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Archivo de la categoría: LEYENDAS

ESTOY HECHA DE RETAZOS…

ESTOY HECHA DE RETAZOS…

Estoy hecha de retazos.
Pedacitos coloridos de cada vida que pasa por la mía
y que voy cosiendo en el alma.
No siempre son bonitos,
ni siempre felices,
pero me agregan y me hacen ser quien soy.
En cada encuentro, en cada contacto,
voy quedando mayor…
En cada retazo una vida,
una lección, un cariño, una nostalgia…
Que me hacen más persona,
más humana, más completa.
Y pienso que es así como la vida se hace:
de pedazos de otras gentes que se van convirtiendo en parte de la gente también.
Y la mejor parte es que nunca estaremos listos ni finalizados…
Siempre habrá un retazo para añadir al alma.
Por lo tanto, gracias a cada uno de ustedes,
que forman parte de mi vida y que me permiten engrandecer mi historia con los retazos dejados en mí.
Que yo también pueda dejar pedacitos de mí por los caminos y que puedan ser parte de sus historias.
Y que así, de retazo en retazo podamos convertirnos, un día,
en un inmenso bordado de “nosotros”.

Cora Coralina. Poetisa carioca.

La imagen puede contener: una persona

Toñi Tecles

ESTOY HECHA DE RETAZOS…

Estoy hecha de retazos.
Pedacitos coloridos de cada vida que pasa por la mía
y que voy cosiendo en el alma.
No siempre son bonitos,
ni siempre felices,
pero me agregan y me hacen ser quien soy.
En cada encuentro, en cada contacto,
voy quedando mayor…
En cada retazo una vida,
una lección, un cariño, una nostalgia…
Que me hacen más persona,
más humana, más completa.
Y pienso que es así como la vida se hace:
de pedazos de otras gentes que se van convirtiendo en parte de la gente también.
Y la mejor parte es que nunca estaremos listos ni finalizados…
Siempre habrá un retazo para añadir al alma.
Por lo tanto, gracias a cada uno de ustedes,
que forman parte de mi vida y que me permiten engrandecer mi historia con los retazos dejados en mí.
Que yo también pueda dejar pedacitos de mí por los caminos y que puedan ser parte de sus historias.
Y que así, de retazo en retazo podamos convertirnos, un día,
en un inmenso bordado de “nosotros”.

Cora Coralina. Poetisa carioca.

 

LIBERTAD ALBANO Y ROMINA….

 

NOCHE DE SAN JUAN…

Rituales durante la noche
La celebración de San Juan es una noche mágica, de fuego y purificación, en la que desde hace miles de años se han realizado rituales y conjuros de todo tipo.

Son ritos destinados a fortalecer el espíritu, a vencer las resistencias y el miedo a lo desconocido, a atraer el amor, la buena suerte y la salud. Un impulso a la renovación interior para obtener nueva energía y quemar en la hoguera todo lo que queremos dejar atrás en nuestras vidas.

Los rituales de San Juan se mueven en torno a tres elementos principales: Fuego, Agua y Tierra (hierbas)

hoguera-playa
Fuego como elemento purificador que nos ayuda a quemar todo lo malo, a dejar atrás la mala suerte y las energías negativas.
Uno de los rituales más antiguos es saltar por encima del fuego nueve veces para alejar así a los malos espíritus y tener protección durante todo el año.
Cuenta el mito ancestral que si saltas de la mano con tu pareja, la unión entre ambos será longeva y duradera.

Agua como elemento de salud y fertilidad. En la noche de San Juan el agua del mar es especial. Aquellos que se atrevan a entrar en las frías aguas y salten nueve olas de espaldas, obtendrán salud y felicidad para todo el año.
Las leyendas ancestrales cuentan que este rito además de atraer la suerte, es efectivo para encontrar pareja o tener hijos. Se dice que durante esa noche nadie puede mirarse al espejo después de bañarse si se quiere que el hechizo sea efectivo.

hierbas-tomillo
Hierbas que crecen en la tierra, como elemento mágico. Esa noche tan especial, las hierbas medicinales que crecen en el campo como el tomillo o el romero, multiplican sus efectos beneficiosos y sus propiedades curativas.
Es costumbre salir a partir de medianoche para recogerlas. Se cuelgan en la ventana de casa para recibir la bendición de San Juan o se utilizan para aprovechar al máximo sus poderes beneficiosos para la salud.

