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Analfabetismo emocional:

 

Analfabetismo emocional: cuando a nuestro cerebro le falta corazón

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater

30 mayo, 2019

 

 

Son muchas las personas que sufren analfabetismo emocional. Son hábiles en el dominio de múltiples competencias, disponen de un sinfín de títulos y maestrías, pero hacen la misma gestión emocional que un niño de tres años. Ese aprendizaje no viene de fábrica y es lo queramos o no, una asignatura pendiente a la que deberíamos dedicar más recursos…

La mayoría de nosotros sabemos cuáles son los principios de una buena salud física, a saber: una alimentación equilibrada y lo más natural posible, algo de ejercicio, dormir cada noche entre 7 y 9 horas y realizarnos revisiones médicas periódicas para asegurarnos que todo va bien.

«Cuando escuchas con empatía a otra persona, le das a esa persona aire psicológico».

-Stephen R. Covey-

Sin embargo, si hay algo que descuidamos casi de forma alarmante es eso que se contiene entre nuestros oídos: el cerebro. Ahora bien, no nos referimos a ese conjunto de células nerviosas, estructuras y circunvoluciones. Hay que centrar la atención en los indicadores de nuestra salud emocional, es decir, en esa capacidad para sentir la vida y nuestras relaciones, en el estado de esa facultad para entender, controlar y modificar estados anímicos propios y ajenos…

El ser humano es mucho más que una serie de competencias lingüísticas, matemáticas o tecnológicas. Somos, por encima de todo, seres sociales y emocionales, dimensiones estas que quedan a menudo descuidadas, y hasta infravaloradas en las instituciones educativas. Porque, admitámoslo, de poco nos va a servir saber resolver una ecuación de segundo grado si somos incapaces, por ejemplo, de comunicarnos con eficacia y de empatizar con aquellos que nos rodean.

¿Qué es el analfabetismo emocional?

Sabemos que el término «analfabetismo» tiene una connotación negativa. Sin embargo, no podemos llamar de otro modo a una realidad psicosocial más que evidente. Pongamos un ejemplo, en la actualidad se habla mucho de la figura de los líderes transformadores. De personas capaces de dinamizar una organización gracias a su buen manejo de la inteligencia emocional, de la motivación, de su don para producir impacto en los demás y crear entornos donde las personas pueden hacer uso de su creatividad.

En ocasiones se venden ideas que en la realidad, brillan por su ausencia. Así, es bastante común encontrarnos con directivos o líderes empresariales incapaces, no solo de infundir inspiración a los demás, sino con una nula capacidad para controlar sus emociones, su frustración, su enfado… Son como niños de 3 años enfadados por no obtener aquello que desean, situados por completo en ese pensamiento egocéntrico definido por Piaget en su momento.

Veamos no obstante, qué dimensiones caracterizan el analfabetismo emocional.

  • Incapacidad para entender y manejar las propias emociones.
  • Dificultad para comprender las de los demás.
  • Esa falta de autoconciencia emocional los sitúa a menudo en terrenos muy sensibles. Reaccionan de forma desmedida ante cualquier problema, se sienten agobiados y superados ante cualquier dificultad, sea pequeña o grande.
  • No empatizan, son incapaces de situarse en la mirada ajena, de comprender realidades diferentes a la suya.
  • Sus habilidades sociales son muy rígidas y aunque en ocasiones pueden desenvolverse, les falta sensibilidad,asertividady esa cercanía auténtica con la que crear lazos significativos y no solo relaciones motivadas por el interés personal.
  • Por otro lado, los costes del analfabetismo emocional pueden ser enormes: pensamiento polarizado, represión, racismo o sexismo, narcisismo, necesidad obsesiva por tener la razón…

Asimismo, hay un dato no menos importante que conviene recordar. El analfabatismo emocional, es decir, esa falta de recursos psicológicos y mecanismos emocionales con los que manejar mejor dimensiones como la tristeza, la rabia, el miedo o la decepción, nos hace a su vez mucho más vulnerables a una serie de trastornos mentales.

Así, condiciones como la depresión o los estados de ansiedad crónica son muy comunes en perfiles con poca o nula habilidad para gestionar mejor esos estados internos.

La importancia de educar en Inteligencia Emocional

Sabemos que es ya como un eslogan: «hay que educar en Inteligencia Emocional», debemos entrenarnos en estas habilidades, ser más aptos en materia de emociones. Lo hemos oído hasta la saciedad, hemos leído libros, hemos hecho cursos y decimos que sí con la cabeza cada vez que se nos recuerda la importancia de tener una mayor competencia en esta habilidad.

Sin embargo, las lagunas siguen existiendo. Así, y aunque en algunos currículums educativos de ciertas escuelas ya aparece este objetivo, no podemos pasar por alto algo igual o más importante. Antes de que maestros y profesores entrenen a los niños en el dominio de sus pensamientos y emociones, también ellos deberían ser entrenados previamente.

