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Miguel Hernández

Miguel Hernández 

 

http://youtu.be/vKPhKUCcIQc >>precioso video

 

 

Miguel Hernández
Miguel Hernández Gilabert retratado por Antonio Buero Vallejo (Revista Pájaro de Fuego)

Nombre

Miguel Hernández

Nacimiento

30 de octubre de 1910
Orihuela (Alicante)

Defunción

28 de marzo de 1942 (31 años)
Alicante, España

Ocupación

poeta

Nacionalidad

 España

Movimientos

Generación del 27

Firma

Miguel Hernández Gilabert (Orihuela, 30 de octubre de 1910Alicante, 28 de marzo de 1942) fue un poeta y dramaturgo de especial relevancia en la literatura española del siglo XX. Aunque tradicionalmente se le ha encuadrado en la generación del 36, Miguel Hernández mantuvo una mayor proximidad con la generación anterior hasta el punto de ser considerado por Dámaso Alonso como «genial epígono de la generación del 27».

Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!

Pablo Neruda[1]

Contenido

Biografía

Infancia y juventud

Nació como segundo hijo varón en una familia de Orihuela dedicada a la crianza de ganado. Pastor de cabras desde muy temprana edad, Miguel fue escolarizado entre 1915 y 1916 en el centro de enseñanza «Nuestra Señora de Monserrat» y de 1918 a 1923 recibe educación primaria en las escuelas del Amor de Dios; en 1923 pasa a estudiar el bachillerato en el colegio de Santo Domingo de Orihuela, regentado por los jesuitas, los que le proponen para una beca con la que continuar sus estudios, que su padre rechaza. En 1925 abandonó los estudios por orden paterna para dedicarse en exclusiva al pastoreo, aunque poco tiempo después cursa estudios de derecho y literatura. Mientras cuida el rebaño, Miguel lee con avidez y escribe sus primeros poemas.

SU HABITACIÓN…DONDE EL ESCRIBIA.

Por entonces, el canónigo Luis Almarcha inicia una amistad con Miguel y pone a disposición del joven poeta libros de San Juan de la Cruz, Gabriel Miró, Paul Verlaine y Virgilio entre otros. Sus visitas a la Biblioteca Pública son cada vez más frecuentes y empieza a formar un improvisado grupo literario junto a otros jóvenes de Orihuela en torno a la tahona de su amigo Carlos Fenoll. Los principales participantes en aquellas reuniones son, además de Miguel y el propio Carlos Fenoll, su hermano Efrén Fenoll, Manuel Molina, y José Marín Gutiérrez, futuro abogado y ensayista que posteriormente adoptaría el seudónimo de «Ramón Sijé» y a quien Hernández dedicará su célebre Elegía. A partir de este momento, los libros serán su principal fuente de educación, convirtiéndose en una persona totalmente autodidacta. Los grandes autores del Siglo de Oro: Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Pedro Calderón de la Barca, Garcilaso de la Vega y, sobre todo, Luis de Góngora, se convertirán en sus principales maestros.

Segundo viaje a Madrid

Tras este prometedor comienzo marcha a Madrid por segunda vez para obtener trabajo, esta vez con mejor fortuna, pues logra primero ser nombrado colaborador en las Misiones Pedagógicas y más tarde le escoge como secretario y redactor de la enciclopedia Los toros su director y principal redactor, José María de Cossío, que será en adelante su más ferviente entusiasta. Colabora además con asiduidad en Revista de Occidente y mantiene una tórrida relación con la muy liberada pintora Maruja Mallo, que le inspira parte de los sonetos de El rayo que no cesa. Se presenta a Vicente Aleixandre y hace amistad con él y con Pablo Neruda; este es el origen de su breve etapa dentro del Surrealismo, con aliento torrencial e inspiración telúrica. Su poesía por entonces se hace más social y manifiesta a las claras un compromiso político con los más pobres y desheredados. En diciembre de 1935 muere su fraternal amigo de toda la vida, Ramón Sijé, y Miguel le dedica su extraordinaria Elegía, que provoca el difícil entusiasmo de Juan Ramón Jiménez en una crónica del diario El Sol.

