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Archivo de la categoría: MUJER Y MALTRATO

CAMILO SESTO…

PARA DISFRUTAR DE SUS CANCIONES…

 

Identifican por primera vez el vínculo entre el cannabis y la esquizofrenia

 

Identifican por primera vez el vínculo entre el cannabis y la esquizofrenia

Javier Meana, Inés Ibarra-Lecue, Leyre Urigüen, Irene Mollinedo, Koldo Callado y Rebeca Díez Alarcia.

Identifican por primera vez el vínculo entre el cannabis y la esquizofrenia

 

 

Una investigación de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y del Ciber de Salud Mental (Cibersam) ha identificado, por primera vez, los mecanismos a escala molecular implicados en el incremento del riesgo de desarrollar esquizofrenia que se produce tras el consumo de cannabis.

En concreto, el equipo de investigadores ha descubierto las alteraciones que se producen en las neuronas de la corteza cerebral de ratones tratados crónicamente con THC, el principal compuesto psicoactivo del cannabis.

Este estudio publicado en Neuropsychopharmacology abre vías para generar estrategias de prevención, así como diseñar fármacos y terapias que mejoren la vida de las personas con esquizofrenia.

En la investigación, liderada por Leyre Urigüen y en la que han participado los investigadores Inés Ibarra-Lecue, Irene Mollinedo, Luis F. Callado, Javier Meana y Rebeca Diez-Alarcia, todos ellos de la Universidad del País Vasco y adscritos también al Cibersam, se han analizado los cerebros de ratones a los que se les empezó a administrar THC de forma crónica durante la “adolescencia”, en un periodo crítico para el desarrollo de su cerebro que en las personas corresponde con la adolescencia.

Cambios moleculares en ratones

En el estudio de la corteza cerebral de estos ratones, los investigadores han detectado alteraciones en el receptor de serotonina 2A, que es el principal responsable de que se produzcan las alucinaciones características de la psicosis y la esquizofrenia.


Han detectado alteraciones en el receptor de serotonina 2A en la corteza cerebral de ratones

En concreto, los investigadores han encontrado que este receptor proalucinógeno ve incrementada su funcionalidad tras el tratamiento crónico con cannabis. Además, también ha descrito la vía por la cual se produce esta hiperfuncionalidad.

“La descripción de esta hiperactividad del receptor de serotonina 2A, detectada por primera vez a nivel molecular en el cerebro, es el primer paso para investigar en otros campos” comenta Urigüen.

Asimismo, la investigadora asegura que “el objetivo final es identificar la existencia de cambios moleculares similares en personas que consumen cannabis para poder relacionarlos con el riesgo de desarrollo de psicosis o esquizofrenia; y, por otro, generar nuevos fármacos que mejoren la sintomatología de los pacientes con esquizofrenia”.

El proceso de investigación

Para realizar este estudio, los investigadores han utilizado técnicas de comportamiento animal y, después, cuantificaron proteínas y receptores. Las primeras mostraron que los ratones que habían sido tratados con cannabis durante la “adolescencia” presentaban una mayor predisposición a desarrollar comportamientos psicóticos respecto a los animales controles.

En un siguiente paso, el equipo de investigación marcó y estudió el receptor de serotonina 2A e identificó la vía de señalización a través de la cual podría mediar un incremento en el riesgo de padecer comportamientos psicóticos.

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.

 

Así devora el cerebro el consumo de cocaína

DURAS CONSECUENCIAS

Así devora el cerebro el consumo de cocaína

El narcótico puede conllevar a la degeneración de la materia blanca del cerebro, un efecto peligroso y mortal

La producción de cocaína se situó en récord histórico en 2017 (Getty Images)

ANA AMAT VENDRELL, BARCELONA

14/08/2019 17:58Actualizado a14/08/2019 19:25

Cada vez es más alto el número de muertes vinculadas al consumo de drogas en el mundo, así como el número de consumidores y personas con problemas graves de drogadicción. Según datos del Informe Mundial sobre las Drogas de la ONU de este año, en 2017 el 5,5% de la población consumió drogas, y la producción de cocaínase situó en un récord histórico con 1.976 toneladas, un 25% más que el año anterior.