«Tu intelecto puede confundirse, pero tus emociones nunca te mentirán»

-Roger Ebert-

A menudo, nosotros mismos llegamos a nuestra etapa adulta con un mundo de inseguridades. También nosotros nos levantamos cada día conscientes de que nos faltan herramientas para dominar nuestras emociones, así como ciertas habilidades para encarar mejor la adversidad. De este modo, si no empezamos en primer lugar por nosotros mismos haciendo autoconciencia de nuestro analfabetismo emocional, difícilmente tendremos ese talento para motivara los más pequeños, para entrenarlos en empatía, asertividad o en habilidades sociales…

Una buena «alfabetización emocional» nos dota de grandes beneficios. Así, algo que aprenderemos en primer lugar es que cada emoción tiene su espacio y su utilidad, que diferenciar entre emociones «negativas» y «positivas» no siempre es acertado, porque en realidad, esos estados que a menudo tanto evitamos sentir como es la tristeza o la decepción, tienen sus espacios de conocimiento, su utilidad y su valioso significado.

De las emociones por tanto no se huye, se encaran para saber qué quieren decirnos. Es un modo sensacional de autoconocimiento que nos dota de fortalezas, que ofrece a nuestra mirada un prisma más amplio… a la vez que flexible. Por tanto, no apartemos o despreciemos la necesidad de estar «al día» en materia de emociones. Atendamos a esos mundos interiores donde saber reconocer, expresar, gestionar y transformar esos sentimientos para que fluyan siempre a nuestro favor y no en nuestra contra…

Fragilidad emocional: claves para comprender y fortalecer el «yo»

La fragilidad emocional nos deja sin recursos para afrontar la adversidad y para gestionar nuestros sentimientos de forma inteligente. Porque la fragilidad no tiene nada que ver con la sensibilidad emocional, es su lado opuesto y el más complejo.

 

Valeria Sabater

   

Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia en el año 2004. Máster en Seguridad y Salud en el trabajo en 2005 y Máster en Mental System Management: neurocreatividad, innovación y sexto sentido en el 2016 (Universidad de Valencia). Número de colegiada CV14913. Estudiante de Antropología Social y Cultural por la UNED.

Valeria Sabater ha trabajado en el área de la psicología social seleccionando y formando personal. A partir del 2008 ejerce como formadora de psicología e inteligencia emocional en centros de secundaria y ofrece apoyo psicopedagógico a niños con problemas del desarrollo y aprendizaje. Además, es escritora y cuenta con diversos premios literarios.

 

 

 

 

LAS TRECE ROSAS…

¿Quiénes fueron las ‘Trece Rosas’?

Las “Trece Rosas” fueron trece mujeres de entre 18 y 29 años fusiladas contra la tapia del cementerio de la Almudena (Madrid) en la madrugada del 5 de agosto de 1939.

Las “Trece Rosas” fueron trece mujeres de entre 18 y 29 años fusiladas contra la tapia del cementerio de la Almudena (Madrid) en la madrugada del 5 de agosto de 1939, debido a su militancia en la organización Juventudes Socialistas Unificadas y su defensa de la legalidad republicana tras el fin de la Guerra Civil Española.

Antes de ser condenadas a muerte por un Consejo de Guerra bajo la acusación de un delito de “adhesión a la rebelión”, las trece jóvenes habían sido conducidas a instalaciones policiales, donde se les torturó para obtener información sobre otros miembros de la organización clandestina, y más tarde, recluidas en el centro penitenciario de mujeres de Ventas, en Madrid, donde aguardaron hacinadas durante meses un desenlace que se intuía dramático.

Fue el asesinato de Isaac Gabaldón, comandante de la Guardia Civil, a manos de tres militantes de la JSU en la noche del 29 de julio de 1939 lo que dinamitó la punición de todos los miembros detenidos anteriormente, entre los que se encontraban 14 mujeres, de las cuales solo una se salvó de la sentencia. 48 horas después de su dictamen, las trece restantes fueron trasladadas en un camión a 500 metros de la prisión y ejecutadas por un pelotón de fusilamiento, quedando para la historia como las “Trece Rosas Rojas” y cumpliendo así con el ruego de una de sus misivas de despedida.

Sus nombres eran Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brissac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez, Julia Conesa Conesa, Adelina García Casillas, Elena Gil Olaya, Virtudes González García, Ana López Gallego, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente.

 

Carta de una hija a su madre, Con ALZHEIMER…

Carta de una hija a su madre.

