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Archivo de la categoría: LOS HIJOS

Un adicto afecta a todo su sistema familiar

Un adicto afecta a todo su sistema familiar

Aunque no hay bebedores de manera adictiva en la familia nuclear, los comportamientos de aquel abuelo o abuela farmacodependiente han sido trasmitidos de generación en generación!

Cuando los niños se desarrollan en una familia donde existe adicción a sustancias llamadas drogas o alcohol en alguno de los padres, se generará un sistema disfuncional en la familia interrumpiendo su sano desarrollo. La diferencia entre una familia funcional y una disfuncional, es que una familia donde existe una adicción limitará, ejerciendo control de las acciones y emociones de los integrantes. La familia funcional por su parte, permite que cada miembro de la familia tenga libertad de expresión y crecimiento.

Muchas personas que crecen en familias donde existe alcoholismo, ven la dinámica de beber alcohol en exceso como algo normal, ya que toda la familia abusa del alcohol y solamente se relacionan con otras familias que beben alcohol de manera similar.

Cuando el alcohólico ha dejado de consumir alcohol o drogas, a pesar de estar en abstinencia, la familia sigue funcionando como una familia alcohólica, ya que, si la familia se mantiene sin un proceso de tratamiento, el comportamiento familiar adictivo seguirá existiendo.

Abuelo o bisabuelo alcohólico

Otro factor a considerar es si en el sistema familiar el abuelo o bisabuelo fue alcohólico o farmacodependiente activo. Aunque no hay bebedores de manera adictiva en la familia nuclear, los comportamientos de aquel abuelo o abuela farmacodependiente han sido trasmitidos de generación en generación y la familia continúa actuando de manera disfuncional. Muchos hijos provienen de este tipo de familias y les cuesta trabajo comprender y aceptarlo, ya que sus padres siendo la segunda generación no bebían alcohol, y puedan llegar a pensar que solamente de esta manera es aprendida. En una familia que, aunque no haya alcohólicos un miembro de esta familia se convierte en alcohólico, y la familia empezará a funcionar como una familia alcohólica.

La diferencia que existe en una familia funcional de una familia disfuncional es que en las familias disfuncionales lo que se lleva a cabo son las normas y no las reglas.

Una regla es algo explícito de lo que se tiene que hacer,  por ejemplo, “en esta casa se come a las 3:00 pm”; y una norma consiste en no acatar la regla a pesar de saberla y en el mismo ejemplo a pesar de saber que la hora de comida es a las 3:00 pm., se viene comiendo a las 3:30, 3:45, a veces hasta las 4:00 pm. Es decir que, aunque existe la regla, ésta no es llevada a cabo, prevaleciendo la norma.

Formas de una familia disfuncional

Rigidez: La familia alcohólica-adicta es inflexible, se resiste al cambio, se le dificulta adaptarse a este no permitiéndole a sus miembros hacerlo.

Silencio: Los miembros de la familia alcohólica-adicta no permiten hablar de lo que está pasando. La palabra “adicción”, etimológicamente proviene de la palabra A que es privativo de: “sin” y “dicción o comunicación” = “Sin comunicación”. Existen obstáculos en la comunicación porque no se habla de lo que pasa, ni de los sentimientos. Esto hace que los niños al crecer tengan dificultad para expresar sus sentimientos. Una de las razones por las que la familia alcohólica-adicta evita la comunicación es porque esto implica un compromiso de cambio, y el cambiar es lo que no desean realizar por estar en una zona de confort.

Negación: La familia niega la existencia de un problema. Los alcohólicos-adictos no quieren cambiar y niegan tener problema con la bebida y/o adicción a otras sustancias y/o actividades p. ej., al juego patológico o ludopatía, al sexo, trastorno alimentario como: comedor compulsivo, anorexia y/o bulimia; sienten no tener que hacer cambios. Los niños viven en una gran confusión, ya que lo que llegan a pensar, ver, y oir se les hace sentir que no es verdad.

Aislamiento: La familia alcohólica es un sistema cerrado en donde no se permite recibir o permear hacia el exterior información con su medio ambiente circundante. Los miembros de la familia alcohólica se aíslan unos con otros y también de su entorno social. Cuando estos niños crecen siguen aislándose y acrecentando más sus sentimientos de tristeza y soledad.

Dificultad en el establecimiento de límites: Este tipo de obstáculos se observan en las familias disfuncionales, ya que confunden restricciones o castigos hacia los demás en lugar de establecerlos para uno mismo, es decir; el límite es de uno mismo, es de la persona que no quiere sufrir y establece el límite de alejarse del dolor. El establecer límites claros y firmes lo confunden con amenazar (una amenaza es aquella que no se cumple) terminan siendo entonces agresivos y es cuando se dan cuenta que los límites que consideraron haber establecidos son puramente amenazas.

Los límites por lo tanto deberán ser claros y firmes no ambiguos y deberán de llevarse con la firmeza con que se ponen.

Entonces los niños que crecen en un ambiente de alcohólicos-adictos aprenden a través de su desarrollo en la familia a seguir en la negación, el aislamiento, la rigidez, en el silencio y con mucha dificultad en establecimiento de límites permitiendo incluso puedan abusar de ellos mismos generando lo que se conoce como codependencia, que con tal de sentirse aceptados en esta estima baja que se tiene de sí mismo, se permite atraviesen la frontera de sí mismos.

El codependiente es una persona que depende emocionalmente de una relación y que por su baja estima buscará sentirse querido y aceptado ayudando a los demás antes de sí mismo. El codependiente se enfoca en estímulos externos para evadir y no sentir su propio dolor. Este problema debe ser tratado y deberá trabajar en psicoterapia para generar un autoconocimiento y aprender a cambiar muchas actitudes de necesidad de controlar a las personas, y a las circunstancias que no dependen de la persona. El codependiente dependerá siempre de lo externo, de rescatar, o salvar de situaciones a las personas para sentir bienestar y solamente cambiando esas actitudes podrá mantener relaciones sanas con los demás estando bien consigo misma. De lo contrario buscará personalidades conflictivas a quien constantemente estará rescatando.

existen diferentes tipos de tratamiento para poderse ayudar:

1. Terapias grupales: ya sea asistir a un grupo de ayuda mutua como los grupos de Al Anón, que son para familiares o amigos de alcohólicos, también pueden ser beneficiados con psicoterapias grupales llevadas a cabo por psicólogos.