Guerra Civil

Al estallar la Guerra Civil, Miguel Hernández se alista en el bando republicano. Hernández figura en el 5º Regimiento y pasa a otras unidades en los frentes de la batalla de Teruel, Andalucía y Extremadura. En plena guerra, logra escapar brevemente a Orihuela para casarse el 9 de marzo de 1937 con Josefina Manresa. A los pocos días tiene que marchar al frente de Jaén. En el verano de 1937 asistió al II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas celebrado en Madrid y Valencia, y más tarde viajó a la Unión Soviética en representación del gobierno de la República, de donde regresó en octubre para escribir el drama Pastor de la muerte y numerosos poemas recogidos más tarde en su obra El hombre acecha. En diciembre de 1937 nace su primer hijo, Manuel Ramón, que muere a los pocos meses y a quien está dedicado el poema Hijo de la luz y de la sombra y otros recogidos en el Cancionero y romancero de ausencias, y en enero de 1939 nace el segundo, Manuel Miguel, a quien dedicó las famosas Nanas de la cebolla. Escribe un nuevo libro: Viento del pueblo. Destinado a la 6ª división, pasa a Madrid.

Prisión y muerte

En abril, el general Francisco Franco declaró concluida la guerra y se había terminado de imprimir en Valencia El hombre acecha. Aún sin encuadernar, una comisión depuradora franquista, presidida por el filólogo Joaquín de Entrambasaguas, ordenó la destrucción completa de la edición. Sin embargo, dos ejemplares que se salvaron permitieron reeditar el libro en 1981.

Su amigo Cossío se ofreció a acoger al poeta en Tudanca, pero este decidió volver a Orihuela. Pero en Orihuela corría mucho riesgo, por lo que decidió irse a Sevilla pasando por Córdoba, con la intención de cruzar la frontera de Portugal por Huelva. La policía de Salazar lo entregó a la Guardia Civil. [2] [3] Desde la cárcel de Sevilla lo trasladaron al penal de la calle Torrijos en Madrid (hoy calle del Conde de Peñalver), de donde, gracias a las gestiones que realizó Pablo Neruda ante un cardenal, salió en libertad inesperadamente, sin ser procesado, en septiembre de 1939. Vuelto a Orihuela, fue delatado y detenido y ya en la prisión de la plaza del Conde de Toreno Madrid, fue juzgado y condenado a muerte en marzo de 1940. Cossío y otros intelectuales amigos, entre ellos Luis Almarcha Hernández,[4] amigo de la juventud y vicario general de la Diócesis de Orihuela (posteriormente obispo de León en 1944), intercedieron por él, conmutándosele la pena de muerte por la de treinta años. Pasó a la prisión de Palencia en septiembre de 1940 y en noviembre al Penal de Ocaña (Toledo). En 1941, fue trasladado al Reformatorio de Adultos de Alicante, donde compartió celda con Buero Vallejo. Allí enfermó. Padeció primero bronquitis y luego tifus, que se le complicó con tuberculosis. Falleció en la enfermería de la prisión alicantina a las 5:32 de la mañana del 28 de marzo de 1942, con tan sólo 31 años de edad. Se cuenta que no pudieron cerrarle los ojos, hecho sobre el que su amigo Vicente Aleixandre compuso un poema.[5] Fue enterrado en el nicho número mil nueve del cementerio de Nuestra Señora del Remedio de Alicante, el 30 de marzo.

Actualmente sus restos mortales reposan en una sepultura del mismo cementerio, junto a los de su mujer Josefina Manresa y su hijo, dicha sepultura, fácilmente identificable, es muy visitada.

Poemas de
Miguel Hernández

LAS ABARCAS DESIERTAS

VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN

EL NIÑO YUNTERO

EL ÚLIMO RINCÓN

A MI HIJO

TODO ERA AZUL

ELEGÍA A RAMÓN SIJÉ

MUERTE NUPCIAL

VUELO

SENTADO SOBRE LOS MUERTOS

CANCIÓN DEL ESPOSO SOLDADO

TERUEL

YO NO QUIERO MÁS LUZ …

NANAS DE LA CEBOLLA

 

Aquellos “Vientos del Pueblo”, que me hicieron pensar…

 …Pero hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida (M.H.)