Siento que no recuerdes mi cara… Siento que no sonrías como antes… Siento que tus días a veces sean sombríos… Siento que algunas noches tengas miedo… A pesar de que te tomo de la mano… Siento que no puedas contarles tus cuentos a tus nietos… Siento que no llegues a realizar aquel viaje que tanta ilusión te hacía… Siento que dejes el último libro a medias… Siento que me mires y no me veas… Me duele que poco a poco dejes de ser quien fuiste… Me duele que olvides lo que un día aprendiste y me enseñaste… Me duele solo poder hacerte compañía y aun así que te sientas a solas… Me duele no verte sonreír cuando me ves… Me duelen tantas cosas que a veces me duele el alma.

Lucho cada día por ti, por mí… Lucho ante la impotencia de no admitir que poco a poco te vas… Lucho porque comas, que lleves el pelo como siempre te gusto…. Lucho porque camines y leas, aunque sea aquellos cuentos que tú me leías cuando era niña… Lucho porque no dejes de ser tú misma…. Lucho por no perderte tan deprisa.

Perdóname si muchas veces te riño con o sin motivo…. Perdóname si olvido que tú olvidaste que hoy es mi día…. Perdóname si te fuerzo más de lo que debo… Perdóname si te pido que me mires,… Perdóname si te pido que me oigas…. Perdóname si te pido que me llames por mi nombre, ese nombre que tú me pusiste… Perdóname por mi egoísmo a no aceptar el destino, nuestro destino… Perdóname por tener que decidir por ti.

Gracias por darme la vida, por amamantarme… Gracias por cuidarme cuando me subía la fiebre y lloraba sin parar o sin motivo… Gracias por llevarme de paseo, por acompañarme el primer día al cole… Gracias por recogerme y cruzarme para que saliese a jugar con los amigos… Gracias por hacerme mi plato preferido, por salir temprano a comprar el pan tierno y ponerme el bocadillo… Gracias por tratar que nunca me faltase al menos lo imprescindible… Gracias por decirte mil veces no a ti misma en vez de mí… Gracias por curarme las heridas… Gracias por tus cálidos y fuertes abrazos y besos.

Recordaré tus miradas cómplices… Recordaré tu interés por encauzar mi futuro… Recordaré la tibieza de tus manos… Recordaré las historias que me contabas… Recordaré que me llevas, que te llevo en mi corazón.

Me sentiré orgullosa de llevar tus apellidos… Me sentiré orgullosa de que por mis venas fluya la misma sangre… Me sentiré orgullosa por lo que fuiste, por lo que eres… Me sentiré orgullosa de ser parte de ti y pasaré el relevo.

Te perdono tus insultos, tus rabietas, tus amenazas… Te perdono las noches en vela… Te perdono porque tú me enseñaste a perdonar.

Me has enseñado mucho, todo… Me has enseñado a ser paciente, humilde, optimista… Me has enseñado el verdadero sentido de un nuevo día… Me has enseñado a no culpar a nadie, porque nadie tiene la culpa de lo que ocurre, nos ocurre… Me has enseñado a respetar la vida y no tener miedo a la muerte… Me has enseñado a quererte, no por lo que fuiste sino por lo que eres.

Cada día es un día menos para ti… Para que dejes de sufrir. Cada día es un día menos para mí… Para decirte que te extrañaré, pero no te olvidaré. Estés donde estés, aquí, O si tal vez ya no estás aquí… Quiero que sepas que aunque entre nosotros hubo enfados, quedaron olvidados, solo recuerdo lo bueno. Lo demás quedo olvidado.

TE QUIERO, aunque a veces no te lo llegase a decir… TE QUIERO, ahora, antes y siempre.

TE AGRADEZCO, que a pesar de todo lo que hayamos sufrido y nos queda por sufrir yo haya aprendido a cerrar mis ojos y mirarme por dentro, a reflexionar, a contener las prisas, a caminar despacio junto a ti en tus paseos…

MI BELLA MADRE, ERES Y SERAS POR SIEMPRE… “UNICA”…BENDICIONES Y SALUD PARA TI…

Gracias.

#PorEllosValeLaPenaLuchar

 

Un adicto afecta a todo su sistema familiar

Un adicto afecta a todo su sistema familiar

Aunque no hay bebedores de manera adictiva en la familia nuclear, los comportamientos de aquel abuelo o abuela farmacodependiente han sido trasmitidos de generación en generación!

Cuando los niños se desarrollan en una familia donde existe adicción a sustancias llamadas drogas o alcohol en alguno de los padres, se generará un sistema disfuncional en la familia interrumpiendo su sano desarrollo. La diferencia entre una familia funcional y una disfuncional, es que una familia donde existe una adicción limitará, ejerciendo control de las acciones y emociones de los integrantes. La familia funcional por su parte, permite que cada miembro de la familia tenga libertad de expresión y crecimiento.

Muchas personas que crecen en familias donde existe alcoholismo, ven la dinámica de beber alcohol en exceso como algo normal, ya que toda la familia abusa del alcohol y solamente se relacionan con otras familias que beben alcohol de manera similar.