Mientras los números de producción van en aumento, los cerebrosde millones de habitantes del planeta se van quebrantando a ritmos precipitados. La cocaína, entre muchos otros factores, puede acarrear la muerte directa a causa de una degeneración de la sustanciablanca del cerebro.

La aniquilación del cerebro

El consumo del narcótico, en ocasiones, induce a la leucoencefalopatía, que supone el daño progresivo o la inflamación de la sustancia blanca del cerebro. “No es un trastorno muy usual, pero el efecto es muy peligroso y casi siempre mortal” explica a La Vanguardia Mari Carmen Sánchez, psicóloga profesional de Clínicas Cita, entidad especializada en casos de adicciones.

La leucoencefalopatía se puede presentar de distintas maneras: un nivel alterado de la conciencia, confusión, lenguaje y visión trastornada, fiebre o espasticidad (músculos contraídos) acompañados de la aguda degeneración de la materia blanca del cerebro.

La leucoencefalopatía supone el daño progresivo o la inflamación de la sustancia blanca del cerebro

Resonancias magnéticas de un cerebro tras el consumo de cocaína (British Medical Journal)

Esta imagen muestra los efectos de la cocaína en el cerebro de un paciente a través de resonancias magnéticas.

Según un estudio publicado en la prestigiosa revista medica British Medical Journal , un hombre de 45 años se presentó en la sala de emergencias de un centro hospitalario de Malta con confusión y un comportamiento inusual. “No podía realizar tareas simples y no seguía órdenes. Movía las cuatro extremidades en un movimiento extraño”, explica la doctora Abdilla en el informe del BMJ.

El paciente, adicto a la cocaína, empeoró horas después, hasta entrar en estado catatónico. Aunque los análisis de sangre eran normales, una resonancia magnética reveló que partes de la sustancia blanca de su cerebro habían sido “devoradas”.

La resonancia magnética revela que partes de la sustancia blanca del cerebro habían sido “devoradas”

La sustancia blanca es aquella parte del sistema nervioso encargada de la correcta transmisión de la información cerebral. Se puede considerar que coordina la comunicación entre los diferentes sistemas del cuerpo humano, tanto dentro como fuera del cerebro. En la sustancia blanca predominan los axones de las neuronas, lo cual significa que estas zonas del encéfalo que son de color blanco, en esencia, son autopistas neuronales, zonas de comunicación entre partes del cerebro.

La sustancia blanca: una autopista neuronal que facilita la comunicación entre las partes del cerebro

Sin embargo, no todas las consecuencias del consumo de cocaína conllevan a este escalofriante desenlace. La psicóloga especialista en adicciones, Mari Carmen Sánchez, detalla otros efectos, quizá mas usuales, producidos por el uso de este narcótico.

Consecuencias físicas

A efectos leves, la psicóloga Sánchez apunta que la cocaína estimula el sistema nervioso, causando breves sentimientos de euforia, aumento de la vivacidad del sujeto, locuacidad (habla mucho) y un sentimiento de poder. Las víctimas del consumo también pueden resultar sudorosas, inquietas y mareadas, así como tener náuseas y vómitos.

Pero luego aparecen efectos más agudos. El aumento del ritmo cardíaco y la presión arterial puede conllevar a un ritmo anormal y ataques mortales, incluso en gente joven y saludable. Asimismo, el consumo desmesurado puede provocar convulsiones y derramescerebrales.

Físicamente también podemos encontrar consecuencias hepáticas, renales, respiratorias, dermatológicas, neurológicas (donde se situaría la leucoencefalopatía o la hemorragia cerebral) y otorrinolaringólogas (úlceras nasales, perforación del tabique nasal o sinusitis).

