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Archivo de la categoría: LAS BUENAS PERSONAS

PRECIOSA MÚSICA DE RELAX…Una melodía muy suave para el alma !!! ¡Rapsodia Divina!

 

 

CAMILO SESTO…

PARA DISFRUTAR DE SUS CANCIONES…

 

BLANCA FERNÁNDEZ OCHOA…

El sueño de una campeona

Hay pocas imágenes que escenifiquen mejor la felicidad que ver a los Fernández Ochoa bajando sus montañas, esquiando libremente

Blanca Fernandez Ochoa
Paquito y Blanca Fernández Ochoa, en su casa de Cercedilla el 23 de diciembre de 1990. MANUEL ESCALERA

Nada le fue fácil. Pero Blanca era una competidora nata.

Juegos de Calgary de 1988. La recuerdo nítidamente en una carpa, sentada en un banco de madera frente a su entrenador. Tenía los ojos cerrados, estaba visualizando el recorrido. Dibujaba con las manos los virajes de la segunda manga del eslalon gigante. Pura concentración. Abría los ojos cuando llegaba a la meta. Una y otra vez.

Nunca había estado más cerca. Era la gran favorita después de haber marcado el mejor tiempo en la primera manga. A pesar de la diferencia horaria, la euforia llegó hasta España. Todo el mundo se pegó a la tele.

Pero la suerte es tan resbaladiza como la nieve. Y cuando llegó el momento de la verdad, se quedó a tres puertas de la medalla. Aún resuena el grito de su hermano Paco en los micrófonos de TVE: “¡Se ha caído, por Dios, se ha caído, noooo!”

También es nítido el recuerdo de Blanca acercándose hasta donde la esperábamos los periodistas. Estaba hecha un mar de lágrimas. No hubo preguntas.

La secuencia de esa caída la persiguió durante cuatro años, hasta los siguientes Juegos. Hace año y medio mantuvimos una larga conversación preparatoria para una entrevista en RNE. Le dije que le debía unas fotos. Se las había hecho entonces, en aquel momento de concentración absoluta en el que pudo ser su gran día; pero quedaron en un cajón. “A estas alturas ya me las puedes dar”, ironizó.

Y añadió: “Hay algo que no sabes, en ese tiempo tan importante entre manga y manga, que te pasan tantas cosas por la cabeza, vino a verme algún federativo, no digo quién porque ya no está entre nosotros, que me dijo que se conformaban con el bronce, que amarrara, pero que consiguiera medalla. Eso me provocó tanta angustia, tanta ansiedad… Por eso en Albertville 92, entre manga y manga me fui a esquiar sola, a comer entre pistas, porque si no, la historia se hubiera repetido”.

En Albertville llegó la medalla. Así que ya podía dejarlo. Aunque Juan Antonio Samaranch le envió una carta para convencerla de que aguantara cuatro años más. No daría más prórrogas. Lo había decidido con mucha antelación y muy firmemente. Y le pidió a un amigo, que escribía muy bien, que le redactara una carta convincente, de forma que el presidente del Comité Olímpico Internacional lo entendiera.

En los 26 años siguientes, se calzó unos esquíes apenas cinco veces. Todas ellas con ocasión de homenajes a su hermano Paco o para apoyar actos benéficos. Y hasta 2018 no volvió a ver competiciones de esquí en televisión. “Ya no conozco a nadie”, comentaba. En realidad, estaba sobresaturada.

Con razón. Desde que empezó, una cría, a los 9 años y hasta los 29 en que fue medallista olímpica, había tenido que aprender a digerir que todas las miradas pareciesen preguntarle: “¿Y tú cuándo?”. Eso ocurre si tienes un hermano que se ha erigido en gran ídolo del deporte español. “No sabes cómo aprieta la presión”, confesaba.

Paco, su hermano. Sus siete hermanos, una tribu risueña. Hay pocas imágenes que escenifiquen mejor la felicidad que los ocho bajando sus montañas, esquiando libremente. Podía ocurrir que los vieras desde un telesilla, y era un espectáculo impresionante. Se jaleaban, daban gritos. La que más, Blanca.

Esa era la cara brillante de su deporte y de su familia. Luego estaba la otra, la de la competición, la de la Copa del Mundo. La de los madrugones: se levantaba a las 4.45 para entrenarse. En los Alpes o en Bariloche. Así se izaba arriba de la montaña cuando salía el sol, así empieza la disciplina cotidiana de este juego, que acaba hasta el último rayo. Uno de esos días, al acabar, interrogaba, un punto mordaz: “¿Te ha gustado la vida del esquiador de competición?” Lola, su hermana también esquiadora y su cómplice principal, a su lado, sonreía. La sonrisa era, todavía es, marca de la casa.