Cuando el alcohólico ha dejado de consumir alcohol o drogas, a pesar de estar en abstinencia, la familia sigue funcionando como una familia alcohólica, ya que, si la familia se mantiene sin un proceso de tratamiento, el comportamiento familiar adictivo seguirá existiendo.

Abuelo o bisabuelo alcohólico

Otro factor a considerar es si en el sistema familiar el abuelo o bisabuelo fue alcohólico o farmacodependiente activo. Aunque no hay bebedores de manera adictiva en la familia nuclear, los comportamientos de aquel abuelo o abuela farmacodependiente han sido trasmitidos de generación en generación y la familia continúa actuando de manera disfuncional. Muchos hijos provienen de este tipo de familias y les cuesta trabajo comprender y aceptarlo, ya que sus padres siendo la segunda generación no bebían alcohol, y puedan llegar a pensar que solamente de esta manera es aprendida. En una familia que, aunque no haya alcohólicos un miembro de esta familia se convierte en alcohólico, y la familia empezará a funcionar como una familia alcohólica.

La diferencia que existe en una familia funcional de una familia disfuncional es que en las familias disfuncionales lo que se lleva a cabo son las normas y no las reglas.

Una regla es algo explícito de lo que se tiene que hacer,  por ejemplo, “en esta casa se come a las 3:00 pm”; y una norma consiste en no acatar la regla a pesar de saberla y en el mismo ejemplo a pesar de saber que la hora de comida es a las 3:00 pm., se viene comiendo a las 3:30, 3:45, a veces hasta las 4:00 pm. Es decir que, aunque existe la regla, ésta no es llevada a cabo, prevaleciendo la norma.

Formas de una familia disfuncional

Rigidez: La familia alcohólica-adicta es inflexible, se resiste al cambio, se le dificulta adaptarse a este no permitiéndole a sus miembros hacerlo.

Silencio: Los miembros de la familia alcohólica-adicta no permiten hablar de lo que está pasando. La palabra “adicción”, etimológicamente proviene de la palabra A que es privativo de: “sin” y “dicción o comunicación” = “Sin comunicación”. Existen obstáculos en la comunicación porque no se habla de lo que pasa, ni de los sentimientos. Esto hace que los niños al crecer tengan dificultad para expresar sus sentimientos. Una de las razones por las que la familia alcohólica-adicta evita la comunicación es porque esto implica un compromiso de cambio, y el cambiar es lo que no desean realizar por estar en una zona de confort.

Negación: La familia niega la existencia de un problema. Los alcohólicos-adictos no quieren cambiar y niegan tener problema con la bebida y/o adicción a otras sustancias y/o actividades p. ej., al juego patológico o ludopatía, al sexo, trastorno alimentario como: comedor compulsivo, anorexia y/o bulimia; sienten no tener que hacer cambios. Los niños viven en una gran confusión, ya que lo que llegan a pensar, ver, y oir se les hace sentir que no es verdad.

Aislamiento: La familia alcohólica es un sistema cerrado en donde no se permite recibir o permear hacia el exterior información con su medio ambiente circundante. Los miembros de la familia alcohólica se aíslan unos con otros y también de su entorno social. Cuando estos niños crecen siguen aislándose y acrecentando más sus sentimientos de tristeza y soledad.

Dificultad en el establecimiento de límites: Este tipo de obstáculos se observan en las familias disfuncionales, ya que confunden restricciones o castigos hacia los demás en lugar de establecerlos para uno mismo, es decir; el límite es de uno mismo, es de la persona que no quiere sufrir y establece el límite de alejarse del dolor. El establecer límites claros y firmes lo confunden con amenazar (una amenaza es aquella que no se cumple) terminan siendo entonces agresivos y es cuando se dan cuenta que los límites que consideraron haber establecidos son puramente amenazas.

Los límites por lo tanto deberán ser claros y firmes no ambiguos y deberán de llevarse con la firmeza con que se ponen.

Entonces los niños que crecen en un ambiente de alcohólicos-adictos aprenden a través de su desarrollo en la familia a seguir en la negación, el aislamiento, la rigidez, en el silencio y con mucha dificultad en establecimiento de límites permitiendo incluso puedan abusar de ellos mismos generando lo que se conoce como codependencia, que con tal de sentirse aceptados en esta estima baja que se tiene de sí mismo, se permite atraviesen la frontera de sí mismos.