Consecuencias psicológicas

El consumidor de cocaína, como detalla la especialista en adicciones, siente desconfianza, suspicacia, excitación, celos, irritabilidad evidente y agresividad, ansiedad, intranquilidad, tensión muscular, problemas de aprendizaje, de inteligencia y de personalidad, además de problemas familiares y económicos.

La parte humana

Como en todo, siempre existe una parte científica que da explicaciones concretas sobre una enfermedad y predice las consecuencias de esta. Pero ¿alguna vez has escuchado a una víctima? ¿Sabes cuál es la relación que tiene un consumidorhabitual con el estupefaciente? Para intentar ayudar a un paciente, a veces solo hace falta escucharlo y tratar de entender por qué motivos ha llenado ese vacío de su vida de un material artificial que solo le produce felicidad limitada.

Una consumidora de anfetaminas, popularmente conocido como speed, explica a La Vanguardia qué significa para ella esta sustancia, que al igual que la cocaína, tiene un efecto estimulante sobre el sistema nervioso, aumenta la resistencia física y hace disminuirla sensación de hambre y sueño.

Como conocí al “amor de mi vida”: el relato de una adicta

“Supongo que se espera que diga que conocí el speed porque un día me ofrecieron y no supe decir que no, que me sentía débil, influenciada por mi entorno o presionada a probar su encanto. O bien que he tenido una infancia difícil y/o he crecido en una familia desestructurada. Pero, a pesar de que estas circunstancias puedan ser las de muchos, no fueron las mías, así no es como empezó la relación con el que sería el amor de mi vida.

Mi relación con el speed empezó después de haber probado otras drogas, que sigo tomando por placer, de vez en cuando, si se da la ocasión. Empezando por el alcohol, que es una “droga”, por si alguien lo duda, es legal, pero no floja. Luego me familiaricé con los porros, seguido de las pastillas, éxtasis, mezclas sintéticas que probé para experimentar cosas nuevas, pero sin saber realmente qué era eso que me iba a tomar. Yo solo quería que me hiciese volar. Y al final, me tiré a la piscina de las anfetaminas con los ojos vendados, sin saber que la piscina estaba vacía y aunque el salto fuera adrenalina pura, la caída iba a doler.

Me tiré a la piscina de las anfetaminas con los ojos vendados sin saber que estaba vacía y, aunque el salto fuera adrenalina pura, la caída iba a doler”

Primero rayas pequeñas para aguantar la fiesta, y luego la fiesta era una escusa para meterme. De la fiesta a los planes con amigos de noche, luego las cervezas de tarde, y en exámenes me hacia una ralla para que con menos esfuerzo estudiara más conceptos, más rápido y mejor.

Y fue eso, no los exámenes, ni el speed. Sino, el sentirme que podía hacerlo todo sin esfuerzo, que tenia placer al momento y que me regalaba seguridad en mi misma. Y poco a poco, más me enamoraba de él y más hablaba de él. Y de ser un pasatiempo más en mi vida, ahora el tiempo, los días, las semanas y mis rutinas giraban entorno a él. Sentía mariposas en el estomago el momento en que lo iba a volver a tener. Y priorizaba el ir a comprarlo, priorizaba a las personas que aceptaban mi relación. Mi amor, mis sentimientos hacia él, los aislé de mi realidad exterior, convirtiéndolo en un ritual íntimo, en un amor secreto.

Mi amor hacia él lo aislé de mi realidad exterior, convirtiéndolo en un ritual íntimo, en un amor secreto”

Mi relación con el speed la entiendo con la metáfora del amor romántico. Un amor de emociones muy intensas. Es como estar atado a unas cadenas de oro. El brillo del oro te ciega y no te deja ver que, aunque sean de oro, siguen siendo cadenas.

Porque aun sabiendo las consecuencias negativas no lo dejas. La droga ha destruido mi memoria, mis principios y mis metas, ha dejado hueca mi cabeza, me ha dejado vacía. Y he llenado la sensación de vacío con él. Y aunque ahora sea consciente del daño que me hace, sigue siendo el amor de mi vida, y aunque poco a poco empiezo a aprender nuevas maneras de llenar el hueco, estas saben a poco. El speed es el amor que más viva me ha hecho sentir y lo bueno que me hizo sentir no lo podré olvidar jamás.

