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Archivo de la categoría: LA MUJER EN AFRICA

ESTOY HECHA DE RETAZOS…

ESTOY HECHA DE RETAZOS…

Estoy hecha de retazos.
Pedacitos coloridos de cada vida que pasa por la mía
y que voy cosiendo en el alma.
No siempre son bonitos,
ni siempre felices,
pero me agregan y me hacen ser quien soy.
En cada encuentro, en cada contacto,
voy quedando mayor…
En cada retazo una vida,
una lección, un cariño, una nostalgia…
Que me hacen más persona,
más humana, más completa.
Y pienso que es así como la vida se hace:
de pedazos de otras gentes que se van convirtiendo en parte de la gente también.
Y la mejor parte es que nunca estaremos listos ni finalizados…
Siempre habrá un retazo para añadir al alma.
Por lo tanto, gracias a cada uno de ustedes,
que forman parte de mi vida y que me permiten engrandecer mi historia con los retazos dejados en mí.
Que yo también pueda dejar pedacitos de mí por los caminos y que puedan ser parte de sus historias.
Y que así, de retazo en retazo podamos convertirnos, un día,
en un inmenso bordado de “nosotros”.

Cora Coralina. Poetisa carioca.

La imagen puede contener: una persona

Toñi Tecles

ESTOY HECHA DE RETAZOS…

Estoy hecha de retazos.
Pedacitos coloridos de cada vida que pasa por la mía
y que voy cosiendo en el alma.
No siempre son bonitos,
ni siempre felices,
pero me agregan y me hacen ser quien soy.
En cada encuentro, en cada contacto,
voy quedando mayor…
En cada retazo una vida,
una lección, un cariño, una nostalgia…
Que me hacen más persona,
más humana, más completa.
Y pienso que es así como la vida se hace:
de pedazos de otras gentes que se van convirtiendo en parte de la gente también.
Y la mejor parte es que nunca estaremos listos ni finalizados…
Siempre habrá un retazo para añadir al alma.
Por lo tanto, gracias a cada uno de ustedes,
que forman parte de mi vida y que me permiten engrandecer mi historia con los retazos dejados en mí.
Que yo también pueda dejar pedacitos de mí por los caminos y que puedan ser parte de sus historias.
Y que así, de retazo en retazo podamos convertirnos, un día,
en un inmenso bordado de “nosotros”.

Cora Coralina. Poetisa carioca.

 

LIBERTAD ALBANO Y ROMINA….

 

LA LEYENDA DEL BESO…

 

JUEVES SANTO LA SAETA DE DE MACHADO- JUAN MANUEL SERRAT

 

Muere Luis Eduardo Aute, patrimonio de la canción de autor española

DEDICADA A LOS ULTIMOS FUSILADOS POR EL REGIMEN FRANQUISTA EL 27 DE SEPTIEMBRE DE 1975

Muere Luis Eduardo Aute, patrimonio de la canción de autor española

El creador de ‘Al alba’, ‘Rosas en el mar’ o ‘La belleza’ ha fallecido en Madrid a los 76 años

Luis Eduardo Aute, cantante y pintor, en su casa de Madrid en 2016. En vídeo, repaso a la vida del artista. LUIS SEVILLANO | ATLAS

El cantautor Luis Eduardo Aute ha fallecido a los 76 años en un hospital madrileño. Después de sufrir un grave infarto en 2016 ―que lo mantuvo dos meses en coma―, se había retirado de los escenarios. Tras pasar diversos periodos de convalecencia, vivía en su domicilio atendido por sus familiares. En diciembre de 2018 recibió un homenaje multitudinario en el que participaron numerosos artistas como Víctor Manuel, Jorge Drexler, Silvio Rodríguez, Joan Manuel Serrat, o Joaquín Sabina entre otros. Era algo más que un músico para la España democrática, la misma que creció con sus canciones y se educó con su sensibilidad transgresora y su visión exigente de la realidad. Era la voz más emotiva de la España de la Transición, un fabulador fundamental que, en sí mismo, era una fábula: porque el pintor que nunca se imaginó como músico acabó siendo uno de los cantautores más reconocidos y reconocibles de la música popular española, todo un símbolo de las confesiones sentimentales.