El codependiente es una persona que depende emocionalmente de una relación y que por su baja estima buscará sentirse querido y aceptado ayudando a los demás antes de sí mismo. El codependiente se enfoca en estímulos externos para evadir y no sentir su propio dolor. Este problema debe ser tratado y deberá trabajar en psicoterapia para generar un autoconocimiento y aprender a cambiar muchas actitudes de necesidad de controlar a las personas, y a las circunstancias que no dependen de la persona. El codependiente dependerá siempre de lo externo, de rescatar, o salvar de situaciones a las personas para sentir bienestar y solamente cambiando esas actitudes podrá mantener relaciones sanas con los demás estando bien consigo misma. De lo contrario buscará personalidades conflictivas a quien constantemente estará rescatando.

existen diferentes tipos de tratamiento para poderse ayudar:

1. Terapias grupales: ya sea asistir a un grupo de ayuda mutua como los grupos de Al Anón, que son para familiares o amigos de alcohólicos, también pueden ser beneficiados con psicoterapias grupales llevadas a cabo por psicólogos.

2. Psicoterapia personal o individual. Llevada por un Psicólogo

3. Psicoterapias familiares. Psicólogo que es especializado en técnicas de este tipo.

CON VOLUNTAD TODOS PUEDEN SALIR DE CUALQUIER ADICCIÓN, NADIE QUE DEPENDA DE UNA SUSTANCIA TANTO ALCOHOL O CUALQUIER OTRA ES UN MUÑECO PARA ESA DROGA, SE TIENE QUE TENER VOLUNTAD    PARA PENSAR A QUIEN SE LE HACE DAÑO, LAS CONSECUENCIAS, HACIA DONDE TE LLEVA TU VIDA AL DETERIORO DE TU PERSONA, CUANDO ESTÁS METIDO EN ESTO SOLO SIENTES LÁSTIMA DE TI,   Y QUIZAS NO VES QUE LA VIDA TE HA DADO LAS MISMAS OPORTUNIDADES QUE A LOS DEMAS, O QUIZAS A VECES MAS, PERO LAS DEJASTES ESCAPAR POR ESTAR CENTRADO EN TU ADICCIÓN…PERO SE LIBRE AUN PUEDES SALIR AUN PUEDES HACERLO…

OJALA ESTE MENSAJE LLEGARA ALGUNA  PERSONA HABRÍA MERECIDO LA PENA COMPARTIRLO…. 

 

Hans Asperger. AUTISMO…

Un libro revela la verdad

Hans Asperger, el nazi exterminador de niños oculto detrás del célebre pediatra

Una historiadora, madre de un chico con autismo, investigó el secreto mejor guardado del científico que indentificó una de las formas de esa enfermedad. Clarín entrevistó a la autora.

Asperger, en acción. El libro “Asperger’s Children: Los orígenes del autismo en la Viena nazi” revela el exterminio de chicos que dispuso el médico.

 

 

 

Su apellido figura en la historia médica de cientos de miles de niños y niñas de todo el mundo. Las enciclopedias lo recuerdan como un pediatra, investigador, psiquiatra y profesor de medicina austríaco reconocido por sus tempranos estudios sobre desórdenes psicológicos en la infancia. Sin embargo, la biografía de Hans Asperger esconde un pasado siniestro: durante el nazismo, fue cómplice del régimen sumándose con sus diagnósticos a las políticas de exterminio que aplicó el III Reich sobre las criaturas que eran diagnosticadas como “poco aptas” o deficientes. Detrás de los retratos que lo recuerdan como un sanador de chicos, la historiadora estadounidense Edith Sheffer acaba de develar un accionar criminal en su libro Asperger’s Children: Los orígenes del autismo en la Viena nazi que ha generado estupor en los Estados Unidos y en Europa en las últimas semanas.

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El volumen aún no llegó a la Argentina, pero sí su repercusión. Los medios europeos y de América del norte han publicado reseñas y entrevistas en las que se preguntan, como una letanía, ¿cómo fue posible que el pediatra Hans Asperger muriera en 1980 impune? Investigadora del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de California, Berkeley, la profesora Edith Sheffer tiene una hipótesis: “Solo los líderes del programa de eutanasia fueron llevados a juicio y ha llevado décadas que se reconociera el papel de los actores menores. Además, Asperger afirmó después de la guerra que había resistido al nazismo y que, de hecho, había rescatado niños del programa de eutanasia; dado que nunca se había unido al partido nazi, sus afirmaciones parecían verosímiles”, dice a Clarín en un correo electrónico que escribe desde su casa en Palo Alto, California.

Asperger. Dormitorio de niños en el hospital Spiegelgrund (1940).

Asperger. Dormitorio de niños en el hospital Spiegelgrund (1940).