La droga ha destruido mi memoria, mis principios y mis metas, ha dejado hueca mi cabeza, me ha dejado vacía”

Estoy motivada al cambio, a trabajar en mi misma, conocerme y aprender las maneras de llenar ese hueco siendo libre para seguir mis aspiraciones y no necesitar de la felicidad artificial que lo hace crecer”.

 

Analfabetismo emocional:

 

Analfabetismo emocional: cuando a nuestro cerebro le falta corazón

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater

30 mayo, 2019

 

 

Son muchas las personas que sufren analfabetismo emocional. Son hábiles en el dominio de múltiples competencias, disponen de un sinfín de títulos y maestrías, pero hacen la misma gestión emocional que un niño de tres años. Ese aprendizaje no viene de fábrica y es lo queramos o no, una asignatura pendiente a la que deberíamos dedicar más recursos…

La mayoría de nosotros sabemos cuáles son los principios de una buena salud física, a saber: una alimentación equilibrada y lo más natural posible, algo de ejercicio, dormir cada noche entre 7 y 9 horas y realizarnos revisiones médicas periódicas para asegurarnos que todo va bien.

«Cuando escuchas con empatía a otra persona, le das a esa persona aire psicológico».

-Stephen R. Covey-

Sin embargo, si hay algo que descuidamos casi de forma alarmante es eso que se contiene entre nuestros oídos: el cerebro. Ahora bien, no nos referimos a ese conjunto de células nerviosas, estructuras y circunvoluciones. Hay que centrar la atención en los indicadores de nuestra salud emocional, es decir, en esa capacidad para sentir la vida y nuestras relaciones, en el estado de esa facultad para entender, controlar y modificar estados anímicos propios y ajenos…

El ser humano es mucho más que una serie de competencias lingüísticas, matemáticas o tecnológicas. Somos, por encima de todo, seres sociales y emocionales, dimensiones estas que quedan a menudo descuidadas, y hasta infravaloradas en las instituciones educativas. Porque, admitámoslo, de poco nos va a servir saber resolver una ecuación de segundo grado si somos incapaces, por ejemplo, de comunicarnos con eficacia y de empatizar con aquellos que nos rodean.

¿Qué es el analfabetismo emocional?

Sabemos que el término «analfabetismo» tiene una connotación negativa. Sin embargo, no podemos llamar de otro modo a una realidad psicosocial más que evidente. Pongamos un ejemplo, en la actualidad se habla mucho de la figura de los líderes transformadores. De personas capaces de dinamizar una organización gracias a su buen manejo de la inteligencia emocional, de la motivación, de su don para producir impacto en los demás y crear entornos donde las personas pueden hacer uso de su creatividad.

En ocasiones se venden ideas que en la realidad, brillan por su ausencia. Así, es bastante común encontrarnos con directivos o líderes empresariales incapaces, no solo de infundir inspiración a los demás, sino con una nula capacidad para controlar sus emociones, su frustración, su enfado… Son como niños de 3 años enfadados por no obtener aquello que desean, situados por completo en ese pensamiento egocéntrico definido por Piaget en su momento.

Veamos no obstante, qué dimensiones caracterizan el analfabetismo emocional.

  • Incapacidad para entender y manejar las propias emociones.
  • Dificultad para comprender las de los demás.
  • Esa falta de autoconciencia emocional los sitúa a menudo en terrenos muy sensibles. Reaccionan de forma desmedida ante cualquier problema, se sienten agobiados y superados ante cualquier dificultad, sea pequeña o grande.
  • No empatizan, son incapaces de situarse en la mirada ajena, de comprender realidades diferentes a la suya.
  • Sus habilidades sociales son muy rígidas y aunque en ocasiones pueden desenvolverse, les falta sensibilidad,asertividady esa cercanía auténtica con la que crear lazos significativos y no solo relaciones motivadas por el interés personal.
  • Por otro lado, los costes del analfabetismo emocional pueden ser enormes: pensamiento polarizado, represión, racismo o sexismo, narcisismo, necesidad obsesiva por tener la razón…

Asimismo, hay un dato no menos importante que conviene recordar. El analfabatismo emocional, es decir, esa falta de recursos psicológicos y mecanismos emocionales con los que manejar mejor dimensiones como la tristeza, la rabia, el miedo o la decepción, nos hace a su vez mucho más vulnerables a una serie de trastornos mentales.