2. Psicoterapia personal o individual. Llevada por un Psicólogo

3. Psicoterapias familiares. Psicólogo que es especializado en técnicas de este tipo.

CON VOLUNTAD TODOS PUEDEN SALIR DE CUALQUIER ADICCIÓN, NADIE QUE DEPENDA DE UNA SUSTANCIA TANTO ALCOHOL O CUALQUIER OTRA ES UN MUÑECO PARA ESA DROGA, SE TIENE QUE TENER VOLUNTAD    PARA PENSAR A QUIEN SE LE HACE DAÑO, LAS CONSECUENCIAS, HACIA DONDE TE LLEVA TU VIDA AL DETERIORO DE TU PERSONA, CUANDO ESTÁS METIDO EN ESTO SOLO SIENTES LÁSTIMA DE TI,   Y QUIZAS NO VES QUE LA VIDA TE HA DADO LAS MISMAS OPORTUNIDADES QUE A LOS DEMAS, O QUIZAS A VECES MAS, PERO LAS DEJASTES ESCAPAR POR ESTAR CENTRADO EN TU ADICCIÓN…PERO SE LIBRE AUN PUEDES SALIR AUN PUEDES HACERLO…

OJALA ESTE MENSAJE LLEGARA ALGUNA  PERSONA HABRÍA MERECIDO LA PENA COMPARTIRLO…. 

 

Hans Asperger. AUTISMO…

Un libro revela la verdad

Hans Asperger, el nazi exterminador de niños oculto detrás del célebre pediatra

Una historiadora, madre de un chico con autismo, investigó el secreto mejor guardado del científico que indentificó una de las formas de esa enfermedad. Clarín entrevistó a la autora.

Asperger, en acción. El libro “Asperger’s Children: Los orígenes del autismo en la Viena nazi” revela el exterminio de chicos que dispuso el médico.

 

 

 

Su apellido figura en la historia médica de cientos de miles de niños y niñas de todo el mundo. Las enciclopedias lo recuerdan como un pediatra, investigador, psiquiatra y profesor de medicina austríaco reconocido por sus tempranos estudios sobre desórdenes psicológicos en la infancia. Sin embargo, la biografía de Hans Asperger esconde un pasado siniestro: durante el nazismo, fue cómplice del régimen sumándose con sus diagnósticos a las políticas de exterminio que aplicó el III Reich sobre las criaturas que eran diagnosticadas como “poco aptas” o deficientes. Detrás de los retratos que lo recuerdan como un sanador de chicos, la historiadora estadounidense Edith Sheffer acaba de develar un accionar criminal en su libro Asperger’s Children: Los orígenes del autismo en la Viena nazi que ha generado estupor en los Estados Unidos y en Europa en las últimas semanas.

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El volumen aún no llegó a la Argentina, pero sí su repercusión. Los medios europeos y de América del norte han publicado reseñas y entrevistas en las que se preguntan, como una letanía, ¿cómo fue posible que el pediatra Hans Asperger muriera en 1980 impune? Investigadora del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de California, Berkeley, la profesora Edith Sheffer tiene una hipótesis: “Solo los líderes del programa de eutanasia fueron llevados a juicio y ha llevado décadas que se reconociera el papel de los actores menores. Además, Asperger afirmó después de la guerra que había resistido al nazismo y que, de hecho, había rescatado niños del programa de eutanasia; dado que nunca se había unido al partido nazi, sus afirmaciones parecían verosímiles”, dice a Clarín en un correo electrónico que escribe desde su casa en Palo Alto, California.

Asperger. Dormitorio de niños en el hospital Spiegelgrund (1940).

Asperger. Dormitorio de niños en el hospital Spiegelgrund (1940).

Es de tarde y con los pies apoyados sobre una mesa baja de madera, Sheffer escribe en el patio mientras sus hijos están en la escuela. “Durante el trabajo con este libro, mi hija se sentaba muchas veces conmigo diciendo que necesitaba que me animaran porque el tema era muy triste”, recuerda. Su investigación demandó siete años y comenzó de manera muy personal. Casi íntima: cuando apenas tenía 17 meses, su hijo Éric fue diagnosticado como autista. “Como cualquier madre, leí todo lo que pude sobre eso”, recuerda la historiadora. Varios de los documentos que encontró mencionaban a Asperger. Referían a su trabajo en la Viena nazi, recordaban que había defendido con heroísmo a varios niños de una muerte segura en campos de exterminio e incluso saludaban que hubiera definido el autismo de manera positiva al reparar en la notable inteligencia de algunos de sus pequeños pacientes. Justamente esa era la historia que ella quería contar: la de un héroe. Sin embargo, lo que encontró fue algo muy distinto. Y pavoroso.

Edith Sheffer, historiadora estadounidense, Investigadora del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de California, Berkeley.

Edith Sheffer, historiadora estadounidense, Investigadora del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de California, Berkeley.

–Hasta la publicación de su libro, el doctor Asperger era recordado como un científico honorable que perfiló un trastorno del espectro autista. ¿Cómo descubrió que esto no era así?

–Sí, Hans Asperger tenía una gran reputación. Era recordado porque había defendido las capacidades de niños con algún trastorno, e incluso se decía que había rescatado a chicos de la muerte en el programa nazi de eutanasia. Esto estaba en la página sobre él de la Wikipedia. Me propuse contar esta historia heroica, pero sucedió que apenas consulté el primer archivo, vi que Asperger era en realidad cómplice de la política de higiene racial nazi y que esto iba a ser, en verdad, una historia de terror.