MÁS INFORMACIÓN

Nació en 1943 en Manila, en plena contienda de la Segunda Guerra Mundial. La ciudad se hallaba devastada por los combates entre las tropas filipinas y los invasores japoneses, que perpetraron todo tipo de masacres. Aquel niño llamado Luis Eduardo Aute, que estudiaba inglés en la escuela, hablaba español en casa y tagalo en la calle, creció rodeado de catástrofe. Hijo de padre catalán y madre filipina, hija de españoles, al pequeño le gustaba refugiarse en el dibujo y el cine (con el tiempo, hasta dirigió una película de animación dibujada por él, en 2001: Un perro llamado Dolor), pero eso no quitó para que hiciese mucha vida en la calle cuando, acabada la gran guerra, la ciudad intentó recuperar el pulso y reconstruirse con ayuda del dinero estadounidense. En Manila aprendió a ser un chaval inquieto aunque retraído y tímido, un chico al que con 11 años Madrid le pareció una urbe gris y triste, mojigata y monacal, cuando su familia se mudó a vivir a España.

La última fábula que le gustaba contar a Aute tenía como protagonista un girasol insumiso. Lo hacía llamar el Giraluna, un girasol que, a diferencia del resto, decidía no agachar la cabeza por la noche y aguardaba la llegada de la Luna. Cuando el cielo se fundía en negro, este girasol conocía la Luna y las estrellas y, bajo el efecto de esa luz pura en plena oscuridad, era recompensado con una sagacidad y lucidez especiales por su fe, curiosidad y criterio propio. El Giraluna, ese elemento disidente y diferenciador entre la caterva, podía ser el propio Aute, el juglar político, el cantautor de inmensas canciones de amor, el poeta de lo cotidiano, el artista plástico, el amante del cine, el sutil soñador y el anciano de verbo perspicaz e indignado por los desajustes de un mundo siempre desajustado.

Luis Eduardo Aute durante un concierto en 1983. En vídeo, repaso a algunas de sus mejores canciones. GETTY | ATLAS

A los 16 años ya era pintor y exponía sus primeras obras, pero fue en la música donde, por casualidad, despegaría con fuerza su carrera artística, aun cuando no le gustaban los escenarios. Fue su padre, su “adorado padre” al que el músico no dejó nunca de recordar en entrevistas y charlas, el que le regaló una guitarra cuando estaba en bachillerato. Aute, que se había nutrido de música y cine anglosajones en sus años en Filipinas, se aficionó aún más al rock and roll al escuchar Caravana musical de Ángel Álvarez en la radio. Tocó la guitarra acústica en grupos colegiales, en los que dio rienda suelta a su gusto por Elvis Presley. A su regreso del servicio militar en Cataluña, sin abandonar la pintura e influido por un viaje a París donde conoció los nuevos sonidos franceses representados en Jacques Brel o Serge Gainsbourg, escribió sus primeras canciones. Una de ellas, Rosas en el mar, sería un éxito en la interpretación de Massiel. Mari Trini y Rosa León también lucieron en sus voces sus estampas sentimentales.

Eso le llevaría a publicar en 1967 su primer disco, Diálogos de Rodrigo y Ximena, en el que, influido por el primer Bob Dylan, mostraba un cantautor introspectivo pero también crítico con el mundo que le rodeaba. Con mejor acabado editó un año después, 24 Canciones Breves, un álbum de un perfil más existencialista, marcado por la separación de sus padres y en el que el compositor, que se acababa de casar con Maritchu Rosado –su esposa hasta su muerte–, dejaba ver su particular exploración del universo femenino.