 

Muere Luis Eduardo Aute, patrimonio de la canción de autor española

DEDICADA A LOS ULTIMOS FUSILADOS POR EL REGIMEN FRANQUISTA EL 27 DE SEPTIEMBRE DE 1975

Muere Luis Eduardo Aute, patrimonio de la canción de autor española

El creador de ‘Al alba’, ‘Rosas en el mar’ o ‘La belleza’ ha fallecido en Madrid a los 76 años

Luis Eduardo Aute, cantante y pintor, en su casa de Madrid en 2016. En vídeo, repaso a la vida del artista. LUIS SEVILLANO | ATLAS

El cantautor Luis Eduardo Aute ha fallecido a los 76 años en un hospital madrileño. Después de sufrir un grave infarto en 2016 ―que lo mantuvo dos meses en coma―, se había retirado de los escenarios. Tras pasar diversos periodos de convalecencia, vivía en su domicilio atendido por sus familiares. En diciembre de 2018 recibió un homenaje multitudinario en el que participaron numerosos artistas como Víctor Manuel, Jorge Drexler, Silvio Rodríguez, Joan Manuel Serrat, o Joaquín Sabina entre otros. Era algo más que un músico para la España democrática, la misma que creció con sus canciones y se educó con su sensibilidad transgresora y su visión exigente de la realidad. Era la voz más emotiva de la España de la Transición, un fabulador fundamental que, en sí mismo, era una fábula: porque el pintor que nunca se imaginó como músico acabó siendo uno de los cantautores más reconocidos y reconocibles de la música popular española, todo un símbolo de las confesiones sentimentales.

MÁS INFORMACIÓN

Nació en 1943 en Manila, en plena contienda de la Segunda Guerra Mundial. La ciudad se hallaba devastada por los combates entre las tropas filipinas y los invasores japoneses, que perpetraron todo tipo de masacres. Aquel niño llamado Luis Eduardo Aute, que estudiaba inglés en la escuela, hablaba español en casa y tagalo en la calle, creció rodeado de catástrofe. Hijo de padre catalán y madre filipina, hija de españoles, al pequeño le gustaba refugiarse en el dibujo y el cine (con el tiempo, hasta dirigió una película de animación dibujada por él, en 2001: Un perro llamado Dolor), pero eso no quitó para que hiciese mucha vida en la calle cuando, acabada la gran guerra, la ciudad intentó recuperar el pulso y reconstruirse con ayuda del dinero estadounidense. En Manila aprendió a ser un chaval inquieto aunque retraído y tímido, un chico al que con 11 años Madrid le pareció una urbe gris y triste, mojigata y monacal, cuando su familia se mudó a vivir a España.

La última fábula que le gustaba contar a Aute tenía como protagonista un girasol insumiso. Lo hacía llamar el Giraluna, un girasol que, a diferencia del resto, decidía no agachar la cabeza por la noche y aguardaba la llegada de la Luna. Cuando el cielo se fundía en negro, este girasol conocía la Luna y las estrellas y, bajo el efecto de esa luz pura en plena oscuridad, era recompensado con una sagacidad y lucidez especiales por su fe, curiosidad y criterio propio. El Giraluna, ese elemento disidente y diferenciador entre la caterva, podía ser el propio Aute, el juglar político, el cantautor de inmensas canciones de amor, el poeta de lo cotidiano, el artista plástico, el amante del cine, el sutil soñador y el anciano de verbo perspicaz e indignado por los desajustes de un mundo siempre desajustado.