La primera vez que se quebró fue ante la muerte de Paco. En sus últimos tiempos, los hermanos se turnaban para estar con él. Le dijo a Blanca: “Ríe por mí al menos una vez al día, y a ser posible con una carcajada”. No fue fácil, otra vez. A la pregunta de si pudo cumplir ese encargo, respondió escuetamente: “No”.

Paco era quien mejor presentaba a su hermana. Volcó en ella todo su entusiasmo. Como ella con sus hijos, David y Olivia. Los dos han elegido el rugby. Olivia forma parte de la selección nacional. “Mi gran ilusión es volver a unos Juegos Olímpicos pero de verano y desde una grada, como madre, quiero ver ahí a Olivia, en Tokio 2020”. Un sueño.

 

Analfabetismo emocional:

 

Analfabetismo emocional: cuando a nuestro cerebro le falta corazón

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater

30 mayo, 2019

 

 

Son muchas las personas que sufren analfabetismo emocional. Son hábiles en el dominio de múltiples competencias, disponen de un sinfín de títulos y maestrías, pero hacen la misma gestión emocional que un niño de tres años. Ese aprendizaje no viene de fábrica y es lo queramos o no, una asignatura pendiente a la que deberíamos dedicar más recursos…

La mayoría de nosotros sabemos cuáles son los principios de una buena salud física, a saber: una alimentación equilibrada y lo más natural posible, algo de ejercicio, dormir cada noche entre 7 y 9 horas y realizarnos revisiones médicas periódicas para asegurarnos que todo va bien.

«Cuando escuchas con empatía a otra persona, le das a esa persona aire psicológico».

-Stephen R. Covey-

Sin embargo, si hay algo que descuidamos casi de forma alarmante es eso que se contiene entre nuestros oídos: el cerebro. Ahora bien, no nos referimos a ese conjunto de células nerviosas, estructuras y circunvoluciones. Hay que centrar la atención en los indicadores de nuestra salud emocional, es decir, en esa capacidad para sentir la vida y nuestras relaciones, en el estado de esa facultad para entender, controlar y modificar estados anímicos propios y ajenos…

El ser humano es mucho más que una serie de competencias lingüísticas, matemáticas o tecnológicas. Somos, por encima de todo, seres sociales y emocionales, dimensiones estas que quedan a menudo descuidadas, y hasta infravaloradas en las instituciones educativas. Porque, admitámoslo, de poco nos va a servir saber resolver una ecuación de segundo grado si somos incapaces, por ejemplo, de comunicarnos con eficacia y de empatizar con aquellos que nos rodean.

¿Qué es el analfabetismo emocional?

Sabemos que el término «analfabetismo» tiene una connotación negativa. Sin embargo, no podemos llamar de otro modo a una realidad psicosocial más que evidente. Pongamos un ejemplo, en la actualidad se habla mucho de la figura de los líderes transformadores. De personas capaces de dinamizar una organización gracias a su buen manejo de la inteligencia emocional, de la motivación, de su don para producir impacto en los demás y crear entornos donde las personas pueden hacer uso de su creatividad.

En ocasiones se venden ideas que en la realidad, brillan por su ausencia. Así, es bastante común encontrarnos con directivos o líderes empresariales incapaces, no solo de infundir inspiración a los demás, sino con una nula capacidad para controlar sus emociones, su frustración, su enfado… Son como niños de 3 años enfadados por no obtener aquello que desean, situados por completo en ese pensamiento egocéntrico definido por Piaget en su momento.

Veamos no obstante, qué dimensiones caracterizan el analfabetismo emocional.

  • Incapacidad para entender y manejar las propias emociones.
  • Dificultad para comprender las de los demás.
  • Esa falta de autoconciencia emocional los sitúa a menudo en terrenos muy sensibles. Reaccionan de forma desmedida ante cualquier problema, se sienten agobiados y superados ante cualquier dificultad, sea pequeña o grande.
  • No empatizan, son incapaces de situarse en la mirada ajena, de comprender realidades diferentes a la suya.
  • Sus habilidades sociales son muy rígidas y aunque en ocasiones pueden desenvolverse, les falta sensibilidad,asertividady esa cercanía auténtica con la que crear lazos significativos y no solo relaciones motivadas por el interés personal.
  • Por otro lado, los costes del analfabetismo emocional pueden ser enormes: pensamiento polarizado, represión, racismo o sexismo, narcisismo, necesidad obsesiva por tener la razón…

Asimismo, hay un dato no menos importante que conviene recordar. El analfabatismo emocional, es decir, esa falta de recursos psicológicos y mecanismos emocionales con los que manejar mejor dimensiones como la tristeza, la rabia, el miedo o la decepción, nos hace a su vez mucho más vulnerables a una serie de trastornos mentales.

