mentirán»

-Roger Ebert-

A menudo, nosotros mismos llegamos a nuestra etapa adulta con un mundo de inseguridades. También nosotros nos levantamos cada día conscientes de que nos faltan herramientas para dominar nuestras emociones, así como ciertas habilidades para encarar mejor la adversidad. De este modo, si no empezamos en primer lugar por nosotros mismos haciendo autoconciencia de nuestro analfabetismo emocional, difícilmente tendremos ese talento para motivara los más pequeños, para entrenarlos en empatía, asertividad o en habilidades sociales…

Una buena «alfabetización emocional» nos dota de grandes beneficios. Así, algo que aprenderemos en primer lugar es que cada emoción tiene su espacio y su utilidad, que diferenciar entre emociones «negativas» y «positivas» no siempre es acertado, porque en realidad, esos estados que a menudo tanto evitamos sentir como es la tristeza o la decepción, tienen sus espacios de conocimiento, su utilidad y su valioso significado.

De las emociones por tanto no se huye, se encaran para saber qué quieren decirnos. Es un modo sensacional de autoconocimiento que nos dota de fortalezas, que ofrece a nuestra mirada un prisma más amplio… a la vez que flexible. Por tanto, no apartemos o despreciemos la necesidad de estar «al día» en materia de emociones. Atendamos a esos mundos interiores donde saber reconocer, expresar, gestionar y transformar esos sentimientos para que fluyan siempre a nuestro favor y no en nuestra contra…

Fragilidad emocional: claves para comprender y fortalecer el «yo»

La fragilidad emocional nos deja sin recursos para afrontar la adversidad y para gestionar nuestros sentimientos de forma inteligente. Porque la fragilidad no tiene nada que ver con la sensibilidad emocional, es su lado opuesto y el más complejo.

 

Valeria Sabater

   

Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia en el año 2004. Máster en Seguridad y Salud en el trabajo en 2005 y Máster en Mental System Management: neurocreatividad, innovación y sexto sentido en el 2016 (Universidad de Valencia). Número de colegiada CV14913. Estudiante de Antropología Social y Cultural por la UNED.

Valeria Sabater ha trabajado en el área de la psicología social seleccionando y formando personal. A partir del 2008 ejerce como formadora de psicología e inteligencia emocional en centros de secundaria y ofrece apoyo psicopedagógico a niños con problemas del desarrollo y aprendizaje. Además, es escritora y cuenta con diversos premios literarios.

 

 

 

 

Carta de una hija a su madre, Con ALZHEIMER…

Carta de una hija a su madre.

Siento que no recuerdes mi cara… Siento que no sonrías como antes… Siento que tus días a veces sean sombríos… Siento que algunas noches tengas miedo… A pesar de que te tomo de la mano… Siento que no puedas contarles tus cuentos a tus nietos… Siento que no llegues a realizar aquel viaje que tanta ilusión te hacía… Siento que dejes el último libro a medias… Siento que me mires y no me veas… Me duele que poco a poco dejes de ser quien fuiste… Me duele que olvides lo que un día aprendiste y me enseñaste… Me duele solo poder hacerte compañía y aun así que te sientas a solas… Me duele no verte sonreír cuando me ves… Me duelen tantas cosas que a veces me duele el alma.

Lucho cada día por ti, por mí… Lucho ante la impotencia de no admitir que poco a poco te vas… Lucho porque comas, que lleves el pelo como siempre te gusto…. Lucho porque camines y leas, aunque sea aquellos cuentos que tú me leías cuando era niña… Lucho porque no dejes de ser tú misma…. Lucho por no perderte tan deprisa.

Perdóname si muchas veces te riño con o sin motivo…. Perdóname si olvido que tú olvidaste que hoy es mi día…. Perdóname si te fuerzo más de lo que debo… Perdóname si te pido que me mires,… Perdóname si te pido que me oigas…. Perdóname si te pido que me llames por mi nombre, ese nombre que tú me pusiste… Perdóname por mi egoísmo a no aceptar el destino, nuestro destino… Perdóname por tener que decidir por ti.

Gracias por darme la vida, por amamantarme… Gracias por cuidarme cuando me subía la fiebre y lloraba sin parar o sin motivo… Gracias por llevarme de paseo, por acompañarme el primer día al cole… Gracias por recogerme y cruzarme para que saliese a jugar con los amigos… Gracias por hacerme mi plato preferido, por salir temprano a comprar el pan tierno y ponerme el bocadillo… Gracias por tratar que nunca me faltase al menos lo imprescindible… Gracias por decirte mil veces no a ti misma en vez de mí… Gracias por curarme las heridas… Gracias por tus cálidos y fuertes abrazos y besos.

Recordaré tus miradas cómplices… Recordaré tu interés por encauzar mi futuro… Recordaré la tibieza de tus manos… Recordaré las historias que me contabas… Recordaré que me llevas, que te llevo en mi corazón.