Luis Eduardo Aute durante un concierto en 1983. En vídeo, repaso a algunas de sus mejores canciones. GETTY | ATLAS

A los 16 años ya era pintor y exponía sus primeras obras, pero fue en la música donde, por casualidad, despegaría con fuerza su carrera artística, aun cuando no le gustaban los escenarios. Fue su padre, su “adorado padre” al que el músico no dejó nunca de recordar en entrevistas y charlas, el que le regaló una guitarra cuando estaba en bachillerato. Aute, que se había nutrido de música y cine anglosajones en sus años en Filipinas, se aficionó aún más al rock and roll al escuchar Caravana musical de Ángel Álvarez en la radio. Tocó la guitarra acústica en grupos colegiales, en los que dio rienda suelta a su gusto por Elvis Presley. A su regreso del servicio militar en Cataluña, sin abandonar la pintura e influido por un viaje a París donde conoció los nuevos sonidos franceses representados en Jacques Brel o Serge Gainsbourg, escribió sus primeras canciones. Una de ellas, Rosas en el mar, sería un éxito en la interpretación de Massiel. Mari Trini y Rosa León también lucieron en sus voces sus estampas sentimentales.

Eso le llevaría a publicar en 1967 su primer disco, Diálogos de Rodrigo y Ximena, en el que, influido por el primer Bob Dylan, mostraba un cantautor introspectivo pero también crítico con el mundo que le rodeaba. Con mejor acabado editó un año después, 24 Canciones Breves, un álbum de un perfil más existencialista, marcado por la separación de sus padres y en el que el compositor, que se acababa de casar con Maritchu Rosado –su esposa hasta su muerte–, dejaba ver su particular exploración del universo femenino.

Pese al éxito, vio su aventura musical como algo temporal, intentando dedicarse a la pintura y la poesía. Desencantado con la industria discográfica, pensó en retirarse de la música tras la salida de 24 Canciones Breves, pero en los primeros setenta publicó una fabulosa trilogía discográfica formada por Rito (1973), Espuma (1974) y Sarcófago (1976). Conocida como la trilogía de Canciones de amor y de muerte, Aute, que en aquellos años también compuso bandas sonoras para películas de Jaime Chávarri o Fernando Fernán Gómez, se erigió como un maestro de la sátira social, dueño de un verso libre y expresionista, desbordante de sarcasmo ante las injusticias sociales. Y no sólo eso: maravilló –especialmente en Espuma– por su erotismo, desplegando armas líricas novedosas en composiciones que no trataban a la mujer como un mero artículo. Sería una constante en su carrera y en su mejor obra: en sus canciones el amor no seguía un esquema rígido y superficial, tan propio del pop. De esta forma, en aquella España con el franquismo aún presente, temas como Anda, Nana a una niña fríaSólo tu cuerpo o Lentamente eran toda una transgresión contra morales obsoletas y sensibilidades caducas.

Muchos aprendieron a amar a través de las canciones de Aute, que sin buscarlo se convirtió en un representante de la Nueva Canción Castellana, un joven talento que compartía espacio y visión con el grupo Canción del Pueblo formado por cantautores como Hilario Camacho, Elisa Serna o Adolfo Celdrán. Pero 1978 fue su año clave. Ofreció su primer concierto durante un acto del sindicato de la CNT en la ciudad de Albacete y publicó Albanta, su disco más emblemático, donde poetizaba el rayo de esperanza de la nueva España democrática. Este álbum, que contó con los arreglos de Teddy Bautista, guardaba su himno Al alba, una canción sufriente y de desamor que compuso al hilo de la brutal coyuntura de los últimos condenados a muerte del régimen franquista. Pero contenía más joyas de ese pensamiento insumiso como Anda suelto satanás, Digo que soy libre o A por el mar. Su camino de errante idealista y díscolo, que también había iniciado a su manera Joan Manuel Serrat, más tarde sería el horizonte en el que se fijaría Joaquín Sabina.

Tras sufrir una tuberculosis en Cuba, donde entabló una estrecha amistad con Silvio Rodríguez, su obra quedó empañada de un pensamiento más escéptico pero no por ello menos lúcido con respecto a la existencia, algo que plasmó en la segunda trilogía de su carrera, llamada Canciones de amor y vida y compuesta por De par en par (1979), Alma (1980) y Fuga (1982).

Durante los ochenta hubo criba de cantautores en España, pero él sobrevivió, en buena parte por la complicidad con su público. En ese tiempo publicó trabajos desafortunados y que fueron un fracaso como Templo, y otros más interesantes como Segundos fuera. Su creación musical se redujo a partir de los años noventa, aunque en su catálogo se podían encontrar buenos discos como Slowly (1992), Alevosía (1995) y Alas y balas (2002). Su compromiso político, tan criticado en los sectores conservadores, nunca mermó, apoyando incluso a partidos como Izquierda Unida. Tampoco lo hicieron sus otras pasiones artísticas como la pintura, la poesía y el cine, que le llevaron a abrir exposiciones, editar poemarios y dirigir películas animadas.