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–¿Qué la motivó a transformar ese primer descubrimiento en una extensa investigación y en este libro?

–Cuando me enteré de la participación de Asperger, pensé en abandonar el proyecto. A mi hijo, Eric, le diagnosticaron autismo, y la idea de escribir sobre un hombre así me provocó pesadillas. También fue insoportable leer los archivos de los casos de aquellos chicos que sufrieron tanto. Honestamente, no creí que pudiera convivir día tras día con este material.

Asperger. Una sala de juegos en el hospital pediátrico, 1921.

Asperger. Una sala de juegos en el hospital pediátrico, 1921.

–Usted explica que Asperger nunca se afilió al partido nazi. ¿Cómo se convirtió en un médico respetado entre los nazis entonces?

–No era inusual que Asperger no se uniera al partido nazi. Solo tres de cada diez médicos en Viena lo hicieron. Y contó con el apoyo incondicional de su mentor Franz Hamburger, el celoso director nazi del Hospital Infantil de la Universidad de Viena. Hamburger lo nombró jefe de Clínica en su hospital y le concedió oportunidades de liderazgo.

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–Se lee en su libro que las investigaciones de Asperger fueron poco científicas. ¿Cuáles eran las bases que usó para definir a los niños como autistas?

–El trabajo fundamental de Asperger sobre la psicopatía autista fue su tesis postdoctoral, escrita para ascender a profesor titular en el apogeo de la guerra. No se lee como una obra científica bien pensada. Se contradice en muchos lugares, y se basa principalmente en estudios de caso de apenas cuatro niños que eran bastante diferentes entre sí. Asperger menciona, de paso, que ha visto otros 200 casos en diez años, pero no entra en detalles. Así, terminó definiendo al autismo una “psicopatía”, que en aquella Alemania tenía connotaciones de criminalidad y abandono. De hecho, creía que el sadismo y la malicia eran intrínsecos a esta condición, lo cual es antitético a la forma en que vemos el autismo hoy en día.

Personal del hospital pediátrico en 1933. Asperger está abajo a la derecha.

Personal del hospital pediátrico en 1933. Asperger está abajo a la derecha.

–Usted revela que en la clínica pediátrica Spiegelgrund de Viena se practicó la eutanasia de aquellos niños que eran considerados irrecuperables. Murieron ahí 789 pequeños pacientes. ¿Cuál fue el papel de Asperger en este plan de exterminio?

–Como pediatra, Asperger trasladó a Spiegelgrund a niños que consideraba gravemente discapacitados. Fue él quien decidió el envío de chicos con múltiples capacidades, desde su clínica, como experto médico de la ciudad de Viena, y como pediatra consultor en escuelas de recuperación.

“Asperger creía que el sadismo y la malicia eran intrínsecos al autismo, lo cual es antitético a la forma en que vemos el autismo hoy en día”

"Asperger creía que el sadismo y la malicia eran intrínsecos al autismo, lo cual es antitético a la forma en que vemos el autismo hoy en día"

Edith Sheffer

HISTORIADORA

–¿Cómo es posible que hubiera padres que llevaban a sus hijos a Spiegelgrund para ser exterminados?

–Sí, algunos padres deseaban que sus hijos fueran admitidos en Spiegelgrund, e incluso pidieron directamente al personal que los matara. Por ejemplo, una mujer, cuyo marido estaba luchando en la guerra, sentía que sus muchos hijos eran una carga que la condenaba a la pobreza y, por eso, llegó a ver en los principios eugenésicos nazis el “lado indigno de la vida”. Incluso me encontré con algunas cartas de agradecimiento escritas por los padres al personal de Spiegelgrund por matar a sus hijos, diciendo que las muertes eran un alivio para la familia o que ponían fin al sufrimiento del niño.

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–Le llamó la atención el papel de las mujeres en este plan de exterminio de niños. ¿Qué hicieron concretamente?

–A diferencia de otros programas de exterminio masivo, las mujeres desempeñaron un papel central. Administraron sobredosis de barbitúricos a los niños –ya sea triturándolos para convertirlos en los alimentos que los pequeños pacientes comerían o inyectándoselos– hasta que los chicos se debilitaban y morían, por lo general de neumonía. Esto tenía que parecer una causa natural de muerte.

Hans Asperger murió impune aunque había dispuesto el exterminio de decenas de niños y niñas.

Hans Asperger murió impune aunque había dispuesto el exterminio de decenas de niños y niñas.

–En sus trabajos, Asperger identificó a algunos niños con “inteligencia autista superior”. ¿Qué les pasó a estos niños?

–Si bien Asperger derivó a muchos niños a Spiegelgrund, argumentó que los que se encontraban en el extremo “favorable” de la “gama” de autistas tenían habilidades extraordinarias y, por lo tanto, debían recibir una atención de primera clase. Para estos pacientes, él abogó por muchos de los enfoques progresistas que seguimos hoy en día: terapia de juego intensivo, cuidados genuinos y acompañamiento en la escuela.

“Algunos padres deseaban que sus hijos fueran admitidos en Spiegelgrund, e incluso pidieron directamente al personal que los matara”

"Algunos padres deseaban que sus hijos fueran admitidos en Spiegelgrund, e incluso pidieron directamente al personal que los matara"

Edith Sheffer

HISTORIADORA

–En general, se piensa que una evaluación médica es objetiva. Sin embargo, usted escribe: “Los diagnósticos médicos realizados por una sociedad son el reflejo de sus valores, sus preocupaciones y sus esperanzas”. ¿Cuál fue el papel del diagnóstico en el nazismo?