El  30 Octubre del 2010 Miguel Hernández habria cumplido 100 años si la salud, la guerra y especialmente el régimen franquista, no hubieran acabado con él, en la cárcel de Alicante el 28 de marzo de 1942,  a la temprana edad de 31 años.

 

En la actualidad casi todo el mundo conoce a Miguel Hernández, el poeta de Orihuela, su pueblo y el mio, al poeta de las Nanas dela Cebolla, poesía dedicada a su hijo Manuel, escrita desde la cárcel de Alicante para su mujer Josefina Manresa. Por cierto, que casualidad, pero otra extraordinaria mujer también se llama Josefina (de apellido Samper), la compañera de toda la vida de Marcelino Camacho.

 

Reitero, hoy en día todo el mundo sabe que Miguel es el compositor de esas grandes y famosas poesias, que canta con gran maestria, Juan Manuel Serrat: El niño yuntero, Volvió con tres heridas, Elegía, Para la libertad, Canción ultima, y recientemente, Hijo de la luz y de la sombra…, pero eso es ahora, con motivo de su 100 aniversario y en democracia, a partir de los años ochenta, pero antes era un poeta maldito, olvidado, escondido, maltratado, por el régimen de Franco,…

 

Conocí a Miguel Hernández en 1967, a través de esos libros que iban de mano en mano y que desde Méjico y Argentina nos hacía llegar las Editoriales Austral o Losada y que nos devolvían, con toda su voz y todo su acento, a aquellos poetas y escritores que fueron condenados al ostracismo por el régimen fascista. Aquellos libros, como Serrat dijo años después: “eran ventanas abiertas por las que entraba un aire nuevo que ventilaba el tenebroso tiempo de la dictadura”.

 

Trabajaba en aquellas fechas cerca del rastro madrileñoy en él compre: “Vientos del Pueblo”, el primer gran libro de Miguel, el poeta comunista, que tuve en mis manos. A pesar de mis 21 años recién cumplidos, aquellos “Vientos del Pueblo”, fueron los que me hicieron  pensar, por primera vez en mi vida, que existía otra España que yo apenas conocía.

 

Miguel Hernández, fue y será, a partir de aquellas fechas, el que me desperto ideologicamente y el que ha hecho que a lo largo del tiempo, haya tratado de seguir -seguro que con poco exito- los valores del autor de “El rayo que no cesa”, titulo de otro de sus libros, pues a pesar de los buenos y grandes poetas que la generación del 27 dio a España; Rafael Alberti, Federico García Lorca, Pedro Salinas, Jorge Guillen, Luís Cernuda, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre…como Miguel, el poeta del pueblo, ninguno.

 

Durante este año 2010, muchos somos los que recordamos y rendimos homenaje a Miguel Hernández por sus cien años de su nacimiento. Dentro de otros cien, todos estaremos muertos y la mayoría olvidados, pero Miguel será, estoy convencido, más conocido aun que ahora, pues su poesía no solo es actual, sino tan futura como sus palabras: “Los poetas somos viento del pueblo: nacemos para pasar soplando a través de los poros y conducir sus ojos y sus sentimientos hacia las cumbres mas hermosas”

 

Jamás me ha gustado ser fan de nadie, ni en lo ideológico, ni en lo deportivo, ni en lo personal, pero como dicen que no hay regla sin excepción, en mi caso, esa excepción es MIGUEL HERNANDEZ GILABERT, poeta de Orihuela, su pueblo y también el de todos los que amamos el pensamiento, la obra y la poesía de Miguel.

 

 

               “El niño yuntero” poema de Miguel Hernández, interpretado por Joan Manuel 

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Muere el escritor Mario Benedetti.

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Muere el escritor Mario Benedetti, a los 88 años de edad

El poeta de Montevideo murió a causa de un fallo intestinal en su casa de la capital Uruguaya

El escritor, de 88 años de edad pertenecía a la ‘generación uruguaya del 45’, surgida en torno al periódico ‘Marcha’ 

Mario Benedetti ha fallecido, tras varios años arrastrando un delicado estado de salud. El escritor uruguayo, había sido ingresado semanas atrás por fallos en su sistema intestinal que le hicieron pasar, doce días en el hospital.