Inquieto y exigente, Aute llegó al siglo XXI reconocido como un gran referente musical. La canción de autor española no podía ser lo mismo sin él y muchos se lo reconocieron en numerosos homenajes. En 2000, el disco tributo ¡Mira que eres canalla, Aute! contó con nombres como Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Pedro Guerra, Pablo Milanés, Javier Álvarez, Ana Belén, Ismael Serrano, Silvio Rodríguez, Rosendo o José Mercé. Más recientemente, el año pasado, el álbum Giralunas sumó a músicos de otra generación rindiéndole honores como Xoel López, Rozalén, Depedro, Estopa, Leiva, Vanesa Martín, Andrés Suárez, Miguel Poveda o Soleá Morente.

Aute era patrimonio de la canción de autor y todos lo sabían. Una de sus últimas actuaciones fue en Madrid en junio de 2016 en un concierto solidario, al que acudió desinteresadamente como tantas veces hizo a lo largo de su medio siglo de carrera. En la sala La Rivera estaban Vetusta Morla, Los Enemigos, Depedro, Andrés Suárez o La Habitación Roja, entre otros. Llegó con su guitarra al hombro, la camisa por fuera, caminando despacio, con su particular seriedad venerable y una extraordinaria sencillez mundana. Entre bambalinas, se respiraba un respeto omnipotente a su figura. Todos los músicos fueron uno por uno a saludarle. Especialmente emotivo fue el momento en el que Miguel Ríos, enterado de su presencia, le buscó y le abrazó en el estrecho pasillo del backstage al grito de “cómo me alegro de verte, canalla”. Era como ver pasar la historia de la música popular española, con todas sus emociones luchadas y conquistadas, en el abrazo de esas dos viejas glorias.

Minutos después, Aute salió solo al escenario de una sala abarrotada de jóvenes. Quieto, iluminado simplemente por el foco, parecía haber brotado en la oscuridad como ese girasol de la fábula que solía contar. Habló con temple, miró a los rostros de las primeras filas como si fueran estrellas y contó de dónde venía su canción Al alba, que dedicó a todas las víctimas del drama de los refugiados en Europa. Hoy podríamos oírla en mitad de este goteo de ausencias por el coronavirus. Cuando sonaron los primeros acordes acústicos de una incisiva Al alba, el silencio cortaba la respiración. Ahora también. Aunque ya se haya ido, en mitad de unos tiempos terriblemente difíciles, sus canciones fueron, son y serán fábulas con las que explicar nuestras vidas en este mundo de desajustes.

 

Nostradamus predijo el COVID19…

Nostradamus predijo el COVID19 y lo describió de esta forma…

Entre las predicciones de Nostradamus se encuentra el ascenso de Adolfo Hitler al poder hasta el incendio de la catedral de Notre-Dame.

(National Institute of Allergy and Infectious Diseases Rocky Mountain Laboratories)

By SELENE RIVERAWRITER  

MARZO 23, 2020

3:15 PM

Los Angeles  — 

Guerras, terremotos, sequias y pandemias fueron algunas de las predicciones de Nostradamus, el médico francés y profeta mejor conocido por su libro Las Profecías.

Una vez más, fanáticos de este personaje llamado Michel Nostradame, sostienen que, en su colección de 942 cuartetas de predicciones y 10 centurias, también se encuentra la pandemia del coronavirus, misma que se extendería en todo el mundo y mataría a muchas personas.

El libro publicado por primera vez en 1555, fue tomando con relevancia a medida de que varias cosas que han ocurrido a través de los años, se asemejan a sus escritos.

Hoy en día, no es extraño ver que cada principio de año surge algunas de sus predicciones que tienen a varios fanáticos atentos a lo que ocurre en el mundo entero para atribuirle los hechos.

Lo cierto es que preguntándole a la comunidad si creen en estas predicciones, muchos no las descartan.