Pese al éxito, vio su aventura musical como algo temporal, intentando dedicarse a la pintura y la poesía. Desencantado con la industria discográfica, pensó en retirarse de la música tras la salida de 24 Canciones Breves, pero en los primeros setenta publicó una fabulosa trilogía discográfica formada por Rito (1973), Espuma (1974) y Sarcófago (1976). Conocida como la trilogía de Canciones de amor y de muerte, Aute, que en aquellos años también compuso bandas sonoras para películas de Jaime Chávarri o Fernando Fernán Gómez, se erigió como un maestro de la sátira social, dueño de un verso libre y expresionista, desbordante de sarcasmo ante las injusticias sociales. Y no sólo eso: maravilló –especialmente en Espuma– por su erotismo, desplegando armas líricas novedosas en composiciones que no trataban a la mujer como un mero artículo. Sería una constante en su carrera y en su mejor obra: en sus canciones el amor no seguía un esquema rígido y superficial, tan propio del pop. De esta forma, en aquella España con el franquismo aún presente, temas como Anda, Nana a una niña fríaSólo tu cuerpo o Lentamente eran toda una transgresión contra morales obsoletas y sensibilidades caducas.

Muchos aprendieron a amar a través de las canciones de Aute, que sin buscarlo se convirtió en un representante de la Nueva Canción Castellana, un joven talento que compartía espacio y visión con el grupo Canción del Pueblo formado por cantautores como Hilario Camacho, Elisa Serna o Adolfo Celdrán. Pero 1978 fue su año clave. Ofreció su primer concierto durante un acto del sindicato de la CNT en la ciudad de Albacete y publicó Albanta, su disco más emblemático, donde poetizaba el rayo de esperanza de la nueva España democrática. Este álbum, que contó con los arreglos de Teddy Bautista, guardaba su himno Al alba, una canción sufriente y de desamor que compuso al hilo de la brutal coyuntura de los últimos condenados a muerte del régimen franquista. Pero contenía más joyas de ese pensamiento insumiso como Anda suelto satanás, Digo que soy libre o A por el mar. Su camino de errante idealista y díscolo, que también había iniciado a su manera Joan Manuel Serrat, más tarde sería el horizonte en el que se fijaría Joaquín Sabina.

Tras sufrir una tuberculosis en Cuba, donde entabló una estrecha amistad con Silvio Rodríguez, su obra quedó empañada de un pensamiento más escéptico pero no por ello menos lúcido con respecto a la existencia, algo que plasmó en la segunda trilogía de su carrera, llamada Canciones de amor y vida y compuesta por De par en par (1979), Alma (1980) y Fuga (1982).

Durante los ochenta hubo criba de cantautores en España, pero él sobrevivió, en buena parte por la complicidad con su público. En ese tiempo publicó trabajos desafortunados y que fueron un fracaso como Templo, y otros más interesantes como Segundos fuera. Su creación musical se redujo a partir de los años noventa, aunque en su catálogo se podían encontrar buenos discos como Slowly (1992), Alevosía (1995) y Alas y balas (2002). Su compromiso político, tan criticado en los sectores conservadores, nunca mermó, apoyando incluso a partidos como Izquierda Unida. Tampoco lo hicieron sus otras pasiones artísticas como la pintura, la poesía y el cine, que le llevaron a abrir exposiciones, editar poemarios y dirigir películas animadas.

Inquieto y exigente, Aute llegó al siglo XXI reconocido como un gran referente musical. La canción de autor española no podía ser lo mismo sin él y muchos se lo reconocieron en numerosos homenajes. En 2000, el disco tributo ¡Mira que eres canalla, Aute! contó con nombres como Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Pedro Guerra, Pablo Milanés, Javier Álvarez, Ana Belén, Ismael Serrano, Silvio Rodríguez, Rosendo o José Mercé. Más recientemente, el año pasado, el álbum Giralunas sumó a músicos de otra generación rindiéndole honores como Xoel López, Rozalén, Depedro, Estopa, Leiva, Vanesa Martín, Andrés Suárez, Miguel Poveda o Soleá Morente.

Aute era patrimonio de la canción de autor y todos lo sabían. Una de sus últimas actuaciones fue en Madrid en junio de 2016 en un concierto solidario, al que acudió desinteresadamente como tantas veces hizo a lo largo de su medio siglo de carrera. En la sala La Rivera estaban Vetusta Morla, Los Enemigos, Depedro, Andrés Suárez o La Habitación Roja, entre otros. Llegó con su guitarra al hombro, la camisa por fuera, caminando despacio, con su particular seriedad venerable y una extraordinaria sencillez mundana. Entre bambalinas, se respiraba un respeto omnipotente a su figura. Todos los músicos fueron uno por uno a saludarle. Especialmente emotivo fue el momento en el que Miguel Ríos, enterado de su presencia, le buscó y le abrazó en el estrecho pasillo del backstage al grito de “cómo me alegro de verte, canalla”. Era como ver pasar la historia de la música popular española, con todas sus emociones luchadas y conquistadas, en el abrazo de esas dos viejas glorias.