Así, condiciones como la depresión o los estados de ansiedad crónica son muy comunes en perfiles con poca o nula habilidad para gestionar mejor esos estados internos.

La importancia de educar en Inteligencia Emocional

Sabemos que es ya como un eslogan: «hay que educar en Inteligencia Emocional», debemos entrenarnos en estas habilidades, ser más aptos en materia de emociones. Lo hemos oído hasta la saciedad, hemos leído libros, hemos hecho cursos y decimos que sí con la cabeza cada vez que se nos recuerda la importancia de tener una mayor competencia en esta habilidad.

Sin embargo, las lagunas siguen existiendo. Así, y aunque en algunos currículums educativos de ciertas escuelas ya aparece este objetivo, no podemos pasar por alto algo igual o más importante. Antes de que maestros y profesores entrenen a los niños en el dominio de sus pensamientos y emociones, también ellos deberían ser entrenados previamente.

«Tu intelecto puede confundirse, pero tus emociones nunca te mentirán»

-Roger Ebert-

A menudo, nosotros mismos llegamos a nuestra etapa adulta con un mundo de inseguridades. También nosotros nos levantamos cada día conscientes de que nos faltan herramientas para dominar nuestras emociones, así como ciertas habilidades para encarar mejor la adversidad. De este modo, si no empezamos en primer lugar por nosotros mismos haciendo autoconciencia de nuestro analfabetismo emocional, difícilmente tendremos ese talento para motivara los más pequeños, para entrenarlos en empatía, asertividad o en habilidades sociales…

Una buena «alfabetización emocional» nos dota de grandes beneficios. Así, algo que aprenderemos en primer lugar es que cada emoción tiene su espacio y su utilidad, que diferenciar entre emociones «negativas» y «positivas» no siempre es acertado, porque en realidad, esos estados que a menudo tanto evitamos sentir como es la tristeza o la decepción, tienen sus espacios de conocimiento, su utilidad y su valioso significado.

De las emociones por tanto no se huye, se encaran para saber qué quieren decirnos. Es un modo sensacional de autoconocimiento que nos dota de fortalezas, que ofrece a nuestra mirada un prisma más amplio… a la vez que flexible. Por tanto, no apartemos o despreciemos la necesidad de estar «al día» en materia de emociones. Atendamos a esos mundos interiores donde saber reconocer, expresar, gestionar y transformar esos sentimientos para que fluyan siempre a nuestro favor y no en nuestra contra…

Fragilidad emocional: claves para comprender y fortalecer el «yo»

La fragilidad emocional nos deja sin recursos para afrontar la adversidad y para gestionar nuestros sentimientos de forma inteligente. Porque la fragilidad no tiene nada que ver con la sensibilidad emocional, es su lado opuesto y el más complejo.

 

Valeria Sabater

   

Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia en el año 2004. Máster en Seguridad y Salud en el trabajo en 2005 y Máster en Mental System Management: neurocreatividad, innovación y sexto sentido en el 2016 (Universidad de Valencia). Número de colegiada CV14913. Estudiante de Antropología Social y Cultural por la UNED.

Valeria Sabater ha trabajado en el área de la psicología social seleccionando y formando personal. A partir del 2008 ejerce como formadora de psicología e inteligencia emocional en centros de secundaria y ofrece apoyo psicopedagógico a niños con problemas del desarrollo y aprendizaje. Además, es escritora y cuenta con diversos premios literarios.