–Los médicos y los investigadores pueden darle un nombre a una patología, pero la sociedad juega un papel importante en la forma en que se entienden. Los diagnósticos no se nos imponen simplemente. Los aceptamos, los perpetuamos y participamos en su creación. El filósofo Ian Hacking ha descrito cómo los diagnósticos nos llevan a “inventar personas”. Los términos de una clasificación dan forma a las percepciones de las personas a las que se les aplica. Las acciones de un niño clasificado como autista, por ejemplo, a menudo se leen a través del lente del diagnóstico, como algo intrínsecamente autista, que puede oscurecer la singularidad del niño como individuo. El III Reich estaba “inventando gente” en el sentido más extremo. En su elaborado régimen de clasificación, los psiquiatras infantiles basaron sus análisis más en las preocupaciones ideológicas que en las características reales de esos pacientes que estaban ante ellos. La psiquiatría infantil nazi tenía el poder, literalmente, de deshacer a la gente.

Asperger's Children: Los orígenes del autismo en la Viena nazi salió en Estados Unidos y en Francia.

Asperger’s Children: Los orígenes del autismo en la Viena nazi salió en Estados Unidos y en Francia.

–¿Por qué consideró importante que el libro incluyera el testimonio de Eric, su hijo?

–Eric me preguntó si podía escribir algo para el libro. Siempre ha sido un gran entusiasta de este trabajo, habla de él con la gente en la escuela, de manera que pensé que era importante llevar mis hallazgos más allá de la Historia y aplicarlos a la forma en que los niños diagnosticados con autismo son tratados hoy en día. Él está muy orgulloso de su contribución cuando escribió: “El autismo no es real; todos tenemos problemas. Algunos son más visibles que otros, eso es todo. El autismo no es una discapacidad o un diagnóstico, es un estereotipo que se le aplica a algunos individuos”.

 

MADRE

 

DESINTOXICAR EL ALMA…

 

¿ES HORA DE DESINTOXICAR TU ALMA?

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La desintoxicación del cuerpo es bastante común. Nuestros cuerpos absorben tantas cosas que no son buenas que a veces tenemos que desintoxicarnos para limpiar nuestro cuerpo. Pero, no todos saben que lo mismo puede sucederle a nuestras almas. Nuestras mentes y cuerpos pueden estar llenos de cosas negativas que son malas para nuestra salud.

Estas son algunas señales que indican cuando llega el momento de desintoxicar tu alma, y cómo comenzar a dejar ir las cosas y que tu alma vuelva a estar en orden:

1. Buscas lo negativo

Como dice el viejo refrán: “La miseria ama la compañía”. Cuando te interesan ver, leer o escuchar cosas que sabes que te molestarán o deprimirán entonces es hora de dar un paso atrás y pensar en la desintoxicación de tu alma.

Las personas negativas pueden arrastrarte hacia abajo con el tiempo, y es posible que ni siquiera te des cuenta hasta que haya estado sucediendo por mucho tiempo. Vale la pena mencionar que no es lo mismo una persona negativa y una que pasa por una situación negativa, así que ten en cuenta esto.

Apagar tus dispositivos (teléfonos, televisores, radios, tabletas, computadores) y conectarte con las personas que amas es una gran manera de dejar de buscar la miseria y alimentar a tu alma con cosas malas.

2. No estás consciente cuando hablas

¿Encuentras que la mayoría de las veces cuando empiezas a hablar, todo lo que dices es sarcástico? ¿Tiendes a herir los sentimientos de la gente o desanimarlos sin querer? Eso quiere decir que requieres con urgencia una desintoxicación del alma. No estás siendo consciente de las cosas que dices porque estás lleno de negatividad. Animar a los demás y pensar en cosas amables puede ayudar con esto. 

3. Tus amigos no quieren estar cerca de ti
 
Si constantemente emite vibraciones negativas, no es de extrañar que tus amigos probablemente no quieran verte tanto como tú a ellos. Esta es una de las principales señales de alerta de que tu alma necesita una desintoxicación seria para que puedas volver a conectarte con tus amigos. Ya no busques lo negativo y rodéate de personas que te hacen feliz, esto hará maravillas en ti.

4. Te sientes insensible

Las emociones son las que nos hacen humanos. Ninguna emoción es mala. Las emociones son neutrales, y es la forma en que tratamos con ellas las que mejoran o empeoran la situación. Pero cuando empiezas a sentirte insensible, y nada es bueno o malo, es hora de desintoxicar tu alma.

Tratamos el dolor crónico con analgésicos. El insomnio con pastillas para dormir. Los problemas de peso con dieta y ejercicio. Y lo peor es que podemos etiquetar la pérdida de emociones como una enfermedad mental, igual que la depresión, y ocultar los síntomas con medicamentos psiquiátricos que pueden empeorar las cosas, es como tapar con una curita una herida que no cicatriza.

Por tanto, conéctate con todos tus sentidos para reactivar tus emociones y que te ayuden a sanar esa herida debajo de la curita. 

5. Disfrutas de las desgracias ajenas 
En lugar de sentir simpatía o empatía cuando las cosas están yendo mal para otras personas, te alegras que así sea. ¿Cómo querrías que los demás reaccionaran si estuvieras en sus zapatos? Enfrentar honestamente está pésima actitud es la mejor manera de desintoxicarse. 
El problema es que muchas personas amargadas no saben que son amargadas, ya que están tan convencidos de que tienen la razón que no pueden ver sus propios errores en el espejo. Y cuanto más crezca la raíz de la amargura, más difícil será eliminarla.