Minutos después, Aute salió solo al escenario de una sala abarrotada de jóvenes. Quieto, iluminado simplemente por el foco, parecía haber brotado en la oscuridad como ese girasol de la fábula que solía contar. Habló con temple, miró a los rostros de las primeras filas como si fueran estrellas y contó de dónde venía su canción Al alba, que dedicó a todas las víctimas del drama de los refugiados en Europa. Hoy podríamos oírla en mitad de este goteo de ausencias por el coronavirus. Cuando sonaron los primeros acordes acústicos de una incisiva Al alba, el silencio cortaba la respiración. Ahora también. Aunque ya se haya ido, en mitad de unos tiempos terriblemente difíciles, sus canciones fueron, son y serán fábulas con las que explicar nuestras vidas en este mundo de desajustes.

 

Coronavirus… ¿es para alarmarse?

Coronavirus… ¿es para alarmarse?

Estas últimas semanas vivimos practicamente a diario rodeados de este virus, a veces rayando la psicosis, pero… ¿Quién es exactamente este virus? ¿De verdad es tan preocupante?

¿A quien nos enfrentamos?

Lo primero es explicar que los coronavirus son una familia de virus ya conocida que pueden causar en humanos infecciones que van desde simples resfriados hasta cuadros más graves como los episodios de neumonía (nCov2019) que esta causando esta variante tan de actualidad, el Sindrome Respiratorio Agudo Severo (SARS), que fue descrito en 2002 por otro brote similar al que estamos viendo ahora, también iniciado en China o el Sindrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS). Estos virus pueden afectar también a animales y de ahí pasar al humano. El nombre de esta familia de virus proviene del halo en forma de corona que presentan alrededor de

¿Qué síntomas produce la enfermedad?

Los síntomas que causa son similares a los de cualquier otra infección vírica respiratoria: fiebre, dolor de garganta, tos y sensación de dificultad respiratoria. Al igual que en otras infecciones víricas como la gripe los más susceptibles a sufrir complicaciones graves son las personas de avanzada edad, los pacientes con otras enfermedades crónicas (diabetes, inmunodeprimidos, etc.). En la mayoría de las personas cursará como una infección respiratoria de vías altas.

¿Cómo se transmite?

Al igual que la mayoría de virus respiratorios se transmite por las gotitas de saliva al hablar, estornudar o toser, y necesita un contacto estrecho y directo para que se produzca la transmisión, el aislamiento se consigue con una distancia de 1-2 metros (que es adonde llegan las gotitas de saliva). El otro mecanismo de transmisión es el contacto con animales infectados, pero en esta epidemia parece que esta vía no esta teniendo una importancia significativa y el principal contagio es persona a persona.

¿Cómo podemos protegernos?

Debido a que su transmisión es a través de las gotas de saliva, el principal mecanismo protector es la mascarilla facial, que para que sea efectiva debe cubrir boca y nariz. La otra medida que más nos va a proteger es el lavado de manos, bien con agua y jabón o con soluciones alcohólicas desinfectantes. Las otras medidas de protección van a servir para protegernos del contacto con esas secreciones potencialmente infectadas, como las batas o guantes, especialmente éstos ya que el virus puede quedar depositado en superficies y objetos (botones de un ascensor, teclado de ordenador, dinero, zonas de contacto en medios de transporte…).

¿Disponemos de vacuna o tratamiento actualmente?

No… no hay de momento ninguna vacuna (aunque si se está intentando desarrollar, con lo que es posible que en poco tiempo dispongamos de una vacuna efectiva). El tratamiento es sintomático, en casos leves simplemente con analgésicos/antitérmicos, como paracetamol o ibuprofeno y una buena hidratación, en casos graves si pueden precisar soporte respiratorio (oxígeno en cualquiera de sus formas de administración o incluso ventilación mecánica) o hemodinámico (medidas que facilitan el funcionamiento del aparato cardiocirculatorio).