Recibió varios premios, tanto nacionales como internacionales, entre los que destacan el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el Premio Internacional Menéndez Pelayo o el Premio Iberoamericano José Martí.  Fue condecorado también por el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en diciembre de 2007, en la Universidad de la República de Uruguay, con la Orden Francisco Miranda.

El autor, de más de ochenta obras, trabajó no sólo el género de la poesía, sino que también escribió obras de teatro, novelas y ensayos, entre los que destacan las novelas “La Tregua” y “El Cumpleaños de Juan Ángel”, los poemarios “Viento del exilio”, “Poemas de la oficina” y “Sólo mientras tanto”, y sus cuentos, como “Montevideanos”, “Recueros olvidados” o “Despistes y franquezas”.

 

Sus poemas fueron divulgados por “cantantes protesta” como Viglietti, Joan Manuel Serrat o Luís Pastor, algo que encasilló a Benedetti como un poeta que escribía sobre política a lo que él mismo contestó en una ocasión declarando: “No me gustan que me pongan etiquetas, porque he escrito cuentos fantásticos, poemas de amor y ensayos metafísicos. Tengo más de ochenta libros publicados de los cuales sólo cinco o seis son de tema político”. Benedetti era ante todo, un hombre de su tiempo.

Los que le conocían bien, decían que era un hombre cordial y tremendamente tímido. Introvertido, pero muy atento a todo lo que ocurría a su alrededor. Gran observador, reflejaba con su pluma su visión de un mundo, que él entendía injusto en cierta medida. Vivió exiliado en Madrid, Cuba y Lima, lugares que le acogieron como si de su Uruguay natal se tratara. Apoyaba el régimen de Castro, aunque posteriormente, se fue desmintiendo de todo eso, dado el rumbo que tomó la revolución de Fidel.

En el 2006, Benedetti tuvo la prueba más difícil de superar al fallecer su esposa, Luz, tras más de sesenta años de matrimonio. Al desaparecer Luz, Benedetti fue poco a poco descuidando su aspecto físico. Había perdido a su gran compañera y el pesimismo, se apoderó de la vida del poeta.

Los últimos años de la vida de Benedetti, han estado caracterizados por su delicado estado de salud. Han sido años muy duros, en los que el poeta, ha padecido fallos en diferentes órganos e incluso fue ingresado en 2001 por una dolencia cardiaca que terminó con que los médicos le instalaran un marcapasos.

Actualmente, Benedetti, estaba trabajando en nuevo libro de poesía bajo el título “Biografía para encontrarme”.

El poeta “desexiliado”, como él mismo se definió al regresar a Montevideo en 1985, descansa en paz junto a Luz, su eterna compañera.

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Viento del exilio

 

Un viento misionero sacude las persianas

no sé qué jueves trae

no sé qué noche lleva

ni siquiera el dialecto que propone

 

creo reconocer endechas rotas

trocitos de hurras

y batir de palmas

pero todo se mezcla en un aullido

que también puede ser deleite o salmo

 

el viento bate franjas de aluminio

llega de no sé dónde a no sé dónde

y en ese rumbo enigma soy apenas

una escala precaria y momentánea

 

no abro hospitalidad

no ofrezco resistencia

simplemente lo escucho

arrinconado

mientras en el recinto vuelan nombres

papeles y cenizas

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Sólo mientras tanto

Vuelves, día de siempre,
rompiendo el aire justamente donde
el aire había crecido como muros.

Pero nos iluminas brutalmente
y en la sencilla náusea de tu claridad
sabemos cuándo se nos caerán los ojos,
el corazón, la piel de los recuerdos.

Claro, mientras tanto
hay oraciones, hay pétalos, hay ríos,
hay la ternura como un viento húmedo.
Sólo mientras tanto.

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Te quiero

Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro
tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero
y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola
te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso
si te quiero es porque sos
mi amor mi ccómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho mas que dos.

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Despedida al poeta del compromiso

Se apaga la voz de Benedetti, pero queda en el recuerdo

A pesar de que veía la poesía como «un drenaje de la vida, que enseña a no temer la muerte», o tal vez por ello, ésta le visitó el domingo en su casa de Montevideo. Su obra, llena de memoria, queda como testimonio del escritor uruguayo de la generación del 45 que escribió y vivió comprometido socialmente y enamorado de la literatura, y de su Luz.