Así, condiciones como la depresión o los estados de ansiedad crónica son muy comunes en perfiles con poca o nula habilidad para gestionar mejor esos estados internos.

La importancia de educar en Inteligencia Emocional

Sabemos que es ya como un eslogan: «hay que educar en Inteligencia Emocional», debemos entrenarnos en estas habilidades, ser más aptos en materia de emociones. Lo hemos oído hasta la saciedad, hemos leído libros, hemos hecho cursos y decimos que sí con la cabeza cada vez que se nos recuerda la importancia de tener una mayor competencia en esta habilidad.

Sin embargo, las lagunas siguen existiendo. Así, y aunque en algunos currículums educativos de ciertas escuelas ya aparece este objetivo, no podemos pasar por alto algo igual o más importante. Antes de que maestros y profesores entrenen a los niños en el dominio de sus pensamientos y emociones, también ellos deberían ser entrenados previamente.

«Tu intelecto puede confundirse, pero tus emociones nunca te mentirán»

-Roger Ebert-

A menudo, nosotros mismos llegamos a nuestra etapa adulta con un mundo de inseguridades. También nosotros nos levantamos cada día conscientes de que nos faltan herramientas para dominar nuestras emociones, así como ciertas habilidades para encarar mejor la adversidad. De este modo, si no empezamos en primer lugar por nosotros mismos haciendo autoconciencia de nuestro analfabetismo emocional, difícilmente tendremos ese talento para motivara los más pequeños, para entrenarlos en empatía, asertividad o en habilidades sociales…

Una buena «alfabetización emocional» nos dota de grandes beneficios. Así, algo que aprenderemos en primer lugar es que cada emoción tiene su espacio y su utilidad, que diferenciar entre emociones «negativas» y «positivas» no siempre es acertado, porque en realidad, esos estados que a menudo tanto evitamos sentir como es la tristeza o la decepción, tienen sus espacios de conocimiento, su utilidad y su valioso significado.

De las emociones por tanto no se huye, se encaran para saber qué quieren decirnos. Es un modo sensacional de autoconocimiento que nos dota de fortalezas, que ofrece a nuestra mirada un prisma más amplio… a la vez que flexible. Por tanto, no apartemos o despreciemos la necesidad de estar «al día» en materia de emociones. Atendamos a esos mundos interiores donde saber reconocer, expresar, gestionar y transformar esos sentimientos para que fluyan siempre a nuestro favor y no en nuestra contra…

Fragilidad emocional: claves para comprender y fortalecer el «yo»

La fragilidad emocional nos deja sin recursos para afrontar la adversidad y para gestionar nuestros sentimientos de forma inteligente. Porque la fragilidad no tiene nada que ver con la sensibilidad emocional, es su lado opuesto y el más complejo.

 

Valeria Sabater

   

Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia en el año 2004. Máster en Seguridad y Salud en el trabajo en 2005 y Máster en Mental System Management: neurocreatividad, innovación y sexto sentido en el 2016 (Universidad de Valencia). Número de colegiada CV14913. Estudiante de Antropología Social y Cultural por la UNED.

Valeria Sabater ha trabajado en el área de la psicología social seleccionando y formando personal. A partir del 2008 ejerce como formadora de psicología e inteligencia emocional en centros de secundaria y ofrece apoyo psicopedagógico a niños con problemas del desarrollo y aprendizaje. Además, es escritora y cuenta con diversos premios literarios.

 

 

 

 

Carta de una hija a su madre, Con ALZHEIMER…

Carta de una hija a su madre.

Siento que no recuerdes mi cara… Siento que no sonrías como antes… Siento que tus días a veces sean sombríos… Siento que algunas noches tengas miedo… A pesar de que te tomo de la mano… Siento que no puedas contarles tus cuentos a tus nietos… Siento que no llegues a realizar aquel viaje que tanta ilusión te hacía… Siento que dejes el último libro a medias… Siento que me mires y no me veas… Me duele que poco a poco dejes de ser quien fuiste… Me duele que olvides lo que un día aprendiste y me enseñaste… Me duele solo poder hacerte compañía y aun así que te sientas a solas… Me duele no verte sonreír cuando me ves… Me duelen tantas cosas que a veces me duele el alma.