6. Las personas felices te molestan 
Estar rodeado de personas felices puede hacerte sentir aún más miserable. Te sientes aislado de sus emociones positivas.Un rasgo que muchas personas felices comparten es la capacidad de aceptar las cosas tal como son. Si bien no tenemos control sobre todo lo que sucede en el mundo exterior, podemos controlar lo que sucede dentro de nosotros: cómo elegimos pensar, sentir y reaccionar ante esas situaciones externas. La calidad de nuestra vida está determinada por esos pensamientos y acciones. 
Meditar y mantenerte rodeado de una red de apoyo de las personas que amas te ayudará a eliminar este sentimiento negativo en particular y te ayudará a desintoxicar tu alma. La felicidad debería ser contagiosa, no molesta.
7. No duermes bien 
O te resulta difícil conciliar el sueño o despertarte. Tal vez tengas pesadillas que te despiertan en medio de la noche. Ésa es tu alma tratando de decirte que necesitas desintoxicarte, de inmediato. La meditación puede ser una gran herramienta para ayudar, si realineas tu alma y duermes mejor puedes sentirte positivo durante el día. 
8. Siempre eres la víctima 
Al menos, así es como te ves a ti mismo. Siempre eres el que ha sido menospreciado, o alguien te ha hecho daño. Si te encuentras en situaciones en las que siempre te victimizas, puede ser hora de mirar tu alma en serio y preguntarte: ¿realmente eres la víctima? Quizás la negatividad te acaba de alcanzar. 
Los pensamientos negativos dan a luz a palabras negativas, que a su vez crean más pensamientos negativos. Entrénate para notar cuando estés pensando, hablando o incluso comportándote de manera negativa, y tan pronto como lo notes, detente y dale la vuelta.
 
9. Evitas la meditación o la oración 
Estas actividades son las que nos obligan a pasar tiempo con nosotros mismos y nuestros pensamientos, son los momentos más honestos y vulnerables. Si evitas hacer esto, es porque hay algo dentro de tu alma que no quieres confrontar. Da pequeños pasos y concéntrate en meditar u orar cada día un poco más hasta que puedas comenzar la desintoxicación que tu alma necesita. 
La meditación y la oración calman el alma. Ver hacia adentro es una forma hermosa de limpiar la basura espiritual. Escuchar tu sabiduría interna es un camino rápido para deshacerte de lo que no te sirve. 
10. Siempre estás aburrido 
Nada te satisface. Tus pasatiempos ya no te atraen y nada suena divertido. Tu alma necesita una desintoxicación seria para que puedas comenzar a sentirte conectado emocionalmente con las cosas que amas de nuevo. Acercarte a tu red de apoyo y ponerte de nuevo en contacto con las cosas que amas, será de gran ayuda. 
Para concluir… 
Cuando los químicos malos se acumulan en nuestro cuerpo, causan una sobrecarga tóxica. Esto puede hacernos sentir aletargados o incluso enfermarnos. De manera similar, las emociones negativas también pueden acumularse en nuestro cuerpo. Esto puede pesar mucho en nuestra mente, espíritu y cuerpo cuando se ignora. 

Nuestro cuerpo y  alma siempre necesitan atención cuando se trata de negatividad y cosas malas para nosotros. No solo nuestros cuerpos pueden enfermarse, sino también nuestras almas y nuestras mentes. 

 

FIEBRE Y AUTISMO…

FIEBRE Y AUTISMO: algunos padres observan mejoría conductual durante episodios febriles.

¿POR QUÉ ALGUNAS PERSONAS AUTISTAS MEJORAN LA CONDUCTA DURANTE EPISODIOS FEBRILES? Esta pregunta me la hicieron hace algunos meses y nuevamente hoy, no había podido encontrar el tiempo para ordenar las ideas que acá les comparto. No son muchas las referencias bibliográficas pero el tema se presenta como interesante, aporta mucho al conocimiento que tenemos sobre el autismo. También nos permite vislumbrar la complejidad que hay en todo esto, una complejidad que nos demanda seriedad para investigar y discutir la temática en relación a lo que sabemos sobre los Trastornos del Espectro del Autismo. Como siempre en esto, me quedo con un suspiro a la vez que contemplo todo lo que nos hace falta aprender, descifrar y encontrar aplicación práctica-útil.

Imagen de Simon en Pixabay

Son numerosas las referencias de padres que indican observan mejoría en la conducta de sus hijos con autismo durante episodios febriles.  Estas mejorías se reportan en diversas esferas: disminución de estereotipias, disminución de irritabilidad y conductas autolesivas, disminución de la hiperactividad, más receptivos a la interacción social e incluso mejora en habilidades comunicativas.

El tema no deja de llamar la atención, especialmente porque esta mejoría el algunos casos se observa antes que se desarrolle la fiebre y puede persistir por algunos días (pocos) después de haber controlado y cesado el cuadro febril.  Además se ha verificado que dichas conductas no se deben al malestar físico que se experimenta (cansancio, desgano, etc.)

Esta observación se refiere a episodios febriles durante infecciones virales o bacterianas, no a cuadros de fiebre sostenida y sin causa aparente.   El primer reporte publicado se remonta a los años 80’s, es decir no es una observación reciente pero no ha sido suficientemente estudiada aunque hay en marcha algunas investigaciones en centros como el Kennedy Kriegger Institute.

Caben algunas preguntas: ¿son hechos fortuitos sin explicación?  ¿Podemos encontrar en estos alguna clave de utilidad terapéutica?  ¿Es tan solo una casualidad?

UNA OBSERVACIÓN IMPORTANTE

Independientemente de la mejoría que puede observarse en algunas conductas de algunos niños y adolescentes con autismo, la fiebre siempre debe vigilarse y tratarse oportunamente, la investigación de su causa es importante siempre.

Este efecto positivo se observa cuando la temperatura corporal está entre 1.5 y 2.5 grados centígrados por arriba de la temperatura normal (que oscila entre 37 y 37.5 grados centígrados) (Brown, 1999).  Se ha intentado buscar ese mismo efecto a través del recurso de saunas, baños calientes y otros medios pero sin lograrlo, el aumento de la temperatura que provoca este efecto no es un aumento en la temperatura de la piel sino un aumento central, es decir, regulado en el hipotálamo en respuesta a mecanismos de tipo inflamatorio (citoquinas, prostaglandinas, leucotrienos y tromboxanos).

¿QUÉ EVIDENCIAS HAY AL RESPECTO?

Curran y colaboradores (2007) publicaron en Pediatrics un artículo titulado “Behavior Associated with fever in children with Autism Spectrum Disorders”.  Ellos estudiaron a 30 niños con autismo (entre 2 y 18 años) y las respuestas de 30 padres de niños de similares edades y con similares habilidades lingüísticas que los casos.