Me sentiré orgullosa de llevar tus apellidos… Me sentiré orgullosa de que por mis venas fluya la misma sangre… Me sentiré orgullosa por lo que fuiste, por lo que eres… Me sentiré orgullosa de ser parte de ti y pasaré el relevo.

Te perdono tus insultos, tus rabietas, tus amenazas… Te perdono las noches en vela… Te perdono porque tú me enseñaste a perdonar.

Me has enseñado mucho, todo… Me has enseñado a ser paciente, humilde, optimista… Me has enseñado el verdadero sentido de un nuevo día… Me has enseñado a no culpar a nadie, porque nadie tiene la culpa de lo que ocurre, nos ocurre… Me has enseñado a respetar la vida y no tener miedo a la muerte… Me has enseñado a quererte, no por lo que fuiste sino por lo que eres.

Cada día es un día menos para ti… Para que dejes de sufrir. Cada día es un día menos para mí… Para decirte que te extrañaré, pero no te olvidaré. Estés donde estés, aquí, O si tal vez ya no estás aquí… Quiero que sepas que aunque entre nosotros hubo enfados, quedaron olvidados, solo recuerdo lo bueno. Lo demás quedo olvidado.

TE QUIERO, aunque a veces no te lo llegase a decir… TE QUIERO, ahora, antes y siempre.

TE AGRADEZCO, que a pesar de todo lo que hayamos sufrido y nos queda por sufrir yo haya aprendido a cerrar mis ojos y mirarme por dentro, a reflexionar, a contener las prisas, a caminar despacio junto a ti en tus paseos…

MI BELLA MADRE, ERES Y SERAS POR SIEMPRE… “UNICA”…BENDICIONES Y SALUD PARA TI…

Gracias.

#PorEllosValeLaPenaLuchar

 

El #SíndromedeAsperger forma parte de los Trastornos del Espectro del Autismo #TEA

El #SíndromedeAsperger forma parte de los Trastornos del Espectro del Autismo #TEA. Es un trastorno del neurodesarrollo; el cerebro de la persona con Asperger funciona de manera diferente a la habitual, especialmente en la comunicación e interacción social y en la adaptación flexible a las demandas diarias.

Comparte las características nucleares del autismo respecto a las dificultades en la comunicación social y en la flexibilidad de pensamiento y comportamiento.
Sin embargo, tiene un lenguaje fluido y una capacidad intelectual media e incluso superior a la media de la población.

Tiene dificultad para entender la comunicación no verbal (gestos, expresiones faciales, tono de voz, etc.) y los mensajes sutiles que se transmiten a través de este canal. Puede hablar durante mucho tiempo de sus temas de interés, pero tiene dificultad para saber cuándo terminar la conversación.
Le cuesta elegir temas de los que “hablar por hablar” o tener una charla “social” con otras personas.

Es muy literal; comprende el lenguaje según el significado exacto de las palabras por lo que muchas veces no entiende las bromas, los chistes, las metáforas o los sarcasmos.
Su expresión verbal es correcta pero, a veces, utiliza el lenguaje de manera muy formal, siendo demasiado preciso, técnico e incluso pedante.

Le resulta difícil reconocer y comprender las reglas sociales “no escritas” por lo que, a veces, puede comportarse de manera inadecuada sin darse cuenta.
Quiere relacionarse con los demás, pero no sabe cómo hacerlo por lo que, a veces, puede encontrarse solo. Al igual que manejarse en situaciones en las que tiene que interactuar con muchas personas a la vez, lo que puede parecer que no quiere relacionarse o integrarse en el grupo.

Puede parecer que no expresa sus emociones ni tiene en cuenta las de los demás pero, en realidad, es que le resulta muy complejo darse cuenta intuitivamente de cuáles son los sentimientos y emociones de otras personas.
Encuentra difícil expresar sus propias emociones de una manera convencional por lo que, a veces, puede parecer que reaccionan de manera inadecuada, desproporcionada o “fuera de lugar”.

#EvoluciónDeLaSaludMental
#TrastornosDelNeurodesarrollo

 

6 CONDUCTAS DE PERSONAS MAL AGRADECIDAS

malagradecidas y cómo evitar ser así

Todos hemos conocido a alguna persona malagradecida en nuestra vida.

Aquellas personas que parecen suponer que nos pusieron en esta tierra para servirles o arreglar los líos en los que se meten.

Estas personas esperan que otros recojan cuando se levantan de la mesa o les ayuden con sus cosas pero, jamás parecen llegar al “muchas gracias por ayudarme.”

Tampoco parecen estar contentos con la manera en que es su vida o con la gente que las rodea.

6 conductas de una persona malagradecida y cómo alejarnos de ellas

Entonces, ¿cómo evitamos transformarnos en la persona infeliz e ingrata que observamos en varias personas? Identificando sus hábitos y realiza lo opuesto. Aquí hay 6 hábitos de personas malagradecidas y cómo evitarlas:

  1. Un individuo malagradecido siempre está en necesidad

La gente que no están agradecidas con nada siempre requieren algún tipo de asistencia. Ya sea que intenten que les ayuden con las facturas, cuidar a los niños o darles un aventón. Siempre requieren algo de ti. Están en un estado de emergencia perpetuo y siempre, hay mucho drama alrededor de ellos.