Lucho cada día por ti, por mí… Lucho ante la impotencia de no admitir que poco a poco te vas… Lucho porque comas, que lleves el pelo como siempre te gusto…. Lucho porque camines y leas, aunque sea aquellos cuentos que tú me leías cuando era niña… Lucho porque no dejes de ser tú misma…. Lucho por no perderte tan deprisa.

Perdóname si muchas veces te riño con o sin motivo…. Perdóname si olvido que tú olvidaste que hoy es mi día…. Perdóname si te fuerzo más de lo que debo… Perdóname si te pido que me mires,… Perdóname si te pido que me oigas…. Perdóname si te pido que me llames por mi nombre, ese nombre que tú me pusiste… Perdóname por mi egoísmo a no aceptar el destino, nuestro destino… Perdóname por tener que decidir por ti.

Gracias por darme la vida, por amamantarme… Gracias por cuidarme cuando me subía la fiebre y lloraba sin parar o sin motivo… Gracias por llevarme de paseo, por acompañarme el primer día al cole… Gracias por recogerme y cruzarme para que saliese a jugar con los amigos… Gracias por hacerme mi plato preferido, por salir temprano a comprar el pan tierno y ponerme el bocadillo… Gracias por tratar que nunca me faltase al menos lo imprescindible… Gracias por decirte mil veces no a ti misma en vez de mí… Gracias por curarme las heridas… Gracias por tus cálidos y fuertes abrazos y besos.

Recordaré tus miradas cómplices… Recordaré tu interés por encauzar mi futuro… Recordaré la tibieza de tus manos… Recordaré las historias que me contabas… Recordaré que me llevas, que te llevo en mi corazón.

Me sentiré orgullosa de llevar tus apellidos… Me sentiré orgullosa de que por mis venas fluya la misma sangre… Me sentiré orgullosa por lo que fuiste, por lo que eres… Me sentiré orgullosa de ser parte de ti y pasaré el relevo.

Te perdono tus insultos, tus rabietas, tus amenazas… Te perdono las noches en vela… Te perdono porque tú me enseñaste a perdonar.

Me has enseñado mucho, todo… Me has enseñado a ser paciente, humilde, optimista… Me has enseñado el verdadero sentido de un nuevo día… Me has enseñado a no culpar a nadie, porque nadie tiene la culpa de lo que ocurre, nos ocurre… Me has enseñado a respetar la vida y no tener miedo a la muerte… Me has enseñado a quererte, no por lo que fuiste sino por lo que eres.

Cada día es un día menos para ti… Para que dejes de sufrir. Cada día es un día menos para mí… Para decirte que te extrañaré, pero no te olvidaré. Estés donde estés, aquí, O si tal vez ya no estás aquí… Quiero que sepas que aunque entre nosotros hubo enfados, quedaron olvidados, solo recuerdo lo bueno. Lo demás quedo olvidado.

TE QUIERO, aunque a veces no te lo llegase a decir… TE QUIERO, ahora, antes y siempre.

TE AGRADEZCO, que a pesar de todo lo que hayamos sufrido y nos queda por sufrir yo haya aprendido a cerrar mis ojos y mirarme por dentro, a reflexionar, a contener las prisas, a caminar despacio junto a ti en tus paseos…

MI BELLA MADRE, ERES Y SERAS POR SIEMPRE… “UNICA”…BENDICIONES Y SALUD PARA TI…

Gracias.

#PorEllosValeLaPenaLuchar

 

Maneras de enfrentar la adicción a las drogas; hay diferentes niveles de tratamiento

Maneras de enfrentar la adicción a las drogas; hay diferentes niveles de tratamiento

El éxito para salir del círculo dañino de la drogadicción está en recibir atención oportuna y apropiada

 

La adicción al alcohol y otras drogas afecta de manera radical a las personas que la padecen, a sus seres queridos, a su economía y por supuesto a su rendimiento laboral o escolar. Las adicciones no surgen repentinamente, son una enfermedad que se genera por diferentes factores y se agrava con el tiempo.

 

Para entenderlo se puede comparar con el cáncer, el cual en sus etapas iniciales puede ser asintomático o manifestarse a través de pequeñas molestias que frecuentemente son minimizadas por las personas. Cuando estas molestias se atienden a tiempo la enfermedad puede ser detectada, tratada y curada, sin embargo, si se deja avanzar, el problema genera molestias imposibles de ignorar y su tratamiento generalmente conlleva métodos invasivos que no siempre garantizan la remisión de la enfermedad.

Regresando al tema de las adiciones, existen diferentes niveles de tratamiento clínico de acuerdo con el grado de severidad del problema. Oceánica cuenta con una clínica ambulatoria en Ciudad de México capaz de atender a personas que no tienen una adicción crónica. Es decir, pueden tratar la problemática de la adicción sin internarse y, en consecuencia, interrumpir su vida cotidiana.