“Yo si creo muchas cosas que dijo Nostradamus… ahora estamos viviendo una pandemia y la cura no la tenemos. No es un país, es el mundo entero”, dice Alma Rosa Reyes, fanática.

A lado de la señora, en la línea para pagar los alimentos se acerca el señor Luis, quien dice que “no hay nada que descartar bajo esta tierra”.

“Todo es posible… muchos creen en Nostradamus porque esa es su respuesta a lo desconocido que viene. No se sabe, ni hay ciencia en esto que diga si o no”, señala mientras otros en la línea escuchan atentamente.

Entre las predicciones de Nostradamus se encuentra el ascenso de Adolfo Hitler al poder hasta el incendio de la catedral de Notre-Dame, pasando por el asesinato de John Fitzgerald Kennedy, las torres Gemelas y la Segunda Guerra Mundial.

En el caso del COVID19, la parte Century 2:53 advierte: “La gran plaga de la ciudad marítima. No cesará hasta que se vengue la muerte. De la sangre justa, condenada por un precio sin delito”.

Aunque Wuhan, sin litoral, no es una “ciudad marítima”, la enfermedad se remonta a un mercado de mariscos, que muchos creen que es suficiente para demostrar un vínculo.

Pero el 2020 será un año especial de acuerdo al profeta, de hecho, este año ocurrirán terremotos catastróficos en América, aunque no escribo países específicos.

Las predicciones del mismo año traen crisis económica, con una gran potencia resbalando por delante e inclusive el asesinato del líder mundial más importante en América, aunque una vez más, no se sabe que líder.

Una predicción del médico, y que fue una de las mas controversiales fue la del fin del mundo en 1999. Aunque entre las disputas se encuentra que la verdadera fecha que dio es la del año 3797.

Cuando se trata de predicciones, hay varios voluntarios en YouTube, en twitter, en las iglesias e inclusive en los libros.

La escritora Sylvia Browne, quien murió en el 2013, predijo que “alrededor de 2020, una enfermedad grave similar a la neumonía se extenderá por todo el mundo, atacando los pulmones y los bronquios y resistiendo todos los tratamientos conocidos”.

El libro de Browne, titulado Fin de los días: predicciones y profecías sobre el fin del mundo se encuentra en el segundo lugar en la lista de no ficción de Amazon.

Aunque en este caso, la predicción tiene algo de positivo, sostiene que “casi más desconcertante que la enfermedad en sí será el hecho de que de repente desaparecerá tan rápido como llegó, atacará nuevamente diez años después y luego desaparecerá por completo”.

De todo esto, me quedo con una cosa…. Ojala y el coronavirus desaparezca de un día a otro.

 

MÚSICA Y REFLEXIÓN…

 

Charles Aznavour – La Bohemia –

 

ENTRE DOS AGUAS…

 

ROMANCE ANÓNIMO…

 

SER FUERTE…

 

A veces lloro y no por debilidad, sino por estar cansada de ser fuerte

Valeria Sabater ·  6 noviembre, 2015

Debemos darnos una licencia de vez en cuando para poder desahogarnos y conectar con nosotros mismos. Ello no implica debilidad, sino conocimiento de nuestros límites y capacidades.

Ser fuerte es agotador. A veces nos cansamos, llegamos al límite de nuestras fuerzas y, simplemente, nos dejamos llevar. Llorar no es rendirse, ni aún menos es signo de debilidad.

En ocasiones no tenemos más remedio que recurrir a este desahogo necesitado porque estamos cansadas. Cansadas de ser fuertes. Porque la vida exige demasiado, y quienes nos rodean no siempre son conscientes de todo lo que damos a cambio de nada.

No lleves el peso del mundo a tus espaldas. Carga con todo aquello que de verdad es esencial para ti y no olvides nunca que tu corazón necesita de un espacio privilegiado para ti misma. Y sin necesitas llorar, hazlo, porque solo los más fuertes pueden permitírselo.

No se puede ser fuerte todos los días

Es posible que también a ti te educaran bajo esa idea de que las lágrimas deben «tragarse». De que la vida es dura y que llorar no sirve de nada. Esta idea, a largo plazo, puede ocasionarnos problemas muy serios a nivel emocional.