Procura hacer tus cosas por ti mismo. Así, la compañía de las personas, no será solo por necesitarlos, sino porque disfrutas de sus personas, cualidades y amistad.

  1. La gente malagradecida no dispone de tiempo para ti a menos que necesite algo

La cosa es que a menos que necesiten algo de ti, jamás oirás algo de ellos. Ellos sólo se acuerdan de tu amistad cuando están en un problema. Jamás los oirás decir “Hey, déjame llevarte a comer” o “déjame ayudarte con eso”. Si todo va bien, entonces por el momento no existes en su mundo.

No llames a amigos o familiares sólo cuando necesites algo. Pregúntales si requieren asistencia con algo o sencillamente sal y toma un café con ellos y platica. Las relaciones construidas sobre la asistencia recíproca son fuertes y duran toda la vida.

https://gutenbergrocks.wpengine.com/8-senales-muestran-alguien-te-envidia-solucionarlo/

  1. La gente que no son agradecidas esperan que les ayudes

Tienen la posibilidad de sentirse con derecho a tu asistencia así sea porque son familiares o sienten que les tienes que dar algo por ser tu amigo. No son agradecidos porque sienten que han ganado tu asistencia y que sólo les estás pagando de regreso.

Pueden haber hecho una sola cosa agradable por ti solamente a modo de sostenerla sobre tu cabeza por mucho tiempo y exprimir cada gramo de esa ocasión para hacerte sentir culpable.

No esperes que la gente te salve. Eres una persona fuerte independiente y resiliente, que significa más capaz de ayudarte a ti mismo a levantarte después de una caída. Es genial cuando la gente ayuda o viene al rescate y estar muy agradecido cuando lo hacen porque esas personas son raras de hecho, pero no te sientas en tu torre y esperes que alguien te salve. ¡Sálvate a ti mismo!

  1. El planeta entero gira en torno a ellos y su horario

Ah, y tienes que dejar todo lo que estás realizando en este preciso momento para venir a ayudarlos. Si se tratara de una emergencia inesperada, sólo podría ser gracias a la mala y deficiente planeación de la persona malagradecida, la mala gestión del tiempo o la irresponsabilidad de su parte. Se equivocaron (de nuevo) y esperan que vengas corriendo para salvarlos justo este mismo segundo.

Si alguien está dispuesto a prestar voluntariamente su tiempo para ayudarte con algo entonces lo menos que puedes llevar a cabo es trabajar tu horario cerca del de él o llevarlo a cabo en un tiempo en que los dos sean libres. Estar agradecidos por su asistencia significa comprender que su tiempo es tan precioso para ellos como el de él es para ti.

  1. Un individuo malagradecido comúnmente “muerde la mano que le alimenta”

Sin importar toda tu asistencia, la gente ingrata se volverá contra ti. Hablarán detrás de tu espalda. Dirán que jamás los ayudas. Que hacen todo el trabajo y tú no haces nada. Sin importar todo lo que hicieron por ellos, le dirán a sus amigos u otros integrantes de la familia la persona horrible que eres con el objetivo de conseguir más simpatía de la gente que no pueden ayudar.

Si alguien te ayuda o hace algo satisfactorio para ti sin ninguna expectativa de recompensa, agradéceles siempre que poseas una ocasión. Algunas veces ser reconocido es recompensa suficiente.

https://gutenbergrocks.wpengine.com/estas-6-senales-permiten-detectar-amigo-familiar-envidioso/

  1. Los malagradecidos siempre recordarán la vez que no les ayudaste

El que es malagradecido jamás te dejará olvidar que una vez no pudiste ayudarlos. Da igual si fue debido a la falta de tiempo o de fondos. Ellos te culparán hasta el fin de los tiempos.

Si alguien no puede ayudarte ya sea por falta de recursos, conocimiento o tiempo, entonces entiende. Diles que estás agradecido de que estuvieran dispuestos a ayudar incluso si no eran capaces.

Todos necesitamos ayuda de vez en cuando y nadie debe avergonzarse de pedir o recibir ayuda. Cuando eres capaz de devolver el favor en una fecha posterior, entonces muestras agradecimiento. Si tienes personas verdaderamente especiales en tu vida que dan desinteresadamente y no piden ninguna recompensa entonces debes hacerles saber cuan agradecido estás de tenerlos en tu vida.

https://gutenbergrocks.wpengine.com/8-senales-te-ayudaran-distinguir-una-persona-sincera-una-hipocrita/

 

 

MÚSICA CLARO DE LUNA… BEETHOVEN

 

MADRE

 

ANÓNIMO VENECIANO…MUSICA

 

 
 
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