 

 

 

 

“El peligro que tienen todas las drogas es tu ignorancia”

VÍCTOR AMELA
IMA SANCHÍS
LLUÍS AMIGUET

“El peligro que tienen todas las drogas es tu ignorancia”

Tengo 51 años. Nací en Miami y vivo en Nueva York. Soy profesor de Psiquiatría y Psicología en la Universidad de Columbia. Estoy casado y tengo tres hijos (entre 7 y 34 años). ¿ Política? Derechos humanos fundamentales. ¿ Creencias? ¡Oiga, que yo soy un científico! Uso todas las drogas

Víctor Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet

Otras Fuentes | Foto: Bruce Gilbert

“El peligro que tienen todas las drogas es tu ignorancia”

 

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Reducir daños

Es un tipo ágil y con buenos reflejos, muy elocuente y expresivo, y en la comunidad científica de Estados Unidos tiene visibilidad por su ensayo High price: A neuroscientist’s journey of selfdiscovery that challenges everything you know about drugs and society (Un alto precio: el viaje de un neurocientífico que desafía todo lo que sabemos sobre drogas y sociedad), ya un clásico. Su libro Drugs, society human behavior lleva dieciséis ediciones, y prepara Drug use for grown ups (Uso de drogas para adultos). Ha estado en Barcelona en una jornada organizada por Energy Control (energycontrol.org) y Asociación Bienestar y Desarrollo (abdong.org): buscan reducir daños.

Me cuentan que consume usted drogas.

Como científico, experimento. Y las uso para mejorar mi vida.

¿Mejorar?

Las drogas psicoactivas modifican la psique en favor de lo que busques en cada caso. Suelo disfrutar de las drogas inductoras de las tres E: euforia, energía y empatía.

¿No es eso peligroso?

Tanto como conducir un coche.

Debería argumentarme este símil.

Conducir puede malherirte… si desconoces las normas y si no te adiestras.

Y aun así… correré riesgos.

Se trata de minimizarlos y disfrutar.

¿Puedo minimizar los riesgos de consumir drogas?

Eso enseño a mis hijos: “¡Cuidado con lo que tomáis, testadlo antes, que sea lo que debe!”.

¿El peligro es la adulteración?

Es el gran peligro. Si te dan gato por liebre, puedes dañarte. Se debe al mercado negro al que nos condena el actual prohibicionismo.

Pues no se drogue.

Nadie puede ordenarme eso: el libre acceso a la ebriedad consciente y voluntaria de cada individuo es un derecho inalienable conquistado por el espíritu humano.

¿Instruye a sus hijos sobre el efecto de cada dosis de cada droga?

¡Por supuesto! Es mi deber y mi seguridad.

¿Y si se trata de heroína? ¿Y de cocaína? ¿Y de MDMA?

Conocemos los efectos de cada droga y de cada dosis, según el peso y fisiología de cada persona. ¡Es ciencia pura!

¿Qué drogas usa usted?

Todas, según lo que necesite. Alcohol, pero a medida que envejezco, la resaca es peor.

Me refería a drogas perseguidas.

A veces me viene bien sedarme ligeramente tras un día muy estresante, y uso dosis de heroína. Otras veces busco estimulación o euforia, y uso metanfetamina o cocaína.

¿Y no se ha enganchado?

¡Menos que a conducir mi coche! Muchos se matan conduciendo, pero no pido al Gobierno que prohiba conducir, ni los coches.

Pero existe riesgo de adicción.

No insista, no soy un niño, soy un adulto responsable que no quiere perjudicarse, ¡y no lo hago! Ni a mí ni a otros. Soy profesor, cuido de mi familia, comparto amistades, pago impuestos y me considero buena persona.

Usted es un científico y sabrá hacerlo debidamente, pero un jovencito…

¡Eduquemos a todos los jovencitos, en vez de taparles los ojos, y dejarles tirados y sin información, solos ante el peligro!

¿Y si se enganchan?