Es de tarde y con los pies apoyados sobre una mesa baja de madera, Sheffer escribe en el patio mientras sus hijos están en la escuela. “Durante el trabajo con este libro, mi hija se sentaba muchas veces conmigo diciendo que necesitaba que me animaran porque el tema era muy triste”, recuerda. Su investigación demandó siete años y comenzó de manera muy personal. Casi íntima: cuando apenas tenía 17 meses, su hijo Éric fue diagnosticado como autista. “Como cualquier madre, leí todo lo que pude sobre eso”, recuerda la historiadora. Varios de los documentos que encontró mencionaban a Asperger. Referían a su trabajo en la Viena nazi, recordaban que había defendido con heroísmo a varios niños de una muerte segura en campos de exterminio e incluso saludaban que hubiera definido el autismo de manera positiva al reparar en la notable inteligencia de algunos de sus pequeños pacientes. Justamente esa era la historia que ella quería contar: la de un héroe. Sin embargo, lo que encontró fue algo muy distinto. Y pavoroso.

Edith Sheffer, historiadora estadounidense, Investigadora del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de California, Berkeley.

Edith Sheffer, historiadora estadounidense, Investigadora del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de California, Berkeley.

–Hasta la publicación de su libro, el doctor Asperger era recordado como un científico honorable que perfiló un trastorno del espectro autista. ¿Cómo descubrió que esto no era así?

–Sí, Hans Asperger tenía una gran reputación. Era recordado porque había defendido las capacidades de niños con algún trastorno, e incluso se decía que había rescatado a chicos de la muerte en el programa nazi de eutanasia. Esto estaba en la página sobre él de la Wikipedia. Me propuse contar esta historia heroica, pero sucedió que apenas consulté el primer archivo, vi que Asperger era en realidad cómplice de la política de higiene racial nazi y que esto iba a ser, en verdad, una historia de terror.

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–¿Qué la motivó a transformar ese primer descubrimiento en una extensa investigación y en este libro?

–Cuando me enteré de la participación de Asperger, pensé en abandonar el proyecto. A mi hijo, Eric, le diagnosticaron autismo, y la idea de escribir sobre un hombre así me provocó pesadillas. También fue insoportable leer los archivos de los casos de aquellos chicos que sufrieron tanto. Honestamente, no creí que pudiera convivir día tras día con este material.

Asperger. Una sala de juegos en el hospital pediátrico, 1921.

Asperger. Una sala de juegos en el hospital pediátrico, 1921.

–Usted explica que Asperger nunca se afilió al partido nazi. ¿Cómo se convirtió en un médico respetado entre los nazis entonces?

–No era inusual que Asperger no se uniera al partido nazi. Solo tres de cada diez médicos en Viena lo hicieron. Y contó con el apoyo incondicional de su mentor Franz Hamburger, el celoso director nazi del Hospital Infantil de la Universidad de Viena. Hamburger lo nombró jefe de Clínica en su hospital y le concedió oportunidades de liderazgo.

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–Se lee en su libro que las investigaciones de Asperger fueron poco científicas. ¿Cuáles eran las bases que usó para definir a los niños como autistas?

–El trabajo fundamental de Asperger sobre la psicopatía autista fue su tesis postdoctoral, escrita para ascender a profesor titular en el apogeo de la guerra. No se lee como una obra científica bien pensada. Se contradice en muchos lugares, y se basa principalmente en estudios de caso de apenas cuatro niños que eran bastante diferentes entre sí. Asperger menciona, de paso, que ha visto otros 200 casos en diez años, pero no entra en detalles. Así, terminó definiendo al autismo una “psicopatía”, que en aquella Alemania tenía connotaciones de criminalidad y abandono. De hecho, creía que el sadismo y la malicia eran intrínsecos a esta condición, lo cual es antitético a la forma en que vemos el autismo hoy en día.

Personal del hospital pediátrico en 1933. Asperger está abajo a la derecha.

Personal del hospital pediátrico en 1933. Asperger está abajo a la derecha.

–Usted revela que en la clínica pediátrica Spiegelgrund de Viena se practicó la eutanasia de aquellos niños que eran considerados irrecuperables. Murieron ahí 789 pequeños pacientes. ¿Cuál fue el papel de Asperger en este plan de exterminio?

–Como pediatra, Asperger trasladó a Spiegelgrund a niños que consideraba gravemente discapacitados. Fue él quien decidió el envío de chicos con múltiples capacidades, desde su clínica, como experto médico de la ciudad de Viena, y como pediatra consultor en escuelas de recuperación.

“Asperger creía que el sadismo y la malicia eran intrínsecos al autismo, lo cual es antitético a la forma en que vemos el autismo hoy en día”

"Asperger creía que el sadismo y la malicia eran intrínsecos al autismo, lo cual es antitético a la forma en que vemos el autismo hoy en día"

Edith Sheffer

HISTORIADORA

–¿Cómo es posible que hubiera padres que llevaban a sus hijos a Spiegelgrund para ser exterminados?