  • El «no llorar» implica a veces no demostrar lo que sentimos y esconder bajo falsas apariencias «que no estamos bien».
  • Si te empeñas en aparentar normalidad, escondiendo sentimientos y problemas, al final no solo esconderás tus emociones ante el mundo, también las esconderás para ti misma.
  • Las emociones que se ocultan son problemas que no se afrontan. Y un problema no gestionado es una emoción que acaba somatizándose en forma de dolor de cabeza, de migrañas, cansancio, tensión muscular, mareos, problemas digestivos…

No se puede ser fuerte todos los días, al igual que nadie puede esconder su malestar o tristeza durante toda su vida. No es saludable ni higiénico. Debes permitirse ese instante de desahogo donde las lágrimas actúan como auténticas liberadoras de estrés, nervios y emociones.

  • Llorar sana.
  • Las lágrimas son un desahogo que conforma el primer paso del cambio. Supone asumir nuestras emociones y liberarlas.
  • Tras el lloro llega la calma. Nos sentimos más relajadas para ver la realidad y tomar decisiones.
No se puede ser fuerte todos los días.

Lee también: Solo tú sabes todo lo que has superado y lo que has dejado ir

La necesidad de ser fuerte cuando la vida nos pide demasiado

Nadie más que tú sabe lo que has invertido para estar donde estás. A lo que has tenido que renunciar por los tuyos, por la gente que amas.

Y todo lo has hecho con libre voluntad porque era lo que deseabas, es algo que sabes, pero siempre llega un momento en que parece que la vida y, más aún, las personas que te rodean, no nos tratan con el aprecio que nosotros hemos mostrado.

Debes ser fuerte ante una sociedad que no te pone facilidades en temas sociales y laborales. Mostrar fortaleza ante una familia que no siempre es tan fácil de llevar como debería, ante unos padres, hermanos o pareja que, en ocasiones, suelen priorizarse demasiado a ellos mismos, sin tenerte en cuenta.

Y en efecto, hay días que te cansas de ser fuerte, de llevarlo todo sobre tus espaldas y entonces… Necesitas llorar.

Es importante poner límites y que la vida nos pida solo aquello que podemos ofrecer

Nadie puede dar más de lo que tiene. Es imposible que ofrezcas alegrías y felicidades a los tuyos si ellos no te atienden y te corresponden con el mismo cariño, con el mismo afecto.

La clave está en el equilibrio. Para lograr ser fuerte y poder con toda tarea a lo largo del día y, a su vez, cumplir con esos objetivos que tenemos en mente teniendo en cuenta las dificultades, es importante poner en práctica estas dimensiones.

  • Ser fuerte implica primero estar bien contigo misma. Cultiva tu crecimiento personal, disfruta de tus momentos personales, de tus aficiones. Ama a cada persona que tienes a tu lado y, sobre todo, ámate a ti misma.
  • Los más fuertes son los que saben amar y a su vez amarse a ellos mismos. Y no, ello no es una muestra de egoísmo.
  • Ser fuerte requiere también liberar pesos que dificultan nuestro avance, que hieren nuestro bienestar y que nos ocasionan sufrimiento. Sabemos que en ocasiones duele, pero es necesario dejar de dar prioridad a todos aquellos que no nos tienen en cuenta.
Es importante poner límites para ser fuerte.

Te recomendamos leer: Hay que aprender a alejarse de quienes no nos necesitan

Ser fuerte implica permitirte «ser débil» de vez en cuando

¿Qué queremos decir con esto?

  • Tienes derecho a decir que «no puedes con esto y aquello», que te supera, que no vas a asumir más responsabilidades de las que ya tienes.
  • También tienes derecho a decir que «no puedes más», que necesitas un descanso.
  • Tienes derecho a pedir respeto, a demandar cariño, afecto y reconocimiento. Quien necesite de ti debe comprender que también tú necesitas de ellos.

Y, por supuesto, tienes todo el derecho a tus instantes de desahogo personal, de buscar un instante de intimidad para pasear y pensar en ti misma, para llorar, para escuchar tus pensamientos y atender tus emociones, para tomar decisiones y avanzar.

Porque la vida es, al fin y al cabo, eso mismo. Caminar nuestros propios senderos vitales con el máximo equilibrio y bienestar interior.

 
 
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