Mire, en mi país muere gente… ¡por ignorancia!: mezclan depresores (opiáceos, benzodiazepinas), alcohol… Y toman sin saberlo fentanilo, ¡más potente que la heroína!, en dosis que provocan depresión respiratoria.

¿Ve cómo drogarse es peligroso?

¡Lo peligroso es tu ignorancia sobre las drogas, no ellas! Es muy infantil e irresponsable acogerse al miedo… ¡y prohibirlo todo!

¿Qué genera la actual prohibición?

Engrosa cuarteles de policías, juzgados de procesos penales, bufetes de abogados y cárceles. ¡Esos son los grandes beneficiados! Pero no la salud de nuestros hijos.

Y el mercado negro, me decía… ¿Despenalizaría el comercio de drogas, pues?

La pulsión de drogarse es como el hambre: viene de fábrica. Prohibirla es absurdo. Lo mejor será despenalizar, regular… y educar.

¿Qué cree que pasaría en tal caso?

En los estados de mi país dónde el “cannabis” ya es legal, los arrestos han caído.

¿Ah sí?

Claro, y es buenísimo: una detención estigmatiza, dificultará ser contratado, empujará a la marginación… Un círculo endemoniado… que la legalización está rompiendo.

¿Qué le llevó a estudiar las drogas?

Mi interés por el comportamiento humano me llevó a la neurociencia, y eso a los efectos de las drogas. Y entendí que las drogas no destruyen la sociedad, lo hace la actual política de drogas, la pobreza y la ignorancia.

Si Pedro Sánchez le pidiese un consejo sobre drogas para España…

Le diría que promueva canales de información, y que facilite puestos de controles de calidad de drogas en puntos a los que el ciudadano pueda acudir: que al menos todos puedan testar que lo que han comprado es lo que creen, antes de consumirlo.

Política de reducción de daños…

Al menos eso, por ahora.

¿Qué país está haciéndolo bien?

Suiza es interesante, no demonizan a ningún grupo social por su uso de drogas, pero allí es fácil por su dimensión y homogeneidad.

¿Y en Estados Unidos hay muchos académicos que sostengan sus mismas tesis?

No. Obama reconoció haber probado marihuana y cocaína: salir del armario de los consumos es constructivo para contrastar experiencias y conocimiento. Pero los po­líticos son cobardes e hipócritas, ¡qué lás­tima!

¿No hizo nada más Obama? Y Trump?

El discurso de Obama era más presentable que el de Trump, pero sus políticas sobre drogas son idénticas, e igual de ciegas.

 

LAS TRECE ROSAS…

¿Quiénes fueron las ‘Trece Rosas’?

Las “Trece Rosas” fueron trece mujeres de entre 18 y 29 años fusiladas contra la tapia del cementerio de la Almudena (Madrid) en la madrugada del 5 de agosto de 1939.

Las “Trece Rosas” fueron trece mujeres de entre 18 y 29 años fusiladas contra la tapia del cementerio de la Almudena (Madrid) en la madrugada del 5 de agosto de 1939, debido a su militancia en la organización Juventudes Socialistas Unificadas y su defensa de la legalidad republicana tras el fin de la Guerra Civil Española.

Antes de ser condenadas a muerte por un Consejo de Guerra bajo la acusación de un delito de “adhesión a la rebelión”, las trece jóvenes habían sido conducidas a instalaciones policiales, donde se les torturó para obtener información sobre otros miembros de la organización clandestina, y más tarde, recluidas en el centro penitenciario de mujeres de Ventas, en Madrid, donde aguardaron hacinadas durante meses un desenlace que se intuía dramático.

Fue el asesinato de Isaac Gabaldón, comandante de la Guardia Civil, a manos de tres militantes de la JSU en la noche del 29 de julio de 1939 lo que dinamitó la punición de todos los miembros detenidos anteriormente, entre los que se encontraban 14 mujeres, de las cuales solo una se salvó de la sentencia. 48 horas después de su dictamen, las trece restantes fueron trasladadas en un camión a 500 metros de la prisión y ejecutadas por un pelotón de fusilamiento, quedando para la historia como las “Trece Rosas Rojas” y cumpliendo así con el ruego de una de sus misivas de despedida.