 

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Decía Mario Benedetti que su táctica era ser franco y quedarse así en el recuerdo. Escribía además que el olvido es la forma velada de burlarse de la historia. Por algo tituló con «El olvido está lleno de memoria» uno de sus más de setenta libros. Era una colección de poemas, pero el escritor uruguayo, que falleció el domingo a los 88 años de edad, fue también cuentista, novelista, articulista, dramaturgo y ensayista. Su obra le convirtió en uno de los autores más relevantes de la literatura uruguaya.

Fue el poeta del compromiso y, al mismo tiempo, el poeta del amor. «Conciencia de la poesía y poesía de la conciencia» le gustaba decir haciendo suya una descripción que Octavio Paz hizo de Antonio Machado. Su activismo político no se puede resumir en su etapa como director de la revista literaria «Marcha», ni en su participación en el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, ni en la fundación del Movimiento de Independientes 26 de marzo. Su activismo político se encontraba en sus palabras. Las mismas que se iniciaron con el primer libro de cuentos que escribió en 1949 («Esta mañana)», con su primera novela de 1953 («Quién de nosotros») o con la que consiguió reconocimiento internacional y que Fellini llevó a la pantalla: «La Tregua». «No tengo actitud subversiva sino crítica. Digo lo que me parece mal», afirmó Benedetti al diario mexicano «La Jornada» en una entrevista. Y siguió diciéndolo hasta el último día. Presentó «Testigo de uno mismo» el año pasado y seguía trabajando en «Biografía para encontrarme».

Exilio y «desexilio»

Se vio obligado a abandonar Uruguay tras el golpe militar de 1973. El exilio y la dictadura fueron algunos de los temas de sus obras. Pero también el «desexilio», palabra que tuvo que inventar para explicar la realidad que vivió al volver a su país. Incluso reivindicó la «nostalgia del exilio». Con sus obras impidió que el olvido se burle de la historia e ironizaba con los pacificadores y «su ruido metálico de paz», a la vez que reclamaba que «un torturador no se redime suicidándose. Pero algo es algo». Son muchas las frases guardadas en sus libros, o que él mismo recitaba en los encuentros poéticos que, como si de conciertos de moda se tratarán, reunían a miles de personas. Sus poemas también se convirtieron en canciones de amor y resistencia a manos de Daniel Viglietti, Alfredo Zitarrosa, Serrat o Pablo Milanés.

Su posición no se limitó a Uruguay y tuvo simpatías reconocidas con Cuba o con el movimiento zapatista, de quien dijo que manejaba las cosas con un sentido de realidad. De hecho el subcomandante Marcos reconoció en una carta a Eduardo Galeno -amigo y compatriota de Mario- que cogió su nombre de una novela «El cumpleaños de Juan Ángel».

Dio su último respiro en Montevideo, donde se había instalado definitivamente en 2006, cuando falleció su compañera de siempre, Luz : «mi amor, mi cómplice y todo/ y en la calle, codo con codo,/somos mucho más que dos». Quizás Mario ya había empezado entonces a apagarse. Él mismo decía que «acontece la noche y estoy solo, cargo conmigo mismo a duras penas, al buen amor se lo llevó la muerte, y no sé para quién seguir viviendo».

Escribió comprometido, vivió «sin salvarse». A pesar de que su voz se ha apagado; sus palabras, llenas de memoria, seguirán sonando en el «mañana de todos».

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DESCANSE EN PAZ 

 

No te salves52819

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

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TE ESPERO

Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,
sé que no vendrás.
Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
Sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
Pues sé que no vendrás.
Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá, yo aquí, añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
Quizás por el resto de nuestras vidas.
Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
Y la Luna oculta ese sol tan radiante.
Me siento sólo, lo sé,
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
y que no estoy allí.
Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.
Mi aire se acaba como agua en el desierto.
Mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás,
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí.
Porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no solo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo solo así?
¿Por qué no solo…

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Publicado por en mayo 18, 2009 en ESCRITORES Y POETAS

 

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