–Sí, algunos padres deseaban que sus hijos fueran admitidos en Spiegelgrund, e incluso pidieron directamente al personal que los matara. Por ejemplo, una mujer, cuyo marido estaba luchando en la guerra, sentía que sus muchos hijos eran una carga que la condenaba a la pobreza y, por eso, llegó a ver en los principios eugenésicos nazis el “lado indigno de la vida”. Incluso me encontré con algunas cartas de agradecimiento escritas por los padres al personal de Spiegelgrund por matar a sus hijos, diciendo que las muertes eran un alivio para la familia o que ponían fin al sufrimiento del niño.

Autismo: series y películas que llevan el tema a la pantalla

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–Le llamó la atención el papel de las mujeres en este plan de exterminio de niños. ¿Qué hicieron concretamente?

–A diferencia de otros programas de exterminio masivo, las mujeres desempeñaron un papel central. Administraron sobredosis de barbitúricos a los niños –ya sea triturándolos para convertirlos en los alimentos que los pequeños pacientes comerían o inyectándoselos– hasta que los chicos se debilitaban y morían, por lo general de neumonía. Esto tenía que parecer una causa natural de muerte.

Hans Asperger murió impune aunque había dispuesto el exterminio de decenas de niños y niñas.

Hans Asperger murió impune aunque había dispuesto el exterminio de decenas de niños y niñas.

–En sus trabajos, Asperger identificó a algunos niños con “inteligencia autista superior”. ¿Qué les pasó a estos niños?

–Si bien Asperger derivó a muchos niños a Spiegelgrund, argumentó que los que se encontraban en el extremo “favorable” de la “gama” de autistas tenían habilidades extraordinarias y, por lo tanto, debían recibir una atención de primera clase. Para estos pacientes, él abogó por muchos de los enfoques progresistas que seguimos hoy en día: terapia de juego intensivo, cuidados genuinos y acompañamiento en la escuela.

“Algunos padres deseaban que sus hijos fueran admitidos en Spiegelgrund, e incluso pidieron directamente al personal que los matara”

"Algunos padres deseaban que sus hijos fueran admitidos en Spiegelgrund, e incluso pidieron directamente al personal que los matara"

Edith Sheffer

HISTORIADORA

–En general, se piensa que una evaluación médica es objetiva. Sin embargo, usted escribe: “Los diagnósticos médicos realizados por una sociedad son el reflejo de sus valores, sus preocupaciones y sus esperanzas”. ¿Cuál fue el papel del diagnóstico en el nazismo?

–Los médicos y los investigadores pueden darle un nombre a una patología, pero la sociedad juega un papel importante en la forma en que se entienden. Los diagnósticos no se nos imponen simplemente. Los aceptamos, los perpetuamos y participamos en su creación. El filósofo Ian Hacking ha descrito cómo los diagnósticos nos llevan a “inventar personas”. Los términos de una clasificación dan forma a las percepciones de las personas a las que se les aplica. Las acciones de un niño clasificado como autista, por ejemplo, a menudo se leen a través del lente del diagnóstico, como algo intrínsecamente autista, que puede oscurecer la singularidad del niño como individuo. El III Reich estaba “inventando gente” en el sentido más extremo. En su elaborado régimen de clasificación, los psiquiatras infantiles basaron sus análisis más en las preocupaciones ideológicas que en las características reales de esos pacientes que estaban ante ellos. La psiquiatría infantil nazi tenía el poder, literalmente, de deshacer a la gente.

Asperger's Children: Los orígenes del autismo en la Viena nazi salió en Estados Unidos y en Francia.

Asperger’s Children: Los orígenes del autismo en la Viena nazi salió en Estados Unidos y en Francia.

–¿Por qué consideró importante que el libro incluyera el testimonio de Eric, su hijo?

–Eric me preguntó si podía escribir algo para el libro. Siempre ha sido un gran entusiasta de este trabajo, habla de él con la gente en la escuela, de manera que pensé que era importante llevar mis hallazgos más allá de la Historia y aplicarlos a la forma en que los niños diagnosticados con autismo son tratados hoy en día. Él está muy orgulloso de su contribución cuando escribió: “El autismo no es real; todos tenemos problemas. Algunos son más visibles que otros, eso es todo. El autismo no es una discapacidad o un diagnóstico, es un estereotipo que se le aplica a algunos individuos”.

 

MADRE

 

7 RAZONES POR LAS QUE NUNCA ES DEMASIADO TARDE EN LA VIDA

7 RAZONES POR LAS QUE NUNCA ES DEMASIADO TARDE EN LA VIDA

“Debes vivir en el presente, lanzarte en cada ola, encontrar tu eternidad en cada momento. Los tontos se paran en su isla de oportunidades y miran hacia otra tierra. No hay otra tierra; no hay otra vida, sino ésta.” – Henry David Thoreau

Nuestra vida es limitada -al menos en el número de años que pasamos ​​en la Tierra. Por tanto, muchas personas tratan de “vivir” tanto como sea posible. Otras se estancan en los hubiera/debería haber/podría haber/tendría que haber. Algunas otras experimentan un profundo sentimiento de pesar, incluso algunos desarrollan depresión u otras condiciones de salud. Otros pasan por fases temporales, como la temida “crisis de la mediana edad”.