Platicando con el equipo de especialistas de esta sede, pudimos conocer más sobre las características y beneficios de este modelo de tratamiento que fue adaptado a nuestra cultura y que ha sido aplicado exitosamente en países asiáticos y otras naciones como España y Estados Unidos.

¿Cuáles son las características de este tratamiento ambulatorio y por qué conviene sobre otras opciones disponibles en México?

El modelo ambulatorio de Oceánica está basado en evidencia científica, es decir, utiliza métodos que han sido probados previamente. La principal cualidad del modelo ambulatorio es que enseña a los pacientes a enfrentar el problema que tienen sin que se separen de su vida cotidiana. Se trata de aprender a vivir en las circunstancias presentes por medio de un trabajo terapéutico que impacta positivamente las diferentes áreas de su vida.

¿Qué distingue a Oceánica de otras alternativas de tratamiento?

Tenemos programas de atención para adolescentes y programas específicamente dirigidos a la familia. Además, nos preocupamos por acompañar a las personas proporcionándoles diferentes actividades complementarias a la terapia médica y psicológica, lo que crea en nuestros pacientes la sensación de acompañamiento y apoyo que es difícil encontrar en otros espacios.

¿Es accesible este tratamiento?

Anteriormente, Oceánica se había concentrado solo en el tratamiento residencial de las adicciones. Con la clínica de tratamiento ambulatorio, nuestra oferta terapéutica se ha ampliado, volviendo mucho más accesible el tratamiento.

¿Qué mensaje darías a las personas que se encuentran en una situación complicada derivada del consumo de drogas o alcohol?

Sin importar lo difícil que parezca, siempre hay una salida y es posible volver a tener una vida plena, una vida “que valga la pena vivir”, como dice nuestro lema.

¿Cómo pueden contactarlos?

Los asesores de salud de Oceánica ofrecen orientación en el 55 5615 33 33 en la Ciudad de México, por Whatsapp al 55 40 88 65 10 o directamente en el sitio web en oceanica.com.mx. También pueden seguirnos en redes sociales, por Twitter en @oceanicamexico, Facebook en /OceanicaMexico e Instagram en @oceanicaclinica.

 

 

El #SíndromedeAsperger forma parte de los Trastornos del Espectro del Autismo #TEA

El #SíndromedeAsperger forma parte de los Trastornos del Espectro del Autismo #TEA. Es un trastorno del neurodesarrollo; el cerebro de la persona con Asperger funciona de manera diferente a la habitual, especialmente en la comunicación e interacción social y en la adaptación flexible a las demandas diarias.

Comparte las características nucleares del autismo respecto a las dificultades en la comunicación social y en la flexibilidad de pensamiento y comportamiento.
Sin embargo, tiene un lenguaje fluido y una capacidad intelectual media e incluso superior a la media de la población.

Tiene dificultad para entender la comunicación no verbal (gestos, expresiones faciales, tono de voz, etc.) y los mensajes sutiles que se transmiten a través de este canal. Puede hablar durante mucho tiempo de sus temas de interés, pero tiene dificultad para saber cuándo terminar la conversación.
Le cuesta elegir temas de los que “hablar por hablar” o tener una charla “social” con otras personas.

Es muy literal; comprende el lenguaje según el significado exacto de las palabras por lo que muchas veces no entiende las bromas, los chistes, las metáforas o los sarcasmos.
Su expresión verbal es correcta pero, a veces, utiliza el lenguaje de manera muy formal, siendo demasiado preciso, técnico e incluso pedante.

Le resulta difícil reconocer y comprender las reglas sociales “no escritas” por lo que, a veces, puede comportarse de manera inadecuada sin darse cuenta.
Quiere relacionarse con los demás, pero no sabe cómo hacerlo por lo que, a veces, puede encontrarse solo. Al igual que manejarse en situaciones en las que tiene que interactuar con muchas personas a la vez, lo que puede parecer que no quiere relacionarse o integrarse en el grupo.

Puede parecer que no expresa sus emociones ni tiene en cuenta las de los demás pero, en realidad, es que le resulta muy complejo darse cuenta intuitivamente de cuáles son los sentimientos y emociones de otras personas.
Encuentra difícil expresar sus propias emociones de una manera convencional por lo que, a veces, puede parecer que reaccionan de manera inadecuada, desproporcionada o “fuera de lugar”.

#EvoluciónDeLaSaludMental
#TrastornosDelNeurodesarrollo

 
 
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