Y entonces… ¿nos asustamos?

Pues No… evidentemente hay que mantener la alerta, intentar evitar el contagio y la propagación, pero este episodio que estamos viviendo no es nuevo, ya pasó por ejemplo en 2003 con el SARS, cuya mortalidad (10%) a día de hoy es bastante superior al nuevo coronavirus (2-3%), aunque parece que la capacidad para propagarse de este nuevo virus es mayor que en los anteriores.

En resumen, lo esperable es que sigamos viendo como aumenta el número de personas infectadas por el virus, pero en la mayoría se va a comportar como un catarro o una gripe, y si es verdad que hay que tener una especial alerta en los ancianos y en las personas con enfermedades previas, especialmente cardiovasculares, respiratorias o del sistema inmune.

 

5 PASOS PARA SER UNA PERSONA MÁS MADURA…

5 PASOS PARA SER UNA PERSONA MÁS MADURA

ALBERTO

Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales

La madurez es un proceso gradual que se va dando a través de la vida y que, aunque puedas pensar lo contrario, no tiene mucho que ver con la edad sino con la forma en la que afrontas cada experiencia en tu vida. Hay personas que por muchos años que tengan nunca logran ser maduros.

Ser una persona más madura es algo con lo que podemos comprometernos nosotros mismos, si estamos decididos a ello podemos dar una serie de pasos para lograrlo. Comparto contigo 5 que te serán muy útiles.

Comprométete: Con todos los aspectos de tu vida. Si estás haciendo algo en tu vida que el compromiso sea real, bien sea una relación de pareja, tu trabajo o cualquier otra cosa. Cuando eres una persona en camino a la madurez demuestras el compromiso que tienes con los diferentes aspectos de tu vida y no tomas las cosas a la ligera.

Toma responsabilidad por tus acciones: Si realmente quieres alcanzar la madurez es el momento de dejar de culpar a otros por tus acciones, de buscar excusas externas o de encogerte de hombros cuando te piden explicaciones. Es el momento de empezar a asumir que tus actos tienen consecuencias que tienes que asumir.

Sé agradecido: Con la vida en general. Aunque nuestra situación no se la mejor o la que esperamos siempre hay cosas que agradecer en la vida y esa actitud nos hará mucho más viable salir adelante, entender esta situación es una demostración de madurez muy necesaria.

Ten apertura: Una clara señal de madurez es tener la capacidad de escuchar a otros y entender su posición. Una persona inmadura más bien es alguien que se cierra, que no quiere escuchar y que menosprecia las ideas de otros.

Sé respetuoso: El respeto a los demás, a las diferencia de ideas o a la forma en la que otros actúan es una importante señal de madurez. Apegarse a aquello de haz el bien y no mires a quien (no lo hace), es una demostración de que claramente estamos siendo alguien maduro.

La madurez nos permite ser personas con la capacidad para comprender lo que ocurre a nuestro alrededor y actuar de la forma más adecuada, nos ahorra problemas, nos permite vivir más tranquilos y nos ayuda a enfocar nuestras energías en lo verdaderamente importante.

 

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres…

Todos los 25 de noviembre se recuerda el día en que las hermanas y activistas dominicanas Mirabal fueron asesinadas
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“Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte”, solía decir Minerva Mirabal cuando ya se sabía amenazada. Minerva fue una de las tres hermanas dominicanas asesinadas brutalmente el 25 de noviembre de 1960 por órdenes del dictador Rafael Leónidas Trujillo, quien gobernó la República Dominicana desde 1930 hasta su asesinato, en 1961.​

Patria, María Teresa y Minerva Mirabal eran activas militantes contra el régimen de Trujillo, y aquel 25 de noviembre sus cuerpos aparecieron destrozados al noreste de República Dominicana. Horas antes, un escuadrón enviado por el dictador las había matado a golpes y metido dentro de un vehículo para simular un accidente. Nunca hubo dudas de que se trataba de un crimen.