Pasaron “The aberrant Behavior Checklist” durante el episodio febril, nuevamente cuando el niño ya estaba asintomático y finalmente a los 7 días después que la fiebre había cesado.  Observaron mejoría en las subescalas de irritabilidad, hiperactividad, estereotipias y lenguaje.  También verificaron que estos cambios son transitorios.

Imagen de Congerdesign en Pixabay

POSIBLES EXPLICACIONES

No se tiene certeza de la fisiología que hay detrás de estos cambios observados.  Diversas hipótesis se han formulado.

  • Incremento del flujo sanguíneo cerebral a causa de la vasodilatación inducida por la fiebre (Herbert MR, 2012)
  • Aceleración del metabolismo neuronal a causa de la fiebre (Kiyatkin EA, 2004)) por efecto de adrenalina y noradrenalina, esta última de manera principal.
  • Liberación de glutamina por el músculo.  La glutamina es precursor en la síntesis de arginina y del óxido nítrico (Good, 2016).   La administración de glutamina se ha intentando como terapia en autismo logrando mejoría medible en algunos pocos casos.   Se sospecha que la glutamina tiene baja concentración en el cerebro de las personas con autismo y esto correlaciona con la disfunción que también se observa en el intestino de personas autistas (Good P, 2011).
  • Cambios en los niveles de sodio.  Se considera que algunas personas autistas tienen cierto grado de hiponatremia leve persistente.  Esta hipótesis entrelaza el efecto de la taurina y la glutamina durante episodios febriles.  Los niveles de sodio tenderían a normalizarse durante episodios febriles y esto contribuiría a la estabilidad bioeléctrica de la membrana neuronal, correlacionando con la mejoría clínica que se ha reportado.
  • La taurina es un aminoácido con valores bajos en muestras de orina de algunos autistas.  La taurina es movilizada para regular la actividad del calcio en el citosol (interior de la célula)(Huxtble R, 1997).  Actúa también como una substancia osmótica que regula la cantidad de determinadas substancias a cada lado de la membrana celular.
  • Mehler y Purpura (Mehler, 2009) plantean una hipótesis interesante que correlaciona la fiebre y al autismo con el Locus Coeruleus.  El nombre de esta estructura (lugar azul) deriva de los gránulos de melanina que tiene en su estructura.  El Locus Coeruleus-Sistema Noradrenérgico se plantea están alterados en el autismo.  Está también relacionado en la termogénesis.  La mejora durante los episodios febriles hacen considerar un aspecto muy interesante y es que los sistemas se restablecen a su funcionalidad normal durante la fiebre, es decir están íntegros solamente que desregulados por factores genéticos, epigenéticos o ambientales.
 

JESUS DE NAZARÉ, PORQUE LO MATARON?

POR QUÉ MURIÓ Y POR QUÉ LO MATARON

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Mc 15, 1-41

Hoy no es nada fácil dar sentido a la complicada y aparentemente contradictoria liturgia de este domingo de Ramos. Con el recuerdo de la entrada “triunfal” en Jerusalén, debemos actualizar la experiencia de Jesús de caminar hacia la meta, es decir, su pasión y su muerte. Jesús toma la decisión de subir a Jerusalén, sabiendo lo que eso iba a significar. Esta es la clave para interpretar todo lo que vamos a celebrar durante la Semana Santa. Estamos conmemorando la entrega total de sí mismo, que Jesús vivió.

Aunque la liturgia comienza con la entrada “triunfal” de Jesús en Jerusalén, la fuerza de los acontecimientos que vamos a recordar esta semana, anula casi por completo ese triunfo muy relativo y pasajero. Como en el caso de la purificación del templo, no podemos pensar en una manifestación multitudinaria espectacular. Hubiera sido la ocasión ideal, que los dirigentes judíos estaban esperando, para prender a Jesús. Probablemente se trató de un pequeño grupo de seguidores que se unieron a los discípulos en aclamaciones espontáneas.

Jesús había desarrollado toda su actividad en Galilea, y la mayor parte de los peregrinos que venían a la fiesta eran galileos. Muchos de ellos reconocerían a Jesús, que también subía a Jerusalén, y se unieron a su grupo. Este hecho lo aprovecharon después los cristianos para evocar el AT y aludir a una entrada de Jesús como Mesías.

Lo verdaderamente importante en el relato de la pasión, está más allá de los acontecimientos que se pueden narrar. Lo esencial no se puede encerrar en palabras. Lo que los textos nos quieren trasmitir, está en la actitud de Jesús que refleja plenitud de humanidad. Lo importante no es la muerte física de Jesús, lo importante es descubrir por qué le mataron, por qué murió y cuáles fueron las consecuencias de su muerte para él y para los discípulos.

La Semana Santa no es el único momento en el que debemos referirnos a la significación de la salvación operada por Cristo, pues ésta es una referencia central de la fe cristiana; pero sí es una ocasión privilegiada para plantearnos la conveniencia de la revisión de nuestros esquemas teológicos al respecto, para tomar conciencia de la coherencia de toda la vida de Jesús.

Dándose cuente de las consecuencias de sus actos, no da un paso atrás, y las acepta plenamente. Es todo un aldabonazo para nosotros, que estamos siempre tratando de acomodarnos a todos los vientos, con tal de evitar consecuencias desagradables. Sabemos perfectamente que nuestra plenitud está en darnos a los demás, como decíamos el domingo pasado, pero seguimos calculando nuestras acciones para no ir demasiado lejos; poniendo límites “razonables” a nuestra entrega; sin darnos cuenta de que un amor “calculado” es un egoísmo camuflado.

¿Por qué le mataron?

La muerte de Jesús es la consecuencia directa de un rechazo frontal y absoluto por parte de los jefes religiosos de su pueblo. Rechazo a sus enseñanzas y rechazo a su persona. No debemos pensar en un rechazo gratuito y malévolo. Los sacerdotes, los escribas, los fariseos no eran gente depravada, que se opusieran a Jesús porque era buena persona. Eran gente religiosa que pretendía ser fieles a la voluntad de Dios, que para ellos estaba definida en la ley de Moisés.