Sus nombres eran Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brissac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez, Julia Conesa Conesa, Adelina García Casillas, Elena Gil Olaya, Virtudes González García, Ana López Gallego, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente.

 

Maneras de enfrentar la adicción a las drogas; hay diferentes niveles de tratamiento

Maneras de enfrentar la adicción a las drogas; hay diferentes niveles de tratamiento

El éxito para salir del círculo dañino de la drogadicción está en recibir atención oportuna y apropiada

 

La adicción al alcohol y otras drogas afecta de manera radical a las personas que la padecen, a sus seres queridos, a su economía y por supuesto a su rendimiento laboral o escolar. Las adicciones no surgen repentinamente, son una enfermedad que se genera por diferentes factores y se agrava con el tiempo.

 

Para entenderlo se puede comparar con el cáncer, el cual en sus etapas iniciales puede ser asintomático o manifestarse a través de pequeñas molestias que frecuentemente son minimizadas por las personas. Cuando estas molestias se atienden a tiempo la enfermedad puede ser detectada, tratada y curada, sin embargo, si se deja avanzar, el problema genera molestias imposibles de ignorar y su tratamiento generalmente conlleva métodos invasivos que no siempre garantizan la remisión de la enfermedad.

Regresando al tema de las adiciones, existen diferentes niveles de tratamiento clínico de acuerdo con el grado de severidad del problema. Oceánica cuenta con una clínica ambulatoria en Ciudad de México capaz de atender a personas que no tienen una adicción crónica. Es decir, pueden tratar la problemática de la adicción sin internarse y, en consecuencia, interrumpir su vida cotidiana.

Platicando con el equipo de especialistas de esta sede, pudimos conocer más sobre las características y beneficios de este modelo de tratamiento que fue adaptado a nuestra cultura y que ha sido aplicado exitosamente en países asiáticos y otras naciones como España y Estados Unidos.

¿Cuáles son las características de este tratamiento ambulatorio y por qué conviene sobre otras opciones disponibles en México?

El modelo ambulatorio de Oceánica está basado en evidencia científica, es decir, utiliza métodos que han sido probados previamente. La principal cualidad del modelo ambulatorio es que enseña a los pacientes a enfrentar el problema que tienen sin que se separen de su vida cotidiana. Se trata de aprender a vivir en las circunstancias presentes por medio de un trabajo terapéutico que impacta positivamente las diferentes áreas de su vida.

¿Qué distingue a Oceánica de otras alternativas de tratamiento?

Tenemos programas de atención para adolescentes y programas específicamente dirigidos a la familia. Además, nos preocupamos por acompañar a las personas proporcionándoles diferentes actividades complementarias a la terapia médica y psicológica, lo que crea en nuestros pacientes la sensación de acompañamiento y apoyo que es difícil encontrar en otros espacios.

¿Es accesible este tratamiento?

Anteriormente, Oceánica se había concentrado solo en el tratamiento residencial de las adicciones. Con la clínica de tratamiento ambulatorio, nuestra oferta terapéutica se ha ampliado, volviendo mucho más accesible el tratamiento.

¿Qué mensaje darías a las personas que se encuentran en una situación complicada derivada del consumo de drogas o alcohol?

Sin importar lo difícil que parezca, siempre hay una salida y es posible volver a tener una vida plena, una vida “que valga la pena vivir”, como dice nuestro lema.

¿Cómo pueden contactarlos?

Los asesores de salud de Oceánica ofrecen orientación en el 55 5615 33 33 en la Ciudad de México, por Whatsapp al 55 40 88 65 10 o directamente en el sitio web en oceanica.com.mx. También pueden seguirnos en redes sociales, por Twitter en @oceanicamexico, Facebook en /OceanicaMexico e Instagram en @oceanicaclinica.

 

 
 
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