Las mariposas

El asesinato de las hermanas Mirabal, conocidas como “las mariposas”, fue uno de los detonantes de la caída de Trujillo. Ellas se convirtieron en un símbolo de la lucha contra la violencia de género que afecta a las mujeres de todo el mundo.

Veinte años más tarde, en 1981, se celebró en Bogotá el Primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe donde se decidió asignar al 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, en memoria de Patria,  Minerva y María Teresa.

Una década después se inició la campaña “16 días de activismo contra la violencia de género”, durante el primer encuentro del Centro para el Liderazgo Global de Mujeres, en la Universidad de Rutgers, Nueva Jersey (Estados Unidos). Allí se propusieron actividades para la erradicación de la violencia de género desde el 25 de noviembre hasta el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos. Estas jornadas se continúan realizando año a año.

Contra la violencia

En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer a la que definió como “todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada”.

En 1999, la ONU apoyó que el 25 de noviembre sea, en todo el mundo, una jornada de reivindicación a través de la resolución 54/134 e invitó a gobiernos, organizaciones internacionales y no gubernamentales a convocar actividades dirigidas a sensibilizar sobre el problema y a reclamar políticas en todos los países para su erradicación.​

Año a año, la violencia contra las mujeres es más visibilizada. En Argentina, así como en muchos otros países latinoamericanos, el movimiento “Ni una menos”, que nació para protestar contra la escalada de femicidios que se producen en todo el país y tuvo su primera marcha el 3 de junio de 2015, puso el tema en agenda definitivamente. A las manifestaciones cada vez más masivas se le sumó el primer Paro Internacional de mujeres, el 8 de marzo de 2017.

Pero aunque en los últimos 60 años –del asesinato de las hermanas Mirabal a la actualidad– se ha avanzado en materia de legislación, todavía existen normas y políticas que no solo omiten, sino que accionan mecanismos que generan mayores desigualdades de género, como por ejemplo la que condena la interrupción voluntaria del embarazo. Son, precisamente, las políticas públicas impulsadas por los Estados las que tienen la posibilidad de erradicar todos los tipos de violencia contra las mujeres, o al menos bregar por eso.

“Alcanzar la equidad de género pasa necesariamente por transformar las reglas sociales y los roles que subordinan a la mujer”, afirmó la directora regional de la ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, Luiza Carvalho.​ ​La cifra es determinante: el 70% de las mujeres del mundo experimentan violencia en el transcurso de sus vidas.

El objetivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres no solo es llamar la atención sobre la desigualdad, la discriminación, los femicidios y las distintas formas de violencia machista, sino también reclamar la implementación de las políticas públicas que aún faltan para prevenirla y extirparla.

 

ENTRE DOS AGUAS…

 

SER FUERTE…

 

A veces lloro y no por debilidad, sino por estar cansada de ser fuerte

Valeria Sabater ·  6 noviembre, 2015

Debemos darnos una licencia de vez en cuando para poder desahogarnos y conectar con nosotros mismos. Ello no implica debilidad, sino conocimiento de nuestros límites y capacidades.

Ser fuerte es agotador. A veces nos cansamos, llegamos al límite de nuestras fuerzas y, simplemente, nos dejamos llevar. Llorar no es rendirse, ni aún menos es signo de debilidad.

En ocasiones no tenemos más remedio que recurrir a este desahogo necesitado porque estamos cansadas. Cansadas de ser fuertes. Porque la vida exige demasiado, y quienes nos rodean no siempre son conscientes de todo lo que damos a cambio de nada.

No lleves el peso del mundo a tus espaldas. Carga con todo aquello que de verdad es esencial para ti y no olvides nunca que tu corazón necesita de un espacio privilegiado para ti misma. Y sin necesitas llorar, hazlo, porque solo los más fuertes pueden permitírselo.

No se puede ser fuerte todos los días

Es posible que también a ti te educaran bajo esa idea de que las lágrimas deben «tragarse». De que la vida es dura y que llorar no sirve de nada. Esta idea, a largo plazo, puede ocasionarnos problemas muy serios a nivel emocional.