La pregunta que se hacían era esta: ¿Era Jesús el profeta, como creían algunos de los que le seguían, o era el antiprofeta que seducía al pueblo y le llevaba fuera de la religión judía?

La respuesta no era tan sencilla como nos puede parecer hoy. Por una parte, Jesús iba claramente contra la Ley y contra el templo, signos inequívocos del antiprofe­ta. Pero por otra, los signos de amor a todos que hacía, eran una muestra de que Dios estaba con él, como dijo el mismo Nicodemo.

Lo mataron porque denunció a las autoridades religiosas por utilizar a Dios y la religión para oprimir al pueblo. Pero ellos siguieron pensando que era el Dios el que legitimaba ese dominio sobre la gente sencilla. Le mataron por afirmar, con hechos y palabras, que el hombre concreto está por encima de la Ley y del templo.

¿Por qué murió?

Solo indirectamente podemos aproximarnos a lo que Jesús experimentó ante su propia muerte. Ni era un inconsciente ni era un loco ni era masoquista. Tuvo que darse cuenta que los jefes religiosos querían eliminarlo. Lo que nos importa a nosotros es descubrir las poderosas razones que Jesús tenía para seguir diciendo lo que tenía que decir y haciendo lo que tenía que hacer, a pesar de que estaba seguro que eso le acarrearía la muerte.

Además tomó conscientemente la decisión de ir a Jerusalén donde estaba el verdadero peligro. Que le importara más ser fiel a sí mismo y a Dios, que salvar la vida, es el dato que nosotros debemos valorar. Dejó que le mataran para demostrar que la única manera de servir a Dios es ponerse del lado del oprimido.

Hay que tener en cuenta que no solo se trató de la muerte física, sino de la total aniquilación y escarnio de toda la persona ante la sociedad. Por lo tanto, no se puede pensar en la muerte de Jesús, desconectándola de su vida. Su muerte fue consecuencia de su vida, de lo que manifestó a través de ella y de lo que enseñó.

La encarnación no ha sido una programación por parte de Dios para que su Hijo muriera en la cruz y de este modo nos librara de nuestros pecados. Jesús fue plenamente un ser humano que tomó sus propias decisiones. Porque esas decisiones fueron las adecuadas, de acuerdo con las exigencias de su verdadero ser, nos han marcado a nosotros el camino de la verdadera salvación.

Si nos quedamos con el Cristo resucitado y glorioso, que murió por obediencia al Padre y nos conformamos con darle culto, hemos malogrado no solo su muerte sino toda su vida.

¿Qué consecuencias tuvo su muerte?

Hay explicaciones teológicas de la muerte de Jesús que han llegado hasta nosotros y que se siguen presentando a los fieles, aunque la inmensa mayoría de los exegetas y de los teólogos las han abandonado hace tiempo. Se trataría de interpretar la muerte de Jesús como un rescate exigido por Dios para pagar la deuda por el pecado. Además de ser un mito ancestral, está en contra de la idea de Dios que el mismo Jesús despliega en todo el evangelio. Un Dios que es amor, que es Padre, no casa en absoluto con el Señor que exige el pago de una deuda hasta el último centavo.

No es la hora de insistir en la atrocidad del pecado que ha llevado a Jesús a la cruz. Debemos de insistir en la salvación que necesitamos como pecadores, es decir, no salvados. Pero no para estar pendientes de que Dios tenga misericordia de nosotros, sino para descubrir que nuestra salvación está en seguir el camino de entrega que Jesús recorrió. La salvación consiste en descubrir el amor que es Dios y está ya en nosotros.

Para los apóstoles, la muerte fue el revulsivo que les llevó al descubrimiento de lo que era verdaderamente Jesús. “Os conviene que yo me vaya…”

Durante su vida lo siguieron como el amigo, el maestro, incluso el profeta; pero estaban muy lejos de conocer el verdadero significado de la persona de Jesús. A ese descubrimiento no podían llegar a través de lo que oían y lo que veían; se necesitaba un proceso de maduración interior y un conocimiento vivencial, al que solo se puede llegar por experiencia interna. La muerte de Jesús les obligó a esa profundización en su persona, y a descubrir, en aquel Jesús de Nazaret, al “Señor”, al “Mesías” al “Cristo” y al “Hijo”… En esto consistió la experiencia pascual. Ese mismo recorrido debemos hacer nosotros si queremos celebrar la Pascua.

A nosotros hoy, la muerte de Jesús nos obliga a plantear la verdadera hondura de toda vida humana. Jesús supo encontrar, como ningún otro hombre, el camino que debe recorrer todo ser humano para alcanzar su plenitud. Amando hasta el extremo, nos dio la verdadera medida de lo humano. Desde entonces, nadie tiene que romperse la cabeza para buscar el camino de mayor humanidad. Si quiero dar pleno sentido a mi vida, no tengo otro camino que el amor total, hasta la muerte si las circunstancias lo exigieran.

La manera de interpretar la muerte de Jesús determina la manera de ser cristiano y de ser hombre. Hoy, también hay miles de seres humanos que están entregando su vida por los demás. Ser cristiano no es subir a la cruz con Jesús, sino ayudar a bajar de la cruz a tanto crucificado que hoy podemos encontrar en nuestro camino.

Jesús, muriendo de esa manera, hace presente a un Dios sin pizca de poder externo, pero repleto de amor, que es la fuerza suprema. En ese amor reside la verdadera salvación. El “poder” de Dios no queda reservado para el momento de la resurrección, sino que lo debemos descubrir en Jesús, cuando es capaz de amar hasta entregar la vida.

Meditación-contemplación

Ningún sufrimiento salva por sí mismo,

ni siquiera el de Jesús.

Lo que salva es la actitud de fidelidad a su verdadero ser,

que Jesús mantuvo durante su vida y afianzó en la cruz.