Pero, ¿qué logra este tipo de pensamiento? Nada. Es natural que experimentamos arrepentimiento de vez en cuando; sin embargo, la dura verdad es que el pasado no puede ser cambiado. Lo único que puede cambiar somos nosotros como resultado de ese pasado. Incluso podemos aliviar el daño que nos ha hecho.

No podemos sumar ni restar años de nuestra vida, sólo podemos vivir cada momento y tratar de sacar el máximo provecho de ello. Dicho esto, continuemos con el tema que nos trajo hasta aquí hoy.

7 RAZONES POR LAS QUE NUNCA ES TARDE EN LA VIDA

  1. TODO LO QUE EXISTE  ESTÁ EN EL PRESENTE

Piénsalo por un momento. ¿Cuántos de nosotros estamos tan envueltos en lo que se hizo en el pasado o en lo que vamos a hacer en el futuro, y todo el tiempo abandonando el presente? ¿Cuántos de nosotros realmente vivimos en el momento?

Algunos científicos han postulado que el tiempo -junto con su naturaleza finita- es una ilusión. Sea una ilusión o no, la mayoría de nosotros estamos de acuerdo en que la vida es sólo una serie de eventos, o momentos, que experimentamos.

Entonces, ¿por qué no enfocarse en lo único que realmente podemos experimentar ahora mismo, en el momento presente?

  1. CAMBIAR UNA COSA A LA VEZ

Hay un error que muchos cometemos al experimentar algún tipo de arrepentimiento en nuestras vidas. Deberíamos concentrar nuestros esfuerzos en cambiar el aspecto/defecto/actitud de nosotros, de nuestra personalidad que nos lleva a cometer el error, en lugar de pensar en todo lo que percibimos que hemos hecho mal debido a eso. Como resultado, estamos abrumados y experimentamos “parálisis”.

Cuando estamos demasiado ocupados pensando en todas las cosas que necesitamos cambiar, es imposible tomar una acción constructiva. Cuando nos centramos en una sola cosa  que mejorar, es mucho, mucho más fácil.

No necesitamos abordar todo a la vez, ¡sólo necesitamos enfocarnos en una cosa y mejorarla!

  1. PODEMOS IR A PASOS DE BEBÉ

Claro que somos un poco mayores, pero eso no significa que tenemos que cambiar todo de la noche a la mañana. Sin mencionar que cuando tratamos de progresar demasiado rápido, nuestros resultados sufren. ¿Cuál es el punto de apresurarse?

Mejor frena un poco y cambia lo que realmente quieres. ¡Serás mucho más feliz con los resultados!

  1. EL FUTURO ES INCIERTO

Por supuesto, nadie sabe lo que sucederá en el futuro. Piense en cuán mejor sería la vida si viviéramos cada día intensamente.

Puede parecer que estamos repitiendo lo que ya hemos dicho, pero es muy importante recordarles esto porque es especialmente necesario si estás tratando de hacer cambios positivos en tu vida.

  1. TODAVÍA TENEMOS VOLUNTAD

“¡Donde hay voluntad, hay una manera!” ¿Cuántas veces hemos escuchado esto? Y qué cierto es. Sin nuestra voluntad, no somos nada.

Si estás respirando, tu voluntad está activa y lista para ser usada. Se podría decir que nuestra voluntad es uno de los elementos más importantes del ser humano, quizá sólo después del alma.

Tienes tu mente, tienes tu alma y ​​tienes tu voluntad. ¡Guíate por ellos!

  1. EL AUTO MEJORAMIENTO NO EXPIRA

Casi sin excepción, parte del arrepentimiento experimentado en la vida es el resultado de no “alcanzar” algo. Cuando uno siente que no ha alcanzado su verdadero potencial, puede dejar una marca dolorosa. Pero la capacidad de mejorarse uno mismo no expira.

¿Quieres estudiar una carrera pero eres “muy mayor”? ¡Qué importa, hazlo! No olvides: ¡Donde hay voluntad, hay una manera! Si ya tienes la voluntad, busca la manera.

  1. NUESTRO LEGADO

¿Cómo pensarán las generaciones futuras de nosotros cuando hayamos partido de esta Tierra? ¿Estarán inspirados y motivados por tu vida? ¿O les serás indiferente, incluso estarán un poco decepcionados?

Es bastante sorprendente que muchas personas piensen en su legado hasta muy tarde en la vida. Pero es uno de los mayores regalos que podemos dejar a nuestros descendientes.

 
 
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