  • El «no llorar» implica a veces no demostrar lo que sentimos y esconder bajo falsas apariencias «que no estamos bien».
  • Si te empeñas en aparentar normalidad, escondiendo sentimientos y problemas, al final no solo esconderás tus emociones ante el mundo, también las esconderás para ti misma.
  • Las emociones que se ocultan son problemas que no se afrontan. Y un problema no gestionado es una emoción que acaba somatizándose en forma de dolor de cabeza, de migrañas, cansancio, tensión muscular, mareos, problemas digestivos…

No se puede ser fuerte todos los días, al igual que nadie puede esconder su malestar o tristeza durante toda su vida. No es saludable ni higiénico. Debes permitirse ese instante de desahogo donde las lágrimas actúan como auténticas liberadoras de estrés, nervios y emociones.

  • Llorar sana.
  • Las lágrimas son un desahogo que conforma el primer paso del cambio. Supone asumir nuestras emociones y liberarlas.
  • Tras el lloro llega la calma. Nos sentimos más relajadas para ver la realidad y tomar decisiones.
No se puede ser fuerte todos los días.

Lee también: Solo tú sabes todo lo que has superado y lo que has dejado ir

La necesidad de ser fuerte cuando la vida nos pide demasiado

Nadie más que tú sabe lo que has invertido para estar donde estás. A lo que has tenido que renunciar por los tuyos, por la gente que amas.

Y todo lo has hecho con libre voluntad porque era lo que deseabas, es algo que sabes, pero siempre llega un momento en que parece que la vida y, más aún, las personas que te rodean, no nos tratan con el aprecio que nosotros hemos mostrado.

Debes ser fuerte ante una sociedad que no te pone facilidades en temas sociales y laborales. Mostrar fortaleza ante una familia que no siempre es tan fácil de llevar como debería, ante unos padres, hermanos o pareja que, en ocasiones, suelen priorizarse demasiado a ellos mismos, sin tenerte en cuenta.

Y en efecto, hay días que te cansas de ser fuerte, de llevarlo todo sobre tus espaldas y entonces… Necesitas llorar.

Es importante poner límites y que la vida nos pida solo aquello que podemos ofrecer

Nadie puede dar más de lo que tiene. Es imposible que ofrezcas alegrías y felicidades a los tuyos si ellos no te atienden y te corresponden con el mismo cariño, con el mismo afecto.

La clave está en el equilibrio. Para lograr ser fuerte y poder con toda tarea a lo largo del día y, a su vez, cumplir con esos objetivos que tenemos en mente teniendo en cuenta las dificultades, es importante poner en práctica estas dimensiones.

  • Ser fuerte implica primero estar bien contigo misma. Cultiva tu crecimiento personal, disfruta de tus momentos personales, de tus aficiones. Ama a cada persona que tienes a tu lado y, sobre todo, ámate a ti misma.
  • Los más fuertes son los que saben amar y a su vez amarse a ellos mismos. Y no, ello no es una muestra de egoísmo.
  • Ser fuerte requiere también liberar pesos que dificultan nuestro avance, que hieren nuestro bienestar y que nos ocasionan sufrimiento. Sabemos que en ocasiones duele, pero es necesario dejar de dar prioridad a todos aquellos que no nos tienen en cuenta.
Es importante poner límites para ser fuerte.

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Ser fuerte implica permitirte «ser débil» de vez en cuando

¿Qué queremos decir con esto?

  • Tienes derecho a decir que «no puedes con esto y aquello», que te supera, que no vas a asumir más responsabilidades de las que ya tienes.
  • También tienes derecho a decir que «no puedes más», que necesitas un descanso.
  • Tienes derecho a pedir respeto, a demandar cariño, afecto y reconocimiento. Quien necesite de ti debe comprender que también tú necesitas de ellos.

Y, por supuesto, tienes todo el derecho a tus instantes de desahogo personal, de buscar un instante de intimidad para pasear y pensar en ti misma, para llorar, para escuchar tus pensamientos y atender tus emociones, para tomar decisiones y avanzar.

Porque la vida es, al fin y al cabo, eso mismo. Caminar nuestros propios senderos vitales con el máximo equilibrio y bienestar interior.

 
 
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