……………..

Vivir una verdadera humanidad, es perder el miedo a la muerte,

porque no afecta para nada a mi verdadero ser.

El miedo a la muerte es la esclavitud más difícil de romper.

Toda clase de opresión nace de esta esclavitud.

……………….

La Vida que Dios me ha dado, envuelve todo mi ser.

Con esa Vida divina, se me dan oportunidades infinitas de ser.

Con ella se me ha dado todo.

Nada tengo que esperar y nada debo temer.

…………

Fray Marcos

 

Las buenas personas no suelen sospechar de la maldad ajena…

Las buenas personas no suelen sospechar de la maldad ajena

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater

  • 12 noviembre, 2018

La maldad ajena no debe hacer que cambiemos nuestra forma de ser y que desconfiemos de todos los que nos rodean. La culpa nunca será nuestra, sino de los que intenten aprovecharse de nosotros

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En ocasiones, pecamos de inocentes. No vemos venir las dobles intenciones, los egoísmos encubiertos o las falsedades envueltas en papel de regalo y acciones amables. La maldad, o mejor dicho, las traiciones o el interés ajeno, son muy comunes en nuestras relaciones de cada día.

Hay quien suele predicar aquello de “piensa mal y acertarás”. Pero las buenas personas, o aquellas que sencillamente prefieren siempre ver lo mejor de todo aquello que les envuelve, no suelen tener esta visión de los acontecimientos.

La nobleza de corazón mira siempre el lado bueno de las personas. Prefiere entregarse, dar segundas oportunidades y practicar la confianza. De ahí que a lo largo de sus vidas se lleven más de una decepción. Te invitamos a reflexionar sobre ello.

La maldad encubierta y los egoísmos disfrazados

El psicólogo e investigador Howard Gardner sorprendió a los medios con un comentario que dio la vuelta al mundo. Según el profesor de Harvard y gran divulgador sobre la inteligencia humana, las malas personas nunca llegan a ser buenos profesionales. Podrán alcanzar el éxito, pero nunca la excelencia.

Para Gardner, las buenas personas son aquellas que no buscan el reconocimiento, sino que se ven motivadas en sus trabajos por ofrecer un bien y un beneficio común. Es entonces, a través de esta visión y este sentimiento, cuando una persona llega a ser un buen profesional.

Lo mismo ocurre en el ámbito privado y relacional. Esa excelencia “personal” solo se alcanza propiciando el bienestar ajeno y el respeto mediante la reciprocidad. Quienes no practican esta apertura emocional y buscan solo el interés propio no construyen lazos, no crean puentes ni refuerzan vínculos.

No obstante, un problema añadido es que las personas con buenas intenciones, los nobles de corazón, no suelen percibir a aquel que va con mala intención.

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El interés encubierto

Según diversos estudios científicos realizados por el psicólogo Robert Feldman, de la Universidad de Massachusetts (Estados Unidos), cerca del sesenta por ciento de las personas dicen de media tres mentiras diarias.

  • Ahí se incluyen desde omisiones, exageracionesy hasta falsedades serias que persiguen un interés egoísta. Podríamos concluir así que hay “mentiras piadosas” y “grandes falsedades”. Estas últimas son las más destructivas.

  • El interés encubierto es aquel que busca un propósitoy que no duda en llevar cabo ciertos comportamientos engañosos para alcanzar un fin.

  • Los expertos en comportamiento humano indican que, de algún modo, todos buscamos beneficios de todos quienes nos rodean. No obstante, lo más común es esperar respeto, reconocimiento, cariño, amistad… Dimensiones que deben ofrecerse en libertady por voluntad propia.

Las personas que esconden en su corazón ciertas gotas de maldad y una pincelada de sutil egoísmo, manipulan a otras para conseguir sus propósitos.

Se produce pues una clara disonancia entre sus verdaderos sentimientos y las acciones que despliegan. Un comportamiento que no siempre podemos prever y que, por lo general, las buenas personas ni sospechan.

La nobleza de corazón no suele anticipar el falso interés

Caracterizadas por practicar la confianza, el respeto y el altruismo, muchas personas de noble corazón no anticipan el falso interés. Es así por diferentes razones:

  • La maldad o el egoísmo suele presentar un comportamiento encubierto que no es fácil de ver o intuir.

  • Las buenas personas se caracterizan por tener una gran empatía. La empatía es, ante todo, ser sensible ante las emociones ajenas, emociones como la tristeza, la alegría, la necesidad, la preocupación…

  • El cerebro humano por lo general, “no suele empatizar con la maldad o el egoísmo”. De ahí que no se perciba.

Y además, cuando alguien busca algún propósito de nosotros, hace uso de las sutiles artes del engaño y la manipulación. Por lo general, despiertan en nosotros la ternura, la amistad y otras emociones positivas que nos hacen caer en sus redes. Un proceso muy complejo.

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Las decepciones

Las decepciones suelen ser muy frecuentes en el corazón de una buena persona. Casi nadie dispone en su interior de un radar para captar la maldad ajena o la doble intención.

Por ello, la decepción suele ser mayor. Nos decepcionamos por ese dolor que nos han causado al caer en el engaño. Y también nos contrariamos con nosotros mismos, por no haberlo anticipado, por “pecar de ingenuos”.

No obstante, antes de martirizarnos con este tipo de pensamientos destructivos personalizándolos, hemos de asumir lo ocurrido como una experiencia, como un aprendizaje.

Las decepciones deben abrirnos los ojos, pero nunca cerrarnos el corazón. De lo contrario dejaremos de ser nosotros mismos. Y eso es algo que no podemos permitir. No dejes que comportamientos ajenos te obliguen a ser alguien que no eres.

 

Detrás de cada persona hay una historia que la hizo fuerte

A menudo suele decirse aquello de que una persona no nace de verdad, hasta que la vida le da un golpe. Hasta que aprende a ser fuerte.

 

 

 
 
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